Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 may 2011

Una Derrota sin paliativos Juan Cruz

El Partido Popular ha derrotado al Partido Socialista.
Una victoria total que ha arrinconado al PSOE en un momento trascendental de la historia de esta formación política, obligada ahora a repensar sus posiciones para llegar al final de la legislatura con sus costuras más o menos restauradas.
 El mapa de España ahora es casi enteramente azul claro, y el rojo que distingue el emblema socialista se diluye hasta convertirse en una vaga sombra de lo que fue.
La comparecencia de Zapatero tras la noticia de esta demolición es la única noticia positiva de la noche, pues muestra a un líder que, habiendo sido educado en la adversidad tan solo en este último tramo de su carrera, asume el momento más amargo de su vida política; acostumbrado a ganar contra todo pronóstico, y a sobrevivir en momentos de enorme zozobra de la crisis económica, finalmente ha sido derrotado por la evidencia de la fortaleza de sus adversarios; no hay paliativos; ha aceptado esa victoria y lo ha hecho con el aplomo que da dignidad a los vencidos. Pero la derrota no tiene otro paliativo: es total y absoluta, abre razonables incógnitas sobre el futuro del propio Gobierno, y sin duda mezcla el resultado con la inminencia de la lucha por el poder entre los socialistas. Así que se abre un boquete por el que entrarán incertidumbres y egos; la solución de unas y de otros es crucial para que en este momento el PSOE no se diluya como su color en el mapa que resulta de esta noche.
De modo que estamos ante un abismo al que el presidente del Gobierno se ha enfrentado con una gallardía que ahora le resulta imprescindible mantener si quiere aspirar a seguir mandando en el país que ha rechazado, como él mismo ha dicho, las iniciativas que ha tenido que tomar.
Un momento muy oscuro para los socialistas.
Dijo Elena Valenciano, portavoz del PSOE, cuando se iniciaba el recuento, que se avecinaba una noche difícil para ellos. Muchos vislumbraban que esta del 22M fuera una noche negra, y lo ha sido, una oscura noche que se convierte en un túnel de muy difícil retorno.


22 may 2011

Hemos Perdido las elecciones

El PSOE ha perdido las elecciones, y gana el PP. Si es por la crisis el PP no nos va a sacr de ella al revés.
Recemos porque ahora vendran tiempos difiiciles. Se privaticirá todo lo que antes era píblica, recortaran las pensiones los sueldos, habrá más paro. Lo que ocurria no era culpa del PSOE. Era de todo el Mundo.
Me gusta el sonido de las olas







Me gusta compartir momentos con mis amigos





Me gusta pasear por la orilla del Mar





Me gusta ponerme un vestido precioso rojo





Me gusta ver una película





Me gusta reír





Me gustan los abrazos





Me gusta el chocolate con almendras





Me gustan las charlas entre amigos en verano





Me gusta la primavera





Me gusta el color violeta





Me gustan los días de sol





Me gustan los libros





Me gusta mirar fotos antiguas





Me gusta escuchar música





Me gusta ver feliz a la gente





Me gusta arreglarme para salir de casa





Me gustan las fresas, cerezas.




Me gusta bailar





Me gusta pensar mientras me tomo un helado





Me gusta pasear con el mar cercano al atardecer





Me gusta el silencio





Me gusta el teatro





Me gusta el olor a tierra mojada





Me gusta dormir





Me gusta el verano





Me gusta la amistad verdadera





Me gustan los perfumes




Me gusta pintar





Me gusta mi playa de Maspalomas





Me gusta irme a andar sin un rumbo fijo





Me gusta improvisar





Me gusta escribir





Me gusta leer





Me gusta una buena cena con mis amigos





Me gustan los regalos inesperados





Me gusta hacer regalos inesperados





Me gusta que alguien me saque una sonrisa





Me gusta llevar las uñas bien arregladas





Me gustan los dias con luz





Me gustan los momentos sorpresa





Me gusta el cava

Me gustan los Bolsos



Me gusta que me quieran


Me gustan los zapatos


Me gusta ¡¡¡VIVIR!!!

No fue nunca una Historia de amir por parte de ella

El separado de una mujer con la que estuvo casado 43 años a su vez manteniendo una relación amorosa que por entonces duraba ya 20 años.

Ella divorciada con un hijo y una vida amorosa muy suigeneris.

Pero ambos muy,pero que muy cultos e inteligentes.





Él se llamaba Alberto moravia y ella Carmen llera.

Carmen Llera,navarra que a sus 31 años se casó por lo civil , en absoluto secreto, al alba, en el Campidoglio de Roma, con el gran escritor Alberto Moravia, autor de Los indiferentes, 47 años mayor que ella, se ha convertido en un mito para los italianos.
 Por ella, por ellos, por el idilio, por la boda del año se interesaron desde las publicaciones mas frívolas hasta las más serias, sin excluir ni el órgano oficial del partido comunista L'Unita ni el diario intelectual de izquierdas Il Manifesto.

La pareja Llera-Moravia "ha desencadenado la fantasía fálica de los italianos", afirmaba ayer en el diario Il Manifesto su director, Valentino Parlato. Porque lo que a unos gusta y a otros escandaliza de Carmen es que ha dicho siempre, sin pelos en la lengua, que en su vida la ha dominado siempre "el principio del placer", que lo que le ha apasionado de Moravia es "el contacto corpóreo y sexual".Fascina y desconcierta el que esta española, que a los italianos resulta simpática, afirme en pleno idilio que "una mujer no puede llenar su vida con un solo hombre".



El poeta Dario Bellezza, que ha escrito una poesía para el matrimonio Llera-Moravia -"hoy se casa quien cansado de sufrir, feliz combate la muerte con la amada a su lado"-, ha dicho que Carmen será ideal para el gran escritor Moravia, que "ama a las mujeres que huyen, que lo traicionan".



Pero Carmen, que odia África y que afirma: "Amo sólo el mundo árabe, el desierto", ha aceptado por amor acompañar por una vez a su futuro marido a Zimbabue, donde Moravia ha querido comprar para los dos los anillos de boda, exóticos, de plata. Más fino y redondo el de Carmen, más ancho y aplastado el del escritor.



Carmen, la Ibérica, como la llaman aquí, había decidido al llegar a Italia en 1978 dar un golpe: hacer que se enamorara de ella o un gran pintor, o un gran político, o un escritor. A Moravia le conoció casi por casualidad. Estudiaba en Catania y el diario conservador Il Giornale di Sicilia le encargó que entrevistara al famoso escritor. "No fue un enamoramiento a primera vista", afirman hoy los dos. Pero algo se encendió ya entonces. De hecho, dos años más tarde ambos vivían ya juntos, aún en vida de la difunta Elsa Morante, la esposa legal hasta su muerte de Moravia, ya que la escritora, catolicísima, nunca había aceptado el divorcio.



Renzo Paris, amigo y colaborador de Moravia, catedrático de Lengua y Literatura Extranjera en la universidad de Salerno, ha afirmado que, de las muchas mujeres que han pasado por la vida real o imaginaria de Moravia, esta Carmen Ibérica "parece la más misteriosa de sus personajes", y añade que Carmen puede ser la verdadera protagonista de la última novela del escritor italiano, El hombre que mira.



Mientras tanto, Carmen prepara su primera bomba literaria. Dicen que se la está puliendo su futuro esposo. Se titula Diario íntimo cultural y social. Tiene ya 320 páginas.



Elsa Morante, la mujer de Moravia fallecida recientemente, le dijo a Carmen antes de morir: "Eres demasiado bella". Y añadió con un hilo de amarga pena: "Claro que también yo era un poco española, debido a mis raíces sicilianas".



Carmen, en una de sus últimas confesiones, ha dicho: "El pecado es un concepto que no entiendo", y que en el fondo lo que más le gusta es "no trabajar, ser mantenida y tener tiempo para ella misma". Dentro de unos días todos sus deseos serán realidad, incluso oficialmente.

No puedo dejar de incluir algo de la biograía de Moravia.



Nacido el 28 de noviembre de 1907 en el seno una familia de la burguesía romana, el autor de Il conformista padeció la infancia como un mal estático en forma de tuberculosis ósea, enfermedad que le diagnosticaron a los nueve años, obligándole a transcurrir más de un lustro de su existencia entre la cama de su habitación y las lúgubres habitaciones de un sanatorio de Cortina d’Ampezzo. Fue entonces cuando descubrió el placer de la lectura y las posibilidades que le proporcionaba la escritura, magnífica terapia para desafiar el tedio de la convalecencia.



Moravia nunca fue una persona normal, podía circular por Roma como cualquier transeúnte, pero su presencia chocaba, era diferente. Cuando en octubre de 1922 el Fascismo tomó el poder el futuro escritor se encontraba en Piazza del Popolo vestido a la inglesa, contrastando sobremanera con lo ostentoso del ritual de camisas negras y marchas militares. Su primera etapa literaria se sitúa durante las dos décadas de poder absoluto de Benito Mussolini, y ello, por su absoluta libertad y sentido crítico, le acarreará problemas de índole varia. En 1927 empieza a colaborar en la revista ‘900, donde publicará varios relatos, entre ellos Delitto nel circolo di tennis, donde diseccionará sin piedad alguna lo frívolo e inhumano de las clases acomodadas, condenadas a la excentricidad por lo mísero de su abundancia, idea que marcará parte de su producción literaria. El hombre es un ser aburrido por naturaleza y necesita gastar su tiempo. Esta idea, a la que añade el cinismo y la podredumbre moral burguesa, brillará en todo su esplendor en su primera novela, Gli indifferenti, texto precursor del existencialismo que le permitió saltar a la fama en 1929. Pagada del bolsillo paterno, su Ópera prima es un Gatopardo avant la lettre, diferenciándose del celebérrimo libro de Lampedusa por el contexto histórico y la crueldad mental de Merumeci, quien a diferencia de Calogero Sedara pacta con la aristocracia sin suavidad, con toda la contundencia de una nueva clase fascista que no tiene reparos en destruir para poseer y ostentar. Su victoria, pese a que todo sigue igual, humilla y quita velos, lo burdo se impone y la alienación irrumpe en escena mediante el descarnado retrato que el escritor hace de la aristocracia, grupo social fuera de la realidad de un tiempo gris, mediocre como los personajes de la narración, una de las primeras novelas contemporáneas escritas en suelo itálico, si exceptuamos la magnífica e incomprendida, en primera instancia, obra de Italo Svevo.



La valentía exhibida con Gli indifferenti le pasó factura. Era joven, tenía éxito y publicaba en periódicos y fundaba revistas, pero el régimen lo tenía en su punto de mira, como demostró en 1935 cuando prohibió las reseñas sobre Le ambizioni sbagliate, segunda novela que pasó desapercibida y significó un antes y un después en la vida de Moravia. En los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial viajó por el mundo- Estados Unidos, China- y se vio forzado a escribir con seudónimo para escapar a las garras de la censura, que intentó sortear mediante textos alegóricos, como Elio Vittorini con su Conversazione in Sicilia, hasta que se cansó de la ocultación y escribió La mascherata, novela ambientada en una República bananera de Sudamérica con gran parecido a la Italia negra de Mussolini. La segunda edición fue secuestrada.



En 1937 conoce a su joya tormentosa, Elsa Morante, con quien se casará en 1941 y convivirá hasta 1962.
 Con la autora de La storia vivirá días tranquilos en Capri, donde ultimará la redacción de su Bildungsroman Agostino, y de espera en Sant’Agata a partir de septiembre de 1943, cuando los nazis invaden Italia y los fascistas vuelven a cargar contra el escritor, perseguido y amenazado de muerte.
En esos campos campanos ambientará La ciociara, adaptada al cine por Vittorio De Sica en 1961. Su obra fue fuente de inspiración para el séptimo arte. Entre las más destacadas versiones fílmicas de sus textos destacamos Gli indifferenti de Francesco Maselli (1964), Il conformista de Bernardo Bertolucci (1970), La romana de Luigi Zampa (1954), Racconti romani de Gianni Franciolini (1955), La noia de Damiano Damián (1963) o Le mèpris de Jean Luc Godard (1963), quien dijo que bajo la prosa de Moravia había descubierto la esencia de Marcel Proust.
Si bien la afirmación nos parece acertada, no se lo pareció tanto a nuestro protagonista, quien rechazó la obra del director suizo por ser diametralmente opuesta a las premisas básicas de su novela.



El triunfo del escritor comprometido-obsesivo: 1944-1990.



Moravia solía definirse como un hombre poco trabajador, que escribía al no tener nada mejor que hacer, sorprendente afirmación en un hombre que revisaba una y otra vez sus textos hasta considerarlos perfectos, acabados. Después de la Guerra entrará en una nueva etapa donde seguirá nadando contracorriente. Cuando Vittorini y Pavese vivían bajo la égida del compromiso comunista- respectivamente con la revista Il politecnico y las publicaciones de la Editorial Einaudi-, el romano desarrollaba una obra de compromiso con su tiempo en el campo de la novela, el ensayo, el teatro, la crítica cinematográfica y el periodismo.
 Su rechazo a la ortodoxia comunista es un alegato a la libertad del hombre con conciencia en una época abocada al marasmo.
Escribe con frecuencia inusual, funda la ejemplar revista Nuovi Argomenti y cosecha los frutos de su incesante trabajo con la concesión de premios importantes como el Strega, ganado en 1952 con su compendio de Racconti, y el Viareggio en 1960 por La noia. Esta novela cierra un círculo que comprende parte de sus obras narrativas de los años cincuenta, obras donde la interiorización del personaje alcanza cotas sublimes que hacen de Moravia un lúcido analista de los males del período, punzante animal literario que descuartiza su sociedad a partir de burgueses a la deriva con los problemas fundamentales de la existencia, víctimas de un malestar contemporáneo sin vía de escape. Un contrapunto agradable y optimista serían sus Racconti romani, pequeños relatos de romanidad en que el pueblo es protagonista con sus pequeñas vivencias cotidianas.



A partir de 1960, cuando se acerca su ruptura con Elsa Morante y la joven Dacia Maraini surge como la nueva musa de vida, se apasiona por lo arcano y lo desconocido. Junto a Pier Paolo Pasolini y otros amigos viaja constantemente por África e India a la búsqueda de un punto de apoyo que le permita escapar de la decadencia de Occidente.
 Si Pasolini, más poético, consideraba al continente negro como única salvación posible, Moravia lo juzgaba desde una óptica de libertad absoluta, de contraste con Europa y el mundo industrial.
Sí, el mundo fuera del mundo, aplicando el sentido reduccionista tan típico del pensamiento occidental, era una tabla válida para amarrarse y flotar. Lo entendía Moravia y lo entendían los estudiantes del ’68, que leyeron con interés su La rivoluzione culturale in Cina sin entenderlo plenamente. Son los años en los que la sociedad italiana se instala en una tensión perpetua simbolizada por el terrorismo, tiempo que el narrador reflejará en uno de sus mayores esfuerzos literarios, La vita interiore, novela entrevista publicada en el fatídico 1978 del secuestro y posterior ejecución de Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas, donde la objetividad del formato no impide que Desideria dé una lección de perversidad y teledirigida sed de sangre irracional.