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10 sept 2018
El caso de la niña que inspiró ‘Lolita’...............Vladimir Nabokov
El caso de la niña que inspiró ‘Lolita’
Un nuevo
libro profundiza en la relación entre la exitosa novela de Nabokov y la
historia real de Sally Horner, de 11 años, secuestrada y maltratada por
un pederasta en 1948.
Sally Horner habla con su familia por teléfono horas después de su rescate.
Sally Horner desapareció pocos días después de su undécimo
cumpleaños, en junio de 1948, secuestrada por un pederasta llamado Frank
La Salle. La niña pasaría casi dos años en paradero desconocido, hasta
que logró escapar y regresar a casa. Puede que alguno de los numerosos
titulares que dieron cuenta de su suplicio llegara a las manos de Vladimir Nabokov. En algún punto entre 1950 y 1952, el gran literato ruso tomó
conocimiento de su caso. Nabokov se encontraba, por aquel entonces, en
una profunda crisis creativa. Llevaba varios años peleándose con un
manuscrito, todavía llamado El reino junto al mar, que estuvo a
punto de tirar a la hoguera en dos ocasiones al sentirse incapaz de
terminarlo. La historia de Sally le ayudó a encontrar el camino para
concluir una novela que, retitulada como Lolita, catapultó su popularidad y dejó una marca imborrable en la historia de la literatura.
Esa es la tesis desarrollada por la escritora Sarah Weinman en The Real Lolita: the kidnapping of Sally Horner
(Ecco), un nuevo libro que recoge su investigación de cuatro años sobre
la identidad de esta doble de carne y hueso del personaje ideado por
Nabokov. El volumen, que llega mañana a las librerías estadounidenses y
británicas, profundiza en un caso ya conocido pero mal documentado. En
2005, el universitario ruso Alexander Dolinin, gran experto en la obra
de Nabokov, reveló los increíbles parecidos entre Sally Horner y el
personaje de Dolores Haze. Las dos eran morenas, hijas de madres viudas,
secuestradas casi a la misma edad y retenidas con métodos idénticos. Pero una se convirtió en mito literario y la otra cayó en el olvido.
Weinman escribió el libro para reparar esa injusticia. “La vida de
Sally, que fue breve y trágica, augura otros calvarios sufridos por
mujeres y niñas. Con este libro quise convertir a Sally en inmortal,
porque su vida importó y sigue importando”, sostiene la autora.
Portada del libro de Sarah Weinman.
Su relato empieza en Camden, la ciudad de Nueva Jersey donde residía. Allí fue retada por un grupo de niñas del que se moría por formar parte
a robar un cuaderno de cinco céntimos en la tienda de la esquina. Nunca
había hecho nada parecido, pero se armó de valor y escondió la libreta
en su mochila. Hasta que un hombre la interceptó al salir: “Soy un
agente del FBI. Estás detenida”. Ese desconocido le anunció que tendría
que pasar una temporada en el reformatorio. Ante los llantos de la niña
dejó que se marchara, pero a condición de mantenerse en contacto con él y
obedecer sus órdenes en el futuro.
La Salle tenía 50 años y no era agente de la oficina federal, sino un
simple mecánico con un historial de abusos sexuales a niñas menores. No
tardó en comunicar a Sally su primera misión: debería acompañarle a
Atlantic City, la ciudad de los casinos en la Costa Este. Para convencer
a su madre, bastaba con hacerle creer que iba a pasar unas semanas con
una amiga. El propio La Salle la llamó haciéndose pasar por el padre de
esa hipotética chica. Su madre dudó, pero terminó accediendo: iban a ser
las vacaciones que no podía pagarle de su bolsillo. Acompañó a su hija
al autobús y la perdió de vista. No la volvió a ver hasta 21 meses más
tarde, cuando Sally consiguió llamar a su familia desde California
gracias a la ayuda de una vecina. Suplicó que mandaran a alguien para
salvarla. Y pudo volver a casa, pero el destino se ensañó con ella:
moriría dos años después en un accidente de tráfico. El caso influyó a Nabokov. Para empezar, el escritor decidió incluir
una breve pero explícita referencia en las últimas páginas del libro: “¿Quizá había hecho con Dolly lo mismo que Frank La Salle, un mecánico
de 50 años, había hecho en 1948 con Sally Horner, de once?”. En 1952,
Nabokov también copió un teletipo sobre la muerte de la niña en una de
las fichas que utilizó para escribir Lolita, que hoy conserva
la Biblioteca del Congreso en Washington. Pocos meses más tarde, en
diciembre de 1953, lograba terminar la novela. “La historia de Sally
contaba para Nabokov, porque no hubiera podido acabar Lolita
sin haber leído sobre su secuestro”, suscribe Weinman, que está
convencida de que estuvo al corriente del caso desde 1950, en la fase de
concepción de la novela. No ha encontrado pruebas directas, pero
numerosos indicios apuntan a ello. El protagonista de Lolita,
Humbert Humbert, también amenaza con mandar a Dolores Haze a un
correccional. Y, en el capítulo final, teme ser “condenado a 35 años por
violación” de una menor, pero confía en quedar “absuelto del resto de
cargos”. Esa fue la sentencia que recibió La Salle.
Sally Horner ve a su madre, Ella Horner, por primera vez en 21 meses.AP
Aun así, Nabokov siempre negó rotundamente que Sally Horner hubiera
inspirado la historia o el personaje. “Lolita nunca tuvo un original.
Nació en mi propia mente. Nunca existió”, afirmó a la BBC en 1962.
“Mientras escribía el libro, aparecían en los periódicos todo tipo de
relatos sobre caballeros entrados en años que perseguían a niñas
pequeñas.
Fue una coincidencia interesante, pero nada más”, puntualizó.
Pese a considerarla deshonesta, a Weinman no le sorprende esa reacción.
“Los Nabokov apreciaban el arte por el arte.
Cualquier cosa que
sugiriese una influencia de la vida real podría haber eliminado la magia
de la creatividad”, responde.
Cuando, en 1963, la revista masculina Nugget
insinuó que Nabokov no se había inventado nada, sino copiado al pie de
la letra el caso de Sally Horner, el escritor respondió a través de una
carta firmada por su esposa, Véra.
“Mi marido se pregunta qué
importancia puede tener eso”, decía la misiva, añadiendo que el escritor
estudió “una cantidad considerable de casos prácticos (o historias
reales)”.
En ese caso, cabe preguntarse, como hace Weinman, por qué solo
se refirió, tanto en su libro como en sus archivos, a la que
protagonizó esta niña perdida.
Historia de una obsesión
Lolita no fue el primer libro en el que Nabokov escribió sobre
menores corrompidas. “De sus 19 ficciones, por lo menos seis se
refieren a la sexualidad de niñas prepúberes”, señaló el escritor Martin
Amis en un artículo publicado en el Times Literary Supplement en 2011, donde aludía a “una infestación de ninfas” en la producción nabokoviana. Por ejemplo, en el cuento Un cuento de hadas
(1926) aparece una niña de 14 años con un pronunciado escote que
satisface “un veloz deseo secreto” de un narrador bastante mayor. En Risa en la oscuridad,
el respetable crítico de arte Albert Albinus, primer esbozo para el
personaje de Humbert Humbert, deja a su esposa y su hija para fugarse
con Margot, que tenía 18 años en la primera edición del libro, pero 16
en la segunda. Además, en la novela breve El hechicero, su última
ficción en ruso, ya aparece un joyero que se siente atraído por niñas
menores. “Tal vez era una idea tan repugnante moralmente que no lograba
desprenderse de ella”, sostiene Weinman. Aunque la autora también apunta
a un capítulo traumático en la infancia de Nabokov: su “perturbadora
interacción” con su tío Ruka, que a los 9 le hizo sentarse sobre él para
hacerle tocamientos. Un episodio traumático que habría inspirado, según
algunos expertos, el conocido pasaje en el que Humbert alcanza el
orgasmo con Lolita sentada en su regazo.
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