Las violaciones cometidas por varios menores en Baena (Córdoba) e Isla Cristina (Huelva) han reabierto de nuevo el siempre polémico debate de la Ley del Menor. La pregunta sobre si los menores de 18 años deben ir a la cárcel ha vuelto a la actualidad.
No solo si hay que penarlos com mayor rotundidad, y no sé si ir a la cárcel es el remedio de "algo" que ya ha echado raices " del MAL
La Ley ha sufrido hasta 5 modificaciones desde que se aprobara en el año 2000 todas ellas dirigidas a endurecer el castigo a los menores. Sin embargo, para muchos sigue siendo demasiado benévola.
En la actualidad, los jóvenes de 14 y 15 años pueden estar internados en un centro de menores un máximo de seis años. Esta cifra se eleva a diez para los de 16 y 17 años y queda en manos de los jueces decidir si el delito cometido es lo suficientemente grave como para trasladar al menor a una cárcel al cumplir la mayoría de edad.
De ahí que tras los casos de Baena e Isla Cristina, la oposición y varias instituciones hayan pedido de nuevo una reforma de la ley. De hecho, este domingo el líder de los 'populares' anunciaba que llevará ante el Congreso de los Diputados una reforma de la Ley del Menor.
Desde ese año 2000 muchos han sido los casos que han puesto en duda la ley:
-El asesino de la katana: En abril del 2000, José Rabadán, un adolescente de Murcia, mató a sus padres y a su hermana con una katana. El caso generó una gran conmoción además de por el debate que se creó sobre la violencia y los videojuegos, también por la edad del joven, 16 años, y la condena a la que se le sentenció.
El Juzgado de Menores de Murcia, en aplicación de la Ley penal del Menor de 2000, le condenó a la medida reeducativa de 6 años de internamiento en un centro terapéutico por los tres asesinatos, aunque en cumplimiento de la Ley del Menor quedaba reducida a ocho años de internamiento y otros dos de libertad vigilada.
Siete años y nueve meses después, Rabadán salió en libertad después de la que fuera titular del Juzgado de menores de Murcia, Ascensión Martín, decidiera cambiar los últimos meses de internamiento del parricida por la libertad vigilada.
-El caso de Sandra Palo: 'El Malaguita', el único mayor de edad enviado a prisión, 'El Ramón', 'El Ramoncín' y 'El Rafita' violaron, atropellaron y quemaron a la joven de Leganés Sandra Palo, de 22 años.
Con tan sólo 14 años 'El Rafita' lideró un ataque que acabó con la vida de Sandra. Aplicando la Ley del Menor, 'Rafita' fue condenado por el Juzgado de Menores número 5 de Madrid a cuatro años de internamiento en un centro de menores de la Comunidad de Madrid y con 18 años salió del centro para pasar tres bajo el régimen de libertad vigilada.
Junto a 'Rafita', el Juzgado de Menores condenó a J.R.M., conocido como 'El Ramoncín', y a R.F.C., 'El Ramón', a ocho años de internamiento y cinco años de libertad vigilada. Mientras, a Francisco Javier Astorga, 'El Malaguita', se le impuso una pena de 64 años de prisión por participar en el secuestro, violación y asesinato de la joven.
-El crimen de San Fernado: Clara García, de 16 años, siguió engañada a Iria y Raquel, de 16 y 17 años, hasta una zona apartada de la localidad gaditana de San Fernado donde vivían las tres. Sin darle ni una sola oportunidad para defenderse, Iria y Raquel asestaron 32 puñaladas a Clara para por último degollarla.
Durante su declaración ambas aseguraron que no tenían nada en contra de Clara y que sólo lo hicieron "para saber que se sentía al matar a una persona". Iria y Raquel se enfrentaban a una pena de 25 años de prisión y gracias a la nueva Ley del Menor se quedó en ocho años de internamiento y cinco de libertad vigilada, el máximo que se podía aplicar. Ahora ambas disfrutan de la libertad.
-El crimen de Albacete: en mayo de 2001 la policía encontró el cadáver de Francisco Martínez Sarrión ataviado sólo con ropa interior y cubierto de señales que mostraban una gran violencia en su asesinato.
La policía detuvo a seis jóvenes, tres de ellos menores de edad, uno de ellos con tan sólo 13 años que quedó bajo la tutela al estar fuera de la jurisdicción de la Ley del Menor.
-Las violaciones de Baena e Isla Cristina: Son los últimos casos que han puesto sobre la mesa de nuevo el debate sobre las condenas a menores. Cinco menores y un joven, de entre 13 y 21 años, la violaron a plena luz del día en el patio común de unos bloques de viviendas de la localidad cordobesa de Baena a un niña de 13 años.
El único adulto, de 21 años, ha sido enviado a prisión, los menores de 14 y 15 años a un centro de internamiento mientras que los otros dos menores, de 13 años, han sido enviados a casa con sus padres.
Ni siquiera una semana después una niña disminuida psíquica era violada también por siete de menores durante las fiestas de El Carmen en Isla Cristina (Huelva), dos con menos de 14 años.
-El crimen de Ripollet: Sergio, de 15 años, y Luis, de 14, asesinaron en noviembre de 2008 a María Dolores, conocida como Maores, una compañera de clase en Ripollet (Barcelona), después de recogerla en su casa. Ambos fueron condenados a penas de hasta cinco años de internamiento y una multa conjunta de 525.000 euros por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento.
La Maldad no tiene Edad.Y se instala entre nosotros como una Pandemia contra la que no hay vacuna.
Si ha habido tantas reformas, está claro que no es la mejor medida, tampoco un muchacho de 14 años es igual que uno de 19....o si???? El de 19 cambia en la Cárcel?? o está deseando salir para mostrar que el es capaz de repetir porque esta gente no tiene alma, se les congeló y solo pueden vivir como autómatas del Mal.
22 jul 2009
Un día del verano (Juan Cruz)
Un día del verano
Estos días de calor intenso en Madrid me ha aliviado el sofoco en primer la quietud y en segundo lugar la lectura que me ha permitido esta quietud, Madame Bovary, de Flaubert, a la que he vuelto para hablar de ella mañana en Burgos. Es un calor sofocante; he escuchado que hoy será aún peor.
Pero hay que salir a la calle, afanarse otra vez bajo el sol, en las aceras horneadas, en los despachos refrigerados y en los cafés ruidosos.
Pensaba en esto, en la necesidad de seguir, cuando escuché en la radio esta frase de Luis Bárcenas: "Pongo la mano en la Biblia por la financiación del PP".
Es una novedad en las jaculatorias; escuché muchas veces la expresión "Pongo la mano en el fuego". Son dos modos de expresar la fe en lo que uno ha hecho, o en lo que hacen los otros para nosotros. Rajoy dice "Pongo la mano en el fuego por Bárcenas [o por Camps, o por Costa] ", y Bárcenas dice "Pongo la mano en la Biblia por la financiación del PP". ¿La financiación? ¿Había un problema con la financiación?
Pero yo no quería hablar de esto. Yo quería hablar de un recuerdo del verano; hace unos años, en las islas Cíes; aquellas playas prehistóricas, aquella arena blanca e impoluta, y el agua fresca mojando el cuerpo como una caricia. Eso recordaba esta mañana, cuando se interpuso la frase de Bárcenas entre mi memoria y las teclas del ordenador.
Recordé también que al volver, en lancha, de aquella playa tan hermosa, estuvimos escuchando a Luz Casal cantando una de las más hermosas poesías de Rosalía de Castro, Negra sombra, una de las grandes canciones de Luz y una de las que más me emociona, volviendo de una playa, en una playa o en los sueños en los que aparece una playa como la de Cies. Negra sombra.
Ahora tenemos en la calle la sombra del fuego, y no hay una playa cerca para caminar por ella al tiempo que la brisa nos sopla como nos acariciaría una mano fresca.
Estos días de calor intenso en Madrid me ha aliviado el sofoco en primer la quietud y en segundo lugar la lectura que me ha permitido esta quietud, Madame Bovary, de Flaubert, a la que he vuelto para hablar de ella mañana en Burgos. Es un calor sofocante; he escuchado que hoy será aún peor.
Pero hay que salir a la calle, afanarse otra vez bajo el sol, en las aceras horneadas, en los despachos refrigerados y en los cafés ruidosos.
Pensaba en esto, en la necesidad de seguir, cuando escuché en la radio esta frase de Luis Bárcenas: "Pongo la mano en la Biblia por la financiación del PP".
Es una novedad en las jaculatorias; escuché muchas veces la expresión "Pongo la mano en el fuego". Son dos modos de expresar la fe en lo que uno ha hecho, o en lo que hacen los otros para nosotros. Rajoy dice "Pongo la mano en el fuego por Bárcenas [o por Camps, o por Costa] ", y Bárcenas dice "Pongo la mano en la Biblia por la financiación del PP". ¿La financiación? ¿Había un problema con la financiación?
Pero yo no quería hablar de esto. Yo quería hablar de un recuerdo del verano; hace unos años, en las islas Cíes; aquellas playas prehistóricas, aquella arena blanca e impoluta, y el agua fresca mojando el cuerpo como una caricia. Eso recordaba esta mañana, cuando se interpuso la frase de Bárcenas entre mi memoria y las teclas del ordenador.
Recordé también que al volver, en lancha, de aquella playa tan hermosa, estuvimos escuchando a Luz Casal cantando una de las más hermosas poesías de Rosalía de Castro, Negra sombra, una de las grandes canciones de Luz y una de las que más me emociona, volviendo de una playa, en una playa o en los sueños en los que aparece una playa como la de Cies. Negra sombra.
Ahora tenemos en la calle la sombra del fuego, y no hay una playa cerca para caminar por ella al tiempo que la brisa nos sopla como nos acariciaría una mano fresca.
21 jul 2009
Muere Walter Cronkite, el 'anchorman' que anunció la muerte de Kennedy y la llegada del hombre a la Luna

Adiós al periodista "más fiable"
Muere Walter Cronkite, el 'anchorman' que anunció la muerte de Kennedy y la llegada del hombre a la Luna
18.07.09 EFE El periodista Walter Cronkite.
Más información en www.telemania.es
Los medios de comunicación estadounidenses están de luto tras la muerte el pasado viernes del periodista de televisión Walter Cronkite, que marcó una época con sus crónicas y de quien todos coinciden que será "irrepetible".
Según informaron sus allegados, el anchorman será enterrado en Kansas City, donde ya descansan los restos de su esposa, Betsy, tras un funeral el próximo jueves en Nueva York, donde residía.
Las distintas cadenas de televisión se han apresurado a emitir programas y homenajes especiales a este periodista que anunció al mundo la muerte del presidente de EEUU, John Kennedy, la llegada del hombre a la Luna, y la imposibilidad de una victoria estadounidense en Vietnam.
Su fallecimiento a los 92 años ya hizo que los informativos vespertinos dedicaran la mayor parte de su contenido a informar de la muerte del hombre "más fiable de EEUU", como se le llegó a conocer.
Desde entonces no han dejado de lloverle los tributos, con el presidente estadounidense, Barack Obama, a la cabeza.
Si Obama, apenas una hora después de conocerse la noticia, recordó que el periodista "fue alguien en quien podíamos confiar para que nos guiara a través de los temas más importantes del día, la voz de la certeza en un mundo incierto", la NASA recordaba su cobertura de la llegada del hombre a la Luna.
"Desde los primeros días del programa espacial, Walter llevó la excitación, el drama y los logros de los vuelos espaciales directamente a nuestros hogares", explicó el administrador de la agencia, Charles Bolden.
Sus colegas y sucesores hablan por su parte de un maestro de reporteros, alguien a emular pero inimitable.
No era sólo su característico mostacho, su voz tranquila o la muletilla "and that's the way it is" ("y así es") con la que terminaba sus boletines.
Era también otra época, una en la que apenas existían tres cadenas de televisión en EEUU -en muchos otros países había que considerarse afortunado si había una, o como mucho dos-, el concepto de internet era pura ciencia ficción, y el acceso a la información era mucho más limitado.
Como recuerda el crítico de periodismo Howard Kurtz en The Washington Post, fue "una era en la que un presentador podía presumir -sin contradicciones de los bloggers, las redes sociales u otros críticos implacables- de que lo que acababa de contar era efectivamente el retrato exacto de la realidad".
Era también una época en la que una sola cadena de televisión contaba con tanta audiencia ella sola (veinte millones de personas para la CBS en los tiempos de Cronkite) como hoy el total de los programas de noticias en las emisoras en abierto.
O, como explica Alessandra Stanley en The New York Times, "cuando Cronkite era el número uno, las noticias del telediario nocturno importaban. Ahora los universitarios obtienen su información de los blogs y Comedy Central (una cadena dedicada a los programas cómicos), no CBS. Las familias no se reúnen a cenar delante del telediario".
No cabe duda, pese a todo, de que Cronkite marcó una época.
Este periodista formado en una agencia de noticias, UPI, donde aprendió el valor de la rapidez y la concisión, informó al país de la muerte de Kennedy en 1963 tras sofocar un sollozo.
Su manera de presentar las noticias, llana, como si mantuviera una conversación con el público, quebró moldes cuando los presentadores de entonces se limitaban a leer un guión rígidamente.
"Oh Boy!" -una exclamación de asombro que podría traducirse libremente como "¡hala!"- fueron las primeras palabras con las que transmitió al mundo la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969.
Una visita a Vietnam le llevó a concluir que EEUU no podía ganar esa guerra. Pocos días después, el presidente Lyndon B Johnson anunciaba que no concurriría a la reelección.
"Si he perdido a Cronkite, he perdido al estadounidense medio", comentó entonces.
Las crónicas de Cronkite se hicieron aún más imprescindibles durante los años setenta, en pleno escándalo Watergate, para tratar de entender la complejidad de esa trama que acabó con el presidente Nixon.
El periodista se vio obligado a jubilarse muy a su pesar a los 65 años, en 1982.
Continuó siguiendo las noticias asiduamente y criticó con dureza los recortes en las redacciones de los informativos.
La muerte le llegó a raíz de una enfermedad degenerativa cardiovascular que se le había diagnosticado hace algunos años, indicó CBS al anunciar la muerte de un gigante del periodismo.
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