El 'Álbum de Auschwitz' fue descubierto por una superviviente y encontró a sus familiares en las imágenes.
Llegada de deportados a Auschwitz. Al fondo, las chimeneas de los hornos crematorios. Yad Vashem
El proceso de selección de los deportados que llegaban a Auschwitz es uno de los momentos más atroces de la historia de la humanidad. En sólo unos segundos, un pequeño grupo de SS, entre los que se encontraba el siniestro doctor Josef Mengele,
que nunca fue capturado ni procesado, decidía sobre la vida y la
muerte, separaba a familias, enviaba a morir lentamente por el trabajo
forzado a los que consideraba aptos y directamente a las cámaras de gas a
los demás. A veces sobrevivían a la selección un 10% de los presos que
llegaban en convoyes a los andenes de Birkenau, el inmenso campo de
exterminio que formaba parte del complejo de Auschwitz. A veces los
supervivientes llegaban hasta el 30%. En los momentos de mayor horror
del campo nazi en Polonia, durante la primavera y el verano de 1944
cuando fueron deportados, y asesinados en su mayoría, 400.000 judíos
húngaros, los vagones llegaban constantemente y en cualquier momento. Por motivos que se desconocen, todo ese proceso fue fotografiado por dos
SS en mayo de 1944. Después de una serie de casualidades increíbles,
las imágenes fueron recuperadas por una superviviente de los campos de la muerte, Lilly Jacob-Zelmanovic Meier, que acabó por donarlos al Yad Vashem, el museo de la Shoah situado en Jerusalén. En su página web se puede consultar la colección de 193 fotos conocida como el Álbum de Auschwitz. Este viernes se conmemora a las seis millones de víctimas del
Holocausto –la fecha es precisamente la de la liberación de este campo
de exterminio, el 27 de enero de 1945 por las tropas soviéticas– y
merece la pena pararse a contemplar el horror cotidiano que muestran
aquellas fotos, la rutina del asesinato masivo, la "banalidad del mal" en acción, por recuperar la expresión que Hannah Arendt acuñó durante el juicio contra el responsable de esa deportación masiva, Adolf Eichmann. Las 193 fotos ocupan 56 páginas. Algunas de las imágenes se perdieron
porque Meier las entregó a personas que reconocieron a familiares que
aparecían en ellas. El Yad Vashem recibió como donación recientemente
una de ellas. En las imágenes, tomadas por los SS Ernst Hofmann y
Bernhard Walter, se refleja todo el proceso de la muerte, salvo el
final. Las fotos se detienen en la entrada de las cámaras de gas. El
trabajo de estos dos soldados alemanes era fotografiar a los presos que
estaban destinados a los trabajos forzados. De aquellos que eran
enviados directamente a su muerte no se guardaba ninguna evidencia. Los hermanos de la descubridora del Álbum, Israel y Zelig. Poco después de que se tomase esta foto, fueron asesinados. Yad Vashem
Los judíos que aparecen en las imágenes son húngaros y provienen del
gueto de la ciudad de Beregovo, hoy en Ucrania, aunque entonces
pertenecía a Hungría. Lilly Jacob-Zelmanovic Meier fue deportada a
Auschwitz a los 18 años. Separada de su familia en el andén, nunca
volvió a verlos. Provenía de un pueblo cercano a Beregovo y llegó al
campo de exterminio en el mismo momento en que fueron tomadas una parte
de las fotos, el 26 de mayo de 1944.
Ella sobrevivió a Auschwitz y a las marchas de la muerte a las que
los nazis sometieron a los presos según avanzaban los ejércitos aliados. Fue liberada en el campo de Dora-Mittelbau, cerca de Buchenwald, en
Turingia, a unos 700 kilómetros de Auschwitz. Mientras se recuperaba del
tifus en las antiguas barracas abandonadas de los SS, encontró el álbum
en el cajón de una mesilla de noche. Primero reconoció a su rabino,
luego a sus vecinos, luego a sus hermanos menores, Israel y Zelig...
"Entre la primavera y comienzo del verano
de 1944, Auschwitz llegó hasta el límite de su capacidad de exterminio y
lo superó en el más horrible y frenético periodo de asesinatos que
conocería el campo"
Casada y con un hijo, Jacob emigró a Estados Unidos y se llevó
consigo el Álbum, que fue utilizado en procesos contra criminales de
guerra. En 1983, lo donó al Yad Vashem
gracias a la mediación del superviviente del Holocausto y cazador de
nazis Serge Klarsfeld. Falleció en Estados Unidos el 17 de diciembre de
1999. No existe ningún documento parecido. El Álbum de Auschwitz muestra la llegada de los trenes, el
proceso de selección y el lugar donde iban destinadas las pertenencias
de los asesinados –conocido como Canadá–. En lo que representa una de
las imágenes más aterradoras que ha ofrecido el Holocausto, muestra
también a las familias –mujeres, niños, ancianos–, sentadas en la
hierba, bajo el sol primaveral. Ellos no conocían el destino que les
esperaba; nosotros sí sabemos lo que les iba a ocurrir en minutos o en
horas: su destino eran las cámaras de gas.
En su libro Auschwitz. Los nazis y la solución final
(Crítica), el historiador y autor de documentales para la BBC Laurence
Rees describe así aquel verano del horror: "El campo se convirtió en el
escenario del mayor exterminio que ha conocido la historia humana". "Entre la primavera y comienzo del verano de 1944, Auschwitz llegó hasta
el límite de su capacidad de exterminio y lo superó en el más horrible y
frenético periodo de asesinatos que conocería el campo", prosigue Rees,
quien recoge en sus libros testimonios tanto de víctimas como de
verdugos.
Mujeres judías con sus hijos caminan hacia las cámaras de gas. Yad Vashem
En las fotos se reconocen perfectamente los rostros, la ropa, las
estrellas de David, los enseres que llevan los deportados, las mujeres
con pañuelos en la cabeza, los niños con gorra, los hombres con
sombreros. Ahora que los últimos supervivientes van desapareciendo poco a poco, al igual que los perpetradores,
el Holocausto se enfrenta a tres peligros: el olvido, la
deshumanización de las víctimas cuando dejen de tener voz, y la
negación. Aquel álbum que Lilly Jacob-Zelmanovic Meier recuperó en una
extraña carambola de la historia es un antídoto contra los tres. Nunca
deberíamos dejar de contemplar esas imágenes.
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