Siempre entre las nubes hay esos huequitos de Sol que te dan valor.
Un Blues
Del material conque están hechos los sueños
31 jul 2018
Un misterio 64 años oculto bajo la nieve........................... Silvia Ayuso
Una
exhaustiva investigación concluye que un cadáver hallado en 2005
corresponde a un esquiador desaparecido en la década de los cincuenta en
la región italiana de Aosta.
Imagen del esquiador francés Henri Le Masne, desaparecido en Italia en 1954.Oficina de prensa de la policía italianaEFE
Durante 64 años, la familia Le Masne se preguntó qué habría sido de
uno de los suyos. Para celebrar su 35º cumpleaños, el 26 de marzo de
1954, Henri le Masne se fue de vacaciones solo, a la región italiana de Aosta,
cerca de la frontera con Suiza. Nunca más se supo de él. Ahora, la
policía italiana ha podido confirmar que los restos humanos hallados en
2005 junto al monte Cervino, a 3.100 metros de altitud, son los de
Henri. Una identificación posible gracias a un auténtico trabajo
detectivesco y a la movilización de las redes sociales, que en menos de
un mes lograron que la noticia del misterioso esquiador llegara hasta
los oídos de la familia.
Los
investigadores contaban con varias pistas, pero no suficientes para
identificar al “esquiador desconocido”, como lo llamaban. Una moneda de
cinco liras hallada en la ropa del fallecido permitió determinar que la
muerte no se produjo antes de 1946. Luego estaba el equipo encontrado
junto a los restos humanos, que apuntaba a que la víctima, un hombre en
la treintena, tenía una situación económica holgada y no era italiano,
sino probablemente francés. Para empezar, los esquís eran unos Rossignol Olympique número de
serie 7200-210. Se trata, como señaló la policía italiana en un
comunicado que lanzó por las redes sociales a finales de junio en
italiano y en francés, de unos esquíes de alta gama que revelaban por
una parte que su usuario era un esquiador experimentado y, sobre todo,
que tenía suficiente poder adquisitivo para permitirse un material tan
caro. El bastón de metal hallado a su lado confirmaba esa hipótesis,
puesto que, señalaba la policía, era un “lujo en la época”, en la que
muchos usaban los bastones más económicos de bambú.
Los esquís de Henri LeMasne, unos Rossignol Olympique.
Además estaba el reloj, un Omega de un modelo “destinado a las
colonias francesas de Túnez, Argelia y Marruecos”, según lograron
averiguar los investigadores por el número de referencia.
Cuando Emma Nassem escuchó en la radio la historia de la policía
italiana que pedía ayuda para identificar a un misterioso esquiador
fallecido en los años cincuenta, pensó en su tío Henri, desaparecido en
esa época en la misma zona, y alertó a la familia.
El padre de Emma,
Roger le Masne, de 94 años, escribió inmediatamente a la policía
italiana manifestándole su sospecha de que podría tratarse de su hermano
mayor.
Según explicó, Henri era un hombre “soltero y un personaje
bastante independiente.
Trabajaba en el Ministerio de Finanzas de
París”. Él mismo viajó tras la desaparición de su hermano hasta el hotel
de montaña donde había reservado una habitación para 15 días.
Allí le dijeron que Henri había salido a esquiar el 26 de marzo de 1954 y nunca regresó.
La policía italiana le pidió fotografías. Roger le Masne les envió
rápidamente la primera prueba que convenció a los investigadores: “Les
mandé una foto donde aparece con sus gafas y la policía reconoció las
lentes que habían sido encontradas” junto a los restos, explicó el
anciano a la emisora France Inter.
Unas pruebas de ADN realizadas con
una muestra de saliva de Roger confirmaron la identidad.
El cuerpo que
permaneció medio siglo enterrado bajo la nieve y que se tardó 13 años en
identificar desde el hallazgo de sus restos era el de Henri Joseph
Leonce le Masne.
Ahora, su familia espera que las autoridades italianas les devuelvan
los restos de Henri para enterrarlo con los suyos. “Vamos a poder
organizar un funeral familiar católico, como lo hemos hecho siempre en
nuestra familia, pero que es algo que no podíamos hacer mientras no se
encontrara el cuerpo”, explicó Roger en la radio . Las autoridades
italianas les han advertido de que el proceso podría durar aún unos
meses, pero eso es algo que ya no le preocupa. “Después de 64 años, dos
meses más no importan”.
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