Los hijos menores de la hermana del Rey se han incorporado a las clases. Los mayores residen en el Reino Unido y Francia.
Correcto y educado con los funcionarios, cumple con las normas recogidas en el libro El día a día en prisión, que se entrega a todos los reclusos al ingresar en la cárcel.
En él se recogen, por ejemplo, el régimen de visitas a las que tienen derecho y las llamadas telefónicas que pueden hacer.
El marido de Cristina de Borbón puede, como otros presos, hacer un máximo de 10 llamadas telefónicas a la semana de cinco minutos a uno de los números previamente autorizados por Prisiones, y cuyo importe debe asumir él. Casi todas las comunicaciones son con su esposa, aunque también habla con su madre.
La Infanta en este último año se ha dejado ver más en España.
Ya no solo visita Barcelona por razones laborales, sino que también viaja a Madrid para ver a su familia.
No se sabe nada, en cambio, de en qué lugar ha pasado el verano.
En otras ocasiones lo ha hecho en Bidart, en el sur de Francia donde la familia Urdangarin suele alquilar una casa.
Quienes sí han aparecido en público han sido sus hijos menores, que visitaron a su abuela, la reina Sofía, en Palma de Mallorca antes de que don Felipe, doña Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía llegaran a la isla. Luego la Infanta acudió con tres de sus cuatro hijos a visitar a su padre en el Hospital Quirón de Madrid donde fue operado del corazón.
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