La actriz ha desvelado cómo en sus inicios temía hacer públicos sus problemas por miedo a perder algunos trabajos.
La insuficiente representación de las mujeres detrás de la cámara en Hollywood es una “vergüenza”, ha dicho la actriz y activista Geena Davis en el Festival de Cine de Deauville, en Francia. Davis, quien protagonizó el clásico de culto Thelma y Louise con Susan Sarandon,
criticó la brecha de género de Hollywood el miércoles en la alfombra
roja del festival, donde está promocionando su nuevo documental This Changes Everything sobre la desigualdad de género.
“Creo
que escuché que en Francia hay un 24% de directoras y en Estados Unidos
solo el 4%.
Quiero decir, 24% tampoco es suficiente, pero 4% es una
vergüenza”, declaró la intérprete, de 63 años.
"Es extremadamente
importante que los hombres sean socios para encontrar la solución a este
problema paralizante, el talento de mujeres excluidas del proceso
creativo", añadió.
El documental, producido por Davis y dirigido por Tom
Donahue, presenta entrevistas con actrices de Hollywood como Meryl
Streep, Reese Witherspoon, Jessica Chastain y Tiffany Haddish y examina
la discriminación de género en los medios y la industria del entretenimiento.
El festival de cine estadounidense en la ciudad costera occidental de
Francia rindió homenaje a los 63 años de carrera de la actriz, lanzada
con la película Tootsie de 1982. Seis años después, ganó un Oscar por su papel en El turista accidental. Geena Davis, en el festival de Deauville.Marc PiaseckiWireImage
Davis alabó el movimiento #MeToo, que ha ayudado a las mujeres
a denunciar hechos de violencia sexual y reveló la prevalencia del
acoso sexual y los ataques contra las mujeres en todo el mundo, y se
alegró por el gran impacto que este ha tenido en Hollywood. La actriz
destacó cómo en el pasado le enseñaron a no quejarse y recordó que, al
principio de su carrera, a las actrices se las desalentaba a contar lo
que les pasaba advirtiéndoles de que siempre habría alguien dispuesto a
asumir sus papeles. "Te decían que siempre habría una actriz más barata o
lo que sea...pero no solo con las agresiones sexuales, en general, con
todo tipo de discriminación". Davis, quien también fundó el grupo de investigación sin fines de
lucro Instituto Geena Davis sobre Género en los Medios, reveló
recientemente que una vez se vio obligada a sentarse en el regazo de un
director para una escena romántica durante una audición.
Carlos Torretta ya es uno más en Inditex. El marido de Marta Ortega —y, por tanto, yerno de Amancio Ortega,
fundador de la empresa y considerado el sexto hombre más rico del
mundo— siempre ha estado vinculado con el mundo de la moda, por motivos personales y profesionales. Sin embargo, no ha sido hasta hace apenas unos días cuando ha dado el
salto y ha fichado por Inditex, pasando a formar parte del conglomerado
de moda más importante del mundo. Y ya está inmerso por completo en el
equipo. Tal
y como afirman fuentes cercanas a la familia, Torretta ya es "un
empleado más" de la firma, y por tanto se le va a tratar como tal y no
se va a proporcionar más información sobre las tareas que cumple en
ella. Eso sí, se sabe que se dedicará "a la imagen, a la moda y que
estará centrado en el punto com". Torreta está siguiendo, además, un curso interno de formación de varias semanas, como manda el protocolo de la compañía. Torretta ha sido agente de modelos en Estados Unidos, donde
se graduó en la Universidad de Pace (Nueva York). El mundo de la moda le
es propio desde la cuna, puesto que es hijo del diseñador Roberto Torretta
y de Carmen Echevarría, propietaria de una importante tienda de moda
multimarca en Madrid llamada Berlín. Aunque ha vivido en Nueva York y en
Madrid, ahora con este nuevo empleo se asienta de forma definitiva en A
Coruña, donde se ha criado, vive y trabaja Marta Ortega, en lo que
supone un paso natural. La pareja se casó el pasado mes de noviembre
después de algo más de dos años de relación. Este es el primer
matrimonio para él y el segundo para ella, que estuvo casada con el jinete Sergio Álvarez, con quien tiene un hijo, Amancio, de seis años. Ortega y Torretta, ambos de 35 años, son discretos en sus
apariciones públicas, y por ello cada paso que dan despierta
expectación. No posan para publicaciones de ningún tipo, no conceden
entrevistas y no es fácil saber dónde andan o qué piensan. Por eso ahora
unas imágenes suyas sobre recomendaciones de viajes hechas públicas a
través de una cuenta de Instagram han causado un cierto revuelo. Aunque Marta Ortega
tiene su propia cuenta de Instagram, privada y con apenas un millar de
amigos en ella, ahora la pareja ha compartido algunas imágenes de sus
viajes y sus lugares favoritos a través de otra, pública: Go&See, con 260 fotos y unos 10.000 seguidores. El perfil en cuestión es el
avance y la carta de presentación de una revista homónima que se
lanzará los próximos meses y que parte de otra, francesa y fundada en
1994, llamada Self Service Magazine.
La vinculación de Ortega y Torretta con Go&See viene por parte de sus fundadores,Lana Petrusevich y Ezra Petronio. Este último es el director de la agencia Petronio Associates,
una empresa que ha trabajado para grandes marcas como Prada, Chloé,
Yves Saint Laurent o Ferragamo. Ezra Petronio ha sido el director
creativo de campañas para Chanel, Nike, Burberry... o Zara,
en la que trabaja Ortega. Ahora Petronio está dando alas a nuevo
proyecto mediante esta cuenta de Instagram y gracias a multitud de
famosos y nombres conocidos del mundo de la moda que están aportando
datos, fotos y detalles de sus vidas a esta nueva cuenta de Instagram. La famosa maquilladora Lisa Eldridge, la actriz Camille Rowe, la exdirectora de Vogue Arabia Deena Al-Juhani Abdulaziz o la influencer
y diseñadora Sofía Sánchez de Betak (buena conocida de Marta Ortega)
han compartido recuerdos y consejos en la cuenta. Y también lo han hecho
la heredera del imperio Inditex y su marido.
Así, en este personal álbum de la pareja se pueden ver algunos de sus viajes, como el que hicieron a India. Allí se les ve, de espaldas, en la ciudad de Maheshwar, y escriben: "Un
viaje al barco durante el atardecer por el río Narmada". Junto a esas
líneas —y en todas las imágenes subidas por ellos— se lee también una
pequeña biografía de ambos: "Marta Ortega es una ejecutiva senior de
diseño de Zara y de su equipo de desarrollo de producto. Carlos Torretta
ha trabajado liderando agencias de gestión de talento en EE UU y
España". También hay dos imágenes en las que se ve a Marta Ortega sola. Una de ellas está tomada en Trinidad, Cuba, en un hotel llamado Finca Kenia; en la segunda la hija de Amancio Ortega aparece de espaldas en la Capilla Sixtina, en Roma,
que se ve completamente vacía mientras ella la contempla. Además, la
pareja ha escogido como uno de sus sitios favoritos A Coruña, de la que
cuelgan una vista durante el atardecer. "Situada al noroeste de España, A
Coruña es una villa marinera con una historia que se remonta miles de
años atrás", explican, destacando algunos puntos claves de la misma,
como la Torre de Hércules o la plaza de María Pita y destacando su
relación con Pablo Picasso, su gastronomía y sus playas "de aguas
heladas y arenas blancas". Todo un canto de amor a la ciudad que vio
crecer a Ortega y donde, ahora sí, ella y su marido están plenamente
asentados.
El filme 'Judy' lleva a las pantallas la estancia de
la ganadora del Oscar en la capital británica, evidenciando un declive
físico y emocional que desembocaría en su fallecimiento.
La trágica vida de Judy Garland llega a cine.
Foto: Getty
Esta historia, como Woodstock, el asesinato de Sharon Tate o la llegada a
la luna, también ocurrió en el hoy omnipresente verano de 1969.
Pocas
horas después de su muerte, el crítico de cine más respetado de siempre,
Roger Ebert, publicó un obituario en el que resumía así los últimos meses del mito:
“Consiguió convertirse en una de las mayores estrellas, pero cuando Judy Garland falleció este domingo en Londres poco de eso quedaba ya. Solo dolor, vulnerabilidad y recuerdos”.
La suya es recordada como una de las vidas más trágicas del séptimo
arte, una víctima del mismo sistema cruel e implacable que la concibió.
La Metro Goldwyn Mayer la convirtió en una estrella internacional con
apenas 17 años en El mago de Oz, pero también en una esclava,
dirigida sin atisbo de humanidad, cuya única misión era la de cumplir
con los planes de rodaje.
Con la connivencia de unos padres que no
supieron o quisieron ver más allá del negocio, le suministraron todo
tipo de drogas (estimulantes, antidepresivos, somníferos…), controlaron
su dieta de forma estricta, sufrió varios episodios de acoso sexual y
hasta fue vigilada por espías.
Decían que con 11 años cantaba con el
desgarro de una mujer tres veces mayor que ella.
Lo mismo puede decirse
del desgarro con el que vivió después. Garland tenía solo 46
años cuando aterrizó en la capital británica para ofrecer los que serían
los últimos conciertos de su carrera, pero la costosa factura de pasar a la eternidad como la voz de Over the rainbow
le hacía aparentar muchísimos más. La historia de lo ocurrido allí hace
medio siglo, el amargo epílogo de la estrella destruida, llega ahora a
las salas.
Tras casi una década alejada de la primera plana, la ganadora del Oscar
Renée Zellweger vuelve ahora a escribir su nombre en las quinielas de la
temporada de premios gracias a su interpretación de la inolvidable
actriz de filmes como Ha nacido una estrella.
Judy, que verá la luz en los cines españoles a principios de 2020, ya lidia con la polémica una vez que la mismísima Liza Minelli asegura
que no ha avalado ni participado en la película y que jamás ha tenido
ningún tipo de contacto con la propia Zellweger sobre la aproximación a
la figura de su madre. Estrenado en el festival de cine de Telluride, el filme dirigido por Rupert Goold cuenta el viaje de Garland a Londres para ofrecer cinco semanas de actuaciones
–con todas las entradas vendidas– en el club restaurante Talk of the
town, exhibiendo un deterioro físico y mental que no hacía sino
anticipar el fatal destino que se avecinaba pocos meses después.
La actuación de Zellweger es considerada por la crítica como una de las mejores del curso cinematográfico. Foto: Getty/BBC Films
Garland aterrizó en el aeropuerto de Heathrow en diciembre de 1968. Lo hizo con varios intentos de suicidio frustrados a sus espaldas y
completamente arruinada, perseguida por la Hacienda estadounidense y por
un buen número de promotores que la demandaban por incumplimiento de
sus contratos. Una vez que Hollywood decidió renegar por completo de ella a principios de la década, la artista intentaba ganarse la vida actuando de ciudad en ciudad, vendiendo en los carteles un aura de estrella ya extinto. «En 1967, cien mil personas fueron a ver su actuación en Boston al aire
libre, a pesar de una lluvia torrencial. Pero un año después, las cosas
le iban tan mal que estaba cantando en un pequeño bar de Manhattan por
100 dólares la noche», narra el escritor Gerald Clarke en la biografía Get Happy: The Life of Judy Garland. En Londres, la artista no encontró un hogar temporal o un retiro dorado, sino un refugio de compasión. “No sé si la ciudad todavía me necesita, pero yo si la necesito a ella. La gente me comprende y no noto la crueldad que tan a menudo siento en los Estados Unidos”, declaró al Sunday Express. El acuerdo con el club se extendía durante cinco semanas por valor de
tres mil libras cada una, lo que actualmente equivaldría a una cifra
cercana a los 55.000 euros semanales. Para la que una vez fuera la mayor
estrella sobre la tierra, ganadora de Oscar y Grammy, tener que
actuar cada noche mientras los comensales charlaban entre ellos o
degustaban una créme brûlée era la metáfora perfecta de la extrema
decadencia que había alcanzado su carrera. Según cuenta Ebert,
una noche los espectadores incluso llegaron a lanzar al escenario
panecillos después de que no consiguiera terminar la canción que ponía
el broche de oro a todas las veladas, la incunable Over the rainbow. Más allá del atractivo de ver en persona a un icono del cine, la
decepción era la tónica general en el patio de butacas. Llegaba tarde y
se iba pronto, por lo general ebria, luciendo una voz casi tan
desencajada como su propio rostro. El deterioro de la intérprete aquellos días se aceleraba a pasos
agigantados. Además de su añeja adicción al alcohol y a las drogas
–sobre todo barbitúricos, para paliar su insomnio crónico–, también se
encontraba enfrascada en la lucha por la custodia de los dos hijos que
tuvo con el que había sido su manager y tercer marido, Sidney Luft. Se casó cinco veces, la última a los pocos días de llegar a la capital británica con el músico Mickey Deans. Exresponsable de una discoteca, se conocían desde hacía un par de años
y, camuflado de médico personal, había pasado a convertirse en su
surtidor de drogas de confianza. Ella declaró ante los medios que era la
primera vez que “estaba enamorada de verdad”. Rosalyn Wilder, la
asistente de producción que acompañó a Garland durante su residencia
londinense, calificó
a Deans como un “hombre terrible”. “Si hubiera puesto un anuncio en el
periódico para buscar a la persona menos adecuada para hacerse cargo de
ella, no podría haber tenido una mejor respuesta”.
Judy Garland y Mickey Deans posan tras casarse por lo civil en el barrio de Chelsea. Foto: Getty
La cantante ofreció un concierto más en Copenhague, a la postre el
último de su carrera. Para entonces, como escribiría Peter Lennon en The Guardian,
solo era una “patética y devastada drogadicta”. La mañana del 22 de
junio, fue el propio Deans quien encontró el cuerpo inerte de Garland en
el baño de su residencia situada en el exclusivo barrio de Belgravia. Acababa de cumplir 47. La autopsia determinó que el fallecimiento se
debió a una sobredosis de barbitúricos. Por accidente o por
voluntad, la actriz se había levantado en mitad de la noche para ingerir
una nueva dosis de Seconal que terminó resultando fatal. Su funeral en el Upper East Side fue un acontecimiento multitudinario al
que acudieron más de veinte mil personas. Hasta nuestros días ha
llegado el mito de que fue la rabia por su fallecimiento la chispa que encendió la mecha del activismo gay tal y como lo conocemos. Considerada como el primer gran referente popular del colectivo (la
tildaban como “la Elvis de los gays”), lo cierto es que un buen número
de homosexuales estadounidenses se hacían la pregunta en clave “¿Eres
amigo de Dorothy?” para reconocerse entre ellos, en referencia a su
personaje en El mago de Oz.
Imagen del multitudinario funeral de Garland. Foto: Getty
Aunque muchos expertos son escépticos en cuanto a la correlación, históricamente se ha relacionado la histeria provocada durante el funeral de Garland con
los legendarios disturbios de Stonewall, que tuvieron lugar solo unas
horas después de la ceremonia y marcaron un antes y un después en la
lucha del colectivo LGTB. Otras afirmaciones sostienen que la
bandera arcoíris, diseñada por el artista Gilbert Baker, fue creada
tomando como referencia el Over the rainbow de Garland. Si en
su trágica vida se mostró incapaz de atravesar el anhelado arcoíris, en
su recuerdo queda la certeza de que fue imprescindible para que muchos
otros sí consiguieran hacerlo.
El
artista, fallecido el domingo a los 72 años, deja dos sociedades y dos
grandes casas que irán a parar, en buena parte, a su vástago.
Camilo Blanes, hijo de Camilo Sesto, en la capilla ardiente del artista en Madrid, el lunes 9 de septiembre.GTRESONLINEEl cantante Camilo Sesto falleció este domingo
a los 72 años y dejó un gran legad o. Aupado al éxito en los años
setenta y ochenta, en su medio siglo de carrera musical lanzó más de 40
producciones y vendió más de 100 millones de discos en todo el mundo. Un
éxito que le hizo llegar a poseer un poderoso patrimonio que queda
ahora como su herencia y que irá a parar, al menos en parte, a su único
hijo, Camilo Blanes Ornelas, de 35 años. La
relación entre padre e hijo ha sido complicada desde que el joven
nació. Camilín, como se le conocía desde pequeño, nació en México y allí
vivió durante muchos años con su madre, Lourdes Ornelas, fan de Camilo
Sesto. Durante su infancia y adolescencia residió con su padre en
España, que incluso se apartó de la música durante un lustro para
dedicarse a él. Más adelante, Blanes regresó a México, donde a
menudo se quejó de que el cantante le había impedido establecer una
mejor relación con su madre. Con el paso de los años, él mismo dio a entender en más de una ocasión que
el vínculo con su padre estaba más cerca de la admiración que de la
cercanía y el afecto. Ya en su país natal se casó con una joven de
nacionalidad suiza de la que se separó a los pocos meses, y también
trató de desarrollar una carrera musical que no ha logrado los frutos
deseados. Ahora, Blanes ha viajado a Madrid para despedir a su padre.
Camilo Jr. recibirá parte de la herencia de su padre. Aunque
el testamento no se ha hecho público y se desconoce a quién irá a parar
su patrimonio (en los últimos años las personas más cercanas a la
estrella fueron un administrador y su secretario), en el joven recaerán al menos dos tercios del mismo, la parte denominada "legítima". El cantante Camilo Sesto, en el auditorio James L. Knight Center de Miami, Florida (EE UU), el 19 de octubre de 2017.GIORGIO VIERAEFETras una multitudinaria capilla ardiente en la sede de la SGAE, en Madrid, el intérprete de Vivir así es morir de amor o Melina será
incinerado en Alcoy, Alicante, su localidad natal. El artista deja
casas, sociedades y dinero. El cantante vivía en un gran chalé de tres
plantas en la localidad madrileña de Torrelodones, de casi 500 metros
cuadrados de superficie, con piscina y un gran terreno de casi 10.000
metros. Precisamente allí, en su residencia habitual, es donde fue asaltado en enero de 2013, en un robo en el que le amordazaron y le sustrajeron joyas y 2.500 euros. La policía detuvo a los autores
del mismo seis meses después, en Cuenca. Propiedades similares a la
casa del intérprete en Torrelodones oscilan en el mercado entre los
500.000 y el millón de euros.
Además, Camilo Sesto posee otra vivienda en el norte de Madrid, en la
urbanización La Chopera (Las Rozas), que adquirió de obra nueva hace 10
años y que consta de un terreno de más de 2.000 metros cuadrados en los
que, entre otras construcciones, hay una casa de más de 300. El valor
de la propiedad en el mercado puede rondar entre los 500.000 y 700.000
euros. Junto al patrimonio inmobiliario y los ahorros de los que disponga el
cantante, también tiene una sociedad —precisamente con sede en
Torrelodones— para sus actividades musicales, cuyas últimas cuentas, de
2012, arrojan un patrimonio de más de 830.000 euros. Además, posee otra
más pequeña llamada Camilo Ediciones Musicales S. L. con un patrimonio
neto de 400.000 euros.