Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

11 jun 2012

Los muñecos espaciales no son tan buenos


Darth Vader en versión LEGO, en una de las imágenes de Levinthal. / DAVID LEVINTHAL
Con decenas de planetas a disposición, un padre y sus dos hijos coinciden a la vez justo en el mismo rincón de universo.
 Desde luego que, más allá de espadas láser y poderes de la Fuerza, La guerra de las galaxias tiene algún que otro elemento poco verosímil.
 Aunque la reflexión sobre la realidad no debe de ser precisamente uno de los objetivos principales de una saga de ciencia ficción
. Sí lo es en cambio para los proyectos de David Levinthal.
 Y para Star wars, la última exposición del fotógrafo estadounidense en la que propone una serie de imágenes de muñecos y astronaves (ambos muy frecuentes en sus creaciones) inspiradas en el mundo galáctico. La muestra, que acoge la galería Javier López de La Florida (Madrid), se podrá ver hasta septiembre.
“El espectador es consciente de la ficción pero se replantea su percepción de la realidad.
A veces nos venden cosas irreales como si fueran verdades absolutas”, explica una trabajadora de la galería que atiende al visitante. Dicho de otro modo, a través de 24 primeros planos de muñequitos de LEGO y vehículos galácticos, ante un fondo a menudo negro, el americano busca reproducir historias a medias, sugerir una acción y obligar al espectador a preguntarse: ¿qué estará ocurriendo?
De Darth Vader al cazarrecompensas Boba Fett, de las tropas de asalto al Halcón Milenario, desde las paredes de la galería se asoman caras familiares para el fan de La guerra de las galaxias.
 Y para el de LEGO, marca de la casa de un artista que a sus 70 años sigue disfrutando con los juguetes. “Hay que imaginárselo rodeado de muñecos, creando escenografías como si fuera un niño”, cuentan en la sala Javier López.
A través de sus juguetes, protagonistas de anteriores proyectos como Space y Wild wild west, Levinthal cuenta historias modernas, hechas de sexo, violencia y consumismo.
Con Desire, por ejemplo, retrató a unas barbies con vestidos de alta costura, para criticar la visión de la mujer como objeto del deseo. Y con Hitler moves East mostró en imágenes grises y difuminadas la dureza de la guerra desde el punto de vista de los soldaditos de plástico.
Respecto a aquellos proyectos, en su último trabajo Levinthal ha abandonado las polaroids para pasarse a la impresión de pigmento sobre papel.
Pero sigue manteniendo sujetos y mensajes. “Levinthal emplea los juguetes como referentes de nuestra cultura. Pero considera que no son algo totalmente benigno”, afirma la misma trabajadora.
Ella lo cuenta.
 Y la sala lo repite. El eco llena al igual que el arte el cubo gris que Javier López edificó en 2010 en la zona residencial La Florida.
La galería se halla en medio de un jardín y luce una suerte de pequeña piscina de agua. “Buscábamos un espacio menos convencional.
Queremos que el visitante venga aposta hasta aquí y que sea atendido personalmente”, aseguran en la Javier López
. Aunque algunos espectadores no han apreciado el traslado al mundo bucólico –antes la galería estaba en el barrio céntrico de Alonso Martínez-: ”Hay semanas que no recibimos ninguna visita y otras veces que vienen 10 personas. Es un goteo”
. Debe de haber gente que desde Madrid, por mucho que le guste el arte, la ve como una galaxia muy muy lejana.

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