Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

17 ene. 2012

FRAGMENTOS de PEPE JUNCO

FRAGMENTOS

Yo visité un lugar hace ya tiempo de nombre impronunciable entre dos fiordos. Los fiordos son, según mi pensamiento, los chill-outs del mar, donde reposa, se toma un tentempié, y algunas veces, se excede y luego pasa lo que pasa.

Era hacia norte, hacia donde vuelan en un primer intento las palomas anilladas
que portan sus mensajes. Donde resido yo, colombofilia, los viejos se turnaban en la cola del hambre y luego con el pan a las palomas, allá en las azoteas de casas muy antiguas.

Si no me falla la memoria, el tino, aquel lugar del norte era una plaza. Bueno, primero era una plaza y vino gente, y puestas a vivir se construyeron. Pero al principio era una plaza, un ágora, con muy poquitos árboles y un río. Los ríos son así, ven una plaza, giran, se desbocan, se salen de su cauce y precipitan.

Recuerdo torpemente unas murallas y un puente, cosa rara, en una esquina. Las murallas son armas que el diablo carga cuando el pueblo duerme y luego inexpugnables se sostienen marcando el paso con sus uniformes. En aquella muralla, ¿o era una rosa? había un colibrí ya sin el pico de tanto amar las flores.

Claro que puede ser que aquel lugar incierto estuviera situado en el nordeste. El nordeste es neutral, siempre a caballo, siempre cortando trigo y debatiéndose en medio de un dilema. Hay dilemas que la verdad parecen hechos para dejarnos sin cabeza buscando una salida que no existe.

Yo visité un lugar, hace ya tiempo, de nombre impronunciable. Había caballos sí, pero asustados; un río, un colibrí, un puente, las murallas, y no recuerdo bien si las palomas estaban ya de vuelta.

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