Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

21 abr 2011

La final de la Copa fue la más vista con 14.172.000 de espectadores en la prórroga

El partido congregó a una media de 12.849.000 de espectadores en los dos tiempos reglamentarios.- Fue la emisión más vista de 2011 .
La prórroga de la final de la Copa del Rey congregó en ambas televisiones una audiencia media de 14.172.000 espectadores con el 73% de cuota de pantalla. La 1 registró 12.710.000 espectadores (65,5%) y TV3 1.462.000 televidentes (45,7%).




El minuto más visto fue en la prórroga a las 23.57 horas, a dos minutos de finalizar el partido, con una audiencia de 14.914.000 espectadores y un 77,8% de cuota de pantalla (en La 1 y TV3). En el momento del gol de Cristiano Ronaldo, a las 23.38, la audiencia registrada fue de 14.617.000 espectadores y un 75% de cuota de pantalla.



Ésta fue la final de Copa del Rey más vista de la historia, por delante de la del 13 de mayo de 2009 entre el Atlético de Bilbao y el Barcelona, con 11.692.000 espectadores (suma de La 1, TV3 y ETB 1), han recordado las mismas fuentes.


¡Milagro!

MARUJA TORRES
¡Supongo que los creyentes en las propiedades religiosas de esta semana conmemoran devotamente el milagro del Domingo de Gloria -antes, sábado-, en que Jesús resucitó. Este año, ateos, agnósticos, religiosos y turistas hemos de regocijarnos porque una instancia absolutamente laica ha producido el milagro de Resurrección Galera.
 Como saben, el Tribunal Constitucional ha dictaminado -diez años después: una burrada- que el obispado de Almería no tenía razón cuando, a la susodicha profesora de religión, le comunicó que no sería propuesta para seguir ejerciendo su labor debido a que la docente estaba casada con un divorciado.





Ya sé, es un prodigio tardío, de recorrido exasperante.
Es un largo calvario el que ha conducido a esta admirable mujer -la he escuchado por la radio: transmite buena onda-, a su familia y a quienes la han apoyado hasta este acto de justicia que a lo que parece sienta jurisprudencia.
No solo eso: pone en su sitio a esa jerarquía religiosa que no deja de inmiscuirse en la vida privada de los ciudadanos de este país, protegidos -o así debería ser-, por encima de todo, por los derechos constitucionales.
Por encima de quienes afirman hablar en nombre de Dios.



Ignoro si este toque de atención será tenido en cuenta por aquellos jeques del catolicismo que aplican sus tejemanejes temporales y sus prejuicios morales a la enseñanza, vetando a los profesionales contratados y pagados por el Estado.
Me temo que no, porque sobre sus cabezas, a imitación del palio con que la Iglesia oficial amparó siempre a Franco, se tiende una tela rancia y caduca llamada Concordato.



Sin embargo, un milagro laico es un milagro laico, y no seré yo quien le agüe la celebración a nadie.
 Ya ven que ni siquiera he aludido a los casos de consentimiento de la pederastia ejercida por muchos clérigos en las aulas.

20 abr 2011

"El tiempo de la memoria es largo pero al fin llega"

Tocar los recuerdos dolorosos de la historia es difícil: saltan chispas y el cajón de la memoria no se abre con facilidad, aunque hay quien piensa que eso es un error. Como Patricio Guzmán (Santiago de Chile, 1941).
"La memoria histórica no tiene relación con la venganza ni con el odio. Tiene relación con la armonía, con la creación artística, con el paisaje, con la velocidad de las nubes. Es recuperar el tiempo y ayuda a vivir mejor", afirma.








El cineasta chileno lamenta el momento que vive el juez Garzón

Guzmán es cineasta, o como dijo alguien en un cine neoyorquino en el que se proyectó Nostalgia de la luz, su último documental, es el Herzog chileno.
Saborea un vino tinto y paladea una dorada junto a la Quinta Avenida de Nueva York con el sosiego de quienes están en paz con su pasado.
Mastica despacio, escucha atento, habla mimando las palabras. Y sonríe.



Marcado por el golpe de Estado de Pinochet, Guzmán lleva varias décadas embarcado en recuperar la memoria que su país se resiste a recordar.
Su primer documental, La batalla de Chile, considerado uno de los clásicos del género y nunca mostrado en su país, es el único testimonio en celuloide del último año de la presidencia de Salvador Allende. "
Si La batalla de Chile no existiera, la derecha de mi país habría tratado de borrar aquel periodo, pero no puede".



Poeta de la imagen y la memoria, se exilió tras un golpe al que ha regresado una y otra vez.
Porque casi toda la filmografía de Guzmán está relacionada con ese pasado trágico "al que ni siquiera Bachelet se quiso enfrentar".
Lamenta que los militares chilenos no hayan querido colaborar con los familiares de los desaparecidos "que aún necesitan encontrar y enterrar a sus muertos", igual que lamenta que el juez Garzón, héroe para muchos chilenos por procesar a Pinochet, sea hoy perseguido por remover el pasado de la Guerra Civil.
 "El tiempo de la memoria es largo pero acaba llegando. Un país no puede ni debe olvidar. Hará falta al menos otra generación, en España y en Chile, para que el poder deje de sentirse culpable y pueda enfrentar el pasado".



Guzmán no olvida nada. Vivió en Madrid, donde "los viernes por la tarde son los mejores Europa" y reside en París.
"Nunca se deja de ser de algún sitio aunque lo que te construye como persona son unos pocos elementos que llevas en la mochila: tu primer amor, tu primer día de escuela, tu primer fracaso... Yo nunca he sentido nostalgia de la música o la cocina chilenas, pero sí de la luz y del mar".



Esa nostalgia impregna su cine.
Sus películas abren interrogantes desgarradores y bellos y, en el caso de Nostalgia de la luz, embarcan en metáforas aparentemente imposibles pero increíblemente certeras.
Tardó cinco años en conseguir financiación (entre otros de TVE) para ese proyecto que hipnotiza a críticos y espectadores, mezclando con extraordinaria sensibilidad su pasión de juventud, la astronomía, con la historia de amor y tenacidad de las mujeres que aún buscan a sus desaparecidos cavando con sus manos en el desierto de Atacama.



Y saboreando la segunda copa de vino y un postre de manzana, Guzmán dice que ha aprendido algunas cosas de sus viajes por la memoria: "La reconciliación y el diálogo son posibles. Incluso cuando hay posiciones antagónicas, se puede llegar al corazón del otro y construir".

Palma se queda sin príncipes

Averiguar el destino vacacional de la familia real española es cada vez más difícil. Mientras en otras monarquías se ofrecen detalles del tiempo de descanso de los integrantes de las casas reales, en España impera la teoría de que se trata de viajes privados de los que no se informa.
Pero algunas cosas ya se saben. La Reina ya está en Palma.
Se la ha visto de compras por la ciudad y allí tiene previsto quedarse hasta el domingo.
Pero hoy se reunirá con el Rey en Mestalla, para presenciar la final de la Copa; luego se desplazarán juntos a la isla.




Los príncipes de Asturias están ya de vacaciones pero lejos de España.
Parece que su destino es un país mediterráneo, pero nadie quiere dar detalles. Doña Letizia, en un encuentro con periodistas en su viaje a Israel, los territorios ocupados y Jordania, dijo que "las tradiciones están para romperlas".
O lo que es lo mismo, que Palma este año se queda sin Príncipes, ya que en sus planes tampoco está asistir a la cita tradicional en la catedral de Palma, donde la familia se reunía para la misa de Pascua.



El destino de las infantas y sus familias tampoco está cerrado.
 Doña Elena tiene este año a sus hijos, Felipe -que está de vacaciones del internado en que estudia en Reino Unido- y Victoria, por lo que es posible que vayan a ver a sus abuelos.
 La infanta Cristina presidirá el Domingo de Pascua la final del Torneo Godó de Tenis y tiene la posibilidad de pasarse por Palma.
 Lo que no veremos es a las tres cuñadas juntas.