Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

2 ago 2013

El marino que lloraba.........Relato de Arturo Pérez Reverte

El marino que lloraba

Alguna vez he hablado aquí de remordimientos.
 De lo poco que se llevan en los últimos tiempos, si es que alguna vez se llevaron. De la facilidad con que nos fabricamos, en el acto, excusas útiles para ignorarlos.
 El estado del bienestar incluye eso, imagino. 
El bienestar personal a toda costa. El no sentirse responsable, o culpable, de nada. Pero no siempre es así. A veces, el daño infligido a otros sigue presente en nuestra memoria y nos acompaña hasta el final, obligándonos a mirarlo cara a cara. No sé ustedes, pero en mi archivo personal tengo algunos remordimientos, o estragos que tienen mucho que ver con ellos.
 Fueron muchos años pisando caminos raros y cristales rotos. Y ninguna supervivencia es impune, claro. Algunos, con eso, hacemos novelas. O escribimos artículos como éste. 
Era un niño cuando conocí al primer hombre con remordimientos.
 Alguna vez he dicho -hay días, maldición, en que me parece haberlo dicho casi todo- que crecí entre marinos mercantes, escuchando sus historias de singladuras, temporales y puertos.
 O al menos las que mi madre les permitía contar delante de una criatura. De todos ellos, incluso más que los capitanes de petroleros amigos de mi padre, mi marino favorito fue siempre mi tío Antonio, capitán de la Trasmediterránea.
 Solía reunirse con sus dos más queridos amigos, compañeros desde la escuela de Náutica, con los que permaneció unido toda su vida, incluso cuando los tres ya mandaban barcos.
 Se llamaban Salvador y Ginés.
 Yo era una especie de sobrino honorario de todos ellos y me gustaban mucho las historias del mar, así que era frecuente que me sentase en su compañía, escuchando mientras fumaban paquetes enteros de Players, bebían café y vaciaban botellas de whisky con etiquetas espectaculares al tiempo que hablaban de amarres en Veracruz, guardias nocturnas en el estrecho de Malaca, temporales en el Atlántico Norte o peleas en los bares de Rotterdam
. Eran marinos de verdad. 
Amos de su barco después de Dios, e incluso antes. Marinos de toda la vida. 
Salvador era flaco y moreno, muy afectuoso conmigo, y tenía una hija pequeña de la que yo andaba enamoradísimo.
 Durante la Segunda Guerra Mundial, con apenas veinte años, Salvador había estado navegando como alumno en un mercante que fue torpedeado en el Atlántico por un submarino alemán.
 Imaginen el efecto que eso me causaba, y la avidez con que escuchaba el relato cuando la historia surgía de nuevo: el barco navegando sin luces en la noche, la guardia en el puente, el desconcierto tras el impacto del torpedo, los hombres saltando al agua entre las llamas, los supervivientes amontonados en un bote y una balsa, sucios de petróleo, temblando de frío, algunos de ellos heridos
. Y los días que pasaron a la deriva, sin comida ni agua, hasta que tuvieron la suerte de ser rescatados. 
Era en ese punto donde la historia de Salvador se volvía aún más dramática; y prueba de la impresión que me causó es lo perfectamente que la recuerdo, cincuenta años después, en todos sus detalles.
 Los supervivientes, como digo, se hacinaban en un bote; y los que no cabían en él, entre ellos varios hombres heridos, iban detrás, en una balsa de madera unida al bote por un cabo.
 Había una fuerte marejada, con mar que rompía a veces, y los tirones del cabo de la balsa remolcada en la popa del bote hacían que éste embarcase mucha agua, poniéndolo en peligro de hundirse.
 Se desató a bordo una violenta discusión entre los partidarios de cortar el cabo y dejar la balsa a su suerte, y los que se negaban a abandonar a los compañeros. Quedó la cosa en mantener la balsa a remolque; pero, durante la noche, alguien del bote cortó el cabo
. Los despertaron a todos las llamadas de angustia de los hombres que quedaban atrás, a la deriva, gritando en la oscuridad.
 Sus voces apagándose poco a poco hasta que dejaron de oírse. 
Y luego, sólo el sonido de las olas, la negrura del mar y el silencio de los hombres callados en el bote. Fueron rescatados tres días más tarde por un destructor inglés; pero de la balsa y sus ocupantes, nunca más se supo. 
Oí contar a Salvador tres o cuatro veces aquella historia, y recuerdo muy bien su voz quebrándose al llegar a ese momento del relato.
 Sus silencios intermitentes y su modo de inclinar un poco la cabeza, mirando con fijeza el cigarrillo que le humeaba entre los dedos o el contenido de su vaso de whisky. «¡No nos dejéis aquí!», decía, recordando las voces que se alejaban en la noche
. «¡No nos dejéis aquí!», insistía como si aún escuchara aquellas palabras.
 Y mientras las repetía una y otra vez, se le llenaban los ojos de lágrimas. 

Cuando Eva encontró a Adán

Dos estudios sitúan el origen del primer varón hace más de 120.000 años y zanjan la paradoja: hombre y mujer sí coexistieron.

Adán y Eva, grabado de Durero.

Como es tradición en las bodas, el primer Adán esperó a la primera Eva.
 O, como mucho, ambos prehomínidos aparecieron en el planeta a la vez. Esta es la conclusión de dos trabajos que se publican en Science y que sitúan el origen del antecesor genético de los hombres actuales en hace más de 120.000 años (en dos periodos dependiendo del trabajo).
 Teniendo en cuenta que la primera mujer apareció entre 99.000 y 148.000 años atrás, eso da un margen más que suficiente para que ambos coincidieran.
El trabajo supone un adelanto en la aparición del antecesor del hombre, que estudios anteriores situaban en hace entre 50.000 y 115.000 años (como se ve, el sistema no es un prodigio de precisión, pero es lo mejor que se puede hacer a falta de otras partidas de nacimiento), lo que creaba una paradoja evolutiva: que el antepasado de las hembras llevara miles de años esperando al varón.
En todos los casos los cálculos utilizan una especial manera de medir el tiempo: la frecuencia con que aparecen mutaciones en los genes.
 En el caso de la primera Eva se utilizó el ADN de las mitocondrias, unos orgánulos celulares que tienen su propio material genético y que pasan de generación en generación, con sus cambios correspondientes, por vía materna, ya que están en el citoplasma del óvulo.


En el caso de los hombres, ha habido que recurrir a lo único que es genética y específicamente masculino: el cromosoma Y.
Tras secuenciarlos (describir las letras biológicas que los forman: aggtcaccta), los grupos de investigadores (uno liderado por Carlos Bustamante, de la Universidad de Stanford, en EE UU, el otro por Francesco Cucca, del Instituto de Investigación Genética y Biomédica de Monferrato, en Italia) los han comparado y sacado las diferencias. Esos cambios en alguna de las letras del código obedecen a mutaciones que permiten ir hacia atrás hasta encontrar el tronco común y la fecha en la que empezaron a separarse.
Todo el sistema funciona por probabilidades, y el reloj que usaron los americanos se graduó de una manera muy original: sabiendo que la población americana se separó de la asiática hace 15.000 años, al comparar unos genomas con otros se puede establecer una especie de regla (un cambio igual a un número determinado de años).
La diferencia de la nueva datación con la anterior se debe a que ahora los estudios han usado muchos más datos, lo que les ha llevado a descubrir más de 6.000 mutaciones nuevas.
Con los cambios en las fechas, como destaca en un comentario que publica en Science Rebecca Cann, de la Universidad de Hawai, la existencia de ambos, el primer Adán y la primera Eva, se solapan mucho mejor. O, mejor dicho, los primeros adanes y evas, porque lo lógico es que ese grupo de mutaciones aparecieran en poblaciones que luego se encontraron.
Porque lo que es seguro es que aquel encuentro tuvo lugar, que surgió la atracción y que las cualidades de ambos combinadas fueron una ventaja evolutiva: 7.000 millones de descendientes extendidos por todo el planeta lo demuestran.

 

Kate Moss, “la chica a la que no quitamos ojo”

La modelo posa para 'Esquire' en su primera portada para una revista masculina en 17 años.

Kate Moss en la portada de la revista Esquire.

Con poco más que pedrería estratégicamente colocada
. Así se muestra Kate Moss en su primera portada para una revista masculina en 17 años.
 La modelo protagoniza la edición británica de Esquire, donde es descrita como “la chica a la que no quitamos ojo”
La modelo no acostumbra a posar para publicaciones dirigidas a hombres.
La última vez que lo hizo fue en 1996 para la ya desaparecida revista Arena. Después de más de tres lustros dedicada a la prensa femenina, el director de Esquire Alex Bilmes la persuadió para que protagonizara el número de septiembre de la publicación, dedicado a la moda y cultura británicas
. Vestida sólo con un body transparente de Marios Schwab y una chaqueta blanca de Henry Rose, el sastre favorito de Stella McCartney, Gwyneth Paltrow y Madonna, Moss personifica la faceta más hedonista de la nación. Las sugerentes imágenes fueron fruto de una sesión entre amigos.
El fotógrafo Craig McDean y la estilista Katy England (casada con el cantante de Primal Scream Bobby Gillespie) con algunos de los profesionales que la top tiene una relación más estrecha.
Hace unas semanas se develó que la marca de calzado Stuart Weizman contrató una doble de cuerpo Moss. La estadounidense de 19 años Natalie Morris sustituyó a la top, que cumplirá 40 a principios de año durante ciertas tomas de la grabación de la campaña.
 La supermodelo británica ha evitado dar declaraciones sobre el asunto.
 La portada de Esquire confirma que no tiene problemas en exhibirse y que la contratación de su doble no se debe a un repentino acceso de pudor.
 Recientemente ha posado sin ropa para Versace, la marca de autobronceadores St. Tropez y se rumorea que celebrará su 40 cumpleaños con una portada en Playboy.
La maniquí no tiene presencia en las redes sociales y por consejo de su ex Johnny Depp, evita hablar con la prensa
. Sin embargo, los compromisos comerciales ocasionalmente la obligan a hacer concesiones
. Así logra mantenerse entre las modelos más ricas del mundo.
 Acaba de presentar su primera colección de accesorios para la compañía británica de telefonía móvil Carphone Warehouse frente a un reducido grupo de periodistas. Durante la conversación se limitó a hablar sobre tecnología.
Lo máximo que llegó a desvelar es que tiene una cuenta secreta de Instagram, que inspiró los diseños de fundas para teléfonos en el tatuaje de ancla que luce en la muñeca y que prefiere realizar llamadas a mandar mensajes de texto porque no soporta la falta de puntuación o mayúsculas.

 

Y....mientras.........se hace elección de las mujeres mejor vestidas del mundo....!!!Vaya Tela!!!!!

Mejor vestidas: Michelle Obama se queda fuera y Letizia se mantiene

'Vanity Fair' publica su lista anual de personalidades mejor vestidas a nivel internacional. En ella conviven la princesa Letizia o la primera dama china con Beyoncé, Charlize Theron y Kerry Washington.

letizia-varela-vanity-fair
El vestido de Felipe Varela, tocado de María Nieto y zapatos de Magrit que le han valido a la princesa Letizia su mención como mejor vestida del año.
Foto: Getty Image

Los inventarios de gente elegante elaborados anualmente por la revista Vanity Fair en su edición norteamericana, son tan esperados como aquellas relaciones que publica Forbes año tras año clasificando las fortunas de los más ricos y poderosos
. Además siempre presentan alguna que otra sorpresa bien sea en forma de novedad o de baja inesperada. Es el caso de este año con la primera dama china Peng Liyuan, incluida en su ranking de personalidades mejor vestidas del mundo en 2013.
 Su estilo ha sido alabado con anterioridad y ya se la había comparado con Michelle Obama, tanto que al final le ha arrebatado su puesto. Esto no ha sentado demasiado bien en algunos medios estadounidenses ya que es la segunda vez que la revista saca de su lista a la esposa de Barack Obama (dejaron de tenerla en cuenta en 2011 y eso que venía estando presente en esta relación ininterrumpidamente desde 2007).
china
La primera dama china Peng Liyuan.
Foto: Cordon Press
La princesa Letizia, la duquesa de Cambridge (Kate Middleton repite por tercer año consecutivo, y gracias al estilismo que escogió para abandonar el hospital tras dar a luz, la semana pasada) y Magdalena de Suecia (destacan principalmente su vestido de novia firmado por Valentino), vienen a representar a las monarquías europeas. En el caso de Letizia, la publicación subraya específicamente como mejor look del año la creación azul grisáceo de Felipe Varela que se puso durante el fin de semana de festejos reales en los Países Bajos por la entronización de Guillermo y Máxima de Holanda.
Charlize Theron, Kerry Washington y Brooke Shields, por sorpresa, son las únicas actrices (Jack Huston el único actor) presentes en un índice en el que en el apartado de gentes de la industria de la moda comparten méritos los diseñadores Victoria Beckham, Alice Temperley, Jenna Lyons, Tory Burch y Thom Browne (Lyons es además presidenta de su compañía), la directora de moda Caroline Issao el fotógrafo y director Francesco Carrozini (hijo de la editora jefe de Vogue Italia, Franca Sozzani).
 En la sección socialités se llevan la palma la mujer y musa de Ralph Lauren, Ricky, o la rusa y multidisciplinar Dasha Zhukova
. La veterana Carmen dell'Orefice, Stella Tennant y Dree Hemingway (que también podría contar como intérprete) son las modelos más relevantes si bien Gisele Bündchen y Lara Stone se han ganado su mención en pareja, junto a sus respectivos cónyuges. Igual que Tabitha Simmons.
Kerry Washington
Michelle Obama no aparece este año en la lista y entra la actriz Kerry Whasington.
Foto: Cordon Press
Beyoncé es la única representante femenina de entre los músicos. Justin Timberlake (sí, también actor y hombre de negocios), Keith Richards, el violinista británico Charlie Siem o Tara, Otis e Isaac Ferry, tres de los hijos de Brian Ferry, hacen el resto
. Dita Von Teese, la CEO global de Chanel Maureen Chiquet, el presidente de Ferrari, el baloncestista Lebron James y el jugador de hockey Henrik Lundqvist, la escritora Jill Kargman y el periodista Ronan Farrow, hijo de Mia Farrow y Woody Allen, así como el marchante de arte Alexander Gilkes, completan esta ecléctica nómina.


dree
Dree Hemingway.
Foto: Cordon Press