Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

30 jun 2010

El Pisito Elvira Lindo


No es que España gastara por encima de sus posibilidades, es que se ha comportado con una insensatez en el gasto público superior a países más productivos que el nuestro.
Cuando hablo de gasto público me refiero, por supuesto, al injustificado, al caprichoso, al sistema que se sacó de la manga la necesidad de miles de asesores, que multiplicó los coches oficiales, que permitió que un alcalde ganara más que un ministro o que el mismo presidente, que sufragó gastos de expediciones absurdas al extranjero para llevar una política exterior dispersa y disparatada y subvencionó o transformó (para mal) todas las fiestas populares convirtiéndolas en el escaparate del partido de turno.
En fin, en esa carrera del gasto superfluo España fue campeona y cada lector puede añadir un elemento más de despilfarro.


Dicho esto, no me parece justo achacarle a las clases trabajadora y media responsabilidad en esa deriva hacia país de nuevos ricos que tomó el nuestro. La clase política, con su ejemplo, demostraba que vivir por encima de las posibilidades era asumible y productivo, y los bancos, por su parte, estimulaban el gasto de aquellos que no tenían dinero.
Ese ha sido el ambiente. Teniendo en cuenta que el mercado de pisos de alquiler es lamentable y que nos hemos educado en la creencia de que no se alcanza la paz de espíritu sin un piso en propiedad, es irreprochable que los ciudadanos acudieran como locos a la miel de las hipotecas fáciles.
A estas alturas la mayoría sigue cumpliendo (a duras penas) con sus plazos y es el sistema financiero quien exige ser tratado con mimo para que no seamos todos víctimas de su codicia.

Dejando a un lado que, ingenuamente, nos creyéramos que las vacas iban a estar siempre gordas, ¿qué culpa tenía el trabajador que aspiró a tener su pisito? El pisito fue siempre el paraíso de los pobres.

29 jun 2010

Movimientos



'Las aventuras de la carne y del espíritu, que han elevado tu simplicidad, te han permitido vencer con el espíritu lo que no podrás sobrevivir con la carne. Hubo instantes en los que surgió en ti un sueño de amor, lleno de presentimientos - sueño que 'gobernabas' -, fruto de la muerte y de la lujuria del cuerpo. De esta fiesta mundial de la muerte, de esta mala fiebre que incendia en torno tuyo el cielo de esta noche lluviosa, ¿se elevará el amor algún día?'

Dulce Pontes y Estrella Morente

Mariposa


Llama. Trozo de terciopelo. Beso nocturno. Pequeño corazón libre que aún lleva tatuadas las marcas de una cárcel.
Todo eso pensé cuando la vi en mi ventana, quietecita, asustada. La miré mucho tiempo sin hacer ruido, sin moverme, cada vez más cerca. La mariposa temblaba. Rayas negras sobre rojo, tan elegante como una diva con los brazos extendidos a punto de cantar. Le hablé bajito, soplé sus antenas y ella no se movió. Los barrotes de la ventana parecían extenderse sobre sus alas, detenerla, o ella misma chorrear la geometría de su sombra y aferrarse al cristal. Tal vez estaba herida.
O sólo era el miedo de tenerme tan cerca. Casi escuchaba su respiración. Ella me miraba, quietecita, como si buscara un espejo.
En sus ojos vi dos pequeñas celdas, y dentro, dos latidos, dos llamas a punto de extinguir. Temblaba. Quizá temía lastimarme. O perderme. Cuando creí que me atraparía, abrió la ventana y me eché a volar.