Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 oct 2011

Para todos.

Este Blog recibe atentados para hacerse con él, no sé quién estando aqui como seguidores les importa que desaparezca, Han Cambuado mi perfil de lugar , ruego no estén jugando antes de tomar otras medidas.
Quien quiere entrar ha echado a alguien que llevaba conmigo el blog. Y no puedo dejar esto de esa manera.
Saben que todo siempre es mejor por las buenas.

Asco S.A.

DAVID TRUEBA

.Lástima que La caja, en Telecinco, no explote su decorado, su calidad y su ambición psicoanalítica para poner en pie algo más atrayente que un confesionario de famosos. Empezó con mayor empaque, aunque ya centrado en personajes de la tele, de esa experimentación humana que con éxito han impuesto como patrón de comportamiento social.
Pero entrega tras entrega se hace menos barroco y por lo tanto más zafio.
 La última invitada fue Ana Obregón, una mujer querida por su ahínco casi de personaje de ficción, por su entrega desmedida a ser ella misma y por un cierto fondo de gozosa folclórica licenciada en Biológicas.
A nadie le puede caer mal porque es como una tía de la familia, algo disparatada, pero que siempre alegra un bautizo, una boda absurda y hasta la grosera ceremonia de los tanatorios.








En La caja corrieron a ponerle un sinfín de imágenes de su antiguo amor ya fallecido, empeñados en lograr la grumosa materia de la que están hechos los sueños de nuestra tele: rímel corrido, maquillaje quebrado, sudor de focos y lágrimas de famoso.
 Pero ella resistió, entregada a la versión infantil y algo naif de sus peripecias amorosas. Resarcida porque ha tenido un hijo capaz de sobrevivir a la infecta persecución mediática, a la sed de sangre de los espectadores, en un momento expresó una verdad rotunda: "¡Qué asco!"



Esa expresión iba dirigida a una vida en la popularidad, con los medios autorizados por el consumidor para irrumpir en cumpleaños infantiles, entierros familiares y corazones rotos.
 Se sentía brillar el hartazgo de la protagonista por esa vida expuesta. Pero la sinceridad de ese asco no dejaba de contrastar con el lugar elegido para expresarlo.
Un plató de televisión, un ring de recuerdos familiares e íntimos retransmitido en horario de máxima audiencia, un sometimiento feliz al tribunal de entendidos en cotilleo, algunos partidarios de la protagonista y otros más feroces, aunque ninguno con el encargo de morder a degüello en esa comparecencia voluntaria y nos tememos que remunerada.
 Un asco consentido, buscado, como un baño alegre en aguas mugrientas.

Cohen: "La poesía viene de un lugar que nadie controla"

El músico y poeta canadiense pronuncia un bello discurso improvisado y sin papeles.- El príncipe Felipe abre su discurso con un homenaje a las víctimas de ETA en la 31ª entrega de los galardones en el teatro Campoamor de Oviedo


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS - Oviedo - 21/10/2011
"La poesía viene de un lugar que nadie controla, nadie conquista". La profunda voz del músico y poeta canadiense Leonard Cohen, premio Príncipe de las Letras, ha resonado en el teatro Campoamor a partir de las siete menos diez de la tarde. Ha sido el primer momento mágico de la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias. "Haciendo el equipaje para venir cogí mi guitarra de la marca Conde, hecha en España, muy ligera. Me la puse en la cara y olía a la fragancia de la madera viva", ha añadido en un discurso de diez minutos, improvisado, sin papeles y en el que ha descubierto cómo se enamoró de la cultura española.




Los Príncipes ya están en Oviedo

Leonard Cohen, Príncipe de Asturias de las Letras

Un 'extraterrestre' en el museo

Riccardo Muti seduce con Cherubini (y con 'Asturias, patria querida')

Discurso del Príncipe de Asturias

DOCUMENTO (PDF - 205,99Kb) - 21-10-2011



Felipe de Borbón. Príncipe de Asturias



A FONDO

Nacimiento: 30-01-1968Lugar:Madrid Letizia Ortiz Rocasolano. Princesa de Asturias



A FONDO

Nacimiento: 15-09-1972Lugar:OviedoFPA

(Fundación Príncipe de Asturias)





En un acto presidido por los Príncipes y con la presencia de la reina Sofía, los presentes han aplaudido largamente el discurso de Cohen, que ha agradecido su premio "a este pueblo" que le dado "tanto".
Sin papeles, hablando al auditorio ha agregado: "Me pasé la noche en blanco pensando en qué diría, tras comerme todo el chocolate y los cacahuetes del minibar, pensé en unas palabras, pero dudo de que haga falta referirse a ellas. He venido para expresar otra dimensión de gratitud". Durante diez minutos, Cohen ha pronunciado un bello discurso, seguido con mucha atención por el Príncipe.






El poeta ha explicado cómo descubrió y se enamoró de la cultura española: "Un día estaba de visita en casa de mi madre.
 Había un parque con una pista de tenis. Había un joven tocando una guitarra flamenca. Me encantó, había algo que me cautivaba, quería tocar así". "Cogió la guitarra, la afinó, me y dijo: 'Tócala'.
Me explicó dónde tenía que poner los dedos y me dijo otra vez: 'Ahora toca'. Fue un desastre". Cada día Cohen repitió y mejoró su aprendizaje, pero tras varios días el joven "ya no vino. Busqué su número para llamarle y descubrí que se había suicidado. No sabía nada de él, de qué parte de España venía, ni porqué se había quitado la vida. Nunca he contado esto antes pero esos seis acordes han sido la base de toda mi música".



La emoción por las palabras de Cohen ha tenido un segundo acto, las del Príncipe: "Quienes han martirizado durante tantos años a la sociedad española con su violencia terrorista asumen su derrota".
 Así ha comenzado su discurso. "Es una gran victoria del Estado de derecho"; del "sacrificio abnegado, eficaz, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad", ha añadido el Príncipe, quien "en esta hora en la que la libertad y la razón se abren camino sobre la barbarie", ha querido "volver la mirada, con inmenso cariño y respecto hacia las víctimas, hacia su dolor y rendir el homenaje más emocionado a su memoria, a su dignidad". Los asistentes a la ceremonia se han puesto en pie y han aplaudido varios minutos estas palabras. A continuación, el Príncipe ha glosado la trayectoria de los premiados.






El mexicano Arturo Álvarez-Buylla, premiado por la Investigación Científica y Técnica, tomó la palabra para recordar "su añorada Asturias", donde se crió este hijo de españoles. "El conocimiento es como una gran esfera en expansión en la que vivimos. Muchos jóvenes piensan que todo ha sido descubierto. Yo creo que lo mejor está por venir, claro, si no acabamos antes con el planeta", ha dicho.






Esta 31ª edición, que ha durado algo más de hora y media, han recibido su galardón: Riccardo Muti, Príncipe de las Artes, ; Leonard Cohen; Bill Drayton (Premio de la Cooperación Internacional); Howard Gardner (Ciencias Sociales); la sociedad científica The Royal Society (Comunicación y Humanidades); los neurobiólogos Joseph Altman, Arturo Álvarez-Buylla y Giacomo Rizzolatti (Investigación Científica y Técnica), Haile Gebrselassie (Deportes) y los llamados héroes de Fukushima (Concordia).






Escultura de Miró




Cada galardón consta de un diploma, una escultura de ocho kilos diseñada por Joan Miró, una insignia con el escudo de la fundación y una dotación en metálico de 50.000 euros.
Pasadas las 20.00, los galardonados abandonaron el teatro y se dirigieron al hotel de la Reconquista de Oviedo.
Con ellos en el recorrido, los integrantes de veinte bandas de gaitas y diez grupos folclóricos del Principado de Asturias.

No quiero más miradas asesinas.

En el día que esperábamos hace tantos años cabe, por supuesto, la alegría.
La que siento por todos los que se liberan de la sombra. La de quienes celebran en silencio que nadie vuelva a pasar por lo que sufrieron. La que se percibe, serena, en la calle a la que se asoma mi ventana, aunque no se desborde. Porque todos sabemos que el primer peldaño de una paz verdadera parece firme esta vez.




Por eso mi ilusión es auténtica, y no tendrá peros porque se compagina con memoria. Yo me alegro del final de ETA pero quiero celebrar también otros finales.
No quiero más miradas asesinas.
 Quiero que se derogue ese trágico decreto que llevaba a tantas vascas y vascos a deshumanizar al otro, a quitarle su dimensión de ser humano, a no reconocerle ni respetarle.
Ese era el veneno que permitía respaldar al crimen y la amenaza, a horribles vulneraciones de los derechos humanos más elementales, a expresiones extremas de crueldad, con un simple encogerse de hombros.
Porque además del final de ETA necesitamos acabar con esa forma de ser y hacer que hace aún tan compleja la convivencia en no pocos lugares.
 Ese va a ser el primer indicador de la velocidad que se imprime al verdadero cambio de fondo que va a hacer muy diferente esta sociedad. Y la vacuna que impedirá a nadie más abrazar la violencia como herramienta de poder o aprovecharla como negocio político.



También tengo claro que lo que está ocurriendo es el fruto de corregir un error reincidente y obstinado que ha costado casi 900 vidas, mucho dolor, miles de millones de pesetas y mucho más grave, una alteración del cuerpo de valores de una sociedad que lo tiene todo para crecer en riqueza y bienestar. Por eso, sé que pronto vamos a disfrutar de una identidad brillante y reconocible en el mundo globalizado. El único mérito que cabe reconocer a quienes han impulsado, desde dentro, este cambio, es el haber escuchado cuarenta años después el clamor del pueblo vasco.
 Está bien.
Pero ahora les toca recuperar el tiempo perdido y ser plenamente conscientes de que no pueden dar ninguna lección a nadie. Y reconocer el esfuerzo y la templanza de los demás, de los otros, que decidimos no abonar jamás el camino de la venganza.



He sufrido mucho, es verdad. He vivido la doble victimización de saber que querían asesinarme y compatibilizar esa condena con el título, mendaz y calumnioso de colaborar con quienes querían matarme. También me han castigado con otra condena, esta “judicial”, injusta y arbitraria que se me impuso solo por cumplir la ley y no ceder ante la arbitrariedad y la injusticia. Me alegro, después de haber pasado por estas experiencias, que no deseo a nadie, de tener las manos limpias, la conciencia tranquila y el corazón sereno, porque jamás me ha dominado la ira ni el odio. No han conseguido arrancarme la sonrisa, ni el humor, ni el amor de los míos, ni el reconocimiento y cariño de muchos otros que nunca podré agradecer lo suficiente. Entre estos quisiera destacar la profesionalidad y entrega “de los de rojo” y me refiero a esa magnífica realidad que es la Ertzaintza.
Espero con esta presencia de ánimo disfrutar de las muchas novedades que nos quedan por vivir. La principal, un país de miradas limpias, de diversidad armónica y democracia fortalecida.
Un lugar en el que la crónica que tenemos que escribir, en la que debe haber lugar para todos los sufrimientos y todos los errores, nos impida reincidir en la barbarie y ofrecer reparación y justicia a todas y todos los que la necesitan y la merecen.



Juan María Atutxa fue consejero de Interior del Gobierno vasco y presidente del Parlamento autónomo.