Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

24 mar. 2012

La verdad incómoda de Clara Sánchez


La escritora Clara Sánchez, en su estudio en Madrid. / ULY MARTIN
Al mirar a su alrededor, la escritora Clara Sánchez (Guadalajara, 1955) conecta sentimientos y acontecimientos de los que terminan por surgir historias, como un detective armando un puzle.
Ella lo llama escribir del presente. En forma de libro se titula: Entra en mi vida (Destino)
. Un trabajo sobre la familia, la relación “vampírica” –dice la autora- que a veces se establece entre hijas y madres e impide desligarse de las ataduras afectivas, en un marco reciente, el de los niños robados. “Se podría decir que esta novela es inventada, pero que su realidad es histórica”, explica Sánchez.
Sobrecogida por las noticias que aparecían como un goteo sobre la venta y desaparición de bebés en la década de los ochenta en hospitales españoles, Clara Sánchez recordó el nacimiento de su hija y se dio cuenta de que barruntaba esta historia antes incluso de que estas familias empezaran a reclamar a sus vástagos.
“Ahora he entendido por qué mi madre, cuando yo estaba en el hospital a punto de dar a luz, avisaba constantemente a las enfermeras de que mi marido llegaría de un momento a otro”, cuenta la autora. Algo parecido le pasa a Betty, la madre de Entra en mi vida, un personaje melancólico marcado por la intuición de que lo que le contaron en el paritorio no era del todo cierto.
Clara Sánchez venga la tristeza de esta mujer con Verónica, una joven que salió de su pluma “con la furia y la rabia” de una hija hastiada por la desilusión que se vive en su casa. “Arrastra la actitud de la madre ante la vida, es su manera de ir conociéndola y conociéndose, como en un espejo”. La búsqueda de esta chica comienza con el descubrimiento de una fotografía de una niña de pelo castaño en una vieja cartera. A partir de esta imagen se desenmaraña una trama cuasi policiaca que se apuntala sobre una red de personajes con dejes de novela negra, pero atravesados por la cotidianeidad propia de la autora.
“Me gusta salpicar mis historias con elementos de este género”, confiesa.
“En este caso la investigación de Verónica es introspectiva, tiene que buscar la verdad por su cuenta porque nadie le va a ayudar”.
En el camino, la protagonista tendrá que enfrentarse al miedo a saber y cómo determinadas personas reaccionan ante la verdad. “Tomar una decisión puede acabar con la normalidad de cualquiera, la rutina a la que estamos apegados y con la que nos sentimos tan cómodos”.
 Sánchez trastoca realidades con un estilo sencillo y directo que acorta la distancia entre el mundo que recrea y el que rodea al lector. “En el robo de niños estaban involucradas personas con el hábito de ayudar a los demás”, apunta en referencia directa a los médicos y miembros de la iglesia involucrados en las desapariciones.
 “Por eso no sólo afectan a las víctimas directas, sino a toda la sociedad por violar una confianza que considero elemental”.
La escritora no se basó en un caso concreto, ni fue retocando su novela a medida que se desangraba la herida en la prensa. “Nunca busco un tema y tampoco creo que se me pueda tachar de oportunista”, recalca contrastando sus tiempos de creación con la aparición de estos casos.
“Es como si llaman oportunistas a los que escriben sobre la Guerra civil”.
La décima novela de Clara Sánchez viene precedida del éxito de Lo que esconde tu nombre, el libro con el que se hizo con el premio Nadal en 2010 y gracias al que entró en cabeza en el mercado editorial italiano con más de 400.000 copias vendidas, hasta el momento.
 “Estoy muy emocionada, sobre todo sorprendida, pero intento vivir al margen de este tipo de cosas.
 Después de más 20 años de carrera he conseguido una libertad que me permite escribir lo que me apetece y me divierte, teniendo en cuenta lo duro que es escribir una novela. Lo bueno de lo que me pasa en Italia es que revierte en esa libertad”.

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