Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

7 mar 2011

A CÉSAR VALLEJO Jose Miguel Junco

A CÉSAR VALLEJO







Usted estaba muy lejos, muy cariacontecido,



quién sabe de qué jueves midiendo tanta lluvia,



con cuántos compatriotas tornándose cadáver,



haciendo el imposible regreso de la muerte.







Usted se delataba con el dolor trepando



por el costado izquierdo hacia los hueso húmeros,



hacia las verticales del puro amor sediento,



hasta las ingles mismas de una tristeza rota.







Usted se devanaba los sesos en las celdas



como un trilce que brama detrás de los barrotes,



para que no cayera más sangre en tierra firme



y los niños tuvieran-es un decir- sus nubes.







Usted compadeciendo de noche a las arañas,



escarbando en silencio los sótanos del odio,



abrazando con sorna a los pasos perdidos,



enseñando los límites del hambre y sus miserias.







Usted peruanamente cantando sus pasiones,



clavándose en los ojos dolores de otros cuerpos,



buscando al mismo tiempo el fósforo y la prisa,



haciendo de trapecios la flor del laberinto.







Peruanamente usted, peruanamente,



rezando una oración desde muy lejos,



mirando al hombre que nació muy poco,



con agua de revólveres lavados.







Peruanamente usted rompiendo moldes



como quien rompe la quietud del día.

París continúa azotado por el vendaval del escándalo

La última colección de Galliano y el enfrentamiento entre Hermès y LVMH protagonizan la jornada de la moda .
Se esperaba que la presentación de otoño/invierno 2011 de la firma John Galliano fuera un asunto discreto e íntimo.
 Pero, finalmente, el que podría ser el testamento creativo del diseñador tuvo su cuota de decadencia.
Ha sido una colección pequeña en tamaño, pero no en ambición.
No se han enviado invitaciones formales y la convocatoria, a través de correo electrónico, pedía confidencialidad sobre la cita.
 Probablemente, para evitar que en la puerta se repitiera el tumulto de curiosos, cámaras y policías que el viernes conmocionó la entrada a Dior.




La pasarela de Dior ya está vacía

La moda devora a sus hijos


Galliano presenta una colección pequeña en tamaño, pero no en ambición



Bernard Arnault dueño del grupo LVMH cierra el año superando por primera vez los 20.000 millones de euros de facturación y aumentando sus beneficios un 73%

En el exterior de un palacete del siglo XIX se respiraba una calma tensa.
Los invitados entraban con la cabeza baja y el rostro circunspecto de los que asisten a un funeral. En grupos reducidos, se acomodaron hasta tres pases de las modelos.
Sofás y mesitas estaban dispuestos en opulentos salones, decorados con flores y grandes lámparas de cristal.
Se servía café y macarons. John Galliano no estaba, pero sí Sidney Toledano.
El presidente de Dior dio el viernes un discurso en el que tachó de intolerables las manifestaciones antisemitas que provocaron el despido de su director creativo.
 Esta tarde estaba más relajado.



"Estoy aquí para apoyar a los equipos que han terminado esta bella colección. Ha hecho falta mucho coraje para completarla", explicaba Toledano en un perfecto español.
 Es el idioma de su padre, que fue presidente de la comunidad de judíos sefardíes en su Casablanca natal.
 No ha querido hacer declaraciones sobre el futuro de la marca John Galliano, que -al igual que Dior- forma parte del mayor grupo de lujo del mundo, LVMH.
En días saturados de especulaciones sobre quién sucederá a Galliano, Toledano llama a la calma. "Estoy trabajando en ello, pero la decisión tomará tiempo. No puedes sacarte un nuevo diseñador del bolsillo. Esto nos ha cogido por sorpresa y es muy reciente".



La colección de John Galliano habla elocuentemente de la dificultad que entraña sustituirle.
El que ha caído no es un diseñador cualquiera, sino uno de los más brillantes de su generación.
Sus bellísimos vestidos al bies y el erotismo de sus trajes de tweed mostraban la mejor cara de Galliano.
Pero los tímidos aplausos que recibieron demostraban que está demasiado vívida la imagen de lo peor de lo que es capaz. Tim Blanks, uno de los más prestigiosos críticos, ha apuntado en la presentación que el único precedente de una situación como esta fueron las denuncias por colaboración con los nazis durante la II Guerra Mundial contra Coco Chanel y que su exilio duró nueve años.



Esta siendo una semana de la moda agitada. Especialmente para Bernard Arnault, el amo del lujo mundial.
 Su grupo, LVMH, ha cerrado un año de récord, superando por primera vez los 20.000 millones de euros de facturación y aumentando sus beneficios un 73%. Pero se enfrenta al incendio que ha provocado Galliano y a la firme oposición de Hermès a sus intenciones de compra.
Las tres familias que controlan la empresa (Dumas, Puech y Guerrand) se han unido como nunca desde que, en octubre, LVMH iniciara la adquisición de acciones. Ya controla un 20%. Esta semana Patrick Thomas, presidente de Hermès, aprovechó la presentación de resultados para pedir a Arnault que redujera su participación como prueba de lo pacífico de sus objetivos.



"Si quieres seducir a una bella mujer no empiezas violándola por detrás", ha dicho Thomas mientras exhibía un crecimiento del 46% en los beneficios de Hermès en 2010. "No queremos ser parte de este mundo financiero que arruina compañías y trata a la gente como si fuera mercancía", declaraba a The New York Times.
"Esta es una pelea cultural, no económica".



El choque entre titanes ha añadido expectación al estreno del nuevo director de Hermès. Christophe Lemaire sustituye a Jean Paul Gaultier, que se marchó en septiembre tras siete años de colaboración.
El fichaje de Lemaire, procedente de Lacoste, supone un cambio de rumbo en la estética y espíritu de la firma.
Los caballos que despidieron a Gaultier fueron reemplazados por el halcón que portaba una de las modelos de Lemaire.



El espectáculo deja paso a un sentido más reposado de lo exquisito.
El minimalismo de Lemaire se ha visto favorecido por el formato íntimo de la presentación.
Tuvo lugar en una tienda de Hermès que ocupa hoy lo que fue una piscina en los años 20. Un espacio que permitía acercarse a los diseños y apreciar la riqueza de los materiales y el exquisito trabajo de la piel y la seda.
 Aunque no es fácil detenerse en tales sutilezas en medio de un vendaval de escándalo.

Y la máquina empuñó el pincel

Reino Unido redescubre la obra de D.P. Henry, medievalista y pionero del arte por ordenador -
Publicó un estudio sobre "las dimensiones histórico-lógicas" de la obra de San Anselmo de Canterbury De grammatico (siglo XI) y también fue un pionero en el arte con computadoras y el diseño gráfico.
 Es el británico Desmond Paul Henry (1921-2004), remoto profesor universitario experto en filosofía medieval, que inventó en su casa hace ahora 50 años su primera máquina de dibujar.
 Para ello modificó una máquina militar de la Segunda Guerra Mundial (contienda en la que además participó); un artilugio que iba montado en los bombarderos modelo Lancaster y servía para fijar sobre mapas los blancos.
La máquina modificada de D. P. Henry comenzó a realizar cientos de dibujos extrañamente hipnóticos sin los que hoy no sería posible entender el arte generado por ordenador. Ahora el Museo de Ciencia e Industria de Manchester (MOSI, en sus siglas inglesas) le dedica una retrospectiva que, dada la juventud y el -hasta ahora- escaso predicamento de esta disciplina, sirve también como ejercicio de arqueología del presente.







Henry utilizaba una computadora analógica (una especie de ampliadora fotográfica con brazos, tres rotuladores, tuercas y rodamientos) en la que no podía introducir datos (no podía programarla) pero sí configurarla para que dibujara sobre la base de una determinada rutina.
Un dibujo podía tardar unas tres horas en culminarse.
 "Vio claramente el potencial para crear un arte elegante, generado por una máquina", señala Douglas Dodds, comisario del departamento de la Palabra y la Imagen en el Victoria and Albert Museum de Londres . "Se anticipó a los artistas digitales que le sucedieron y que utilizan sofisticados algoritmos para crear obras en constante evolución que aparecen en papel o en pantalla", prosigue Dodds.



Alejado de los círculos artísticos londinenses, Henry era un personaje al margen con un enorme mundo interior que parecía necesitar pocas cosas para ser feliz. Compró por 50 libras esterlinas (unos 58 euros al cambio) la máquina militar y la tuvo en casa nueve años. "La montaba, la desmontaba... hasta que un día decidió realizar unas modificaciones para que dibujara", relata al teléfono su hija y comisaria de la exposición del MOSI, Elaine O'Hanrahan. De ella es el mérito de que el trabajo de D.P. Henry no haya quedado relegado al olvido.



Hubo unos años (en la década de los sesenta) en que este creador sí presentó su obra en público y obtuvo cierta receptividad por parte de una sociedad que comenzaba a abrirse a lo nuevo. Expuso en galerías y bibliotecas de Manchester y en 1968 algunas de sus obras (y una de sus máquinas) fueron mostradas en la Cybernetic Serendipity, una exposición de arte y tecnología hoy considerada como punto seminal del computer art. Un curioso recorte de prensa de la época relata que Henry llegó 90 minutos tarde a su primera exposición individual en la galería Reid de Londres porque no encontró un lugar en el que afeitarse. Pasada esta etapa de efímera popularidad, el medievalista volvió a sus clases de filosofía y el artista excéntrico regresó a su sótano.



"Ajustaba la máquina, ponía música clásica y dejaba que el artilugio funcionara horas y horas.
Yo entraba a hurtadillas en el estudio y me ponía bailar.
Solo teníamos vetada la entrada cuando descabezaba una de sus siestas. Se dormía y dejaba a la máquina dibujando", comenta con nostalgia O'Hanrahan. En un artículo de la época, Henry declaraba: "Pintar con una computadora me da mucho tiempo para filosofar".



Los errores



Su hija y heredera apunta que lo que más interesaba a su padre eran los errores de la máquina.
Los recibía con alborozo: el error era quizá el nexo secreto entre la especialización filosófica de D.P. Henry (la lógica escolástica) y esta forma de expresión artística.
"No le gustaba tener el control total de la máquina, y tampoco podía tenerlo. Prefería que la máquina decidiera cómo concluir la obra", añade. Pero este creador no se quedó en sus máquinas.
 "En un punto las abandonó y empezó a interesarse por otros materiales para generar imágenes: productos químicos, restos de hojas de té, hollín e incluso crema para bebés", indica su hija.



El arte por ordenador es hoy en día algo cotidiano y el interés por sus pioneros va en aumento.
 "En un principio la mayor parte del computer art no fue bien recibido por muchos de los críticos, comisarios e historiadores de los sesenta y los setenta, pero una nueva generación está ahora redescubriéndolo y empezando a apreciar su relevancia en el arte digital y el diseño contemporáneos", señala desde el Victoria and Albert Museum Douglas Dodds.
Esta institución, por cierto, atesora entre sus fondos de arte por ordenador obras de los españoles Manuel Barbadillo y Jaume Estapa .
Junto a nombres como los de Ben Laposky, Herbert Franke y John Whitney, D. P. Henry abrió camino donde no lo había y, como recuerda Dodds, utilizó una máquina pensada con un fin militar para crear algo bello.

Un 'picasso' de récord por fin al alcance de todos

La Tate Modern de Londres expone 'Desnudo, hojas verdes y busto', el cuadro más caro de la hstoria, que no se veía en público desde 1961 .
.Es el cuadro más caro el mundo y no se veía expuesto desde 1961.
 Desnudo, hojas verdes y busto (1932), del pintor español Pablo Picasso, fue vendido en una subasta el pasado mes de mayo en la galería Christie's de Nueva York por 81 millones de euros.
Desde hoy se podrá ver en una exposición en la Tate Modern de Londres.




El 'picasso' más caro de la historia vale 81 millones de euros



La obra, un retrato de una de sus amantes -la joven Marie-Thérèse Walter- sobre un lienzo grande (160x130 centímetros), ha sido prestada por su dueño anónimo y se podrá ver en la nueva sala dedicada al pintor en la sección Poesía y Sueños de la galería británica.
 En el cuadro Picasso se representó a sí mismo, de perfil, como si fuera un busto que observa a su amada desde un pedestal.



"Se trata de un cuadro destacado de Picasso y estoy encantado de que, gracias a la generosidad del prestamista, podamos exponerlo ante el público británico", ha indicado el director de la Tate, Nicholas Serota, a los medios británicos, informa Efe desde Londres.



Antes de ser vendida en mayo de 2010, la obra estuvo durante casi diez décadas en la colección privada de Sidney y Frances Brody, de Los Angeles (EE UU).
 Obtuvieron el cuadro en 1951 de la colección Paul Rosenberg , que le compró la obra en 1936 a Picasso.
Solo había sido expuesta una vez, en 1961, para conmemorar el 80 cumpleaños del artista.