La cita tenía lugar a las siete y media de la tarde en El Corte Inglés del madrileño Paseo de la Castellana. Lola Herrera,
tan estupenda y elegante como siempre, era la más puntual.
Tras ella
pasaban por el photocall instalado en medio del centro comercial otros
rostros conocidos como el empresario (y ahora exitoso director de cine) Paco Arango, o el exciclista Perico Delgado. Pero todos esperaban a otra estrella (con permiso de las anteriores): Isabel Preysler.
Una hora y media después de lo previsto, (¡una hora y
media!) llegaba con sus pasos silenciosos, tranquilos(.Siempre llega tarde hasta a una boda en su afán de exsibirse)
. Casi etérea y tan
impecablemente vestida como siempre
. Nada fuera de su sitio en un look
que quizá no sea lo más in, pero nunca pasa de moda
. Para unos es la
reina del cuore, para otros la del baldosín y para algunos, simplemente,
la maestra entre maestras en esto de seducir a la prensa.
La firma de cosméticos Massumeh había confiado en su presencia
para la inauguración de su nuevo corner en el centro comercial y ella,
experta en estas lides no defraudó, aunque tampoco contó nada.
Porque Preysler también tiene esa habilidad: la de contestar siempre; no
perder nunca la educación, ni la sonrisa, e irse por donde ha venido
sin haber soltado más prendas que aquellas accesorias e
intrascendentes.
Llega tarde, algo que molesta sobremanera cuando la prensa tiene que
correr de una punta a otra de la ciudad y va con la agenda apretada.
Explica que ha estado con su marido.
Se hace el silencio, todo el mundo
asiente
. No hay réplica, porque como explican algunos redactores que
llevan años tratando con ella, ha sabido ganarse el respeto de quienes tiene enfrente.
Sabe cómo atraer a las cámaras y cómo dar un titular que no dice nada,
pero que, sin embargo se reproduce a lo largo y ancho de los medios del
colorín y que todos leemos con avidez.
El de ayer fue que Miguel Boyer se encuentra “mucho mejor”, (de lo cual nos alegramos enormemente) pero su recuperación todavía tendrá que ir “poco a poco”. Y ella ya estaba con Vargas Llosa?
Ese fue el grueso de unas declaraciones que no solo dio a los
periodistas.
También esa fue su respuesta cuando, antes de entrar el
photocall saludó a un hombre que llevaba hasta su lado a una mujer en
silla de ruedas y con los que departió durante rato, bastante más que
con los redactores de los medios, que recorrieron el centro comercial a la zaga de la esposa de don Miguel Boyer.
Se mostró paciente, sonriente, interesada por la charla y con un don
innato para conquistar a su interlocutor
. Porque se entrega por los
demás, y porque ella, como ya ha demostrado, de esto del corazón sabe
mucho
. En todos los sentidos.


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