Un Blues

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1 nov 2014

“Mi decisión nada tiene que ver con el derecho a decidir”................................................ Javier Pérez Senz


Jordi Savall durante la rueda de prensa para hablar de su rechazo al Premio Nacional de la Música. / carles ribas

“No puedo avalar al aceptar un premio una nefasta gestión política que maltrata a la música y a los músicos”.
 Jordi Savall explicó ayer los motivos que le han llevado a rechazar el Premio Nacional de Música, en la modalidad de interpretación, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 Habló claro, sin levantar la voz para imponerse al ruido de flashes de las cámaras en una multitudinaria rueda de prensa que tuvo lugar en un escenario cargado de historia y, detalle anecdótico pero que tiene su morbo, bajo el busto de Carlos III que preside el salón de la Real Academia de las Ciencias y las Artes de Barcelona, de la que es académico.
 Y fue rotundo al responder a quienes vinculan la renuncia al galardón con su compromiso con el proceso soberanista catalán.
 “Defiendo el derecho a decidir del pueblo catalán, y lo he manifestado públicamente, pero este tema no ha influido en mi decisión. Es más, si fuese así, lo habría incluido en la carta de renuncia”, afirmó. “Sólo quiero que mi gesto sirva de revulsivo para lograr que el Gobierno se tome de una vez en serio el patrimonio musical español”.
“La cuestión no es si soy independentista o no, porque lo único que he dicho públicamente es que el pueblo catalán tiene derecho a votar sobre su futuro, que considero un derecho no negociable”, afirmó Savall.
 “Pero vincular mi decisión de no aceptar el premio a la actual situación política es una falsedad”, dijo. Eso sí, confiesa que, viendo la situación europea, “los países pequeños funcionan mejor porque tienen una dimensión más humana”.
No quiso hacer sangre, al menos más de la justa y necesaria ante una situación que considera indignante:
 “En mis cuarenta años de carrera he sido recibido por ministros de muchos países pero en España, el único ministro de Cultura que quiso recibirme fue Jordi Solé Tura – uno de los padres de la Constitución- que fue muy amable conmigo, aunque la reunión no sirvió para nada”, dijo Savall. “Los otros responsables del ministerio jamás se dignaron en recibirme para escuchar propuestas encaminadas a preservar, difundir y grabar el maravilloso patrimonio musical antiguo. Decían que estaban muy ocupados. “Es más, nunca he visto a José Ignacio Wert en mis conciertos”, añadió con sorna.
“Es fácil imaginar mi reacción”, comentó el famoso violagambista, director y compositor catalán, al recibir la noticia de que después de cuarenta años sin hacerme el más mínimo caso, deciden otorgarme un premio.
Primero sentí alegría, pero al pensar en tantos años de absoluto olvido, no podía hacer otra cosa, por lo que ha sido doloroso”, confesó. Lamentó, eso sí, el disgusto que puede haber ocasionado con su decisión a los miembros del jurado que han distinguido su trayectoria.
 “Me han dado una alegría al concederme el premio, un premio que llega tarde, muy tarde, pero he puesto en la balanza los años de desidia y falta de apoyo a mis proyectos y el único camino coherente es rechazarlo y así denunciar la gravísima situación de la música y de toda la cultura”.
“No me quejo para que me den más conciertos, porque afortunadamente doy más de 150 por todo el mundo cada año, lo que me indigna es la situación de crisis, la pobreza que padecen millones de personas, el futuro que les espera a los jóvenes”.
 Lamentó Savall la ineficacia en la gestión de la cultura de un Gobierno “que no ha sido capaz de sacar una Ley de Mecenazgo capaz de contribuir al desarrollo de ambiciosos proyectos culturales”
. Y recordó que, si él, que recibe honores en la escena internacional, recibe semejante trato, que pueden esperar cientos de músicos y grupos que trabajan con ilusión cada día por mantener viva la tradición musical.
Savall tiene claro que una cosa son las reacciones políticas, y otra muy distinta la reacción del público que acude a sus conciertos, tal y como pudo comprobarlo el jueves, el mismo día que comunicó su rechazo al premio institucional, en un concierto en Valladolid. “Fue un concierto maravilloso, el público no quería dejarme marchar, tuve que dar tres propinas”.
Lo que si denuncia es el trato discriminatorio que reciben fuera de Cataluña sus proyectos al frente de La Capella Reial de Catalunya.
 “Es curioso, actuamos en todo el mundo, pero al llegar a España, vemos como en los grandes festivales y auditorios prefieren contratar a conjuntos extranjeros de similar calidad, de hecho apenas damos dos o tres conciertos fuera del ámbito catalán”.
 Recuerda Savall que lleva décadas realizando periódicas visitas al INAEM y lo único que ha conseguido es “ayudas puntuales que no pasan de los 30.000 euros para la organización de centenares de conciertos por todo el mundo en los que difundimos la música española”.
Pero, y lo dice sabiendo que en el medio profesional se le considera uno de los músicos que más subvenciones recibe, “Nunca me han concedido una ayuda estable ni un convenio de colaboración como los que tienen en Francia grupos como Les Arts Florissants, que recibe más de un millón de euros.
 Sólo la Generalitat de Cataluña nos concede ayudas estables que agradecemos profundamente, porque con ellas podemos proyectos que nos hacen más competitivos en el mercado internacional”.

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