Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

12 mar 2012

¿El amante uruguayo de Lorca?


Un golpe de efecto Enrique Amorim, a la izquierda, junto a Federico García Lorca.
 El escritor uruguayo se relacionó con numerosos artistas y fue un especialista en convertir sus invenciones en portentosas realidades que hacían difícil distinguir qué era verdad y qué hacía creer que lo era. Su relación con Lorca es uno de esos misterios. / GRUPO ALCALÁ
Hace exactamente dos años, los representantes de una pequeña casa editorial andaluza contactaron conmigo para ofrecerme un proyecto: un libro por encargo sobre el escritor uruguayo Enrique Amorim.
Amorim había sido amigo de importantes artistas del siglo XX, desde Picasso hasta Walt Disney, y había construido el primer monumento del mundo a la memoria de Federico García Lorca.
Su vida podía alimentar una simpática crónica de época.
Pero su nombre era desconocido fuera de su país, la investigación se prometía cara, y yo no veía una buena razón para emprenderla. Los editores, en cambio, se mostraban muy interesados en el proyecto.
Solo después de varias conversaciones admitieron por qué:
–Tenemos importantes indicios de que debajo del monumento de Amorim se esconde el cadáver de García Lorca.
Al principio pensé que esos hombres estaban locos.
Después acepté.
El misterio del monumento. El monumento a García Lorca situado en la ciudad uruguaya de Salto tiene forma de lápida y lleva como epitafio los versos de Machado que piden una tumba para el poeta. Está diseñado siguiendo las instrucciones de esa tumba, “de piedra y sombra”, sobre una fuente “donde llore el agua”. Para su inauguración, en 1953, Amorim movilizó a la población de la localidad, que fue llevada en autobuses. E incluso a cuerpos de seguridad, que rindieron honores de Estado al poeta. La actriz republicana Margarita Xirgu representó escenas de Bodas de sangre. La ceremonia era tan fúnebre que los pescadores de la zona se acercaron a darle el pésame a la actriz pensando que era la madre del difunto. Y el anfitrión Amorim subrayó el efecto al declarar en su discurso:
–Aquí, en un modesto pliegue del suelo que me tendrá preso por siempre, está Federico…
También agradeció a su pueblo salteño “lo que intuyes, lo que adivinas…”.
"Si en efecto bajo el monumento de Salto yacen los restos del poeta, Amorim habrá conseguido pasar a la historia. Pero si no, también"
Y detrás del monumento a García Lorca enterró una caja blanca
. De las proporciones de un osario, las cajas donde se colocan los huesos cuando el cuerpo pierde su consistencia, entre cinco y diez años después del deceso.
Durante los años siguientes, Amorim se esmeró en dar a conocer el monumento por el mundo. Logró que un periódico francés le dedicase un suelto, y poco más. En su correspondencia privada se guardan cartas de amigos que celebran el “desusado” monumento.
 Uno de ellos se confiesa asombrado por lo que Amorim ha hecho con él, y añade:
–¡Qué grandiosamente bárbaro eres!
Otro le jura, antes de un viaje a la España de Franco, que no venderá el secreto del monumento de Salto, que lleva “en su corazón”.
Tras la muerte de Amorim, su esposa llevó flores al monumento todos los años y se negó a responder a sus asistentas qué había en la caja enterrada en el monumento.
 El rumor dice que es el cadáver de García Lorca. Pero nadie se atreve a confirmarlo frente a un micrófono.
De la ficción a la realidad. Indudablemente, Amorim dejó las pistas repartidas para que alguien descubriese su secreto.
 Y sin duda acertó.
 Cincuenta años después de su muerte, hubo quien siguió los indicios y me llamó para investigarlos
. De haberme limitado a reunirlos, yo me mostraría bastante seguro de haber dado con el cuerpo.
Sin embargo, las investigaciones posteriores me revelaron un dato inquietante: Amorim dejaba indicios falsos por todas partes. Más aún, era un genio de la impostura, un estratega de la ambigüedad y un hombre capaz de convertir sus ficciones en persuasivas realidades.
Su “poder” se hizo visible desde sus inicios como escritor.
En su primer libro, de 1923, publicó un relato realista llamado Las quitanderas, protagonizado por unas prostitutas ambulantes inventadas por él mismo. La crítica adoró el cuento –aunque destrozó el resto del libro–, y la figura de las quitanderas se popularizó entre los lectores, que empezaron a hablar de ellas como si fuesen reales.
Algún filólogo se tomó el trabajo de desmentir con un artículo en la prensa la existencia de las quitanderas. Amorim escribió una respuesta, y la polémica puso el nombre de sus prostitutas en boca de todos.
A continuación, el pintor nacional uruguayo Pedro Figari, cronista de la sociedad de su país, les dedicó a las quitanderas una colección de cuadros.
 Cuando los cuadros se expusieron en París, el novelista Adolfo de Falgairolle quedó maravillado por las prostitutas ambulantes, a las que consideró reales, una especie de equivalente femenino del gaucho, y les dedicó una novela: La quitandera.
Amorim no tardó en replicar.
Si en Sudamérica había tratado de demostrar que sus personajes eran reales, ahora viajó a París para defender que eran imaginarios y le pertenecían a él. Como resultado, se sirvió de la polémica en ambos países para popularizar sus historias y publicar La carreta, una versión extendida de la historia que se convertiría en su mayor éxito editorial.
En los albores de la industria editorial en español, Amorim acababa de descubrir la fuerza publicitaria de la polémica.
La fuente fantasma. En 1948, un periódico salteño publicó el siguiente titular: Reunión de líderes comunistas en Salto.
 Sin citar la fuente, el periódico señalaba que Enrique Amorim había acogido en su lujoso chalet a dos de los dirigentes clandestinos más connotados del Partido Comunista: el chileno Pablo Neruda y el brasileño Luis Carlos Prestes.
 El motivo de la reunión: fijar la estrategia del partido contra la represión de los Gobiernos sudamericanos.
La Guerra Mundial había terminado, y con ella, los Gobiernos fascistas. El nuevo enemigo global era el comunismo, y Estados Unidos exigía a los países latinoamericanos la ilegalización de los partidos respaldados por la Unión Soviética.
Sendas órdenes de captura se giraron contra Neruda y Prestes.
 La noticia de la reunión en Salto causó conmoción en la localidad, y saltó a Montevideo y Argentina
. La policía se puso en estado de alerta e incluso los bomberos establecieron patrullas.
Para poder identificar a Neruda, los agentes necesitaban su fotos. Se agotaron sus libros en las librerías. Pero nadie halló rastros de la supuesta cumbre comunista.
Cuando la noticia empezaba a extinguirse, Amorim en persona publicó un artículo titulado Pablo Neruda está en mi casa. El titular debía entenderse como una metáfora. Pablo Neruda, ideológica y espiritualmente, estaba siempre con Amorim.
Pero la histeria mediática era voraz, y, al parecer, nadie tenía tiempo de leer los artículos enteros.
 La noticia se reprodujo en Chile, Perú y Ecuador, con añadidos sobre capturas y persecuciones policiales dignas de una película.
En solo un mes, Amorim se convirtió en un símbolo del comunismo, a la altura de sus mayores figuras. Y nadie preguntó nunca por la fuente original de la noticia.
Chaplin, Picasso y alguien más. En sus memorias inéditas, Amorim no menciona el encuentro de comunistas de Salto, pero sí otra reunión secreta: la que mantuvieron Charles Chaplin y Pablo Picasso en París. Chaplin, acosado por el Gobierno de Estados Unidos, no quería encontrarse públicamente con comunistas destacados, de modo que la reunión se llevó a cabo en la intimidad de su hotel. Y esta vez Amorim describe los hechos con pelos y señales.
Según el uruguayo, la reunión empezó con frialdad, dado que los dos grandes artistas no hablaban una lengua en común. Pero Picasso y Chaplin se pusieron a hacer cabriolas y a reír y terminaron en el estudio del pintor, como grandes amigos, entre un desorden de renoirs, rousseaus y copas de vino.
Las memorias del propio Chaplin, publicadas después de la muerte de Amorim, confirman cada detalle de su descripción. Pero en vez del escritor uruguayo, señalan a otro comensal en esa mesa: nada menos que Jean Paul Sartre.
Lo más sospechoso es la descripción de Sartre según Chaplin:
–Sartre tenía la cara redonda, y aunque sus rasgos no merecen mayor comentario, poseían una sutil belleza y sensibilidad.
Esa no es la descripción de Sartre –que, entre otras cosas, era bizco y no tenía la cara redonda–. Es la de Amorim.
Chaplin añade que el encuentro fue organizado por el poeta Louis Aragon, factótum cultural del Partido Comunista en París. Aragon quería complacer a Chaplin presentándole a Sartre, pero cabe destacar que tenía un problema: su relación con el filósofo era pésima.
Ahora bien, eso no era un problema para Enrique Amorim, el hombre que había inventado la Internacional Comunista Sudamericana. Y por cierto, tampoco para el propio Aragon, que en sus días de poeta dadaísta había emitido falsos discursos radiales de… Charles Chaplin.
En un mundo sin Internet, y con la televisión en pañales, un buen artista podía jugar con la realidad.
Pasando a la historia.
 Con el tiempo, Enrique Amorim fue olvidado fuera de Uruguay
. Ni Neruda ni sus biógrafos ni los de García Lorca –excepto Ian Gibson de modo incidental– lo mencionan.
 Ni siquiera mientras vivía lo tomaban muy en serio. Frecuentemente, los intelectuales lo abandonaron en momentos cruciales.
 Pero él estaba seguro de que el mundo lo recordaría.
Aparte de sus memorias inéditas, nos dejó un extenso archivo de prensa y su correspondencia con centenares de artistas. Su viuda se ocupó de conservar todo ese acervo y enviarlo a la Biblioteca Nacional de Uruguay para que fuese accesible al público
. Ambos sabían que muchos de los temas documentados en ese archivo –como la homosexualidad de Jacinto Benavente y Federico García Lorca, o los manejos del Partido Comunista– no podían ventilarse en los años cincuenta.
 Pero llegaría el momento de darles luz y taquígrafos.
Uno de esos temas es el del monumento a García Lorca, y la posibilidad de que fuese en realidad un sepulcro. Amorim dejó escrito que había sido amante del poeta granadino, algo que la familia García Lorca no confirma.
Y añadió que a Federico lo habían matado por su culpa, algo que es a todas luces falso.
Ante un maestro de la simulación como él, resulta difícil distinguir qué quiso hacernos creer, qué creía de verdad y qué es verdad.
Si en efecto bajo el monumento de Salto yacen los restos del poeta, Amorim habrá conseguido pasar a la historia. Pero lo curioso es que si no, también.
 La sola posibilidad de que estén ha motivado un libro que lo saca del olvido, y me ha tocado a mí escribirlo.
Y el libro va mucho más allá. El amante uruguayo (editorial Alcalá) es un retrato de cómo se forjó el arte del siglo XX, y en particular de cómo fue alterado por la guerra civil española.
Es un retrato contado desde la perspectiva del personaje que no aparece en las fotos, del que los artistas nunca reivindicaron, y por eso mismo podría ser la última burla, el sarcasmo final de un hombre que convertía sus invenciones en portentosas realidades.

LA FELICIDAD

La felicidad


zM-LUISA1.JPGLa búsqueda de la felicidad es una constante en la vida del ser humano. Nadie sabe qué es y racionalmente entiende que otra persona debería ser feliz por sus condiciones y su situación, pero cada uno se siente infeliz o al menos no plenamente satisfecho. Muchos han intentado definirla, y a veces de forma contradictoria, pues mientras los chinos dicen que felicidad es hacer lo que se desea y desear lo que se hace, Jean-Paul Sartre afirmaba que no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace. O sea, un trabalenguas. Y luego están los que se dedican predicar la felicidad es interior, y por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Hay definiciones de la felicidad para todos los gustos, desde los que dicen que no es un sentimiento sino una decisión hasta los que aseguran que es un estado pasajero de locura. Quienes van de buenas personas se apuntan a que hay más felicidad en dar que en recibir (pura hipocresía) y luego está el que dice: "La felicidad me persigue, pero yo soy más rápido". Y es que hay quien relaciona la felicidad con la ignorancia, y se confiesa infeliz para no parecer tonto. De todos estos, el que se lleva la palma es Sigmund Freud cuando afirma: "Existen dos maneras de ser feliz, una es hacerse el idiota y la otra serlo". Lo que sí está claro es que en buena parte somos responsable de nuestra felicidad, porque como dicen el provebio hindú, cuando el sabio señala La Luna, el tonto se fija en el dedo. Bueno, y a lo mejor así es feliz.

Desnudando Acordes

Desnudando acordes

Por: | 12 de marzo de 2012


Normalmente el reconocimiento verdadero solo puede darlo el tiempo.
 No digo que la gente que a tiempo real va recibiendo aplausos y premios no los merezcan, pero si es verdad que desde mi punto de vista solo con la perspectiva de los años se puede juzgar con cierto criterio la aportación de un individuo a la sociedad. Por lo menos en la cuestión artística.
No sé hasta que punto estoy de acuerdo con el párrafo anterior.
 A lo mejor es una vieja excusa que los músicos utilizamos para argumentar y explicar el no suficiente reconocimiento que algunos artistas merecen, pero el caso es que Josemi Carmona debe ser reconocido como lo que es.
 Uno de los más brillates productores, arreglistas y guitarristas que ha dado el flamenco.
Josemi es un tipo tremendo, hijo del genial Pepe Habichuela, uno de los grandes guitarristas del siglo XX. Desde el principio fue adolescente prodigio y destacó dentro del grupo de nuevos flamencos
. Era el más exquisito de todos y el que más rasgos vanguardistas poseía.
 Poco después su éxito brutal con Ketama le catapultó al estrellato mediático que la industria discográfica (tan decrépita y desprestigiada hoy en día) tanto valoraba.
 Y luego Ketama se separó.
Desde entonces Josemi ha grabado algunos discos siempre con un gusto y una calidad tremenda.
 Yo recomiendo su música siempre como una de las ventanas por las que el flamenco puede asomarse para crecer. Su premisa es hacer menos para decir más o al menos lo mismo, en este sentido a nivel armónico es un genio
. Capaz de ir quitando notas a los acordes hasta despojarlos de prácticamente todo pero seguir manteniendo el color, el tono y la tensión original.
 Es como un Picasso de la armonía, con tres líneas te cuenta lo que quiere decir.
Por supuesto, Josemi es además un maestro del toque para cantar, para eso es hijo de quien es, tiene una técnica digna y un sonido profundo y muy personal.
No se puede decir tanto con tan poco y eso en el flamenco que adolece siempre de sobreexcitación y sobreactuación, se agradece
. Metafóricamente podríamos decir que desnuda los acordes hasta dejarlos en su ensencia, con sólo la piel, listos para que la melodía coja su sitio placenteramente y nos susurre historias flamencas, puras y futuristas.
Recomiendo estos tangos que una noche escuchamos como 237 veces, aproximandamente.

11 mar 2012

El hombre que gritó puta.......por ELVIRA LINDO

Gallardón regala metáforas de altos vuelos, como "violencia estructural" para hablar del aborto.

Es un clásico.
 Tan viejo es, que hasta pereza da encarar el asunto.
Cuando a los ultraconservadores se les acaban los temas estrella, que en EE UU consiste en prometer que se adelgazarán las ayudas del Estado para que los pobres sientan que son más libres y que ninguna autoridad se entromete en sus miserables vidas; cuando ya han conseguido una vez que la América más cazurra comulgue con el cínico discurso de la libertad, entonces, se ponen sentimentales y se sacan el último conejo de la chistera: el derecho a la vida.
Ese es el momento en que los políticos se convierten en abrazaniños y los mítines finalizan en un delirio de himnos, confetis y bebés que pasan de un brazo a otro.
 Sorprende que un imperio en crisis dedique tanta energía a la vida íntima de las mujeres, pero así es.
 El presidente se desvela ante la posibilidad de una guerra con Irán y por ahí andan a bastonazos los mosqueteros del republicanismo negándose a que la planificación familiar se incluya en los seguros médicos. Hubo una portada genial de la revista New Yorker en la que se veía a Obama, partido de risa, viendo la final de la Superbowl.
En la imagen no aparecían los jugadores reales, sino estos tres líderes de la América carca dándose de hostias como en un cuadro de Goya. La viñeta tenía su enjundia.
 Es cierto que en este país, dividido en dos, hay un componente fanático, pero también lo es que si los candidatos se pasan de rosca, pueden asustar al votante republicano más moderado.
Eso sucedió cuando el tal Santorum tuvo la ocurrencia de defender la desaparición de las escuelas públicas: “¿Por qué hemos de someter a nuestros niños a la educación del Estado?”.
 Miedo dan. Miedo porque de todo el catálogo de ideas que exportan nosotros solemos comprar lo más detestable.
 Como suele ocurrir, cuando la derecha no se atreve a decir una barbaridad, la pone en boca de un periodista. En este caso le tocó a Rush Limbaugh, un predicador del republicanismo, que se considera a sí mismo un creador de pensamiento.
 Tan inspirado estaba una mañana el señor Limbaugh con su discurso rabioso a favor de la vida que a Sandra Fluke, estudiante de Georgetown que había defendido el derecho a la asistencia ginecológica, la llamó, sin más, puta, sin eufemismos, puta, sin cortarse un pelo, como suena, y engolfado ya en su ataque animó a la señorita Fluke a grabar sus encuentros sexuales en vídeo para que el contribuyente disfrutara al menos de sus escarceos amorosos que paga con sus impuestos.
Yo no creo que el señor Limbaugh dijera algo distinto, en esencia, a lo que piensan muchos republicanos, su error fue expresarlo con palabras que aquí están proscritas
. Como resultado de llamar puta a una joven que apoya el plan de Obama de incluir la planificación familiar en la asistencia médica, algunos anunciantes, asustados por el tono, retiraron los anuncios del programa.
Y Limbaugh, pobre, tuvo que pedir disculpas.
 La señorita Fluke, por su parte, ha impartido una sabia lección al batallón de señores henchidos de razón que imaginan que al ginecólogo solo se va cuando se tienen interesantes perspectivas sexuales en mente y que la píldora anticonceptiva solo se toma para la consecución de dichas perspectivas.
Está claro que, por un lado, es un tema que a estos individuos no se les va de la cabeza un segundo, y que, por otro, no comparten demasiado con sus esposas el amplio abanico de razones por los que una mujer visita al médico.
Sus esposas.
 Ese es otro asunto interesante: un tanto por ciento elevadísimo de las mujeres que votan republicano han admitido servirse de algún tipo de método anticonceptivo.
El célebre Ogino, por cierto, no estaba entre los citados.
Sorprende que un imperio en crisis dedique tanta energía a la vida íntima de las mujeres, pero así es
Miedo me da, ya digo. Los españoles acabamos comprándoles todo.
 Quién nos dice que en el futuro un político, cargado de razón y falto de ideas para acabar con la crisis, no suelta por esa boca que la que quiera juerga que se la pague.
No lo dirá así, claro, envolverá su discurso en eufemismos, pero tendrá algún predicador en la tele o en la radio que le haga el trabajo sucio.
 De momento, ahí andan sus señorías a vueltas con el aborto, con el ministro Gallardón regalándonos metáforas de altos vuelos, como esa de “la violencia estructural” que aboca a las mujeres al aborto.
 Pues sí, no están los tiempos como para tener hijos.
 De cualquier manera, algunos se atreven y los tienen y, a pesar de la violencia estructural, los sacan adelante. Pero el aborto siempre ha existido, con estructural violencia o sin ella, y lo mínimo que se puede hacer es regularlo de la manera más segura posible y dejar a las mujeres que decidan sobre lo más íntimo de sus vidas.
Estoy convencida de que esto, tal cual, lo entiende Gallardón, pero en su posición de ministro se debe a unos votantes que nunca le han creído demasiado fiel al ideario conservador y tiene que mostrar su pureza de sangre. El trabajo de alcalde le permitía nadar entre dos aguas.
Ahora que no tiene más remedio que abordar asuntos como este se pone metafórico. Yo, al estilo Limbaugh, le veo una ventaja: la claridad.
 Tiene que haber por ahí un presentador valiente que traduzca el mensaje del ministro al lenguaje llano: las españolas deben volver a abortar a Londres.
 Como se ha hecho siempre.

Algún valiente tiene que traducir el mensaje de Gallardón: las españolas deben volver a abortar a Londres
Después de una lucha de mas de 30 años por las mujeres que pidimos una ley que nos proteja en nuestras decisiones, y conseguir avanzar en la Ley bajo los tres Supuestos, estamos otra vez como antes, vaya que si te violan y te quedas embarazada de ese psicopata, si el feto viene mal y de nacer será sufrirá cualquier enfermedad, y que el Estado ya no dará por discapacitado, si tu vida peligra, pues aparte de que Londres volverá a ser el pais más visitado por mujeres españolas repetimos un proceso a todas luces imposible. Que una Mariposa se convierta en Crísalida, así que mujeres de toda España cuando de Jóvenes saliamos en Manifestació por Solidaridad con aquellas clinicas y médicos que saltandose la Ley eran detenidos, tendremos
que volver a manifestarnos contra esa Ley del PP, porque crisis no será la justificación de no dejar la Ley del Aborto, Así que entre Gallardón y La Botella que no casará a ninguna pareja del mismo sexo hemos retrocedido más de 30 años. Y entonces nos acordaremos de Felipe González y tb de Zapatero, porque las leyes sociales son las que no brillan salvo cuando las necesitamos. Pues anda que estamos otra vez bien.