Salgo a la calle. Qué extraños son los rostros que veo al pasar. Una hoja caída, la medialuna en lo alto de los cirros, el aire cálido..., no puede decirse que me provoquen desagrado en lo que dura el trayecto; todo lo contrario. Pero la gente. La gente.
Esta mañana había como un hervor de primavera y esa sensación ha durado hasta ahora, que ya es de noche. En una librería en la que he entrado, a pesar de mi propósito de seguir por la acera, hay alguien que le vende a la dependienta no sé qué performance lírica en un museo de historia. "Esta vez no tendrás excusas para no acudir" -oigo que le dice en catalán-. Durará hasta las diez de la noche..." Le suelta una ristra de nombres. Escucho el de un antiguo conocido.
La dependienta se limita a contestar que sí, que irá; además, le queda cerca de casa. Ya estoy a punto de comprar El arte de envejecer. Suelto el librito de Schopenhauer. A Schopenhauer lo lee uno a veces para alimentarse de argumentos, cuando basta con apartarse de los rostros y sentirse.
Otra vez en la calle. Los bares vacíos; en las terrazas, mujeres que fuman. No he visto tanto fumador con el rostro bronceado como en los días últimos. En cuanto voy reparando en la gente -la gente, la gente, me repica la conciencia-, mis pies ya no saben por dónde transitan, si por el pretil, la loseta o el asfalto.
Finalmente voy a sentirme más en casa en tránsito que en esta ciudad, tan amable y bella, tan de punta en blanco con sus trasfondos de agua inerte, podrida. Finalmente voy a sentir más como lo mío una calleja de Estocolmo o de Liubliana. Aunque el tema no sea sentir nada como de uno, sino cómo encauzar el vértigo mientras me alejo.
Con la cantidad de cosas que uno de pequeño quiso ser, con todas las que mantuvo en sus ensoñaciones de pubertad, y nunca se le pasó por la cabeza ser un ajeno. A lo mejor estaba, el sentirse ajeno -ese sufrimiento ante el Otro-, disfrazado con las selvas de Nueva Guinea, con los hidroaviones que pilotaba por el Pacífico, con aquellos reductos en lo alto del monte, el pensamiento lleno de océano encandilado.
Publicado por José Carlos Cataño
12 ene 2011
ALAIN DELON
Su irresistible atractivo está a la vista y sus interpretaciones de héroes románticos, jóvenes rebeldes y cínicos hombres de acción, han hecho de este actor una de los mitos del cine francés, que como todas las leyendas hay parte de verdad y mucho de rumor. La figura de Alain no se libra de este tipo de conjeturas, hasta de la mas íntima, como es su orientación sexual, labrada a fuego por el mismo, tanto en declaraciones a la prensa, como por testimonios de los amantes de ambos sexos que han rozado su curtida piel. Es un actor que conquistó el corazón de muchas personalidades del cine, entre los años sesenta y setenta y eso es importante.
Su vida personal antes de 1957 y posteriormente posee todos los tintes imaginables, su figura atraía a todo el mundo y Alain sabedor de esta cualidad, lo aprovechó, paseando su cuerpo, sus ojos, su piel y su ambición por los salones mas lujosos de Europa, cosechando éxitos personales, amistades nada aconsejables, pero todas relacionadas con una vía cuyo final era el éxito en la pantalla. Hubo una época de la cual el actor no quiere hablar, se le preguntó y sus respuestas siempre las evadía, dirigiéndolas hacia otro asunto, pero consta en su "biografía no autorizada", de cuyo manuscrito hablaré mas adelante, que las noches parisinas, enfundado en las sombras chinescas del Jardín des Tuileries, cercanas al Louvre, comerció hábilmente, abusando de su enorme atractivo y relacionándose con los mercaderes sobresalientes de la capital, vendiendo sus atributos.
Se dice que Alain Delon es uno de los hombres que ostenta uno de los tamaños de pene mas famosos de la historia del cine, detalle que no pasó desapercibido entre los artesanos que tanto delante, como tras la cámara, captaban su trabajo. No se puede decir que estos datos personales sean lo único sobresaliente del actor, eso sería una cruel injusticia, Alain era y es un actor de enorme capacidad interpretativa, tanto en cine como en teatro, siendo en este último campo donde ha cosechado estos años los triunfos mas sonados.
Obras de Beltrol Brech, de Eugene O'Neill y de Jean-Paul Sartre han sido lienzos donde se ha dibujado su gran capacidad, al margen de estar considerado figura emblemática del cine, por ejemplo sus Films de aventuras no tienen precedente, y como actor de comedia sus registros son aceptables, llegándosele a comparar al fallecido Tyrone Power, en los tiempos en que Power era figura insustituible del cine de capa y espada.
Delon no es un profesional al uso, ni cuando comenzó su carrera, ni ahora mismo, su nombre abarca negocios de perfumería, teatros y presentaciones personales, pero lo que interesa posiblemente mas de este actor, son sus amplias relaciones con jefes de la mafia, la política, sus negocios no muy claros y esa aureola impenetrable que estalló cuando se vió envuelto en el asesinato de uno de sus guardaespaldas. Suceso que conmovió a toda Francia y por lo que estuvo a punto de ser encarcelado.
Puede que su primer trabajo en la pantalla fuera en el año 1957, pero ese tren que cogió iba a una velocidad demasiado peligrosa y hasta ahora mismo, en pleno siglo XXI, no se ha detenido. Hay personajes de la alta sociedad europea a los cuales, en ocasiones se los acusa de todo. Alain Delon es uno de ellos.
También se habla que podría haber participado de un golpe de Estado de un país africano...
“Envejecer tiene que ser triste si no se ha degustado bien el zumo de la vida”
Mantiene actualmente una sonrisa impecable, que recuerda a la que brotaba de su rostro angelical. Sigue siendo uno de los hombres mas influyentes de Francia, se le conoce popularmente como "L´enfant terrible". En él se dan las características del autentico mito viviente, una institución que sus compatriotas mantienen en un pedestal, siendo también, director, productor y escenógrafo. El polifacético Delon ha sabido moverse durante toda su vida, en este mundo, como pez en el agua.
Su primera película data de 1957, desde entonces su tren profesional nunca se detuvo.
Su vida personal antes de 1957 y posteriormente posee todos los tintes imaginables, su figura atraía a todo el mundo y Alain sabedor de esta cualidad, lo aprovechó, paseando su cuerpo, sus ojos, su piel y su ambición por los salones mas lujosos de Europa, cosechando éxitos personales, amistades nada aconsejables, pero todas relacionadas con una vía cuyo final era el éxito en la pantalla. Hubo una época de la cual el actor no quiere hablar, se le preguntó y sus respuestas siempre las evadía, dirigiéndolas hacia otro asunto, pero consta en su "biografía no autorizada", de cuyo manuscrito hablaré mas adelante, que las noches parisinas, enfundado en las sombras chinescas del Jardín des Tuileries, cercanas al Louvre, comerció hábilmente, abusando de su enorme atractivo y relacionándose con los mercaderes sobresalientes de la capital, vendiendo sus atributos.
Se dice que Alain Delon es uno de los hombres que ostenta uno de los tamaños de pene mas famosos de la historia del cine, detalle que no pasó desapercibido entre los artesanos que tanto delante, como tras la cámara, captaban su trabajo. No se puede decir que estos datos personales sean lo único sobresaliente del actor, eso sería una cruel injusticia, Alain era y es un actor de enorme capacidad interpretativa, tanto en cine como en teatro, siendo en este último campo donde ha cosechado estos años los triunfos mas sonados.
Obras de Beltrol Brech, de Eugene O'Neill y de Jean-Paul Sartre han sido lienzos donde se ha dibujado su gran capacidad, al margen de estar considerado figura emblemática del cine, por ejemplo sus Films de aventuras no tienen precedente, y como actor de comedia sus registros son aceptables, llegándosele a comparar al fallecido Tyrone Power, en los tiempos en que Power era figura insustituible del cine de capa y espada.
Delon no es un profesional al uso, ni cuando comenzó su carrera, ni ahora mismo, su nombre abarca negocios de perfumería, teatros y presentaciones personales, pero lo que interesa posiblemente mas de este actor, son sus amplias relaciones con jefes de la mafia, la política, sus negocios no muy claros y esa aureola impenetrable que estalló cuando se vió envuelto en el asesinato de uno de sus guardaespaldas. Suceso que conmovió a toda Francia y por lo que estuvo a punto de ser encarcelado.
Puede que su primer trabajo en la pantalla fuera en el año 1957, pero ese tren que cogió iba a una velocidad demasiado peligrosa y hasta ahora mismo, en pleno siglo XXI, no se ha detenido. Hay personajes de la alta sociedad europea a los cuales, en ocasiones se los acusa de todo. Alain Delon es uno de ellos.
También se habla que podría haber participado de un golpe de Estado de un país africano...
“Envejecer tiene que ser triste si no se ha degustado bien el zumo de la vida”
Mantiene actualmente una sonrisa impecable, que recuerda a la que brotaba de su rostro angelical. Sigue siendo uno de los hombres mas influyentes de Francia, se le conoce popularmente como "L´enfant terrible". En él se dan las características del autentico mito viviente, una institución que sus compatriotas mantienen en un pedestal, siendo también, director, productor y escenógrafo. El polifacético Delon ha sabido moverse durante toda su vida, en este mundo, como pez en el agua.
Su primera película data de 1957, desde entonces su tren profesional nunca se detuvo.
El lado oscuro del glam
En 1966, el único ser humano que había escuchado a Velvet Underground en toda Inglaterra se llamaba David Bowie. Había sido mod, pop, psicodélico, pero a pesar de su determinación, la fortuna se negaba a sonreírle. Tras un viaje a Estados Unidos para promocionarle allí, su manager le trajo el acetato de un disco todavía inédito que le había dado el mismísimo Andy Warhol. Cuando Bowie escuchó The Velvet Underground & Nico, se quedó atónito y cayó rendido ante la audacia de Lou Reed y su grupo.
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