Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

27 oct 2010

El actor que perdió la chaveta (y se fue a Canadá)

Crónica de la locura anunciada del actor Randy Quaid, hermano de Dennis Quaid y eterno aspirante a actor secundario .
Un actor estadounidense causa daños en una mansión (que no es suya) y acaba siendo demandado por una cantidad millonaria. El citado actor decide darse el piro y cruzar la frontera hasta Canadá. Cuando llega allí intenta pasar desapercibido hasta que un día dos agentes municipales le piden que se identifique. Al chequear la base de datos descubren que al hombre se le busca en su país de origen y lo llevan hasta el juez. Una vez allí solicita ser acogido como refugiado político. "¿La razón?" Le preguntan los atentos funcionarios de inmigración. "Me persigue un escuadrón de la muerte enviado por los grandes estudios de Hollywood con el objetivo de acabar conmigo" responde el actor, como si hubiera perdido el control de su propia voz. Finalmente un juez dictamina que el chiflado y también su mujer, igual o más afectada que el marido, estén unos días en las instalaciones del departamento de inmigración hasta que se decida qué hacer con ellos.




Dennis Quaid



A FONDO

Nacimiento: 09-04-1954Lugar:HoustonLa noticia en otros webs

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Todo esto sería material de primera para una comedia, una auténtica demostración, silaba por silaba, de aquello tan célebre de "la realidad supera a la ficción". El protagonista de la historia (real) no es otro que Randy Quaid (1950, Texas), hermano de Dennis Quaid y eterno aspirante a actor secundario. Durante un tiempo la historieta (su historieta) le salió bien, hizo mucho teatro, logró construir un camino relativamente sólido y hasta logró colarse en el reparto de Independence Day, aquella película sobre alienígenas con problemas informáticos donde Quaid interpretaba a un piloto bebedor y desquiciado (aquí algunos querrán añadir la palabra "paradoja" y otros la palabra "presagio"), que finalmente salvaba al planeta.



Lamentablemente Quaid ya habrá hecho bastante si logra salvarse a sí mismo. Su carrera yace ya en la cuneta, justo al lado de la de Mel Gibson, otro que cayó (aunque desde mucha más altura) sin paracaídas.



La historia, delirante, arrancó después de que Randy Quaid hiciera un papel secundario en Brokeback Mountain, donde ejercía de capataz homófobo que no quitaba el ojo de encima a los actores Jake Gyllenhaal y Heath Ledger. La película supuso un triunfo crítico y tampoco le fue nada mal en la taquilla. Aquello mosqueó sobremanera al buen Randy que exigió un porcentaje de los beneficios.
Cuando los productores le preguntaron -no sin razón- por qué deberían darle nada de nada, él contestó que cuando le contrataron le dijeron que le pagaban poco porque se trataba de un proyecto independiente. "Las películas independientes no dan dinero" vino a decir Quaid. Ante la calidad y sutileza del razonamiento los productores se lo pensaron durante cinco segundos y le dieron su respuesta: "no". El actor decidió entonces demandarlos a todos y cobrar lo que merecía. Perdió.



Desde entonces y con una X del tamaño del Madison Square Garden grabada en la espalda, ha reptado de papel en papel, con mucho vídeo y mucha tele, con saltos esporádicos al teatro (el hombre es un actorazo, de eso no hay duda) y solo se le ha podido ver en la gran pantalla en cosas como Los fantasmas de Goya donde Milos Forman le dio otra oportunidad de remontar al concederle el papel del rey Carlos IV.



Sin embargo parece que en 2010 Quaid decidió que era el momento de descarrilar definitivamente, así, a lo grande. Hace unos meses, el actor y su esposa, Evi, ocuparon una casa que había sido suya en el pasado y la destrozaron de arriba abajo. La autoridad les cazó in fraganti y una juez de Santa Bárbara les condenó a pagar los destrozos.



La pareja optó entonces por huir del país y refugiarse en Canadá, seguramente pensando que nadie les buscaría allí. Sin embargo, y en una inspección rutinaria, la policía local les aprehendió a ambos y descubrieron (con una simple comprobación de identidades) que los dos tenían ordenes de busca y captura en Estados Unidos por un importe total de medio millón de dólares. Fueron llevados ante el juez y allí decidieron pedir refugio en Canadá, ya que sus vidas estaban "en grave peligro".



El juez ordenó su traslado y fueron llevados al comité que se ocupa de evaluar estos casos. Una vez allí, el matrimonio soltó a los demonios: "ocho amigos nuestros han sido asesinados bajo extrañas circunstancias en los últimos años. Nosotros podíamos ser los próximos. Creo que mi marido está en peligro", declaró la señora Quaid. Al parecer, los responsables de estas muertes ("asesinatos" según la extraña pareja) fueron cometidos por un escuadrón formado por asesinos a sueldo detrás de los que se encontrarían oscuras fuerzas hollywoodienses.
 Ellos se habrían cargado -entre otros- a Heath Ledger o David Carradine y tendrían en su punto de mira al propio Quaid, razón por la que esté habría decidido en última instancia emigrar a Canadá.
Lamentablemente, marido y mujer fueron incapaces de explicar más detalles (igual es que no les dieron suficiente tiempo o que los funcionarios creyeron que la primera parte de la teoría ya les daba una idea del conjunto y prefirieron ahorrarse el resto) y el comité se lo está pensando.



La opinión general es que los dos acabarán delante de un juez en Estados Unidos, donde les tocará pagar por sus pecados. Con un poco de suerte, y mucha terapia, quizás hasta volvamos a oír hablar de Randy Quaid... siempre que el escuadrón de la muerte no le elimine antes. Cosas más extrañas se han visto en las entrañas de Hollywood.

Una librería para Freetown

La única librería en Sierra Leona se llama Diáspora y la administra un viejo conocido de la novelista y reportera de la BBC Aminatta Forna (Glasgow, 1964). Un proyecto notable en un país con índices de analfabetismo que giran en torno al 85%. La escritora anglo africana se encuentra en Madrid para hablar sobre La memoria del amor (Alfaguara): 567 páginas de ficción donde el eco de una guerra civil se campea sobre dos historias de amor. "Mis libros se consiguen en Freetown en una tienda nueva (Diáspora). Pero existe el problema de que un texto como este -muestra la tapa de su nueva novela, ilustrada con el rostro de una hermosa mulata que bien podría ser el de la autora- cuesta 30 euros, que es el equivalente al sueldo de un maestro".




Más que un relato sobre los horrores de la guerra civil acaecida en el país africano en 1991, el libro bucea en la forma como las personas se sobreponen a las cicatrices que deja un conflicto. Y lo hace desde un minucioso estudio psicológico. "Las dos historias que se cuentan en el libro suceden antes y después de la guerra. Quise hablar sobre las consecuencias que tiene tomar ciertas decisiones. Sobre los impulsos y los deseos, sobre el amor, y cómo todo esto afecta las vidas de unos personajes masculinos".



¿Cómo fue el proceso creativo de darle voz a tres hombres?: "Más que una cuestión de género", señala la escritora, "se trata de observar ciertos patrones de comportamiento. El género lo que hace es condicionar cómo se expresan. Para El Jardín de las mujeres, mi anterior novela, tuve más dificultades: eran cuatro mujeres de una generación distinta a la mía, que vivían en un contexto rural y que hablaban un idioma distinto al mío". Con los personajes de esta novela, como es el caso del psicólogo Elias Lockheart, se he sentido más identificada: son tres profesionales de clase media que han crecido en un contexto urbano.



Mohamed Forna, padre de la novelista, fue probablemente uno de los hombres más capaces de su generación. Médico nacido en Sierra Leona y formado en Escocia, ministro de Finanzas y político progresista en la Sierra Leona de finales de los 60, fue ejecutado en 1975 por el Gobierno del tirano Siaka Stevens. Se le acusó de traición. En el libro The devil that danced on the water (El diablo que bailó sobre el agua) la escritora desgranó las irregularidades del turbulento juicio contra su padre. Aminatta Forna asegura, sin embargo, que no escribe para sanar viejas rencillas. "Te podría suceder lo contrario. Este tipo de búsquedas requieren acercarte mucho y examinar algunos puntos sensibles para la memoria".



¿Qué papel ha querido dar a Sierra Leona en su obra? "Muy importante. Creo que la literatura trata de coger un asunto o un lugar puntual y volverlo universal. En este libro, por ejemplo, el lector comienza a explorar un mundo que no es familiar para los europeos, ni para ninguna persona en Sierra Leona que no este entre las clases privilegiadas o en los círculos académicos. Estoy convencida de que a través de la literatura se puede acercar al lector a un primer encuentro con situaciones que suceden en otros mundos y hasta ahora le son desconocidos".



Forna vive desde hace años en Londres pero reconoce que cada vez que puede se escapa a Sierra Leona, donde la luz alumbra clara y lozana, a diferencia del grisáceo y plomizo cielo de Londres: "Resulta curioso que sea a África la que se conozca como el continente oscuro (dark en inglés)", concluye en tono de broma.

Los protagonistas de la lengua

Juan Goytisolo y la 'Nueva gramática de la lengua española' reciben en Toledo el Premio Don Quijote .
"Todos los aquí presentes hemos sido "contaminados" por la invención cervantina y ningún tratamiento médico nos podrá curar". Las palabras de Juan Goytisolo sonaron hoy más convincentes que nunca en el Museo de Santa Cruz de Toledo, en la calle Cervantes, sobre un escenario con forma de baciyelmo y rodeado de tapices que mezclan las escenas bíblicas con episodios de la conquista de Tánger.




La lengua española estrena caja de herramientas

Nuestra filiación cervantina

La América de Juan sin Tierra

Una diversidad de afán universal

La Mancha, otro puerto del Atlántico

Juan Goytisolo y Víctor García de la Concha en la entrega de los premios Don Quijote, en el Museo de Santa Cruz de Toledo.- GORKA LEJARCEGI














El autor de Señas de identidad -al que Julio Ortega, profesor peruano de la Universidad de Brown, llamó "español peregrino"-, viajó desde Marraquech para recoger el premio Don Quijote "a la más destacada trayectoria individual" en la misma ciudad en la que el narrador de las aventuras del ingenioso hidalgo decía haber comprado el original del libro, supuesta obra de Cide Hamete, autor arábigo. Todo parecía invención, en efecto.



En Toledo, delante del Rey, de la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, y del alcalde de la capital manchega, Emiliano García-Page, Goytisolo recordó a los dos ganadores de las ediciones anteriores -Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa- y reivindicó una "filiación cervantina", antidogmática e individualista, que lleva siglos sobreponiéndose a "las fronteras que separan lo que la lengua une".



"El Territorio de La Mancha es el de la Duda", afirmó también el escritor en la entrega de un galardón nacido para reconocer a los "protagonistas de la lengua española". Así lo dijo en sus palabras de bienvenida Ignacio Polanco, presidente de la Fundación Santillana (financiada por el grupo Prisa, empresa editora de EL PAÍS), la institución que, en colaboración con la Junta de Castilla-La Mancha, convoca unos premios dotados con 25.000 euros y con una escultura -una cabeza de lectora- de Manolo Valdés.



Hoy además el cervantino territorio de la duda se llenó de sabios. El premio Don Quijote "a la mejor labor institucional" -que en las dos ediciones anteriores habían recaído en Lula da Silva,el aún presidente de Brasil, y en Gloria Macapagal, presidenta de Filipinas- recayó en la Nueva gramática de la lengua española y a recoger su premio subieron al escenario los 22 representantes de las Academias de la Lengua. El grupo lo encabezaron Víctor García de la Concha, director de la española, y el vicedirector de la colombiana, la más antigua de las fundadas al otro lado del Atlántico. Minutos antes, Belisario Betancur había hecho el elogio de una obra colectiva que durante 11 años ocupó a 127 filólogos de las 22 Academias, coordinados por Ignacio Bosque y con la "fundamentación" de cerca de veinte mil textos y cuarenta mil ejemplos recogidos en dos volúmenes de 3886 páginas.



Betancur, lo ha contado su amigo García Márquez, fue presidente de Colombia sin dejar de ser lector de poesía -aunque fuera a las tres de la madrugada-, y hoy, de la Grecia clásica al Renacimiento florentino, trazó el árbol genealógico de las academias para recordar que "la tierra fue redonda primero en español". Fue en 1492, el año de Colón pero también el de Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática de una lengua por entonces todavía pequeña, nacida en la vieja Castilla y, más de cinco siglos después, tan castellana como de la Venezuela de Andrés Bello o de la Colombia de Rufino José Cuervo, dos gramáticos sin fronteras.



El intelectual y político antioqueño elogió el esfuerzo de la Nueva gramática -"más que un tratado un signo de identidad" según Bosque- para la integración del "lenguaje de todos los hispanohablantes, sus matices y diferencias". Y recordó un letrero en una pared de Ciudad de México, donde a los camioneros que transportan materiales de construcción se les llama materialistas: "Se prohíbe a los materialistas estacionarse en lo absoluto".



Belisario Betancur dedicó su intervención a los impulsores del grupo Santillana, Jesús de Polanco y Francisco Pérez González, fallecido la semana pasada. La memoria de ambos editores estuvo presente también en el discurso de José María Barreda, en las palabras de la ministra de Cultura -"Pancho nos enseñó que la palabra nos puede llevar muy lejos", dijo de Pérez González- y en las del Rey. "La lengua es una potencia vinculante", dijo luego don Juan Carlos citando a Pedro Salinas. Y añadió: "El idioma nos une, nos vincula, y nos hermana". Como reza el lema elegido por las academias para presentar su flamante trabajo, el español es de todos. Y gratis. La nutrida presencia de autoridades -del Rey abajo- en la entrega del premio Don Quijote ayer en Toledo habría sido muy del gusto de Sansón Carrasco, el mismo que al poco de arrancar la segunda parte de la novela de Cervantes recuerda a Sancho, futuro gobernador de la Barataria, que "los que gobiernan ínsulas por lo menos han de saber gramática".

26 oct 2010

Sánchez Dragó reconoce en su último libro haberse acostado con dos niñas de 13 años

En su último libro Dios los cría... y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción... (Planeta), el escritor Fernando Sánchez Dragó asegura haber mantenido relaciones sexuales con dos "lolitas" de 13 años en Tokio. En la página 164 de la obra, que recoge sus conversaciones con el dramaturgo Albert Boadella, Sánchez Dragó narra lo ocurrido, que sitúa en la capital japonesa en 1967.




"Es una anécdota trivial convertida en literatura"

El turismo sexual de un ministro sacude a Francia


Cuenta que salió del metro y se topó de frente "con unas lolitas de esas -ahora hay muchas- que visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda...". El escritor, que dirige y presenta en la cadena pública Telemadrid el programa de literatura Las noches blancas, da más detalles. "Las muy putas se pusieron a turnarse". Y afirma: "Las delincuentes eran ellas y no yo".



Tras trascender estos detalles, Sánchez Dragó, que se jacta en la obra de que el delito ya ha prescrito, ha querido rectificar y señala que lo que relata en el libro es "una anécdota trivial y sin mucha chicha convertida en literatura". "No hubo delito suponiendo que lo fuese, por la sencilla razón de que no pasó nada de particular", ha dicho a EL PAÍS.



"Era un grupo de chicas y chicos. Nos fuimos a tomar un café al lado de la estación de Ikebukuro. Hubo risas, chanzas y coqueteos. Luego cada mochuelo y cada mochuela se fue a su olivo. No creo, además, que tuvieran 13 años, sino algunos más. Era una forma de hablar. Los jóvenes japoneses tienen un aspecto muy aniñado", asevera.



El escritor ha asegurado que ha contado esa anécdota -"anécdota, insisto", dice- en "infinidad de entrevistas y algún libro". "¿Por qué se llama ahora al escándalo? ¿Habrá alguna razón oculta?", se pregunta.



Sin embargo, a pesar de sus últimas declaraciones tratando de salir del paso, en su libro no deja de dar detalles sexuales de las que llama "lolitas". "No hay nada como la piel tersa, los pechitos como capullos, el chochito rosáceo", dice. En la página 159, antes de contar el encuentro en Tokio, el dramaturgo Albert Boadella le cuenta que a él le gustan las mujeres cincuentonas. "Las mujeres, a partir de los 50, empiezan a tener un atractivo irresistible, adquieren una solidez erótica pausada pero intensa", apunta Boadella. Pero Dragó le contesta: "Ese es un punto de disidencia entre nosotros. A mí me gustan las de 15". Y más adelante sigue: "Llámame viejo, llámame como quieras pero es así. Y conste que, por desgracia, no hago nada. Pura boquilla. No están los tiempos como para meterse en ese tipo de fregados".






El comité de empresa de Telemadrid y CC OO, UGT y CGT han pedido a la dirección de la cadena pública madrileña la destitución inmediata del presentador de Las noches blancas. "Es absolutamente inadmisible que un tipo que presume de haber mantenido relaciones sexuales con niñas de 13 años aparezca en una empresa pública de comunicación", señalan en un comunicado.



"No es la primera vez que la verborragia desenfrenada de este individuo desprestigia al Ente Público Radio Televisión Madrid. Baste recordar su afición a hacer propaganda gratuita de bebidas alcohólicas y de medicamentos no autorizados por las autoridades sanitarias cuando presentaba el informativo de la noche en Telemadrid. Pero este último caso, en el que se jacta de haber cometido un delito tan repugnante como la pederastia, supera ya todos los límites", añaden.



La cadena pública Telemadrid, que emite el programa del que Sánchez Dragó es director y presentador, ha declinado hacer declaraciones. El Gobierno de la Comunidad de Madrid, en cuya televisión pública trabaja Sánchez Dragó, tampoco ha querido valorar las afirmaciones del escritor: "Tendrá que contestar Telemadrid, puesto que está contratado allí. Y él tendrá que responder de sus declaraciones. En cualquier caso, no lo ha dicho en el ámbito de la cadena", ha asegurado una portavoz.



¿Novela o ensayo?



Dragó insiste en que lo que cuenta en el libro es una anécdota. Pero ¿es el título una novela o un ensayo? ¿Realidad o ficción? La editorial Planeta califica la obra de conversación entre Dragó y Boadella y la promociona con un texto de contraportada que anuncia "ideas rompedoras, iconoclastas, lo más políticamente incorrectas que imaginar se pueda". "Ideas y vivencias en las que se habla de sexo -nada arredra al locuaz Dragó cuando se suelta-, de drogas...". La editorial no ha querido salir al paso de la polémica suscitada por el libro. Una portavoz remitió para cualquier cuestión al propio escritor.
Sánchez Dragó con sus estupideces de viejo verde, nos cuenta sus fantasías de ahora, el en el 67 tendría 17 años y en Japón no había Lolitas en la calle, el dice lo que le gustaría hacer ahora, "Epatar" como siempre, Montar una gresca para vender su libro.
Ya no engaña a nadie y son dos abuelos él y Boadella hablando de sus nietas, y como en el fondo les hubiera gustado ser Nabokov, provocan con sus fantasias y gilipolleces. Allá él. para su Ego, no es bueno porque nadie se lo cree, abuelito estás ahora para olvidarte de Lolitas y cuidar a Heide eso si sin nada sensual en algo tan cotidiano como sacar a las cabras de paseo por el monte.