Madeira
Nunca estuve en Madeira, y ahora muchos de mis paisanos ya han estado allí, en esa tierra tan próxima y tan parecida a la nuestra. No sólo nos acerca la geografía, ese Atlántico incansable, e inalcanzable; nos acerca también la historia. Y ahora nos acerca tanto la desgracia. Las imágenes terribles de lo que ha sucedido allí eran, han sido, están siendo, para nosotros, imágenes de una tragedia propia, porque además pudo haber sucedido perfectamente en nuestro propio martirizado suelo de estos días; la lluvia que cayó inclemente en las calles de Funchal es la misma lluvia que pasó sin piedad por encima y por debajo de los municipios canarios; llegó allí, a Madeira, con una fuerza imponente, y allí se quedó, haciendo un daño del que brotaron lágrimas de desesperación, gritos que ahora se han calmado tan sólo porque los hombres sufren hasta que el sufirmiento es un llanto interior. Solidaridad con Madeira. Cuando Cristiano Ronaldo se levantó su camiseta del Real Madrid para celebrar el primer gol de su equipo y mostró la escritura torcida pero generosa de aquel nombre propio, Madeira, el nombre propio de su tierra, me emocioné con él y con todos los que vieron en ese gesto un grito grande, otro grito, una señal de ayuda desde una isla que de pronto recibió la bofetada de la mala suerte en forma de diluvio. Solidaridad con Madeira, ese jardín herido.
Juan Cruz
22 feb 2010
21 feb 2010
Las niñas dormidas en los estanques de Basho
Las niñas dormidas en los estanques de Basho
en los que camino como un ungido por encima de las aguas
a los peces se les tiene que imaginar
lo dorado
un Goldfish o una moneda distraída
los dedos caen
son gotas blanquísimas
y una luz va deslizándose hasta el agua
el suspiro de algún sueño
arropa a la más joven
ellas sustituyen la ausencia de los lotos
se las puede tocar y oler como si lo fueran
los estanques de Basho sueñan a las niñas
están solos esperándolas
si uno se desconcentra
desaparecen
y la luna
es así siempre
lo que ha de esperarse de un estanque japonés
aparecerá en la quietud del agua
moviéndose
como una sombra blanca.
en los que camino como un ungido por encima de las aguas
a los peces se les tiene que imaginar
lo dorado
un Goldfish o una moneda distraída
los dedos caen
son gotas blanquísimas
y una luz va deslizándose hasta el agua
el suspiro de algún sueño
arropa a la más joven
ellas sustituyen la ausencia de los lotos
se las puede tocar y oler como si lo fueran
los estanques de Basho sueñan a las niñas
están solos esperándolas
si uno se desconcentra
desaparecen
y la luna
es así siempre
lo que ha de esperarse de un estanque japonés
aparecerá en la quietud del agua
moviéndose
como una sombra blanca.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)