Está bien esto de ir subiendo escalones en la bronca con Cataluña. “Nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes”, dijo ayer José Ignacio Wert en el Congreso. O sea, que “Ayudando”, como titula hoy El Periódico. Pues nuestros chicos están orgullosos de la valentía del ministro de Educación, Cultura y Deporte.
Si estuviera en la plaza, sombreros cordobeses, puros, mantillas y
hasta sostenes, si me permiten decirlo, habrían volado hacia el albero
entre gritos de “Torero, torero”. Pasa, sin embargo, que Wert es ministro del Gobierno
y lo mismo tiene en estos momentos un tanto delicados alguna
contraindicación esta novedosa afición suya por hacerse el héroe de toda
la carcundia mediática. Debe compensarle. Y a Rajoy, convenirle.
Se nos agolpan noticias sobre La Gaceta. Y a mí qué, se dirán ustedes. Pues lo mismo tienen razón, ya ven…
Editorial de La Razón. ¿Es más héroe Basagoiti o Wert? Difícil elección entre dos superhombres.
El uno: “Desde
esa posición de autoridad moral que le confiere luchar y defender los
valores constitucionales, Basagoiti ofrece la fórmula para colocar en su
justo lugar a los nacionalistas e independentistas vascos y catalanes:
respuesta unitaria de la sociedad española, reacción clara del Gobierno
de España y, sobre todo, movilización de esa mayoría social que no
quiere rupturas, aunque no lo exprese con los alardes propagandísticos
de los separadores”.
El otro: “Nada más oportuno que la
intervención del ministro Wert en el Congreso, cuya claridad y valentía
ha escandalizado a los nacionalistas.
El ministro de Educación aseguró
que su política en Cataluña se dirigirá a ‘que los niños catalanes se
sientan tan orgullosos de ser catalanes como de ser españoles’.
Elemental. Lo mismo cabe decir de los niños vascos.
Ya era hora de que
un miembro del Gobierno de España tuviera el coraje de denunciar la
manipulación nacionalista de las escuelas para falsear la Historia común
de los españoles, para adoctrinar en la secesión y para instalar un
rechazo a todo lo que España es y significa”. ¡Qué dura la elección entre uno y otro cíclope!
Martín Prieto mete prisa al Ministerio del Interior para que prohíba ir a las manifestaciones con capucha o similar
. Y recuerda el caso del italiano Leopoldo de Gregorio, ministro de Hacienda –o cargo equivalente en la época- de Carlos III, más conocido como el marqués de Esquilache
.
La revuelta popular fue extraordinaria ante la prohibición impuesta por
el marqués de chambergos y capas largas. Incluso cargó con tijeras a
las patrullas policiales –cual Mariano Rajoy- para
dejar a los embozados con el paño a la medida autorizada.
La cosa acabó
con el envío del ilustrado marqués de embajador a Venecia.
No me parece mala idea, no. Que manden a Ignacio Cosidó de embajador a Italia. O a Venecia.
Aunque sea de cónsul.
Ya saben que “mañana es 12 de octubre, Día del Pilar y de la Hispanidad”, como gentilmente nos recuerda Alfonso Ussía.
Y tras felicitar a la Guardia Civil por la fiesta de su patrona, la emprende con Mas.
Y para ello se sirve de su acendrado amor hacia el sector castrense: “Es
muy complicado en España hoy en día -Cataluña incluida, claro-, acudir a
una celebración compuesta en su totalidad por españoles decentes,
muchos de ellos, catalanes”.
Así empezamos, que es solo el aperitivo: “Esa
decencia que desfilará ante el Rey ha elegido por vocación el servicio a
España y los españoles.
Unos llegan más arriba y otros se quedan en el
camino.
La mayoría acude a cumplir en el exterior misiones acordes a
nuestros compro¬misos internacionales y por fortuna, cumplido el deber,
vuelven a España.
Algunos lo hacen en un ataúd. Nos están defendiendo a
todos, catalanes, vascos, castellanos, andaluces y para qué seguir. Uno
de los defendidos es Mas, aunque su sensibilidad de chorlito nervioso le
impida recono¬cerlo, valorarlo y agradecerlo”
. Que es lo que queríamos demostrar.
Y lo que dijo Wert, que tanto aplaude el editorial de Abc: “El
Gobierno de Mariano Rajoy ha puesto fin a la pasividad con la que se
dejaba hacer y deshacer a los nacionalistas con una educación a la
medida del secesionismo y la hostilidad hacia España.
El ministro de
Educación, José Ignacio Wert, puso el dedo en la llaga del sistema
educativo catalán cuando afirmó, ayer en la sesión de control del
Congreso de los Diputados, que el Gobierno quiere ‘españolizar a los
niños catalanes”.
Ahí está. El dedo, efectivamente, en la llaga
. Con lo que duele. Al que tiene la llaga, claro. Pero Manuel Martín Ferrand, que ya ha visto mucho, tiene otra opinión: “A los alumnos hay que educarlos.
Españolizarlos es tan perverso como catalanizarlos”.
No así Isabel San Sebastián, que también ha debido de ver mucho, quién lo duda, pero no todo el mundo tiene la misma capacidad de comprensión: “A
juzgar por la catarata de descalificaciones e insultos que le cayó
inmediatamente en las redes sociales, varios medios de comunicación y
hasta el Senado, de labios de un representante de CiU, lo que hizo ayer
el ministro de Educación en el Congreso fue un acto rayano en el
heroísmo.
Una hazaña democrática merecedora de admiración.
Una proeza
que ninguno de sus predecesores, salvo Esperanza Aguirre, había osado
acometer”.
Lo que sigue pueden ustedes leerlo en Abc. Que tampoco es cosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario