Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

20 sept 2010

Ojala pudiera borrarte - Mana

El siglo XX según Ken Follett


Babelia te adelanta el primer capítulo de la esperada nueva novela de Ken Follett .
Siglo XX.

Para cualquier persona viva que haya dejado atrás la niñez, nuestro siglo, nuestra historia.
El escritor Ken Follett se ha propuesto la hercúlea tarea de sumergirse en él y relatar la complejidad de sus episodios más relevantes a través de una trilogía de dimensiones épicas titulada simplemente así: El siglo.
El primer volumen, de más de mil páginas, saldrá a la venta en un lanzamiento mundial el próximo martes 28.
El suplemento cultural Babelia, a través de elpais.com, ofrece a sus lectores a partir de hoy, en exclusiva, el primer capítulo de la primera novela de este gran proyecto literario, La caída de los gigantes, editada en España por Plaza Janés.

Primer capítulo de la novela 'La caída de los gigantes' de Ken Follett
DOCUMENTO (PDF - 111,53Kb) - 20-09-2010


"Tras la gran acogida de Los pilares de la tierra y Un mundo sin fin, quería crear otra historia que tuviera el mismo encanto para mis lectores", dice el autor galés en la presentación.
"Por eso, decidí escribir sobre el siglo XX y retratar a los europeos y a los norteamericanos que vivieron aquella época tan emocionante y, a la vez, tan violenta de la historia de la humanidad".
Follett ha planteado su relato a través de cinco familias a los largo de tres generaciones. Los Williams, mineros del carbón en Gales; los Fitzherbert, aristócratas ingleses; los Kostin, dos hermanos rusos; los Ulrich, aristócratas alemanes, y los Dewar, miembros de la alta sociedad estadounidense.

La caída de los gigantes tiene como escenarios la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa.
En los primeros capítulos Follett presenta la intimidad de los personajes que seguirá el lector a lo largo de esta ambiciosa historia, pintando con exactitud y habilidad las circunstancias sociales y políticas en las que viven.
En el primer capítulo el joven Billy Williams, de apenas trece años, desciende por primera vez a la mina y tiene una experiencia que definirá su carácter.

Ken Follett tiene acostumbrados a sus millones de lectores en todo el mundo a una combinación de historias individuales entrelazadas, llenas de acción, intriga y drama, junto a una rigurosa investigación histórica que proporciona un marco fiable al desarrollo de la trama.
Después de estudiar filosofía, trabajar como periodista y escribir sin mucho éxito diez novelas, Follett consiguió finalmente con la undécima, La isla de las tormentas (1978), el renombre y la fórmula del éxito que lo mantiene en primera fila de los autores de best sellers internacionales.

.ME ESTÁ NACIENDO UN NIDO DE ACERO EN LAS COSTILLAS


.ME ESTÁ NACIENDO UN NIDO DE ACERO EN LAS COSTILLAS



Me está naciendo un nido de acero en las costillas,

lo sé porque los pájaros me asedian la cintura

y encienden por la noche un fuego entre mis muslos.



Parece que el propósito no está muy definido,

o que hay cosas del aire que mi mente no aclara

y quedan en secreto rondándome en el sueño.



Es como si cansados de andar buscando leña

hubieran decidido en un pacto innombrable

buscar en las entrañas ocultas de otra especie.



O como si alertados del dolor pretendieran

hacer un campamento en terrenos de sangre

para que la nostalgia no les ciegue las alas.



Me está naciendo un nido de acero en las costillas

y hay veces que en la cama me acuesto por un lado

para salvar al menos la parte más sensible.



Me está naciendo un nido de acero en las costillas

y el cuerpo se me inclina en varias direcciones

como si ya la boca buscara en los cercados

raciones del forraje que nutre en los inviernos.



Me está naciendo un nido de acero en las costillas,

un sálvese quien pueda de trinos y cigarras.
Jose Miguel Junco Ezquerra

La voz del erial por Miguel Mora


Labordeta fue la voz de una tierra callada.
La voz de Aragón, lugar de miseria, emigración y soledad, tierra baldía y náufraga que con él, que como Buñuel fue un aragonés de mirada muy larga, volvió al mapa por la puerta grande de la libertad.

Miles de personas despiden a Labordeta en Zaragoza
Hasta siempre, compañero y amigo
Amigo Labordeta
Una vida dedicada a las letras, la música y la política
El adiós a la voz del pueblo
Aragón reza, llora y canta a Labordeta
José Antonio Labordeta Subías


Sin mediterráneo ni flamenquería que llevarse a la boca, tirando de pueblos vacíos, viudas, trompetillas y oficios desaparecidos, Labordeta labró con la tosca cólera de la periferia desierta una obra emocionante, un conjunto de canciones de contagioso aliento poético y vindicativo.

Poeta y cantautor, agitador y genial comunicador, resucitó con esa música directa y sin costuras el mejor pasado anarco y libertario de Aragón, y lo puso al día con poemas de una economía y sencillez deslumbrantes.

Desde la nostalgia por los muertos y los vencidos, pero siempre intentando construir un presente distinto, El Abuelo convirtió la derrota de tantos en una educación sentimental y política; era el solista del erial, y por tanto no tenía doblez y era seco y terco, pero jamás se olvidó de la ternura.

Con su chorro de barítono baturro, sus palabras rurales, y unas consonantes que sonaban a portazos abrió inesperados caminos de esperanza.
Esa sinceridad desarmaba a abuelos y adolescentes. Hoy que se ha ido he visto a mi padre, Emilio, comprando de noche sus vinilos en el viejo 'drugstore' de la calle Fuencarral de Madrid. Y la emoción de escucharlos por primera vez, aquella piel de gallina, ese extraño fulgor identitário: "Coño, si resulta que soy aragonés...".

Más allá de eso, Labordeta legó a los huidos, los asesinados y los muertos de cualquier parte una narración lógica, un final decente y más presentable. Su memorable "a la mierda" a los escaños de la derecha incivil fue solo el razonable epílogo a sus canciones y principios.

Su vida cumplida fue también un homenaje a la prematura desaparición de su hermano mayor, Miguel, poeta maravilloso y raro, activista literario, dramaturgo de una sola obra (montó 'Oficina del Horizonte' con Agustín Ibarrrola) y alma de la tertulia del café Niké de la calle Requeté Aragonés, donde expendía carnés de ciudadano del mundo y dirigía la OPI (Oficina Poética Internacional).

Habrá un día en que todos agradezcan a Labordeta los servicios prestados a este país de sordos voluntarios. Entretanto, los jóvenes que no le hayan oído todavía deben saber que hubo pocos cantautores menos plastas que él, porque sumaba a la hondura de sus himnos la gracia irresistible del pop agrícola pirenaico.

Mismamente de 'Evaristo el cuchillero', un juguetillo ejemplar que decía así:

Arremójate la tripa

que ya viene la calor,

que luego en el mes de agosto

no suelta el agua ni dios.

Evaristo el cuchillero

se ha comprado ahora un camión

y pasando el puente en Fraga

desde arriba lo midió.

Los hijos de la María

se han marchao a Nueva York

uno trabaja de negro

y otro de indio en un salón.

Marcelino y la Miguela

se han ido a la emigración,

ahora dicen gutentajen,

aufidersen, chuli jo.

De cien vecinos que éramos

ya solo quedamos dos:

don Florencio que es el amo

y un seguro servidor.

Don Florencio vive en Huesca,

aquí solo quedo yo

con una cabra mochales,

una gaita y un tambor.

Un día cojo la cabra,

la trompeta y el tambor

y me voy a Zaragoza

y que pregone el patrón.

Arremójate la tripa

que ya viene la calor,

que luego en el mes de agosto

no suelta el agua ni dios.