Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

28 oct 2014

Acebes asegura que desconocía la existencia de una caja b en el PP...................................... Reyes Rincón / Fernando J. Pérez

Acebes es un aprendiz de Engaño punible" recuerden como nos engañó cuando aquel fatídico 11M, y sigue haciéndolo Y dirá que desconoce la existencia de una caja B o R o T le da igual con esa cara de idiota que pone desafiante, igual que Zaplana, que Arenas y otros ministros de el período de Gobierno de Aznar....¿Dónde se metieron todos cuando el caso Gürtel?.
Ahora como todos no es una novedad que se acuerden de Acebes, y todo por las cuentas de Bárcena que si está en la cárcel es para que no le atropeye un coche , por ejemplo.

Alvaro Lapuerta, extesorero del PP a su llegada, este martes, la Audiencia Nacional. / Claudio Alvarez

El ex secretario general del PP Ángel Acebes ha negado este martes ante el juez Ruz tener conocimiento de la existencia de una caja b en el partido y ha asegurado que siempre creyó en la honorabilidad del extesorero de la formación Álvaro Lapuerta, quien también ha comparecido este martes ante el juez por su supuesta implicación en la compra de acciones de Libertad Digital con fondos del PP.

Según fuentes presentes en la declaración, Acebes ha negado que autorizara entre 2004 y 2005 la compra de títulos del medio de comunicación, aunque ha admitido que el entonces presidente de Libertad Digital, Alberto Recarte, le transmitió la necesidad de que el PP se implicase en la ampliación de capital del medio.
El exnúmero dos del PP y ex ministro de Interior ha señalado también que él le comentó a alguien en el partido esa petición de Recarte, pero no ha concretado a quién.
Acebes ha insistido en señalar ante Ruz que en el partido había una separación clara entre el área política y la económica. Él, ha afirmado, estaba al mando de la política y el tesorero, de la económica. A esta teoría sobre la diferenciación entre la gestión económica y política del partido se aferraron también los otros tres ex secretarios generales del PP —María Dolores de Cospedal, Javier Arenas y Francisco Álvarez Cascos— que han comparecido ante Ruz por los papeles de Bárcenas como testigos.

Según fuentes presentes en el interrogatorio, Acebes se ha mostrado ante Ruz tenso, pero seguro en sus declaraciones y con el tema bien estudiado.
 Ha restado importancia al encuentro mantenido con el ex presidente de Libertad Digital, del que dice que fue una reunión "menor" de las muchas que mantenía a diario como secretario general del PP.
El interrogatorio ha tenido lugar en su comparecencia como imputado en el caso de los papeles de Bárcenas por haber autorizado supuestamente al extesorero Álvaro Lapuerta el uso de dinero de la caja b para comprar acciones del medio de comunicación, un aspecto que ha negado.
Antes que el ex secretario general del PP ha declarado el extesorero del PP Álvaro Lapuerta quien se ha acogido a su derecho a no declarar, pero ha entregado al juez Ruz una carta manuscrita en la que señala que “en círculos” del PP le sugirieron que comprara acciones de Libertad Digital y él accedió. Según ha asegurado al juez, compró las participaciones con su dinero y las incluyó en su declaración de patrimonio.
En la carta, a la que ha tenido acceso la Cadena Ser, el extesorero asegura que dentro del partido se difundió “entre amigos y colaboradores” el deseo de que se colaborara con la ampliación de capital que emprendió Libertad Digital en 2004.
“En este entorno se me pidió colaborar y las suscribí”, ha afirmado Lapuerta, que suscribió acciones por valor de 139.000 euros.
 El compromiso supuestamente adquirido con el partido era comprar los títulos con dinero de la formación, pero reintegrarlo luego a la caja del PP. El juez cree, sin embargo, que Lapuerta, al igual que la esposa de Luis Bárcenas, vendió los títulos por 209.000 euros y se apropió del dinero
. El extesorero niega en la carta que ha entregado al juez que comprara las acciones con fondos del partido. “Las incluí en mis declaraciones de patrimonio y ulteriormente en renta declaré la plusvalía".
Ruz había llamado hoy a declarar dentro de la causa abierta por los papeles de Bárcenas, en los que varios apuntes señalan que se usó dinero de la caja b para salir en ayuda de Libertad Digital
. El secretario general del partido cuando sucedieron los hechos, en 2004, era el entonces secretario general, Ángel Acebes, que ha declarado ante Ruz también hoy durante alrededor de una hora. El juez sospecha que el antiguo número dos de la formación conservadora y exministro de Justicia e Interior autorizó el uso de 446.300 euros de la contabilidad b entre 2004 y 2005 para comprar acciones de Libertad Digital. Acebes, como había ocurrido ua hora antes con Lapuerta, ha salido de la Audiencia entre gritos de una decena de ciudadanos han aguardado toda la mañana para increpar a los exdirigentes del PP. Los cogregados han coreado gritos como "ladrones", "Acebes ladrón, derecho al paredón" y "Bankia es la culpa del PP".
A su salida de la Audiencia, Acebes, como antes había ocurrido con Lapuerta, ha sido increpado una decena de ciudadanos que han aguardado toda la mañana para increpar a los exdirigentes del PP.
Ruz, que investiga la supuesta contabilidad B del PP en una pieza separada del 'caso Gürtel', se acogió a la doctrina del Tribunal Supremo sobre la apropiación indebida por "comisión por omisión" en la conducta de terceros para concluir que Acebes, como número dos de la formación, tenía la posibilidad de "ejercer una vigilancia y una cierta autoridad que le permitiera evitar" la actuación de los extesoreros Álvaro Lapuerta y Luis Bárcenas.
Junto al también exministro de Justicia e Interior en los Gobiernos de José María Aznar declarará como imputado el empresario de la construcción Antonio Vilela, que también participó en la compra de acciones.
 La declaración se desarrollará en la sede de la Audiencia Nacional de la calle Goya de Madrid y contará, a petición de la Fiscalía Anticorrupción, con la presencia de los abogados del 'caso Gürtel', en el que están imputados por estos mismos hechos Bárcenas y su esposa, Rosalía Iglesias.
446.100 euros en acciones
El magistrado acordó estas nuevas imputaciones a partir de un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional que analiza nueve apuntes manuscritos de la contabilidad B de Bárcenas entre los años 2004 y 2005 que reflejan la compra de acciones de Libertad Digital por valor de 446.100 euros.
Según las declaraciones judiciales que Bárcenas realizó ante el juez Ruz en julio de 2013 y abril pasado, Lapuerta recibió en octubre de 2004 el encargo de Acebes de "buscar empresarios que estuviesen dispuestos" a participar en la ampliación de capital de Libertad Digital "utilizando para ellos los fondos de la 'caja B' del partido".
La iniciativa, que habría partido del entonces presidente de Libertad Digital, Alberto Recarte, tenía la finalidad de que las participaciones fueran "traspasadas a terceros por parte de los suscriptores iniciales, que habrían de ser personas de confianza".
La adquisición de los títulos fue realizada por Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas (por valor de 149.600 euros), Álvaro Lapuerta (un total de 1.270 títulos por 139.700 euros que revendió a Libertad Digital por 209.550 euros con una plusvalía de 69.850 euros) y el trabajador del PP Francisco Yáñez (121.000 euros), padre del apoderado de las cuentas de Bárcenas en Suiza.
Los tres vendieron las acciones posterioremente aunque en el caso de Lapuerta e Iglesias no consta que el dinero retornase a la 'caja B' del partido, lo que justificaría el delito de apropiación indebida. De hecho, la instrucción ha revelado que la esposa de Bárcenas hizo una transferencia en 2005 de 149.000 euros para la compra de una casa junto a la estación de esquí de Baqueira Beret.
También adquierieron títulos Vilela, apoderado de Construcciones Rubau y ya imputado en la causa, que le compró las acciones a Yáñez; el exdirector general del Ministerio de Justicia Alberto Dorrego, sobre el que aparecen dos entregas de 12.100 y 24.000 euros, respectivamente, provenientes de la 'caja B' del PP; y el empresario Borja García Nieto, que adquirió 218 acciones del grupo mediático. Los dos últimos, junto a Recarte, comparecerán como testigos el próximo martes.
Lo peor de los ricos advenedizos es que son como dice Boris Izaguirre como el pequeño Nicolás o este pequeño Nicolás quiere todo lo que tienen los del PP.
Son robos de idiotas, ¿para qué quieren una casa en Baqueira si con lo que robaban podian ir a un hotel supermegaguay y no dejaban constancia como tener una casa. O irse a Haway a coger olas, a mi los yates no me han llamado la atención nunca porque además te mareas, que yo sé de lo que hablo.
En Fin que esto haga desaparecer por mucho tiempo al PP.
Por cierto, hablando de ladrones de 3 al cuarto.....¿Cuando vuelve Urdanladrin a pasar la calle esa del juzgado de Palma?
Si Platón levantara La Cabeza o Aristóteles.......Porque no hay nada nuevo bajo el Sol , solo que los Griegos lo hacían en Tragedias.....


27 oct 2014

Hace 50 años................................................................Miquel Jurado

Todo empezó la mañana del 18 de febrero de 1965, en 'Ràdioscope'

 

El cantautor Joan Manuel Serrat. / Jordi Socías

Todo empezó la mañana del 18 de febrero de 1965. Ràdioscope era uno de los programas más populares de la radio catalana, se retransmitía a diario y en directo desde el estudio Toresky de Radio Barcelona.
 Esa mañana Salvador Escamilla, su creador, presentó a un joven del Poble Sec barcelonés que había escrito algunas canciones en catalán
. Y no solo le abrió las ondas de la radio más escuchada del momento sino que lo recomendó a la discográfica Edigsa, la que cortaba el bacalao en cosas de cançó catalana
. Así, en cosa de pocas semanas un aún desconocido Joan Manuel Serrat pasó a grabar su primer disco, e incorporarse, previo examen, a Els Setze Jutges (fue el miembro número trece) e iniciar sus primeros conciertos públicos (el primero en mayo de ese año en Esplugues de Llobregat).
Ahí comenzó todo pero la historia había empezado un poco antes, exactamente el 27 de diciembre de 1943
. Ese día al segundo hijo de Josep y Ángeles le pusieron por nombre Joan Manuel
. Un niño espabilado que estudiaría para perito agrícola mientras aprendía a manejarse con una guitarra y se dejaba impresionar tanto por la canción francesa como por la copla, la zarzuela o el tango.
 De esa impresión surgió El mocador, su primera canción, y el inicio de una de las carreras artísticas más importantes del siglo XX. Una carrera que ya comenzó como tal. Serrat no entró en Els Setze Jutges con una idea de reivindicación de la lengua y la cultura o como una afición complementaria a un trabajo "más serio"
. Serrat quería ser cantante y estaba dispuesto a conseguirlo, probablemente por ello fue el primer Jutge que se profesionalizó y el único de los trece iniciales que edificó una carrera de continuidad que le llevará a celebrar el próximo febrero los primeros cincuenta años en la profesión (una cifra que se dice rápido pero de la que muy pocos en la Península pueden presumir).
En cosa de pocas semanas un aún desconocido Joan Manuel Serrat pasó a grabar su primer disco, e incorporarse, previo examen, a Els Setze Jutges
A aquel primer mocador, que figuraba también en su primer disco, siguieron algunas canciones que marcarían indefectiblemente el panorama catalán (y la estela aún dura): Ara que tinc vint anys, Cançó de matinada, Paraules d'amor o La tieta
. Ya en 1967 Serrat realizó sus primeros conciertos en solitario en el barcelonés Palau de la Música Catalana, la meca soñada de cualquier músico, e inmediatamente después protagonizó su primer especial televisivo cantando en catalán para todo el estado.
El paso siguiente era lógico y coherente: cantar en castellano, a pesar de la oposición de muchos de sus compañeros de la cançó, y de ahí a Eurovisión, que todavía era un festival serio, un simple suspiro
. Pero todo se lió alrededor de ese festival, al final Serrat declinó participar (fue Massiel y ganó) pero dejó la canción grabada en varios idiomas para demostrar su apertura de miras.
 Su público ya no era solo el catalán o el español, su público estaba en todo el mundo y se lanzó a demostrarlo.
Mientras América Latina le abría las puertas de par en par, en España la censura franquista maltrataba alguna de sus canciones y más tras su encierro en Montserrat protestando contra el juicio de Burgos en 1970 o, en 1975, sus declaraciones contra los fusilamientos del régimen español.
La continuación fue un año de exilio, un regreso apoteósico y su imagen convertida en uno de los iconos de la transición apoyando a Felipe González.
Lleva más de veinte años diciendo que hace veinte años que dice que tiene veinte años, que todavía tiene fuerza, que no tiene el alma muerta y siente hervir la sangre. Y los que quedan
A partir de ahí Serrat ha vivido con un pie en la Península y otro en el continente americano y sería difícil afirmar en qué lado del Atlántico es más querido y respetado.
 En Argentina o Chile lo sienten tan suyo como en el mismísimo Poble Sec barcelonés.
 Y, en realidad, así es porque Serrat ha conseguido convertirse en un sentimiento colectivo fácilmente compartible más allá de atisbos geográficos
. Los Cantares o la Saeta de Antonio Machado, el Para la libertad de Miguel Hernández o sus propias Mediterráneo, Hoy puede ser un gran día, Pare o Tu nombre me sabe a yerba son ya canciones populares en todo el sentido de la palabra, de esas (pocas) que se seguirán cantando incluso cuando su autor haya desaparecido de la memoria colectiva porque son canciones que forman parte de esa memoria colectiva independientemente de quien haya sido su autor.
De la guitarra solitaria a la orquesta sinfónica, de las canciones propias a las versiones de la nova cançó o del cancionero latinoamericano, de la música tradicional a la poesía con mayúsculas (de Machado a Salvat Papasseit), de la democracia a la ecología, del amor al desamor, ...
Todo cabe en el universo serratiano, el de todos, y escuchándole en cualquiera de esos contextos se comprende que no es casual que lleve ya (el galimatías es suyo) más de veinte años diciendo que hace veinte años que dice que tiene veinte años, que todavía tiene fuerza, que no tiene el alma muerta y siente hervir la sangre.
Y los que quedan.

La irresistible estética burguesa......................................................Toni Torrecilla

Adineradas, feministas y cultas. Así eran las ladies europeas de finales de los 60.

 Una imagen de distinción que sigue imitándose.

La irresistible estética burguesa 
Angelina Jolie saludando, el pasado 10 de octubre, a la reina de Inglaterra poco antes de ser nombrada dama y recibir la gran cruz de la Orden de San Miguel y San Jorge.  

Nos vestimos, ante todo, para dejar claro quiénes somos o quiénes queremos ser

. En ese sentido, elegir un estilo que simboliza a una determinada clase social, que no es la nuestra, sería una ficción», nos cuenta María Garrido, doctora en Comunicación y autora del libro Revistas femeninas de alta gama, crónica de un desdén (Ed. Comunicación Social). Un comentario referido a la imagen que lució recientemente Angelina Jolie al ser nombrada dama de honor por la reina de Inglaterra.

 Su look reinterpretaba el armario de la aristocracia y la alta burguesía de finales de la década de los 60, con Catherine Deneuve, Romy Schneider o Jean Seberg como referentes. Mujeres que inspiran las colecciones de otoño-invierno 2014/2015 de firmas como Boss by Jason Wu, Carven, Salvatore Ferragamo, Givenchy o Roberto Cavalli.

La irresistible estética burguesa 
Para Laura Luceño, doctora del Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid (UPM), la atracción de los estadounidenses por la estética de las clases altas europeas tiene una explicación: «Las tendencias en el vestir se inician en el Viejo Continente, en las cortes de los soberanos, como uno de sus privilegios.
 En otras palabras, la moda nace en Occidente; y Estados Unidos forma parte de esa cultura, de ahí que la alta sociedad europea todavía sea un referente al otro lado del Atlántico».
Por su parte, Rafael Muñoz, periodista de RTVE y autor del blog La vida al bies, entiende que la elección de Jolie, como ocurrió con Madonna en su época británica, «es un guiño a la historia del país, pero también conlleva el deseo de gustar, de querer ser aceptada, de encajar en ese nuevo escenario.
 No es casualidad que su traje fuera de los ingleses Ralph & Russo».

La irresistible estética burguesa
Catherine Deneuve, con gabardina anudada y camisa de gasa con lazo
 
Terreno seguro (de estilo). El regreso a la sobriedad de hace cinco décadas –cuando estallaba la emancipación femenina, el flower power, la psicodelia y los primeros movimientos hippies– guarda similitudes con la actualidad, según el escritor Francisco de Sousa Congosto, autor de Introducción a la historia de la indumentaria en España (Ed. Istmo)
. «Entonces la moda europea se afianzó frente a la pujanza norteamericana», explica. «Se apostó por una línea sinuosa, centrada en blusones y suéteres.
 Y como novedad se introdujo el cinturón-joya o cadena como complemento a los trajes sastres», continúa. Fueron las actrices de la Nouvelle Vague las que usaron estas prendas como uniforme. «Eran mujeres complejas, instruidas, interesadas por los pensamientos existencialistas; deseaban emanciparse, si no lo estaban ya; y eran conscientes de su cuerpo y sus deseos.
 Ellas se distanciaron de los usos generales de la época
. Y fue precisamente su singularidad la que las hizo tan atractivas», explica María Garrido.
 «Que esa imagen vuelva ahora a la pasarela es fruto de una necesidad: recordar los derechos que las mujeres consiguieron y que hoy parece que peligran», concluye Rafael Muñoz.

La irresistible estética burguesa
Fotograma de El discreto encanto de la burguesía (Luis Buñuel, 1972)

Aureliano Buendía y Pablo Iglesias........................................... Luisgé Martín

La idea de que basta con cambiar a los que mandan para corregir el rumbo es perversa y traerá frustración.

En Cien años de soledad,que es una novela más política de lo que se suele recordar, los conservadores y los liberales libran una formidable guerra. 
 Después de muchas batallas, el coronel Aureliano Buendía, jefe militar de los liberales, recibe a los representantes políticos de su propio partido, que han estado negociando la paz con el Gobierno conservador y que le traen una lista de demandas:
 “Pedían, en primer término, renunciar a la revisión de los títulos de propiedad de la tierra para recuperar el apoyo de los terratenientes liberales.
 Pedían, en segundo término, renunciar a la lucha contra la influencia clerical para obtener el respaldo del pueblo católico.
 Pedían, por último, renunciar a las aspiraciones de igualdad de derechos entre los hijos naturales y los legítimos para preservar la integridad de los hogares”
. Cuando terminan de exponer los términos de su acuerdo, el coronel Aureliano Buendía sonríe y les responde
: “Quiere decir que sólo estamos luchando por el poder”.

La izquierda democrática, sin embargo, tiene que enfrentarse siempre a esa paradoja: su propósito es hacer desaparecer las alienaciones de la sociedad, pero para ello tiene que conseguir ser votada por los alienados, que están sometidos o hechizados por los poderes dominantes.
 Recuérdese la célebre disputa entre Clara Campoamor y Victoria Kent en el debate parlamentario celebrado en 1931 sobre el sufragio femenino
. Buena parte de la izquierda se opuso en aquel debate al derecho al voto de las mujeres, alegando que su proximidad ideológica con la Iglesia católica y su falta de “reflexión y de espíritu crítico” las hermanaba demasiado con los partidos de derechas y que con ellas se acabaría arrastrando a la República hacia el conservadurismo más feroz.
El trabajo de Felipe González hasta 1982 consistió en aglutinar a esa mayoría social en torno a un proyecto común progresista
Los ciudadanos sometidos y humillados a los que la izquierda democrática invoca, en efecto, no son siempre demasiado ilustrados, disponen de una información manipulada o parcial, y tienen en muchos casos intereses personales contradictorios: unos ahorros que no quieren perder, una fe religiosa conservadora, unos minúsculos privilegios laborales o un sentimiento de patria xenófobo, por ejemplo.
 Pero a todos esos ciudadanos se les necesita para construir una mayoría política y con todos ellos hay que pactar, por lo tanto, para poder lograrla. ¿Es eso luchar sólo por el poder, como decía el coronel Aureliano Buendía, o es tener una estrategia racional y pragmática para cambiar las cosas?
El trabajo de Felipe González hasta 1982 consistió en aglutinar a esa mayoría social en torno a un proyecto común progresista.
El trabajo de Pablo Iglesias, ahora, parece querer ir por el mismo camino.
 Desde que Podemosobtuvo su espectacular resultado en las elecciones europeas de mayo, es muy difícil encontrar unas declaraciones suyas —o de su equipo más próximo— que no pueda suscribir cualquier ciudadano de izquierdas, moderado o radical.
 Desde muchas trincheras se les sigue acusando de leninistas, bolivarianos y utópicos, pero su discurso es ya sólo reformista y regenerador, como se demuestra en el esbozo de programa electoral aprobado en su asamblea fundacional del pasado fin de semana.
 Incluso sus propuestas económicas revolucionarias, tan impugnadas por expertos de todo tipo, han entrado en una fase de matización permanente y de condicionalidad, como si siguieran aquel consejo sabio de Ortega: “El verdadero revolucionario lo que tiene que hacer es dejar de pronunciar vocablos retóricos y ponerse a estudiar economía”.
“La única diferencia actual entre liberales y conservadores es que los liberales van a misa de cinco y los conservadores van a misa de ocho”, dice el coronel Aureliano Buendía muchos años después de aquella primera reunión
. Ésa es probablemente la sensación que tiene una buena parte de la sociedad española después de tres décadas de gobiernos alternativos de PP y PSOE. No es cierto que uno y otro sean lo mismo, pero sí existen indicadores reales que avalan la idea: la igualdad —la gran bandera de la izquierda— no ha aumentado más con los gobiernos progresistas.
 El coeficiente de Gini, que mide los niveles de desigualdad de los países, ha ido mejorando o empeorando en España al compás de la situación económica general, no del color de los gobiernos.
 Y eso, junto con la corrupción, es lo que ha terminado desencantando a muchos votantes antiguos de la izquierda y a la mayoría de los jóvenes: la creencia de que la acción política era irrelevante.
La casta viene de la gente; no ha llegado a España en platillos volantes
Podemos, como Rajoy (aunque con más juicio que él), ha hecho bandera del sentido común, no de la ideología
. No reivindican la revolución, sino una utopía casi doméstica. “Asaltar los cielos”, de momento, consiste sólo en construir un país decente y que funcione. Iglesias reconoce que es inviable hacer de repente un cambio global que transforme el capitalismo y reconoce que no es posible construir una sociedad sin injusticias, pero sí aspira a construir una en la que “no haya alguien con dieciocho cuartos de baño en su casa y otro al que se le comen las moscas”
. El mensaje tal vez es populista, porque lo complicado no es enunciar el objetivo, sino alcanzarlo tomando decisiones concretas en este mundo concreto, que es el único que existe.
 Pero seguramente en la situación de descomposición en que nos encontramos, laberíntica, un cierto grado de populismo tenga la virtud de ayudar a reformular los principios políticos gangrenados con los que convivimos desde hace años, y eso ya de por sí sería una buena noticia
. Cambiar el lenguaje, la mirada.
Sigue habiendo en el discurso de Podemos, sin embargo, una mancha negra que amenaza con convertir tarde o temprano su éxito en desengaño: la insistencia —en un país donde el que no defrauda es porque no tiene la ocasión de hacerlo, y no por convencimiento ético— de que todos los problemas los causan los que mandan.
 La casta viene de la gente, no ha llegado a España en platillos volantes, y cualquier intento de regeneración política pasa en consecuencia por poner patas arriba la cultura nacional del pelotazo, la pillería, el escaqueo y el clientelismo
. Desde el arrabal hasta el palacio de la Zarzuela.
 La hipótesis de que basta con cambiar a la clase dirigente para enderezar el rumbo es perversa y traerá frustración en el futuro.
El gran reto de Podemos, en cualquier caso, es conciliar al coronel Aureliano Buendía con los emisarios políticos de su partido
. Es decir, reunir a una mayoría social suficiente —con las renuncias que eso comporte— sin olvidar que el objetivo final no es alcanzar el poder, sino defender las libertades, construir una sociedad más igualitaria (no más pobre) y reivindicar esa fraternidad tan arrumbada desde hace décadas en todos los programas políticos.

 Lograr, en fin, que en la misa de cinco y en la misa de ocho empiecen a cambiar las parábolas del sermón.
Luisgé Martín es escritor.