La nueva película de Raúl Ruiz, Misterios de Lisboa, será estrenada el próximo 18 de marzo en cines.
Premiada con la Concha de Plata al mejor director en San Sebástian y Premio LOUIS-DELLUC 2010, Misterios de Lisboa parte de un guión de Carlos Saboga basado en la novela homónima de Camilo Castelo Branco.
"Misterios de Lisboa" nos arrastra a un auténtico torbellino de aventuras y desventuras, de coincidencias y revelaciones, de sentimientos y pasiones violentas, de venganzas, de historias de amor para vivir un accidentado viaje a través de Portugal, Francia, Italia y también Brasil.
En esta Lisboa de intrigas e identidades ocultas, nos cruzamos con una galería de personajes que están vinculados en cierta manera al destino de Pedro da Silva, un huérfano interno en un colegio.
El padre Dinis, un descendiente de aristócrata libertinos convertido en justiciero; una condesa corroída por los celos y con sed de venganza; un pirata sanguinario convertido en un próspero hombre de negocios.
Todos estos y muchos más personajes se pasean por la historia del siglo XIX y acompañan a nuestro protagonista en la búsqueda de su verdadera identidad.
Sobre Raúl Ruiz
"Al igual que en sus películas, la vida de este realizador se resume en una palabra: imparable".
En 1983, Serge Toubiana escribió en “Le cas Ruiz” (El caso Ruiz), su texto de presentación en la revista de cine Cahiers du Cinéma N°345, un especial dedicado a Raúl Ruiz: "el cineasta más prolífico de nuestro tiempo, cuya filmografía resulta 'casi' imposible definir debido a la diversidad, al esplendor y a la multiplicidad de sus realizaciones desde hace más de veinte años (…)."
Raúl Ruiz logró el reconocimiento internacional a finales de los años 70 y es sin lugar a dudas uno de los cineastas más innovadores e interesantes de los últimos años.
Nos ofrece una diversidad intelectual y una capacidad de experimentación artística de enorme riqueza, que sólo se asemeja a la de Jean-Luc Godard.
Ruiz nos presenta su trabajo sirviéndose de sus imágenes características y de sus sonidos perfectamente elaborados.
Es un guerrillero que no tiene ningún complejo en saltarse los prejuicios del arte cinematográfico.
Esta prolífica figura, casi apabullante, ha realizado más de 100 películas en 30 años. Posee un estilo cinematográfico que no se parece a ningún otro.
Este hombre polifacético ha tocado todos los palos: películas en 35mm, 16mm y en vídeo, para salas de cine y también para televisiones europeas, y pasando del documental a las obras de ficción.
La carrera de Ruiz comenzó con el teatro de vanguardia para el que escribió más de 100 obras de 1956 a 1962. En 1968 termina su primera película Tres tristes tigres, que le valió inmediatamente el Leopardo de Oro en el Festival de Cine de Locarno.
Raúl Ruiz, que apoyó el gobierno de Salvador Allende, se vio obligado a abandonar su país durante el golpe de Estado de 1973.
Se exilió a París donde se instaló convirtiéndose en el enfant terrible de la vanguardia parisina.
En 1983, la mítica revista Les Cahiers du Cinéma le dedicó un número especial, un honor que tienen muy pocos realizadores en la historia del cine mundial.
La revista eligió su película L’hypothèse du Tableau Volé (La hipótesis del cuadro robado) unas de las diez mejores películas realizadas en los años declarándole el cineasta "francés" más importante desde Rohmer, Bresson y Godard.
Al trabajar con directores de fotografía tan innovadores como Diego Bonancia, Sacha Vierny, Henri Alekan y Ricardo Aranovitch, recuperó algo de la magia de la poesía realista francesa, al explorar el mundo de la manipulación, la impotencia y la violencia. Su forma de utilizar la luz, jugando con filtros y espejos, recrea la realidad fílmica, en una especie de calidoscopio que nos introduce en el laberinto de sus representaciones y que nos familiariza con su exotismo fantástico.
Raúl Ruiz está considerado un híbrido único en la historia del cine, reconocido como uno de los mejores cineastas vivos, un defensor del cine de ideas, donde es el prototipo del artista que crea imágenes en movimiento.
Para Ruiz, el cine es un invento, una alquimia en la que el director reúne todos los elementos que encuentra y los construye a través de los planos que crea, de las imágenes que registra en ese momento y de los conceptos que reinventa.
La estética de un proyecto es inherente a la obra en sí misma, y triunfa gracias a una buena dirección.
La admiración por la obra de este maestro del cine surge también de su increíble talento: acepta y asume con éxito desafíos cinematográficos que parecían imposibles para muchos.
Uno de los hitos de su carrera le llegó en 1999, cuando decidió adaptar para el cine El tiempo recobrado de Marcel Proust, una de las obras literarias más conocidas del mundo, que Joseph Losey y Visconti habían intentado llevar al cine, pero sin éxito.
Para su película de culto, Ruiz se rodeó de estrellas como Catherine Deneuve, John Malkovich, Emmanuelle Béart, Chiara Mastroianni, y junto con el productor Paulo Branco, realizó una de las películas más conocidas del mundo que se ha vendido en más de 22 países y que se ha difundido en prime time en las cadenas internacionales de televisión más grandes del mundo.
Más de 670.000 espectadores acudieron a las salas de cine para ver la cinta.
Pero Ruiz siempre ha mostrado una intimidad especial con algunos de los mayores escritores/pensadores de todos los tiempos, y a lo largo de su carrera ha adaptado sus obras para la gran pantalla.
Además de las obras de PROUST, también ha adaptado a Jean GIONO en “Les Ames Fortes” (Las almas fuertes); P. Calderón DE LA BARCA in La Vie est un Songe (La vida es un sueño); Robert Louis STEVENSON en La Isla del tesoro; RACINE in Bérénice; Pierre KLOSSOWSKI en La Vocation Suspendue (La vocación suspendida) y L’Hypothese du Tableau Volé (La hipótesis del cuadro robado) así como a KAFKA in La Colonia Penal.
Todas son referencias ineludibles en la historia del cine.
Raúl Ruiz es conocido y aclamado en todo el mundo y en los últimos treinta años, sus películas han estado presentes en los festivales de cine más importantes.
Ha sido nominado en cuatro ocasiones a la Palma de Oro del Festival de Cannes, del que en 2002 fue presidente del jurado. Ha ganado un LEOPARDO DE ORO (Locarno), un OSO DE PLATA (Berlín), y un CÉSAR (Francia), y fue candidato al LEÓN DE ORO (Venecia). Ha ganado el PREMIO FIPRESCI de Montreal en dos ocasiones, en 2000 y 2002.
En 2004 le rindieron un homenaje en Rotterdam titulado “Raúl Ruiz: el eterno trotamundos” y después en 2007, en el Festival de Cine de Roma, un tributo que incluía 46 de sus películas.
A lo largo de su impresionante carrera, Ruiz ha tejido una profunda relación con el productor Paulo Branco, que se inició a principios de los años 80.
Trabajaron juntos por primera vez en Portugal, y después en Francia.
Desde entonces, Raúl Ruiz ha rodado 8 largometrajes en Portugal, de las 14 películas producidas o coproducidas por Paulo Branco.
Tres de estas películas compitieron en la Sección Oficial del Festival de Cine d Cannes. Todos las películas de Raúl Ruiz producidas por Paulo Branco se han estrenado en Portugal y en Francia, y casi todas se han estrenado también en otros territorios, sobre todo sus colaboraciones más recientes.
Es muy difícil establecer la filmografía completa de Raúl Ruiz, teniendo en cuenta la diversidad de formatos en los que ha trabajado. También es prácticamente imposible crear una lista exhaustiva de sus películas que han competido en los festivales de cine de todo el mundo.
En la actualidad, Raúl Ruiz está implicado en una adaptación teatral de Hamlet en el Festival Teatro a Mil en enero de 2011. En abril de 2011, colaborará otra vez con Paulo Branco en un nuevo largometraje.
23 may 2011
Excesivo DSK
Excesivo DSK
La séptima personalidad más influyente del mundo está acusada ahora de intento de agresión sexual.
Hipnotizados, los franceses se preguntan quién es de verdad el brillante economista y socialista millonario a quien parecían dispuestos a elegir como jefe del Estado .
El ayudante del fiscal de Nueva York, John McConnel, un tipo de unos 40 años, repeinado y de piel sonrosada, le explicó al juez que el acusado no merecía la libertad condicional porque podía escapar de Nueva York y adolecía de una suerte de "conducta compulsiva".
Dominique Strauss-Kahn, de 62 años, ojeroso, sin corbata, cansado, envejecido brutalmente tras su paso por la cárcel de Rikers Island, inexpresivo durante la alocución, alzó entonces la ceja derecha con cierto desprecio y negó con la cabeza.
Poco después, el abogado del ya ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, William Taylor, uno de los penalistas más famosos de Nueva York, se vio en la necesidad de explicar al juez por qué su defendido se encontraba en un avión rumbo a París cuando le arrestó la policía.
"No es que quisiera huir, señoría", dijo Taylor. "Es que tenía una cita al día siguiente. Una cita... con la canciller alemana Angela Merkel", concluyó.
¡Bien por Nueva York!
Su esposa ha pagado el millón de dólares de fianza y aporta las demás garantías exigidas por la juez en Nueva York
Amigos de juventud recuerdan su madera de líder, la pasión por las matemáticas y su memoria de mago
"Enviar aquí a la bragueta más rápida del Partido Socialista era suicida", advirtió 'Wall Street Journal' en 2008
Strauss-Kahn estaba convencido de que el Ministerio francés del Interior le espiaba por orden de Sarkozy
Hace menos de un mes, DSK anunció en privado que iba a ser candidato a la presidencia de Francia en las elecciones de 2012
Todo en este caso es excesivo. Francia entera asiste entre estupefacta e incrédula a la aniquilación fulgurante de la figura de quien, hasta el domingo, era su político más popular y el símbolo puro del éxito, el poder, la inteligencia y el futuro.
El hombre con más posibilidades de suceder a Nicolas Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2012, el economista brillantísimo que desde hacía tres años gobernaba -junto a un puñado de personas- el destino económico del mundo, el líder encargado de salvar a Grecia, a Portugal, a Irlanda y al euro, la séptima personalidad más influyente del planeta -según Time Magazine-, el socialista millonario que ganaba por goleada en todos los sondeos, ha sido formalmente acusado de intento de violación y de secuestro, entre otros siete cargos, y se enfrenta a 72 años de cárcel.
Se le imputa haber asaltado en la suite del hotel Sofitel en Nueva York a una empleada de la limpieza que acababa de entrar con su carrito para barrer la habitación.
Según el testimonio de la víctima, a la que el fiscal y el Gran Jurado han dado crédito, DSK salió del cuarto de baño, desnudo, y la empujó a la cama.
Después trató de que la mujer, de 32 años, de origen guineano, con una hija de 15, residente en un edificio pobre del Bronx, le practicara una felación. Posteriormente la encerró en el cuarto de baño y volvió a intentarlo.
Ahora, tras pasar cuatro días en una celda solitaria de 12 metros cuadrados y haber aparecido en todas las televisiones del planeta esposado y saliendo de una comisaría de Harlem, con la mirada perdida y el abrigo descolocado, este exvip del mundo ha conseguido una libertad condicional especial y vivirá encerrado en una cárcel de oro en Nueva York.
Se encuentra vigilado las 24 horas del día por una cámara de seguridad para que no se fugue y custodiado por un guardia armado pagado por él mismo.
Ahí preparará su defensa, tras asegurar que rechaza todas las acusaciones.
Mientras, los franceses, hipnotizados por la historia, se preguntan quién es en verdad ese hombre que lo tenía todo el domingo pasado y a quien estaban dispuestos a entregar la presidencia de la República. O dicho de otra manera, cuántas personalidades escondía. "Un seductor, pero no un violador; un tipo transparente, que vive como respira", escribía Michel Taubmann en su reciente (y ya anticuada) biografía La verdadera novela de Dominique Strauss-Kahn. Un "chimpancé en celo", como le describió Tristane Banon, una escritora que le acusó de haber tratado de abusar de ella. Sus amigos políticos dieron al principio la cara por él, asegurando que no se imaginaban a un Dominique violento. Sin embargo, el periódico France Soir reveló el testimonio de uno de esos colaboradores que, hace tres meses, y aunque de forma anónima, le contó a un periodista: "Durante muchos meses he pedido que Dominique se desplace siempre con un par de guardaespaldas. No hay que dejarle solo. No porque haya que defenderle de una agresión de alguien, sino para que, bueno, para impedir que sucumba a los problemas de su vida sexual. Eso, claro, siempre que opte a la presidencia de la República".
Strauss-Kahn nació en 1947 en Neuilly-sur-Seine, en el seno de una familia judía de abogados fiscalistas ligada a la izquierda socialista francesa. Creció en Agadir y en Mónaco, viajó mucho con su abuelo paterno, fue un niño feliz, confiado, apoyado por una familia liberal y abierta que siempre dio importancia a las decisiones personales de sus hijos. Sus amigos de infancia le recuerdan como un joven inteligentísimo, con temperamento de líder, apasionado de las matemáticas y el ajedrez y con una memoria de mago. Se casó a los 18 años con su novia de toda la vida, Hélène Dumas, con la que tuvo tres hijos. Mientras estudiaba en la prestigiosa Escuela de Altos Estudios Comerciales, dudaba entre aspirar a ser ministro de Hacienda o premio Nobel de Economía. Por entonces gastaba melena y gafas de pasta, y soñaba con emigrar a California a dar clases. Pero pasaron los años y cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, no lo dudó: prefirió quedarse en Francia, con François Mitterrand recién elegido jefe del Estado y con todas las oportunidades al alcance de la mano. Acababa de elegir: adiós al Premio Nobel. Prefería ser ministro. Se casó por segunda vez con una asesora de comunicación, abandonó las gafas, las barbas de progre, y se atornilló al Partido Socialista gracias a su talento. "Enamorado a los 14 años y casado a los 18, padre de familia muy joven, absorbido por los estudios, el trabajo y la militancia, siempre fiel a su primera mujer, DSK no conoció las delicias de la soltería", escribe Taubmann en su biografía. "Después llegó la treintena y descubrió su poder de seducción. Levantó la cabeza de los libros y descubrió un mundo lleno de mujeres hermosas", añade el biógrafo, para explicar la transformación de Strauss-Kahn.
Fue un buen ministro de Economía entre 1997 y 1999, presidente de la Comisión de Economía de la Asamblea Francesa, ganó aún más reputación de economista brillante y político eficaz, aunque fue derrotado en las primarias socialistas de 2007 por Ségolène Royal. Fue entonces cuando se le ofreció la oportunidad de presidir el Fondo Monetario Internacional. Logró el acuerdo de Nicolas Sarkozy, que así creía desactivar a un posible adversario para las elecciones de 2012. En la despedida, antes de que DSK saliera hacia Washington para hacerse con el cargo, el jefe del Estado francés le advirtió: "Ten cuidado. No te montes ni en el ascensor con una becaria. Allí no bromean con esas cosas. Tú ya me entiendes. Francia no puede permitirse un escándalo".
DSK arrastraba una fama consentida de mujeriego imparable, de ligón insistente y algo pesado, de perseguidor infatigable de mujeres. Pero también se decía que las atosigaba a base de mensajes terminantes y recurrentes lanzados desde su abrasante teléfono móvil: "Te quiero". Y también que no sabía aceptar un "no" por respuesta, de que se pasaba de la raya...
El único periodista que se atrevió a hacer público ese aspecto de Strauss-Kahn fue el corresponsal de Libération en Bruselas Jean Quatremer. En 2007, en plena campaña para nombrar al nuevo director gerente del FMI, este periodista, que había conocido mucho a DSK en sus desplazamientos a la capital belga, publicó en su blog lo siguiente: "El único problema de Strauss-Kahn es su relación con las mujeres. Es demasiado pesado y roza con frecuencia el acoso. Algo conocido por los medios, pero de lo que nadie habla (estamos en Francia). Pero el FMI es una institución internacional de costumbres anglosajonas. Un gesto mal interpretado, una alusión demasiado precisa y se desencadenará una tormenta mediática".
Libération, que en su día rechazó la publicación de ese texto, publicó esta semana un artículo de Quatremer relativo al caso. Como otros medios franceses, ese periódico se pregunta -espoleados por las críticas de sus colegas estadounidenses- si no deberían haber sido más críticos y explícitos con el controvertido comportamiento de DSK hacia las mujeres. La omertá se mantuvo pese a que los autores del libro Sexus politicus, publicado en 2006, ya habían dedicado un capítulo al comportamiento de Strauss-Kahn; pero lo que se contaba eran solo detalles de seducción.
Un año después de la advertencia de Quatremer (y de la de Sarkozy) saltaba el escándalo en el epicentro del FMI. El 18 de octubre de 2008, cuando la crisis mundial amenazaba ya con desestabilizar el planeta, el Wall Street Journal revelaba que el organismo había iniciado una investigación para aclarar si había existido "abuso de poder" por parte de Strauss-Kahn hacia una economista húngara de 40 años, Piroska Nagy, con la que había mantenido relaciones sexuales. La investigación se cerró absolviendo al director gerente, que, con todo, se disculpó ante el mundo por su "comportamiento inapropiado". Su tercera esposa, Anne Sinclair, una popular periodista política francesa, de la misma edad que DSK, nieta y heredera del mítico y multimillonario marchante de arte y amigo de Picasso Paul Rosenberg, defendió a su marido por primera vez en público. En una entrada de su blog personal aseguró: "Todo el mundo sabe que estas cosas pueden pasar en todas las parejas. Por mi parte, esta aventura de una noche es ya una cosa pasada".
DSK volvió a ocuparse de la crisis mundial y, de paso, de su propia ascensión casi ilimitada. Pasó la tormenta mediática, incluyendo ciertos comentarios del Wall Street Journal ("enviar aquí a la bragueta más rápida del Partido Socialista era suicida"), pero se cerró el caso. ¿Del todo? No del todo. Unas semanas más tarde, la revista L'Express publicó una reveladora carta escrita por Piroska Nagy a su abogado: "Dominique Strauss-Kahn abusó de su posición en su manera de acercarse a mí. Me convocó muchas veces para hacerme proposiciones inapropiadas. A pesar de mi vida profesional, no estaba preparada para sus tentativas. (...) Es un hombre agresivo. (...) El tipo de hombre que no puede trabajar con mujeres a sus órdenes".
Con todo, ninguna mujer ha denunciado en Francia a DSK.
Tristane Banon, la periodista y escritora de 32 años que lo ha definido como un chimpancé en celo, estuvo a punto de hacerlo en 2003 y vuelve a estarlo ahora.
Hace ocho años acudió a una cita con el por entonces diputado Strauss-Kahn para entrevistarle sobre un libro que escribía, que acabó apareciendo ese año, titulado Errores confesados, en el que una quincena de personajes públicos famosos hablaban de alguna sonada metedura de pata.
"Llegué al apartamento de la cita, un lugar casi vacío, coloqué la grabadora y él me pidió que le diera la mano porque lo que me iba a contar era muy íntimo. De la mano pasó al brazo y...".
Acabaron peleando en el suelo. "Le di varias patadas, él me desgarró el sujetador y trataba de bajarme el pantalón.
Me fui. Luego, durante varios días, recibí en el móvil mensajes suyos que siempre decían lo mismo: "¿Te doy miedo?".
La periodista contó esto en febrero de 2007 en un programa de televisión.
Nunca denunció a la policía la supuesta agresión porque, según asegura ahora, su madre, Anne Mansouret, consejera regional socialista de la región de L'Eure, le convenció para que no le hiciera.
Esta última, que ahora se arrepiente de la decisión, pensaba que acudir a la policía equivaldría a acabar con la carrera de su hija. Ramzy Khiroum, uno de los cuatro poderosos consejeros de comunicación que colaboran con DSK desde hace años, replicó que el comentario televisivo de la chica obedecía simplemente a una venganza.
"Yo llamé a la editorial para pedir que retiraran la entrevista que había hecho porque no estaba de acuerdo con el contenido", ha explicado Khiroum. "Ella prometió que DSK lo iba a pagar".
Todo esto, lo de su fama, se sabía. Y él también sabía que se sabía.
El pasado 28 de abril, hace menos de un mes, Strauss-Kahn, en la cima de su poder y su proyección como exitoso director gerente del FMI, comió en un restaurante de París junto a algunos redactores de Libération.
Antes de sentarse a la mesa, aquejado de cierta manía persecutoria, les pidió que extrajeran las baterías de los móviles a fin de que la conversación no acabara grabada en manos del ministro del Interior, que según él, y por orden de Sarkozy, le espiaba. Habló en privado de sus posibilidades para ser presidente: "Seré candidato, es un deber en un país que va muy mal", "En mí se reúne todo lo que los franceses buscan en un político: la competencia, la calma y la experiencia internacional".
Y luego añadió que se esperaba golpes bajos: "Mi judaísmo, las mujeres y el dinero". El dinero de la pareja, que posee casas en París, Washington y Marrakech, proviene de su mujer.
Es ella la que ha pagado el millón de dólares de fianza, la que ha desbloqueado los cinco millones de dólares de garantía bancaria que le ha pedido la juez del Tribunal de Nueva York.
Strauss-Kahn sabía que ese dinero constituía un aparente punto débil.
Dos semanas atrás, una foto en la que aparecía montándose en el Porsche Panamera de 100.000 euros de su colaborador Ramzy Khiroum dio la vuelta a Francia al convertirse en el símbolo del obsceno tren de vida de un socialista que trataba de agrupar a la izquierda francesa.
Después de lo que ha pasado, la polémica del Porsche se antoja casi infantil. En aquella sintomática comida con reporteros de Libération, DSK también habló con suficiencia de su otro punto débil. "Me gustan las mujeres, sí. ¿Y qué? Desde hace años se habla de fotos de orgías descomunales, pero yo no las he visto nunca. Que las saquen...".
Dos semanas después de esta balandronada, aún en la cima, DSK abandonaba Washington y su despacho en el FMI y se disponía a volver a Europa para discutir los detalles del rescate de la deuda griega con Angela Merkel y otros amos del universo. Antes recalaba en Nueva York, en una suite de un hotel de lujo donde, a mediodía del 14 de mayo, entraba una empleada empujando un carrito lleno de productos de limpieza. -
La séptima personalidad más influyente del mundo está acusada ahora de intento de agresión sexual.
Hipnotizados, los franceses se preguntan quién es de verdad el brillante economista y socialista millonario a quien parecían dispuestos a elegir como jefe del Estado .
El ayudante del fiscal de Nueva York, John McConnel, un tipo de unos 40 años, repeinado y de piel sonrosada, le explicó al juez que el acusado no merecía la libertad condicional porque podía escapar de Nueva York y adolecía de una suerte de "conducta compulsiva".
Dominique Strauss-Kahn, de 62 años, ojeroso, sin corbata, cansado, envejecido brutalmente tras su paso por la cárcel de Rikers Island, inexpresivo durante la alocución, alzó entonces la ceja derecha con cierto desprecio y negó con la cabeza.
Poco después, el abogado del ya ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, William Taylor, uno de los penalistas más famosos de Nueva York, se vio en la necesidad de explicar al juez por qué su defendido se encontraba en un avión rumbo a París cuando le arrestó la policía.
"No es que quisiera huir, señoría", dijo Taylor. "Es que tenía una cita al día siguiente. Una cita... con la canciller alemana Angela Merkel", concluyó.
¡Bien por Nueva York!
Su esposa ha pagado el millón de dólares de fianza y aporta las demás garantías exigidas por la juez en Nueva York
Amigos de juventud recuerdan su madera de líder, la pasión por las matemáticas y su memoria de mago
"Enviar aquí a la bragueta más rápida del Partido Socialista era suicida", advirtió 'Wall Street Journal' en 2008
Strauss-Kahn estaba convencido de que el Ministerio francés del Interior le espiaba por orden de Sarkozy
Hace menos de un mes, DSK anunció en privado que iba a ser candidato a la presidencia de Francia en las elecciones de 2012
Todo en este caso es excesivo. Francia entera asiste entre estupefacta e incrédula a la aniquilación fulgurante de la figura de quien, hasta el domingo, era su político más popular y el símbolo puro del éxito, el poder, la inteligencia y el futuro.
El hombre con más posibilidades de suceder a Nicolas Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2012, el economista brillantísimo que desde hacía tres años gobernaba -junto a un puñado de personas- el destino económico del mundo, el líder encargado de salvar a Grecia, a Portugal, a Irlanda y al euro, la séptima personalidad más influyente del planeta -según Time Magazine-, el socialista millonario que ganaba por goleada en todos los sondeos, ha sido formalmente acusado de intento de violación y de secuestro, entre otros siete cargos, y se enfrenta a 72 años de cárcel.
Se le imputa haber asaltado en la suite del hotel Sofitel en Nueva York a una empleada de la limpieza que acababa de entrar con su carrito para barrer la habitación.
Según el testimonio de la víctima, a la que el fiscal y el Gran Jurado han dado crédito, DSK salió del cuarto de baño, desnudo, y la empujó a la cama.
Después trató de que la mujer, de 32 años, de origen guineano, con una hija de 15, residente en un edificio pobre del Bronx, le practicara una felación. Posteriormente la encerró en el cuarto de baño y volvió a intentarlo.
Ahora, tras pasar cuatro días en una celda solitaria de 12 metros cuadrados y haber aparecido en todas las televisiones del planeta esposado y saliendo de una comisaría de Harlem, con la mirada perdida y el abrigo descolocado, este exvip del mundo ha conseguido una libertad condicional especial y vivirá encerrado en una cárcel de oro en Nueva York.
Se encuentra vigilado las 24 horas del día por una cámara de seguridad para que no se fugue y custodiado por un guardia armado pagado por él mismo.
Ahí preparará su defensa, tras asegurar que rechaza todas las acusaciones.
Mientras, los franceses, hipnotizados por la historia, se preguntan quién es en verdad ese hombre que lo tenía todo el domingo pasado y a quien estaban dispuestos a entregar la presidencia de la República. O dicho de otra manera, cuántas personalidades escondía. "Un seductor, pero no un violador; un tipo transparente, que vive como respira", escribía Michel Taubmann en su reciente (y ya anticuada) biografía La verdadera novela de Dominique Strauss-Kahn. Un "chimpancé en celo", como le describió Tristane Banon, una escritora que le acusó de haber tratado de abusar de ella. Sus amigos políticos dieron al principio la cara por él, asegurando que no se imaginaban a un Dominique violento. Sin embargo, el periódico France Soir reveló el testimonio de uno de esos colaboradores que, hace tres meses, y aunque de forma anónima, le contó a un periodista: "Durante muchos meses he pedido que Dominique se desplace siempre con un par de guardaespaldas. No hay que dejarle solo. No porque haya que defenderle de una agresión de alguien, sino para que, bueno, para impedir que sucumba a los problemas de su vida sexual. Eso, claro, siempre que opte a la presidencia de la República".
Strauss-Kahn nació en 1947 en Neuilly-sur-Seine, en el seno de una familia judía de abogados fiscalistas ligada a la izquierda socialista francesa. Creció en Agadir y en Mónaco, viajó mucho con su abuelo paterno, fue un niño feliz, confiado, apoyado por una familia liberal y abierta que siempre dio importancia a las decisiones personales de sus hijos. Sus amigos de infancia le recuerdan como un joven inteligentísimo, con temperamento de líder, apasionado de las matemáticas y el ajedrez y con una memoria de mago. Se casó a los 18 años con su novia de toda la vida, Hélène Dumas, con la que tuvo tres hijos. Mientras estudiaba en la prestigiosa Escuela de Altos Estudios Comerciales, dudaba entre aspirar a ser ministro de Hacienda o premio Nobel de Economía. Por entonces gastaba melena y gafas de pasta, y soñaba con emigrar a California a dar clases. Pero pasaron los años y cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, no lo dudó: prefirió quedarse en Francia, con François Mitterrand recién elegido jefe del Estado y con todas las oportunidades al alcance de la mano. Acababa de elegir: adiós al Premio Nobel. Prefería ser ministro. Se casó por segunda vez con una asesora de comunicación, abandonó las gafas, las barbas de progre, y se atornilló al Partido Socialista gracias a su talento. "Enamorado a los 14 años y casado a los 18, padre de familia muy joven, absorbido por los estudios, el trabajo y la militancia, siempre fiel a su primera mujer, DSK no conoció las delicias de la soltería", escribe Taubmann en su biografía. "Después llegó la treintena y descubrió su poder de seducción. Levantó la cabeza de los libros y descubrió un mundo lleno de mujeres hermosas", añade el biógrafo, para explicar la transformación de Strauss-Kahn.
Fue un buen ministro de Economía entre 1997 y 1999, presidente de la Comisión de Economía de la Asamblea Francesa, ganó aún más reputación de economista brillante y político eficaz, aunque fue derrotado en las primarias socialistas de 2007 por Ségolène Royal. Fue entonces cuando se le ofreció la oportunidad de presidir el Fondo Monetario Internacional. Logró el acuerdo de Nicolas Sarkozy, que así creía desactivar a un posible adversario para las elecciones de 2012. En la despedida, antes de que DSK saliera hacia Washington para hacerse con el cargo, el jefe del Estado francés le advirtió: "Ten cuidado. No te montes ni en el ascensor con una becaria. Allí no bromean con esas cosas. Tú ya me entiendes. Francia no puede permitirse un escándalo".
DSK arrastraba una fama consentida de mujeriego imparable, de ligón insistente y algo pesado, de perseguidor infatigable de mujeres. Pero también se decía que las atosigaba a base de mensajes terminantes y recurrentes lanzados desde su abrasante teléfono móvil: "Te quiero". Y también que no sabía aceptar un "no" por respuesta, de que se pasaba de la raya...
El único periodista que se atrevió a hacer público ese aspecto de Strauss-Kahn fue el corresponsal de Libération en Bruselas Jean Quatremer. En 2007, en plena campaña para nombrar al nuevo director gerente del FMI, este periodista, que había conocido mucho a DSK en sus desplazamientos a la capital belga, publicó en su blog lo siguiente: "El único problema de Strauss-Kahn es su relación con las mujeres. Es demasiado pesado y roza con frecuencia el acoso. Algo conocido por los medios, pero de lo que nadie habla (estamos en Francia). Pero el FMI es una institución internacional de costumbres anglosajonas. Un gesto mal interpretado, una alusión demasiado precisa y se desencadenará una tormenta mediática".
Libération, que en su día rechazó la publicación de ese texto, publicó esta semana un artículo de Quatremer relativo al caso. Como otros medios franceses, ese periódico se pregunta -espoleados por las críticas de sus colegas estadounidenses- si no deberían haber sido más críticos y explícitos con el controvertido comportamiento de DSK hacia las mujeres. La omertá se mantuvo pese a que los autores del libro Sexus politicus, publicado en 2006, ya habían dedicado un capítulo al comportamiento de Strauss-Kahn; pero lo que se contaba eran solo detalles de seducción.
Un año después de la advertencia de Quatremer (y de la de Sarkozy) saltaba el escándalo en el epicentro del FMI. El 18 de octubre de 2008, cuando la crisis mundial amenazaba ya con desestabilizar el planeta, el Wall Street Journal revelaba que el organismo había iniciado una investigación para aclarar si había existido "abuso de poder" por parte de Strauss-Kahn hacia una economista húngara de 40 años, Piroska Nagy, con la que había mantenido relaciones sexuales. La investigación se cerró absolviendo al director gerente, que, con todo, se disculpó ante el mundo por su "comportamiento inapropiado". Su tercera esposa, Anne Sinclair, una popular periodista política francesa, de la misma edad que DSK, nieta y heredera del mítico y multimillonario marchante de arte y amigo de Picasso Paul Rosenberg, defendió a su marido por primera vez en público. En una entrada de su blog personal aseguró: "Todo el mundo sabe que estas cosas pueden pasar en todas las parejas. Por mi parte, esta aventura de una noche es ya una cosa pasada".
DSK volvió a ocuparse de la crisis mundial y, de paso, de su propia ascensión casi ilimitada. Pasó la tormenta mediática, incluyendo ciertos comentarios del Wall Street Journal ("enviar aquí a la bragueta más rápida del Partido Socialista era suicida"), pero se cerró el caso. ¿Del todo? No del todo. Unas semanas más tarde, la revista L'Express publicó una reveladora carta escrita por Piroska Nagy a su abogado: "Dominique Strauss-Kahn abusó de su posición en su manera de acercarse a mí. Me convocó muchas veces para hacerme proposiciones inapropiadas. A pesar de mi vida profesional, no estaba preparada para sus tentativas. (...) Es un hombre agresivo. (...) El tipo de hombre que no puede trabajar con mujeres a sus órdenes".
Con todo, ninguna mujer ha denunciado en Francia a DSK.
Tristane Banon, la periodista y escritora de 32 años que lo ha definido como un chimpancé en celo, estuvo a punto de hacerlo en 2003 y vuelve a estarlo ahora.
Hace ocho años acudió a una cita con el por entonces diputado Strauss-Kahn para entrevistarle sobre un libro que escribía, que acabó apareciendo ese año, titulado Errores confesados, en el que una quincena de personajes públicos famosos hablaban de alguna sonada metedura de pata.
"Llegué al apartamento de la cita, un lugar casi vacío, coloqué la grabadora y él me pidió que le diera la mano porque lo que me iba a contar era muy íntimo. De la mano pasó al brazo y...".
Acabaron peleando en el suelo. "Le di varias patadas, él me desgarró el sujetador y trataba de bajarme el pantalón.
Me fui. Luego, durante varios días, recibí en el móvil mensajes suyos que siempre decían lo mismo: "¿Te doy miedo?".
La periodista contó esto en febrero de 2007 en un programa de televisión.
Nunca denunció a la policía la supuesta agresión porque, según asegura ahora, su madre, Anne Mansouret, consejera regional socialista de la región de L'Eure, le convenció para que no le hiciera.
Esta última, que ahora se arrepiente de la decisión, pensaba que acudir a la policía equivaldría a acabar con la carrera de su hija. Ramzy Khiroum, uno de los cuatro poderosos consejeros de comunicación que colaboran con DSK desde hace años, replicó que el comentario televisivo de la chica obedecía simplemente a una venganza.
"Yo llamé a la editorial para pedir que retiraran la entrevista que había hecho porque no estaba de acuerdo con el contenido", ha explicado Khiroum. "Ella prometió que DSK lo iba a pagar".
Todo esto, lo de su fama, se sabía. Y él también sabía que se sabía.
El pasado 28 de abril, hace menos de un mes, Strauss-Kahn, en la cima de su poder y su proyección como exitoso director gerente del FMI, comió en un restaurante de París junto a algunos redactores de Libération.
Antes de sentarse a la mesa, aquejado de cierta manía persecutoria, les pidió que extrajeran las baterías de los móviles a fin de que la conversación no acabara grabada en manos del ministro del Interior, que según él, y por orden de Sarkozy, le espiaba. Habló en privado de sus posibilidades para ser presidente: "Seré candidato, es un deber en un país que va muy mal", "En mí se reúne todo lo que los franceses buscan en un político: la competencia, la calma y la experiencia internacional".
Y luego añadió que se esperaba golpes bajos: "Mi judaísmo, las mujeres y el dinero". El dinero de la pareja, que posee casas en París, Washington y Marrakech, proviene de su mujer.
Es ella la que ha pagado el millón de dólares de fianza, la que ha desbloqueado los cinco millones de dólares de garantía bancaria que le ha pedido la juez del Tribunal de Nueva York.
Strauss-Kahn sabía que ese dinero constituía un aparente punto débil.
Dos semanas atrás, una foto en la que aparecía montándose en el Porsche Panamera de 100.000 euros de su colaborador Ramzy Khiroum dio la vuelta a Francia al convertirse en el símbolo del obsceno tren de vida de un socialista que trataba de agrupar a la izquierda francesa.
Después de lo que ha pasado, la polémica del Porsche se antoja casi infantil. En aquella sintomática comida con reporteros de Libération, DSK también habló con suficiencia de su otro punto débil. "Me gustan las mujeres, sí. ¿Y qué? Desde hace años se habla de fotos de orgías descomunales, pero yo no las he visto nunca. Que las saquen...".
Dos semanas después de esta balandronada, aún en la cima, DSK abandonaba Washington y su despacho en el FMI y se disponía a volver a Europa para discutir los detalles del rescate de la deuda griega con Angela Merkel y otros amos del universo. Antes recalaba en Nueva York, en una suite de un hotel de lujo donde, a mediodía del 14 de mayo, entraba una empleada empujando un carrito lleno de productos de limpieza. -
"Ya no escribo sobre broncas, agoté el material"
ENTREVISTA: LYDIA DAVIS Narradora
Reverenciada traductora de Flaubert y Proust al inglés, a principios de los setenta estuvo casada con el escritor Paul Auster, pero la fama de Lydia Davis (Massachusetts, 1947) no es tangencial a la de estos novelistas: discurre en otro plano.
Señalada como una de las voces más brillantes, experimentales y únicas del panorama literario estadounidense, su antología Cuentos completos (Seix Barral, en versión de Justo Navarro) fue aclamada por críticos como James Wood, que en las páginas de la revista The New Yorker destacó su peculiar mezcla de "lucidez, brevedad aforística, originalidad formal, taimada comedia, desconsuelo metafísico, presión filosófica y sabiduría humana".
Dave Eggers, el escritor fundador de la revista y editorial McSweeneys, se cuenta entre sus devotos seguidores y con él publicó Davis uno de los cuatro libros de relatos reunidos en esta nueva colección.
Desde 2003 la escritora forma parte de la American Academy of Arts and Sciences y aquel mismo año ganó la llamada beca de los "genios", la McCarthur, que David Foster Wallace recibió en 1997.
La escritora y traductora publica sus celebrados 'Cuentos completos'
"¿Cómo de breve puedes ser sin caer en la broma?", se pregunta la autora
Sentada frente a la mesa de madera de la cocina de su casa -el edificio de una antigua escuela al norte del estado de Nueva York, que compró y rehabilitó junto a su esposo, el artista abstracto Alan Cote- Davis, hija de un crítico literario y una novelista, explica que la recepción de su obra nunca fue un factor que tuviera en cuenta.
"Siempre he hecho lo que he querido", explica.
"Empiezas en la oscuridad y a nadie le importa lo que haces excepto a tus amigos y familia. No tengo muy claro cuál era mi ambición, era algo idealista, no quería exactamente la fama".
Sus primeros libros, publicados en pequeñas editoriales, le dieron el espacio y el tiempo para desarrollar su estilo sin preocuparse de las reseñas.
Y así llegaron los cuentos de un párrafo; historias sin narrador que incluyen, por ejemplo, una lista; personajes sin nombre en lugares ignotos; relatos con forma de poema o en los que suena la música de rimas infantiles.
"En 2000 comencé con los cuentos de una frase.
Traducía a Proust y apenas me quedaba tiempo para escribir.
En parte fue una reacción a ese trabajo. ¿Cómo de breve puedes ser sin caer en la broma, manteniendo un cierto peso?", pregunta.
A pesar de su aspecto discreto -media melena, gafas de concha, camisa de flores y rebeca, dentro de esta cocina que parece sacada de una estampa de la campiña inglesa- en la mirada y en las precisas respuestas de esta escritora hay una veta subversiva e inteligente que escapa a la convención.
A Davis le gustan los retos, especialmente los que tienen que ver con las palabras. A menudo habla de la influencia de Beckett, autor que leyó por primera en la adolescencia, pero además hay un espíritu lúdico en su trabajo que recuerda a los grandes cuentistas latinoamericanos.
"A Borges le leí en la universidad y me gustó su extraña imaginación", asegura escueta.
Cuando habla de su trabajo como traductora Davis se refiere a autodefinidos y crucigramas, y se define como "perfeccionista".
Algunos de sus narradores hablan de la furia que les impulsa a escribir o de lo complicado y fatuo que puede resultar este esfuerzo de poner las cosas sobre papel. "Observo a la gente y a las cosas y también a mi misma. La escritura te permite coger distancia y me ayuda a entenderme", dice. "Si escribes sobre una situación muy emocional encuentras un cierto patrón, pones orden.
Me gustan los patrones en el comportamiento y en la vida".
Dice que "el material" dicta el tono y la forma de sus cuentos. Esta materia prima puede surgir a partir de un plato con vaho que cubre la polenta, de pensar en amigos aburridos o de tener que decidir que comida preparar para dar una cena.
Sus últimos proyectos incluyen un serie de relatos construidos a partir de extractos de la correspondencia de Flaubert y un pequeño libro sobre las vacas que observa desde la ventana de su cocina.
Por debajo del amplio abanico de formas que cobran sus escritos -relatos-flash dicen algunos, ella habla de cuentos "muy, muy cortos"- subyace una aguda e irónica mirada sobre temas como la maternidad, la muerte de un ser querido, los celos, las discusiones y la conducta obsesiva a la que puede llevar el amor.
"Ya no escribo sobre broncas porque creo que agoté todo el material, pero siempre arranco a partir de cosas que tienen poco que ver con la escritura, tienen más que ver conmigo".
Desde los 12 años guarda un diario, también tiene cuadernos de viaje y echa mano de cualquier trozo de papel si hay alguna observación que no quiere olvidar, incluso cuando conversa con su esposo, que le toma el pelo por ello.
En el umbral de la puerta se despide y hace entrega de una bolsa con galletas para el camino de vuelta, tal vez un buen principio para un cuento.
Reverenciada traductora de Flaubert y Proust al inglés, a principios de los setenta estuvo casada con el escritor Paul Auster, pero la fama de Lydia Davis (Massachusetts, 1947) no es tangencial a la de estos novelistas: discurre en otro plano.
Señalada como una de las voces más brillantes, experimentales y únicas del panorama literario estadounidense, su antología Cuentos completos (Seix Barral, en versión de Justo Navarro) fue aclamada por críticos como James Wood, que en las páginas de la revista The New Yorker destacó su peculiar mezcla de "lucidez, brevedad aforística, originalidad formal, taimada comedia, desconsuelo metafísico, presión filosófica y sabiduría humana".
Dave Eggers, el escritor fundador de la revista y editorial McSweeneys, se cuenta entre sus devotos seguidores y con él publicó Davis uno de los cuatro libros de relatos reunidos en esta nueva colección.
Desde 2003 la escritora forma parte de la American Academy of Arts and Sciences y aquel mismo año ganó la llamada beca de los "genios", la McCarthur, que David Foster Wallace recibió en 1997.
La escritora y traductora publica sus celebrados 'Cuentos completos'
"¿Cómo de breve puedes ser sin caer en la broma?", se pregunta la autora
Sentada frente a la mesa de madera de la cocina de su casa -el edificio de una antigua escuela al norte del estado de Nueva York, que compró y rehabilitó junto a su esposo, el artista abstracto Alan Cote- Davis, hija de un crítico literario y una novelista, explica que la recepción de su obra nunca fue un factor que tuviera en cuenta.
"Siempre he hecho lo que he querido", explica.
"Empiezas en la oscuridad y a nadie le importa lo que haces excepto a tus amigos y familia. No tengo muy claro cuál era mi ambición, era algo idealista, no quería exactamente la fama".
Sus primeros libros, publicados en pequeñas editoriales, le dieron el espacio y el tiempo para desarrollar su estilo sin preocuparse de las reseñas.
Y así llegaron los cuentos de un párrafo; historias sin narrador que incluyen, por ejemplo, una lista; personajes sin nombre en lugares ignotos; relatos con forma de poema o en los que suena la música de rimas infantiles.
"En 2000 comencé con los cuentos de una frase.
Traducía a Proust y apenas me quedaba tiempo para escribir.
En parte fue una reacción a ese trabajo. ¿Cómo de breve puedes ser sin caer en la broma, manteniendo un cierto peso?", pregunta.
A pesar de su aspecto discreto -media melena, gafas de concha, camisa de flores y rebeca, dentro de esta cocina que parece sacada de una estampa de la campiña inglesa- en la mirada y en las precisas respuestas de esta escritora hay una veta subversiva e inteligente que escapa a la convención.
A Davis le gustan los retos, especialmente los que tienen que ver con las palabras. A menudo habla de la influencia de Beckett, autor que leyó por primera en la adolescencia, pero además hay un espíritu lúdico en su trabajo que recuerda a los grandes cuentistas latinoamericanos.
"A Borges le leí en la universidad y me gustó su extraña imaginación", asegura escueta.
Cuando habla de su trabajo como traductora Davis se refiere a autodefinidos y crucigramas, y se define como "perfeccionista".
Algunos de sus narradores hablan de la furia que les impulsa a escribir o de lo complicado y fatuo que puede resultar este esfuerzo de poner las cosas sobre papel. "Observo a la gente y a las cosas y también a mi misma. La escritura te permite coger distancia y me ayuda a entenderme", dice. "Si escribes sobre una situación muy emocional encuentras un cierto patrón, pones orden.
Me gustan los patrones en el comportamiento y en la vida".
Dice que "el material" dicta el tono y la forma de sus cuentos. Esta materia prima puede surgir a partir de un plato con vaho que cubre la polenta, de pensar en amigos aburridos o de tener que decidir que comida preparar para dar una cena.
Sus últimos proyectos incluyen un serie de relatos construidos a partir de extractos de la correspondencia de Flaubert y un pequeño libro sobre las vacas que observa desde la ventana de su cocina.
Por debajo del amplio abanico de formas que cobran sus escritos -relatos-flash dicen algunos, ella habla de cuentos "muy, muy cortos"- subyace una aguda e irónica mirada sobre temas como la maternidad, la muerte de un ser querido, los celos, las discusiones y la conducta obsesiva a la que puede llevar el amor.
"Ya no escribo sobre broncas porque creo que agoté todo el material, pero siempre arranco a partir de cosas que tienen poco que ver con la escritura, tienen más que ver conmigo".
Desde los 12 años guarda un diario, también tiene cuadernos de viaje y echa mano de cualquier trozo de papel si hay alguna observación que no quiere olvidar, incluso cuando conversa con su esposo, que le toma el pelo por ello.
En el umbral de la puerta se despide y hace entrega de una bolsa con galletas para el camino de vuelta, tal vez un buen principio para un cuento.
Madrid, amor mío, ¡cuánto has tardado en despertarte!
Siempre con el agua al cuello, eso sí, cuando todos te abandonan, y los reyes escapan, y los Gobiernos huyen, y pareces dormida, casi muerta, y nadie da un céntimo por ti, entonces, solo entonces, te acuerdas de quién eres.
No me refiero a los resultados de las elecciones de ayer, porque no me han sorprendido. Hablo de la Puerta del Sol, de la emoción de reconocerte, de reconocerme con treinta años menos en los gritos de mis hijos, en los gritos de los tuyos, esos chicos que rozan tu cielo con los dedos y me tienen con la boca abierta, el corazón en un puño mientras les escucho decir que no, mientras el mundo entero escucha que no están dispuestos a bajar los brazos.
Hasta hace poco, le tenía mucho miedo a este lunes. Imaginaba la mañana más gris, un despertar plomizo en un mayo invernal, cuatro años de condena, mil cuatrocientos sesenta días para atravesar un desierto seco, polvoriento, de sol abrasador y noches congeladas.
Pero hoy sé que ayer sólo fue un domingo, el final de nada, el principio de todo, y aunque parezca mentira, estoy contenta.
No hay mantas en este mundo, no hay botellas de agua mineral, ni tiendas de campaña, ni pizzas recién hechas para pagar siquiera una mínima parte de lo que el 15-M ha hecho por nosotras.
Porque, entre tú y yo, los resultados electorales, las cifras, los análisis, han caducado ya. Ayer es el pasado y el futuro empieza hoy mismo.
El futuro puede ser el fruto de una plaza enorme que nunca se ha llenado de gente en vano, y hasta si no lo es, siempre podremos recordar la semana en la que esta formidable explosión de energía nos devolvió el orgullo de ser nosotras mismas.
Pues espera y no mires qe los del Sol te arreglan en un plis plas toda tu vida, que por otra parte jamás te he visto comprometerte con nada ni nadie juega al SOL-itario que así te entretienes, porque otra cosa no haces.
Elijo la esperanza, porque la virtud del revolucionario es la paciencia.
No lo olvides, Madrid, y no vuelvas a dormir, porque estás mucho más guapa despierta.
No sé quien le ha dicho a Almudena que escribe bien , es como Elvira Lindo , insulsa y creyéndose muy sabia.
Siempre con el agua al cuello, eso sí, cuando todos te abandonan, y los reyes escapan, y los Gobiernos huyen, y pareces dormida, casi muerta, y nadie da un céntimo por ti, entonces, solo entonces, te acuerdas de quién eres.
No me refiero a los resultados de las elecciones de ayer, porque no me han sorprendido. Hablo de la Puerta del Sol, de la emoción de reconocerte, de reconocerme con treinta años menos en los gritos de mis hijos, en los gritos de los tuyos, esos chicos que rozan tu cielo con los dedos y me tienen con la boca abierta, el corazón en un puño mientras les escucho decir que no, mientras el mundo entero escucha que no están dispuestos a bajar los brazos.
Hasta hace poco, le tenía mucho miedo a este lunes. Imaginaba la mañana más gris, un despertar plomizo en un mayo invernal, cuatro años de condena, mil cuatrocientos sesenta días para atravesar un desierto seco, polvoriento, de sol abrasador y noches congeladas.
Pero hoy sé que ayer sólo fue un domingo, el final de nada, el principio de todo, y aunque parezca mentira, estoy contenta.
No hay mantas en este mundo, no hay botellas de agua mineral, ni tiendas de campaña, ni pizzas recién hechas para pagar siquiera una mínima parte de lo que el 15-M ha hecho por nosotras.
Porque, entre tú y yo, los resultados electorales, las cifras, los análisis, han caducado ya. Ayer es el pasado y el futuro empieza hoy mismo.
El futuro puede ser el fruto de una plaza enorme que nunca se ha llenado de gente en vano, y hasta si no lo es, siempre podremos recordar la semana en la que esta formidable explosión de energía nos devolvió el orgullo de ser nosotras mismas.
Pues espera y no mires qe los del Sol te arreglan en un plis plas toda tu vida, que por otra parte jamás te he visto comprometerte con nada ni nadie juega al SOL-itario que así te entretienes, porque otra cosa no haces.
Elijo la esperanza, porque la virtud del revolucionario es la paciencia.
No lo olvides, Madrid, y no vuelvas a dormir, porque estás mucho más guapa despierta.
No sé quien le ha dicho a Almudena que escribe bien , es como Elvira Lindo , insulsa y creyéndose muy sabia.
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