Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

28 may 2012

Sobre el armario

Hay un chiste que sitúa a unas religiosas frente a una pareja de policías que acude ante la denuncia de las monjas: delante de su convento se están produciendo actos deshonestos.
 Los policías no alcanzan a ver nada. ¿“Que no ven nada? Pues súbanse al armario”.
Ahora una organización jurídica que tiene el nombre de Tomás Moro se subió a un armario para contarle a un juez, que ha aceptado su relato, que Javier Krahe, el cantante madrileño, ha blasfemado contra Cristo
. El cantante no hizo nada; lo que se le imputa está en un filme que se hizo sobre él… en 1977, cuando España estrenaba ciertas irreverencias y este país caminaba lentamente, pero ilusionadamente, para alejarse de una moral que tenía a la Iglesia católica, y al cristianismo oficial, como el único credo elemental y obligatorio de la población.
 Años después, en 2004, el filme fue mostrado en un programa sobre Krahe de Canal +; la directora del programa, Montserrat Fernández, también está incriminada.
 Entonces se subieron al armario los seguidores de Tomás Moro y le señalaron al juez la naturaleza de la ofensa.
En una carta del escritor Miguel Tomás y Valiente que firmaron otros personajes de la cultura, las artes y la ciudadanía en general, se manifiesta el anacronismo de la persecución, además de la naturaleza contumaz de la misma.
 No es solo anacrónica porque ha pasado el tiempo suficiente como para que el sistema judicial lo hubiera sobreseído del todo (ya ha sido sobreseído el caso varias veces), sino porque es especialmente anacrónico todo el proceso en una sociedad que se proclama laica y que además ha de ahondar en el laicismo para que la Iglesia cobre la relevancia que ha de tener: jugar su papel desde su sitio, permitiendo que los que no creen lo mismo tengan igual libertad que los que profesan lo contrario.
Si la Iglesia recibe estas ayudas de los que se suben al armario y las acepta estará encerrada en la torre desde la que no se oye nada.
Dice Miguel Tomás y Valiente en su carta que la Iglesia ha de estar dispuesta a escuchar el desafío disidente y la irreverencia.
 No beneficia a la institución religiosa la actitud de los que se suben al armario para gritar su susto.

Maestras republicanas: la doble depuración


Fundación Cesáreo del Cerro 003De todos es sabido que la República lo fue muy principalmente de los maestros
. Pero en el tiempo actual se hace imprescindible poner en la memoria histórica el foco de las diferencias de sexo. Y aquí las hubo, tanto en el papel que desempeñaron las mujeres como enseñantes como en la universal depuración que sufrió el colectivo finalizada la Guerra Civil.
 De aquella tarea y de su posterior castigo, de la pena en la cárcel y en el exilio tratan algunos de los ensayos recogidos en un libro titulado Las maestras de la República, editado por Catarata.
 El volumen es fruto de un trabajo encargado por la Fundación Pablo Iglesias y la Federación de Enseñanza de UGT que culminó con la entrega de un premio-homenaje a todas aquellas maestras  entregado el 8 de marzo, Día de la Mujer.
El gran legado de la República al feminismo fue la igualdad legal proclamada, al menos, en el papel, dice en este libro María del Carmen Agulló Díaz.
 Muchos muros fueron cayendo, no sin ruido, primero y muy simbólico el que dividía a los niños de las niñas en las escuelas.
También los docentes, ellos y ellas, pudieron compartir entonces el desempeño escolar como iguales.
 No era poca cosa para las mujeres, un sexo acostumbrado a ejercer su pequeño reinado de puertas adentro, en la casa, en el hogar, tenía ahora un completo reconocimiento en el trabajo profesional. Y eso ya constituyó una enseñanza en sí mismo.
 Que alumnos y alumnas tuvieran delante cada día a una mujer dueña de su vida, liberada, moderna e independiente, ejerciendo su labor remunerada y tratándose con sus colegas masculinos de tú a tú lanzaba y propagaba a la sociedad un nuevo modelo de relaciones: el de la igualdad.
Eran, además, muchas de ellas mujeres ideologizadas, sindicalizadas, territorios que siempre fueron varonías. De modo que, cuando las sublevadas botas militares aplastaron todo aquello, las maestras fueron un grupo “valorado cualitativamente con mayor escrúpulo”, dice Sara Ramos Zamora, y se ejerció sobre ellas una represión con un carácter “más preventivo y ejemplarizante”.
Se puso una doble lupa a su trayectoria, la que las juzgaba como enseñantes y como mujeres. Si bien el castigo fue mayor para los hombres –paternalismo, quizá- las libertades que estas mujeres habían conquistado se miraron con indisimulado asco.
 Las Comisiones Depuradoras franquistas, por las que tuvo que pasar todo el colectivo docente, “veían más grave que las maestras tuvieran ideas de izquierdas que las tuvieran los maestros”.
 Porque feo y escandaloso, venían a decir, es que un maestro con sus ideas “convierta la escuela en un semillero de comunistas; pero en una maestra sube de punto lo pernicioso de tales escándalos”, señalaba un miembro de aquellas comisiones
. Y las maestras acusadas de pertenecer a la federación de Enseñanza de UGT, la FETE, se calificaron directamente como “un caso perdido”.
 “Llega a ser repulsiva la conducta de esa maestra, de veintisiete años de edad, en plena juventud ya pervertida”, decían en la Comisión de Toledo sobre alguna pobre muchacha.
 El régimen veía en ellas la incalculable traición de haber abandonado “su condición femenina y haberse distanciado de su papel de esposas y madre”, recuerda Agulló Díaz.
Gran pecado que encima remataban al impartir una educación laica, igualitaria, alejada de los valores cristianos que habían de formar a la mujer para ser ama de casa, amantísima madre y esposa, buena cocinera y todas esas cosas de sobra cacareadas.
 Por eso, entre las acusaciones destinadas a las maestras figuraban en mayor medida que los cargos hacia los hombres, aquellas de “haber contraído matrimonio civil”, “profesar el amor libre” o “alentar a su esposo a bajas pasiones por acabar con viejos prejuicios”
. Hombre, por Dios, hacer esas cosas.
El franquismo volverá a imponer a las maestras la tarea de prolongar en la escuela los valores de la familia –la familia del régimen, claro-
. O sea, religión, maternidad, cocina (las tres K del nazismo), por simplificar. Mientras, en la cárcel, las republicanas seguían desempeñando su magisterio completo,  y en el exilio, capítulos ambos que pueden leer en el libro que motiva este texto.
Si el papel de la mujer se ha silenciado tanto tiempo, subsumido en genéricos masculinos, parecido le ocurre muchas veces al mundo rural, que no tiene su capítulo propio cuando sus diferencias son muchas
. En este libro Carmen María Sánchez Morillas le abre su espacio a las maestras rurales, “anónimas unas veces, otras conocidas, que esperaban a sus niñas al borde del camino […] anhelando que no faltase, esta vez, ninguna, y que acudieran algunas nuevas. […] No temían a los hombres, más bien eran ellos los que les guardaban cierto recelo, recelo por ser mujeres, recelo por tener estudios y, en definitiva, por saber y por conocer”.
Aquellas maestras, que “transformaron el mundo con un arma poderosa: un sencillo lápiz”, también hicieron familia, quizá no del gusto del régimen, sino la que constituía su grupo escolar y el afán diario de desasnar las rústicas mentes infantiles.
 Antes de que llegaran las misiones pedagógicas, con más medios y mayor acompañamiento, las maestras combatían como podían la mucha miseria del mundo rural. Andrea, nonagenaria hoy, siempre recordó como una maestra en El Torno (Cáceres), su maestra, le regaló un par de zapatillas para que no acudiera descalza a la escuela.
 Fue, seguramente, el primer calzado que tuvo. Esta anéctota es de la abuela de quien escribe.
Lean el libro. Hay muchas más.

El fiscal pedirá fianza de hasta cuatro millones para Urdangarin y su socio

El duque de Palma, Iñaki Urdangarin. / SANTOS CIRIL
La investigación judicial del caso Nóos, que afecta al duque de Palma, Iñaki Urdangarin, y a su socio en ese negocio, Diego Torres, dispone ya de la casi todos los elementos documentales y probatorios de los supuestos delitos por los que están imputados: malversación de caudales públicos, fraude a la Administración, falsedad documental junto a prevaricación por su relación con las autoridades.
El daño causado a las Administraciones públicas por los gestores y propietarios de Nóos es de más de tres millones de euros, según el cómputo de facturas y gastos irreales realizado por los expertos de la acusación para evaluar el desvío ilegal de los fondos públicos recibidos: 2,3 millones del Gobierno de Baleares y 3,7 de la Generalidad Valenciana.
En el caso de los eventos de Nóos en Valencia, los investigadores han debido reconstruir la contabilidad por la ausencia de una facturación aparente en la que basarse.
Los actos organizados en Baleares, por los que el Gobierno autónomo desembolso 2,3 millones de euros, costaron menos de uno, según la investigación judicial. El desvío de fondos cobrados en Baleares, que la fiscalía ya evaluó en escritos de diciembre pasado, sumaba 1.385.739 euros.
La ley establece que se fije fianza cuando haya indicios de criminalidad
La Fiscalía Anticorrupción ha coordinado la evaluación del daño causado por el Instituto Nóos a las Administraciones públicas. Entre 2004 y 2007, el negocio de Urdangarin y Torres organizó eventos para Administraciones públicas donde justificaron gastos nunca realizados o endosaron facturas que no correspondían al evento por el que se cobró.
A la cifra total resultante —que rondaría los tres millones de euros, casi la mitad de lo recibido—, la Fiscalía le sumará otro 30%, según establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal en su artículo 589: “Cuando del sumario resulten indicios de criminalidad contra una persona, se mandará por el juez que preste fianza bastante para asegurar las responsabilidades pecuniarias que en definitiva puedan declararse procedentes, decretándose en el mismo auto el embargo de bienes suficientes para cubrir dichas responsabilidades si no prestare la fianza. La cantidad de esta se fijará en el mismo auto y no podrá bajar de la tercera parte más de todo el importe probable de las responsabilidades pecuniarias”.
La fiscalía, según fuentes conocedoras de la causa, tiene previsto solicitar cuatro millones de fianza de responsabilidad civil para Urdangarin y su socio en las próximas semanas.
 La instrucción está muy avanzada y se prevé que concluya sus últimas diligencias de investigación en septiembre y octubre
. Con los fiscales que llevan este caso han cooperado, con numerosos informes que constan en la causa, la Brigada de Delincuencia Económica y de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional, la Agencia Estatal de Administración Tributaria, a través de las delegaciones especiales de Barcelona y Baleares, más la Intervención General de Administración de Estado en la unidad de apoyo a Anticorrupción
. El cruzado de datos, facturas, cuentas, sociedades e informes contrastados es muy amplio
, El sumario del caso Nóos acumula así numerosas pruebas sobre las irregularidades en la actuación del Instituto Nóos, una empresa dirigida por Diego Torres e Iñaki Urdangarin, cuya principal característica cuando inició su andadura era que carecía de ánimo de lucro, como si se tratara de una ONG gestionada por el duque de Palma. Nóos logró entre 2005 y 2007 sin concurso previo la organización de eventos en la Comunidad Valenciana y en Baleares, gracias fundamentalmente a los contactos de Urdangarin con dirigentes del PP, según la investigación.
La mitad del dinero público fue a las empresas del yerno del Rey y de Torres
En la organización de estos eventos, Nóos subcontrataba determinados servicios con empresas privadas con ánimo de lucro que eran propiedad de Torres y de Urdangarin.
 Además, cuando el juez recabó las facturas que acreditaban el gasto realizado en los eventos comprobó que en muchos casos se había cobrado por actividades nunca realizadas y en otros se habían endosado facturas que no correspondían a esos eventos. Entre Baleares y la Comunidad Valenciana, Nóos facturó casi seis millones, de los que, según la investigación y los informes periciales, al menos la mitad fueron a parar a la cuenta de beneficios de las empresas privadas de Torres y Urdangarin.
 La investigación ha permitido acreditar que la trama tenía contratados a numerosos trabajadores que, en algunos casos, cobraban en efectivo y sin nómina.
Urdangarin ha intentado desvincularse de estas irregularidades atribuyendo la responsabilidad a su socio Diego Torres
. Pero los testimonios recabados por el juez han corroborado que el duque de Palma gestionaba la empresa junto a Torres y tenía idéntica responsabilidad.

Si vale para CSI, ¿por qué no para un museo?


Retrato desconocido, posiblemente del duque de Monmouth / national portrait gallery
Desde el 1 de junio, el mundo estará un poco más cerca de conocer los enigmas que se esconden tras los rostros de obras de arte como el Retrato desconocido, posiblemente del duque de Monmouth, La joven de la perla de Johannes Vermeer, o el Retrato de personaje desconocido, de Alberto Durero. Esa es la fecha que el profesor de arte medieval de la Universidad Riverside de California Conrad Rudolph y su equipo han elegido para poner en marcha el proyecto FACES, que consiste en aplicar la tecnología forense de reconocimiento facial al arte. “Se trata de explorar los límites de los programas que ya existen”, señala Rudolph. Esto es: su equipo va a hacer uso de las mismas técnicas que utiliza la policía para comparar dos imágenes y ver si pertenecen a la misma persona, para dilucidar si también se pueden aplicar a los retratos históricos. “Aún no sabemos hasta dónde se puede llegar”, puntualiza.
Retrato (reconocido), del Duke de Monmouth, que se comparará con el retrato desconocido
Lo que sí da por seguro es que se encontrarán con obstáculos. “Reconocer el rostro de una persona ya es de por sí complicado, porque el tiempo pasa y las facciones cambian, y además, hay otras cuestiones que alteran la apariencia, como el vello facial, las expresiones, la pose o la iluminación, por ejemplo”.
 Si lo que se quiere comparar son dos cuadros, se suma además la problemática de la interpretación del artista: “Muchas veces se intenta representar a la persona más guapa, más joven…”, explica Rudolph, que cuenta que se le ocurrió la idea al oír sobre la tecnología forense en las noticias.
El objetivo del proyecto, en cualquier caso, trasciende el simple hecho de satisfacer la curiosidad que despierta el no saber quién es el retratado.
“Lo que se conseguiría es restaurar documentos históricos.
 Esa gente que ahora ha caído en el olvido fue importante en su día, y restablecer su identidad supondría entender un poco más la historia”. Tras la financiación del proyecto se encuentra el Fondo Nacional de EE UU para las Humanidades, que les ha concedido una beca de 25.000 dólares (cerca de 20.000 euros).
Para empezar, el equipo, compuesto por historiadores del arte e ingenieros electrónicos, tomará una máscara mortuoria (que representa fielmente los rasgos, pues se crea directamente sobre el rostro del fallecido) para compararla con un retrato tridimensional, como un busto o una escultura, del que se conozca la identidad del retratado, para comprobar si la tecnología funciona o no.
 "Es igual que con las huellas dactilares”, ilustra el profesor, “para que te puedan decir algo, necesitas compararlas con otras huellas, y para eso tienes que crear una base de datos, que es lo que vamos a hacer nosotros también”.
Busto de Lorenzo de Médici
En una segunda fase, se cotejarán dos bustos de un mismo individuo realizados en una época concreta de su vida por un solo artista, y si la máquina sigue reconociendo que pertenecen a la misma persona, probarán con dos bustos realizados en distintos momentos, para averiguar si el programa también es capaz de comprender que se trata de la misma persona, solo que más joven o más mayor.
Si todo esto funciona, entonces darán el salto a las pinturas e intentarán contrastar obras de diferentes autores, y en diversos momentos de la existencia del retratado.
Máscara mortuoria de Lorenzo de Médici
“La tecnología nunca te va a decir que se trata de esta o la otra persona, pero te da pistas”, señala Rudolph. “Al final, es siempre el ojo humano el que tiene que tomar la decisión final”.
Como punto de partida, además del posible retrato del duque de Monmouth, el equipo ya tiene en mente otras obras de arte a las que intentarán poner nombre, como un retrato desconocido de la National Portrait Gallery, que compararán con un busto de Lorenzo de Médici y con su máscara mortuoria para decidir si el cuadro representa al mecenas del Renacimiento.
Otras identidades envueltas en misterio, como por ejemplo la del Caballero de la mano en el pecho de El Greco, quizá sean más difíciles de averiguar.
“Ante todo necesitamos que sean representaciones realistas, y El Greco pintaba en gran medida de manera abstracta”. Quizá cuando mejore la técnica...