Siempre entre las nubes hay esos huequitos de Sol que te dan valor.
Un Blues
Del material conque están hechos los sueños
5 sept 2019
La última despedida del Che Guevara...................... Mauricio Vicent...
Las cartas
completas del revolucionario ofrecen un relato autobiográfico en el que
lo personal se mezcla con lo político. El volumen, publicado en Cuba,
incluye inéditos.
El Che Guevara, visto por Sciammarella.
Entre las cartas de despedida que escribió el Che Guevara
llama la atención una enviada a sus hijos meses antes de morir, cuando
se encontraba en la selva boliviana tratando de encender la llama de un
foco guerrillero. El texto va encabezado con “Desde algún lugar de
Bolivia, 1966”, y en su último párrafo le dice al más pequeño: “Tatico,
tú crece y hazte hombre que después veremos qué se hace. Si hay
imperialismo todavía salimos a pelearlo, si eso se acaba, tú, Camilo y
yo podemos irnos de vacaciones a la luna”. Es el cierre de Epistolario de un tiempo. Cartas 1947-1967,
volumen recién publicado en Cuba que agrupa y clasifica 350 páginas de
cartas personales y políticas desde que termina sus estudios de Segunda
Enseñanza y marcha a descubrir las Américas en motocicleta, hasta las
últimas palabras desde Bolivia dedicadas a sus padres, sus hijos y su
esposa, Aleida March, a quien confiesa en su carta final: “Hay días en
que la morriña avanza incontenible y se posesiona de mí. En Navidad y
Año Nuevo, sobre todo, no sabes cómo extraño tus lágrimas rituales, bajo
un cielo de estrellas nuevas que me recordaba lo poco que le he sacado a
la vida en el orden personal…”
Es el cierre de Epistolario de un tiempo. Cartas 1947-1967,
volumen recién publicado en Cuba que agrupa y clasifica 350 páginas de
cartas personales y políticas desde que termina sus estudios de Segunda
Enseñanza y marcha a descubrir las Américas en motocicleta, hasta las
últimas palabras desde Bolivia dedicadas a sus padres, sus hijos y su
esposa, Aleida March, a quien confiesa en su carta final: “Hay días en
que la morriña avanza incontenible y se posesiona de mí. En Navidad y
Año Nuevo, sobre todo, no sabes cómo extraño tus lágrimas rituales, bajo
un cielo de estrellas nuevas que me recordaba lo poco que le he sacado a
la vida en el orden personal…”. Se trata de una exhaustiva y reveladora selección que incluye unas
pocas cartas desconocidas y muchas conocidas pero que hasta ahora no
habían sido publicado juntas, y ahí reside uno de los valores de esta
compilación: permite apreciar el crecimiento personal, intelectual y
político de Guevara y comprobar su evolución, acercarse a su trayectoria
como estadista y descubrir aspectos poco conocidos de su vida, como el
de sus relaciones familiares y con los amigos.
Desde el punto de vista histórico, Epistolario de un tiempo
es además un documento importante para aquellos a los que les interese
la historia de los primeros años de la revolución, pues está lleno de
referencias a sucesos y hechos concretos en los que Guevara participó
como actor principal y que marcarían el futuro de Cuba. El libro se ordena cronológicamente en torno a cuatro grandes
bloques: cartas de juventud (1947-1956), que incluye la correspondencia
enviada desde la pequeña ciudad de Villa María, adonde se fue a trabajar
a los 19 años, y durante sus viajes por Argentina y América Latina;
cartas desde la lucha (1956-1959), generadas en la guerrilla de la
Sierra Maestra y durante la invasión que protagonizó junto a Camilo
Cienfuegos a la zona central de Cuba, que culminó con la toma de la
ciudad de Santa Clara y el triunfo de la revolución;
cartas como dirigente político (1959-1965), etapa en la que ocupa
diferentes puestos de responsabilidad en el Gobierno, incluidos los de
ministro de Industria y presidente del Banco Nacional, cuando participa
en los grandes debates económicos y políticos del país, en muchas
ocasiones asumiendo una posición crítica; y cartas desde la solidaridad y
el internacionalismo (1965-1967), que comprende, entre otros, los fracasados episodios guerrilleros del Congo y de Bolivia, cuando escribe sus famosos diarios de campaña.
Una de las misivas, de la que hasta ahora solo se conocían algunos fragmentos publicados como prólogo del libro Apuntes críticos a la economía política (2006), es sin duda la gran carta de Epistolario,
hasta el extremo de que algunos expertos en la obra guevariana aseguran
que marca un antes y un después. Se trata de la segunda carta de
despedida que escribió el Che a Fidel
antes de partir hacia la guerrilla en el Congo. La primera es
ampliamente conocida -"Otras tierras del mundo reclaman el concurso de
mis modestos esfuerzos…"-, pues fue leída por Castro el día en que se
creó el Partido Comunista de Cuba y se eligió su primer Comité Central,
el 3 de octubre de 1965. La segunda despedida, que ahora se publica
íntegramente, está fechada el 26 de marzo de ese mismo año y es un
crítico y riguroso análisis de los males políticos y económicos de la
revolución, con especial énfasis en los que en ese momento afectaban al
funcionamiento del Partido Comunista, el Gobierno y el Estado..
El Che Guevara, visto por Sciammarella.
Entre las cartas de despedida que escribió el Che Guevara
llama la atención una enviada a sus hijos meses antes de morir, cuando
se encontraba en la selva boliviana tratando de encender la llama de un
foco guerrillero. El texto va encabezado con “Desde algún lugar de
Bolivia, 1966”, y en su último párrafo le dice al más pequeño: “Tatico,
tú crece y hazte hombre que después veremos qué se hace. Si hay
imperialismo todavía salimos a pelearlo, si eso se acaba, tú, Camilo y
yo podemos irnos de vacaciones a la luna”.
Es el cierre de Epistolario de un tiempo. Cartas 1947-1967,
volumen recién publicado en Cuba que agrupa y clasifica 350 páginas de
cartas personales y políticas desde que termina sus estudios de Segunda
Enseñanza y marcha a descubrir las Américas en motocicleta, hasta las
últimas palabras desde Bolivia dedicadas a sus padres, sus hijos y su
esposa, Aleida March, a quien confiesa en su carta final: “Hay días en
que la morriña avanza incontenible y se posesiona de mí. En Navidad y
Año Nuevo, sobre todo, no sabes cómo extraño tus lágrimas rituales, bajo
un cielo de estrellas nuevas que me recordaba lo poco que le he sacado a
la vida en el orden personal…”.
Se trata de una exhaustiva y reveladora selección que incluye unas
pocas cartas desconocidas y muchas conocidas pero que hasta ahora no
habían sido publicado juntas, y ahí reside uno de los valores de esta
compilación: permite apreciar el crecimiento personal, intelectual y
político de Guevara y comprobar su evolución, acercarse a su trayectoria
como estadista y descubrir aspectos poco conocidos de su vida, como el
de sus relaciones familiares y con los amigos.
Desde el punto de vista histórico, Epistolario de un tiempo
es además un documento importante para aquellos a los que les interese
la historia de los primeros años de la revolución, pues está lleno de
referencias a sucesos y hechos concretos en los que Guevara participó
como actor principal y que marcarían el futuro de Cuba.
El libro se ordena cronológicamente en torno a cuatro grandes
bloques: cartas de juventud (1947-1956), que incluye la correspondencia
enviada desde la pequeña ciudad de Villa María, adonde se fue a trabajar
a los 19 años, y durante sus viajes por Argentina y América Latina;
cartas desde la lucha (1956-1959), generadas en la guerrilla de la
Sierra Maestra y durante la invasión que protagonizó junto a Camilo
Cienfuegos a la zona central de Cuba, que culminó con la toma de la
ciudad de Santa Clara y el triunfo de la revolución;
cartas como dirigente político (1959-1965), etapa en la que ocupa
diferentes puestos de responsabilidad en el Gobierno, incluidos los de
ministro de Industria y presidente del Banco Nacional, cuando participa
en los grandes debates económicos y políticos del país, en muchas
ocasiones asumiendo una posición crítica; y cartas desde la solidaridad y
el internacionalismo (1965-1967), que comprende, entre otros, los fracasados episodios guerrilleros del Congo y de Bolivia, cuando escribe sus famosos diarios de campaña.
Una de las misivas, de la que hasta ahora solo se conocían algunos fragmentos publicados como prólogo del libro Apuntes críticos a la economía política (2006), es sin duda la gran carta de Epistolario,
hasta el extremo de que algunos expertos en la obra guevariana aseguran
que marca un antes y un después. Se trata de la segunda carta de
despedida que escribió el Che a Fidel
antes de partir hacia la guerrilla en el Congo. La primera es
ampliamente conocida -"Otras tierras del mundo reclaman el concurso de
mis modestos esfuerzos…"-, pues fue leída por Castro el día en que se
creó el Partido Comunista de Cuba y se eligió su primer Comité Central,
el 3 de octubre de 1965. La segunda despedida, que ahora se publica
íntegramente, está fechada el 26 de marzo de ese mismo año y es un
crítico y riguroso análisis de los males políticos y económicos de la
revolución, con especial énfasis en los que en ese momento afectaban al
funcionamiento del Partido Comunista, el Gobierno y el Estado.
Facsímil de una carta enviada por el Che a sus hijos en 1965.
"Creo que hemos cometido muchos errores de tipo económico", dice el
Che a Castro. "El primero de ellos, el más importante, es la
improvisación con que hemos llevado adelante nuestras ideas que ha dado
por resultado una política de bandazos. Improvisación y subjetivismo,
diría yo. De tal manera que se daban metas que conllevaban crecimientos
imposibles…", expone en su larguísimo texto, en el que, señala, trata
"de hacer una crítica constructiva, por si puede servir para mejorar
algunos problemas que continúan siendo graves". Las observaciones del
Che son demoledoras y traslucen no poco desánimo. "Tengo cierta
sensación de que esto es un poco de pérdida de tiempo para todos, porque
tengo copias de otros escritos anteriores de un tono parecido y
realmente poco ha cambiado desde entonces y nada de lo fundamental",
dice, aclarando al líder: "Son críticas que hago amparado en la vieja
amistad y en el aprecio, admiración y lealtad sin límites que te
profeso".
En el mismo tono, pero con más ironía, se expresa en la carta que
envía al dirigente histórico Armando Hart en 1965, cuando acababa de ser
nombrado secretario de organización del Partido Comunista de Cuba. Tras
el fracaso de la guerrilla del Congo, el Che se encuentra en Tanzania
esperando entrar clandestinamente a Bolivia. "En este largo período de
vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba
hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada
publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el
inconveniente de no dejarte pensar, ya que el partido lo hizo por ti y
tú solo debes digerir", escribe. A Guevara le dan alergia los esquemas
de los manuales de la URSS, y propone a Hart hacer un programa de
estudios de filosofía nuevo para Cuba: "Hice un plan de estudio para mí
que, creo, puede ser analizado y mejorado mucho para constituir la base
de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero
algún día tendremos también que pensar".
Primera página de una misiva a Fidel Castro de ese mismo año.OCEAN PRESS
Disamis Arcia Muñoz, compiladora del epistolario junto a María del
Carmen Ariet García, del Centro de Estudios Che Guevara, señala que
tanto en esta como en otras cartas se pone de manifiesto su estilo
directo y sincero al plantear sus críticas, pero como "un ejercicio
honesto de discusión revolucionaria, dentro de un objetivo que es común
pese a las diferencias que se manifiestan".
Cuando escribes un ensayo o un discurso, prestas atención al
lenguaje, a la puntuación, pero en una carta personal no te preocupas
por esas cosas, eres tú quién habla y tu voz es auténtica, por eso este
libro, opina Arcia, ofrece la posibilidad de un acercamiento diferente
al pensamiento del Che.
Epistolario de un tiempo es la última entrega del Proyecto
Editorial Che Guevara, que comenzó en el año 2000 y lleva más de 20
títulos publicados, la mayoría por la editorial Ocean Sur. En España
estos libros han circulado muy poco, casi siempre en ediciones no
autorizadas y por editoriales minúsculas, pero según la agente literaria
Paula Canal, de Indent Agency -que representa a Ocean Press en lengua
española- este nuevo volumen ha despertado interés editorial y podría
publicarse. "El Che es un personaje que aún conserva un gran capital
simbólico en todo el mundo, que representa unos valores universales que
trascienden la revolución cubana. Estas cartas son un retrato del Che
desde varios ángulos de su vida privada y de su vida pública y política,
y muestra muchos aspectos sorprendentes de un individuo complejo: el
líder político, el guerrillero, el hijo, el padre, el amante, el
filósofo, el poeta. Algunas son tremendamente ingeniosas y, en
ocasiones, mordazmente sarcásticas, mientras que otras escritas a amigos
y familiares son profundamente cariñosas y hasta nostálgicas". Como la
última que mandó a sus padres antes de caer en Bolivia:
"Queridos viejos: Otra vez siento bajo mis talones el costillar de
Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo. Hace de esto casi
diez años, les escribí otra carta de despedida… Puede ser que esta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo".
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