Barbara, Alemania 2012
No mirar hacia la ventana, seguro que
estás observando qué hago. Sí, están ahí. Siempre están ahí.
No llegar
ni un segundo antes a trabajar, así tendrán menos tiempo para espiarme.
No mostrar ni un sentimiento, ni una única sensación, ni una mirada
directa, ni un suspiro de desesperación, nada que pueda servirles para
conocerme mejor, para saber qué pienso o que les permita adivinar la
repugnancia que siento sólo por el hecho de su presencia.
No mirarles a
los ojos, huir de ellos como de una fiera dispuesta a atacar en
cualquier momento. Acostumbrarse a mirar atrás, suelen actuar por la
espalda
. Sí, están ahí. Siempre están ahí.
Una nueva filosofía tatuada en carne viva sobre la piel de la
sospecha: delato luego existo.
No me puedo fiar, aquí nadie se puede fiar.
Sí, siguen
ahí.
Siempre están ahí pero yo me voy a escapar.
Tengo un plan y unos
amigos que no me han olvidado. Tengo que salir de aquí lo más
rápidamente posible antes de que pierda la razón.
El problema son ellos,
siguen ahí y no se moverán. No puedo faltar ni una hora de mi casa sin
que aparezcan y entren en mi vida y en mi cuerpo. Siempre seguirán ahí y
yo esta noche tengo que huir.
Mi nombre es
Barbara, sin acento, porque en esta Alemania del Este evitamos
cualquier signo distintivo, y una tilde sólo serviría para llamar la
atención. Soy Barbara y para poder escapar tengo que conseguir que me
olviden.
En resumen, una película bárbara
(con mucho acento).
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