Marlaska: "No puedo permanecer impasible ante el vandalismo indiscriminado en Cataluña".
Los disturbios del viernes han dejado 101 policías heridos, explica a los medios el ministro del Interior en funciones.
El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, durante
su comparecencia del viernes en el Palacio de la Moncloa tras la
reunión del comité de seguimiento de lo que está ocurriendo en Cataluña.
/ Kiko Huesca
(EFE)
El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, ha insistido esta mañana en la proporcionalidad de la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad en su respuesta a los violentos que, desde el comienzo de la semana, causan disturbios en Cataluña como respuesta a la sentencia del procés. Marlaska ha defendido la necesidad de intervenir ante estos hechos. "No puedo permanecer impasible ante el vandalismo indiscriminado en algunas zonas de Cataluña". El responsable de Interior asegura que "el Estado no
está desbordado" pese a la magnitud de la violencia organizada en las
calles y ha reprochado al president Quim Torra su actitud. "No se a producido una condena en firme de la violencia", ha lamentado en una comparecencia ante los medios. "En un estado democrático el monopolio de la fuerza lo tiene el Estado", ha señalado el ministro en funciones.
Marlaska ha resaltado en varias ocasiones la proporcionalidad
de la respuesta de Mossos, Guardia Urbana y Policía Nacional entre los
que hay "una coordinación extraordinaria desde hace tiempo".
Acerca de un posible exceso en la fuerza, y preguntado por el joven que
ha perdido un ojo por el impacto de una bola de goma, Marlaska ha
respondido que lamenta "lesiones de los manifestantes, pero
reitero que los mossos y policías han actuado de forma proporcional a la
violencia" que había en las calles. "No estamos desbordados, es una situación de orden público grave",
pero ante la que "el Estado está dando respuesta", ha afirmado
Marlaska. El ministro ha realizado una comparecencia de prensa en la
Delegación del Gobierno en Cataluña después de reunirse unos minutos con
el conseller del Interior de la Generalitat, Miquel Buch, quien ha
atendido a la prensa por separado en la sede de su departamento
Es la otra cara de las protestas, que dejó este viernes una nueva imagen insólita. En medio de los disturbios de la huelga general convocada en Cataluña,
un anciano decidió enfrentarse por su cuenta a los radicales . En el
vídeo se aprecia cómo se dirige con firmeza hacia ellos portando un
objeto negro en su mano mientras los independentistas radicales,
encapuchados, intentan que se aparte sin éxito. Cataluña vive este viernes su cuarta huelga generalen menos de dos años vinculada alproceso independentista,
convocada por los sindicatos independentistas Intersindical-CSC y
Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC) para protestar por lasentencia del procés. Esta nueva huelga general, no secundada por los sindicatos mayoritarios
(CCOO y UGT) y que ha sido convocada alegando diversos motivos
laborales y económicos, como la reclamación de la derogación de la
reforma laboral o la implantación de un salario mínimo catalán de 1.200
euros, coincide con las protestas a la sentencia del procés
Lamento lo que está sucediendo en esa ciudad que siempre ha aportado
belleza, creatividad y luz.
Me apena que yo no pueda hacer nada. Tan
solo pensar, al igual que Blanche, que la propia realidad se harte de sí
misma y huya hacia otra parte.
Antes o después volverá a la cordura.
Esta tarde podría aprobarse de una vez el Brexit para el próximo 31 de octubre
y a partir de entonces debemos verlo como una nueva oportunidad, una
experiencia que no es como esas que se anuncian en los cruceros, pero
que también tenemos que saber surfear.
Tendremos que adaptarlo a nuestra
vida.
Como dicen los cantantes que surgen de OT: llevarlo a nuestro
terreno.
Pero según leo en los tuits que se emiten durante la emisión de MasterChef, pareciera que la villana favorita del público es mi amiga y compañera Vicky Martín Berrocal.
No he podido hablarlo con ella, pero es que cada vez más el Brexit me
recuerda el carácter de Vicky: algo un pelín indomable pero que sin
embargo tienes que intentar integrar en tu vida.
Victoria, como prefiero llamarla porque una mujer de su dimensión no
puede determinarla un diminutivo, en mi opinión y no en su defensa,
aporta algo vital en una convivencia: enfrentamiento.
Porque es como un
toro, plantada ante ti, desafiando la estocada.
Y pienso que lo mismo
nos pasará ante el Brexit: igual que en toda convivencia, tenemos que
asumir lo complicado para saber qué va a suceder.
Cuál será el
desenlace. Y cómo adaptarte a él. Por todo eso encuentro que es
ligeramente machista volver villana a mi amiga Victoria.
Si fuera un
hombre, sería solamente un líder territorialista. Como es mujer, es
fácil afearle una lucha igual de interesante. No podría imaginarme nada
mejor que pelear junto a ella por ganar el concurso.
Patricia Phelps de Cisneros, fundadora de la Fundación Cisneros y la Colección Patricia Phelps de Cisneros.Álvaro García
A veces conviene apartarse de la realidad. No tanto como Blanche,
pero lo justo para levantarte cuando te pisotea. Es lo que sentí durante
el recorrido por Sur Moderno, una exposición que estrena el
recién ampliado Museo de Arte Moderno de Nueva York. Esta exhibición
alberga una parte de la colección de Patricia Phelps de Cisneros
cedida a la institución y celebra la importancia del arte cinético en
Latinoamérica. Latinoamérica es una parte del mundo que no consigue
unificarse, sus países se empeñan en diferenciarse y pocas políticas la
concretan. Las telenovelas, por ejemplo, tan denostadas lo consiguieron. Y el arte cinético también. Durante cinco décadas, Phelps ha ido
reuniendo las obras que conforman ese mapa abstracto y específico.
Algunas obras pertenecen a creadores que huyeron de Europa por la
Segunda Guerra Mundial y encontraron en Suramérica una nueva
experiencia, esa oportunidad con la que Blanche siempre sueña.
En Sur Moderno,
una pared entera está dedicada a su obra, piezas que durante años
estuvieron separadas se reencuentran, expresando todo lo que Gego quería
decirnos.
Puedes huir de la realidad.
¡Todo cambio puede ser una oportunidad! El Brexit será uno que
aportará algo todavía sin saber. También había incertidumbre en 1980,
una banda pop como Radio Futura cantaba que el futuro estaba aquí y se enamoraban de la moda juvenil. De los chicos y las chicas y los maniquíes, como cantaba Javier Pérez Grueso, fallecido esta semana. Es una de mis canciones favoritas que sin pretenderlo es vigente.
Desafiante por divertida. Compuesta en un momento único de nuestra
historia reciente, donde como país nos enfrentábamos al futuro armados
de humor y confianza. Quizás los eventos de esta semana nos hagan sentir
nostalgia por aquel torbellino pero, como Blanche, confiemos en los
extraños.
La
precariedad de algunas viviendas sin rehabilitar no ayuda, pero los
efectos negativos del trastorno se producen con más frecuencia en
construcciones inteligentes.
Todo comenzó cuando tu empresa se mudó al nuevo edificio, una mole de
cristal y acero firmada por un mediático arquitecto.
Trabajar en un
espacio diáfano ventanas que se prolongan hasta el techo te hacía
ilusión, algo comprensible tras pasar años encerrado en una minúscula,
oscura y decrépita oficina. Pero bastaron unas pocas semanas para que
comenzaran los primeros síntomas
. Dolor de cabeza,
sequedad de garganta, ojos llorosos, irritados, nariz taponada, piel
seca y hasta náuseas.
Al principio no lo comentaste con nadie, pero te
animaste al ver que a otros compañeros les ocurría lo mismo:
durante el
fin de semana no notabais ningún síntoma, pero el malestar era
generalizado en el trabajo.
Tras atar cabos llegó la inspección, y con
ella el diagnóstico: padecíais el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE).
El nombre no es novedad, lo acuñó la Organización Mundial de la Salud
(OMS) en 1982 para definir "el conjunto de molestias ocasionadas por la
mala ventilación, la descompensación térmica, las cargas
electromagnéticas y las partículas y vapores de origen químico en
suspensión que circulan por el edificio en el que vivimos o trabajamos".
Han pasado casi cuatro décadas y, a pesar de la nueva construcción y
las rehabilitaciones de edificios llevadas a cabo de acuerdo con las
nuevas normativas, el número de casos de SEE ha aumentado.
La OMS estima que este síndrome afecta a un 30% de los edificios
modernos y a entre el 10 y el 30% de sus ocupantes. Entre los últimos,
por un lado están los que ya acarreaban enfermedades como alergias,
asma, rinoconjuntivitis y dermatitis atópica, que experimentan síntomas
que se agravan por la exposición a alérgenos y por las condiciones
microambientales del interior de estos espacios.
Por otro lado, están
las personas que sufren enfermedades específicas producidas por causas
circunscritas al propio edificio, entre las que destacan las siguientes.
Edificios enfermos: estos son los problemas de salud que nos contagian las casas y oficinas
La
precariedad de algunas viviendas sin rehabilitar no ayuda, pero los
efectos negativos del trastorno se producen con más frecuencia en
construcciones inteligentes
Según la neumóloga y coordinadora del área de Medio Ambiente de la
Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, Isabel Urrutia, se
cataloga como SEE "al conjunto de síntomas que se asocian a un tipo de
edificios, pero no se puede hablar del reconocimiento por la comunidad
científica de una enfermedad como tal. Los síntomas son muy generales, desde malestar hasta dolor de cabeza o irritabilidad,
algo que si ocurre de manera individual no tiene mayor trascendencia. Solo se considera que se sufre cuando se ha podido acreditar un número
determinado de casos". La neumóloga recuerda el caso más claro que ha
habido en España. Fue en el 2007, cuando Barcelona registró un brote de
1.137 casos de lipoatrofia muscular, también conocida como la enfermedad de las oficinas. "Se trata de un trastorno benigno del tejido subcutáneo que se
caracteriza por unos hundimientos semicirculares en la cara delantera de
los muslos provocados por una atrofia del tejido graso subcutáneo, pero
que no llegan a afectar los músculos ni a la piel",
explica Urrutia . Aquellos casos se denunciaron a la administración
laboral y sanitaria, y se estableció una investigación para dar con lo
que podía haber ocasionado aquellas marcas en las piernas. El resultado
concluyó que fueron tres factores los que influyeron en su aparición: la
presión que hacemos de nuestros muslos contra la mesa, junto con la
exposición a campos electromagnéticos (todo el cableado estaba debajo la
mesa), la electricidad estática y una baja humedad relativa en el
ambiente.
El problema de tender la ropa dentro de casa
Un origen frecuente de los trastornos que provocan los edificios es
la humedad, que es más frecuente en las construcciones antiguas. De
media, alrededor del 15% de la población europea tiene problemas de humedad en casa, lo que conduce a la aparición de microorganismos que afectan negativamente a la calidad de vida. "En edificios antiguos con mala ventilación suele haber más zonas de humedad y, por lo tanto, hongos. Su presencia en nuestro aparato respiratorio puede llegar a provocar
una enfermedad que se llama neumonitis por hipersensibilidad, una
inflamación aguda pulmonar cuyos síntomas son una tos seca, fiebre y
escalofríos. Para que nos hagamos una idea del daño, en una radiografía
de tórax de una persona afectada por neumonitis se observan unas
imágenes muy similares a las que se observan con neumonía. Si no se
diagnostica a tiempo, puede derivar en una fibrosis pulmonar, aunque
también hay que advertir que se trataría de un caso muy extremo", dice
Urrutia.
Las humedades no siempre están provocadas
por un estado deficiente del edificio (daños ocasionados por el agua,
por filtraciones en la cubierta o deterioro de ventanas y suelos); a
veces lo provocamos nosotros mismos, por ejemplo, cuando tendemos la ropa dentro de casa.
Esta práctica se asocia con un incremento de la alergia a ácaros del polvo y a la multiplicación de esporas de moho que pueden causar infecciones pulmonares, en personas que tienen debilitado el sistema inmunológico.
Cuando el aire en casa está más sucio que en la calle
Estar bajo techo no te libra de la contaminación. El urbanita pasa
entre el 80 y el 90% del tiempo en ambientes cerrados, y algunos
estudios afirman que la concentración de partículas contaminantes en el interior del hogar puede llegar a ser entre 2 y 5 veces mayor que la del exterior. La calidad del aire del hogar o el centro de trabajo depende tanto de los contaminantes que emite la propia vivienda o la oficina como de los que vienen del exterior,
a través de la infiltración y la ventilación. Los primeros van "desde
tóxicos que están en el ambiente porque vienen de materiales de
mobiliario o la maquinaria hasta los productos que se utilizan para la
limpieza del hogar, ciertos compuestos químicos que se utilizan para la
fabricación de plásticos, fibras de vidrio o los compuestos que sueltan
estufas, quemadores de gasóleo, el humo del tabaco, las impresoras,
fotocopiadores, las pinturas, disolventes y barnices…", enumera Urrutia. No existe ninguna legislación que regule los niveles máximos de
contaminantes en espacios interiores, lo que sí hay son recomendaciones. La OMS ha publicado recientemente una guía para la calidad el aire
interior en la que se describen los principales contaminantes,
su origen y sus efectos sobre la salud de las personas. El problema es
que, debido a la gran variedad de fuentes de las que pueden provenir
estos contaminantes y al influir otros factores, como el número de
trabajadores o habitantes concentrados en una misma habitación, los
metros de ese espacio y su tipo de ventilación, se hace prácticamente
imposible, por el momento, establecer una legislación al respecto.