La joven se deja ver en lugares de moda, en fiestas de
juventud y en las plazas de toros.
Gran aficionada a la tauromaquia se
le relaciona desde hace más de un año con el torero Gonzalo Caballero.
El pasado fin de semana, la hija de la infanta Elena y Jaime de
Marichalar ha estado en San Sebastián con su grupo de amigos para
asistir a la fiesta de largo de Luis y Amina Martínez de Irujo, hijos de
Cayetano, el menor de los hermanos Alba.
El 22 de junio ella celebró su
fiesta, regalo de su abuelo don Juan Carlos.
En ella se mostró como una
joven alegre y divertida que no dudó en subirse al escenario junto al
DJ que amenizaba la fiesta para bailar.
La celebración estuvo a punto de
frustrarse días antes por el disgusto que la infanta Elena tenía con su
hija.
Un vídeo, que se convirtió en viral, presentaba una imagen
elocuente de Elena de Borbón y su hija
. En él pedía a su hija Victoria
que se tapara el tirante del sujetador, a lo que ella respondió con un
gesto airado.
La escena destapaba la tensión entre madre e hija. Ocurrió
en el Teatro Real de Madrid. Días antes, ambas discutían en el ascensor
de un hotel de Sevilla.
La Infanta reprochaba a Victoria haber llegado a
las siete de la mañana a la vez que aseguraba estar “harta” de su
comportamiento.
Vic
ha terminado el bachillerato y este curso va a estudiar en el CIS
College for International Studies, la exclusiva universidad privada
ubicada en la calle Velázquez de Madrid a la que también acuden Alba
Díaz, hija de Manuel Díaz El Cordobés y Vicky Martín Berrocal, y Almudena Lapique, sobrina de la socialité
Cari Lapique. Allí también va su hermano Felipe. El centro tiene fama
de ser muy caro —cuesta 20.000 euros al año— y muy poco exigente con sus
alumnos. Los dos hermanos han optado por Administración y Dirección de
Empresas. Vic es una joven deportista que ha heredado de su madre su pasión por la hípica y
de su abuela Sofía su devoción por la música; toca el piano desde niña y
dicen que muy bien. Al contrario que su hermano, ha sido muy buena
estudiante hasta este último curso, cuando se ha relajado. El
bachillerato lo ha hecho en el colegio St. George’s de La Moraleja. Sus
padres también la enviaron dos años al extranjero (el Reino Unido) para
mejorar su inglés. Ahora lo habla a la perfección, como el francés. Es
una gran aficionada a la tauromaquia y resulta habitual verla
acompañando a su abuelo don Juan Carlos en las plazas. También es una
chica de su tiempo, atenta a las redes sociales. Su Instagram @vicmarbor (Victoria Maricharlar Borbón) es privado y solo ha realizado 135 publicaciones.
Doña Sofía, con su hija Elena y sus nietos Victoria y Felipe.Borja B. HojasGetty Images
De esta manera, Vic ha heredado el papel de rebelde que poseía su hermano Felipe, que durante dos años ocupó portadas por sus líos en las discotecas de moda, sus amigos inconvenientes y sus malas notas. Pipe,
como le llaman en su familia, o Froilán, como se le conoce popularmente
aunque a él no le gusta, disfrutó de una juventud rebelde que trajo de
cabeza a sus padres y preocupó en el palacio de La Zarzuela al
convertirse en objetivo preferente de los paparazis. Ahora las tornas
han cambiado. Felipe tiene una nueva vida y su hermana Victoria es la rebelde. La relación del joven con Mar Torres parece que tiene mucho que ver.
La duquesa
de Sussex se dejó ver en las gradas del US Open animando a Serena
Williams, acudió a una clase de yoga y visitó a un amigo estilista.
Meghan Markle en el US Open de tenis, en Nueva York, el pasado sábado.TheImageDirect.comGTRES
Meghan Markle
ha aprovechado este fin de semana para descansar de la vida de palacio y
retomar su vida neoyorkina. La duquesa de Sussex ha viajado a Nueva
York sin la compañía de su esposo, el príncipe Enrique de Inglaterra, ni
de su hijo Archie, de cuatro meses. En este viaje de soltera, Markle se ha dejado ver en las gradas del US Open de tenis animando a Serena Williams. Aunque la tenista no logró vencer a su rival Bianca Andreescu, la duquesa aplaudió y apoyó en todo momento a su gran amiga. Para esta escapada, Markle optó por un look
informal con un vestido vaquero de corte camisero y cinturón de J. Crew
y una chaqueta larga de punto gris plata sobre los hombros. En las
gradas, la duquesa se sentó junto a la madre de Serena Williams, Oracene
Price. Detrás de ellas estaban la hermana de la tenista, Venus Williams
y la editora de la revista Vogue, Anna Wintour. Las cuatro compartieron confidencias y risas a lo largo del partido.
Sentado en la fila delante de Meghan Markle se encontraba también Alexis
Ohanian, el marido de Serena Williams y el padre de su hija Alexis
Olympia, de dos años. Sin embargo, el tenis no ha sido el único deporte protagonista de este
fin de semana para Meghan Markle. Según han publicado algunos medios
como Hello! o The Times, la duquesa ha aprovechado el
viaje a la gran manzana para practicar yoga en un centro ubicado en West
Village, una de las zonas más exclusivas de la ciudad. Se trata de un
centro ecológico, Modo Yoga, al que acudió a una clase de unas 60
personas. La duquesa, que acaparó todas las miradas, estuvo acompañada
de su gran amigo el maquillador Daniel Martin, quien se encargó de
maquillarla el día de su boda con el príncipe Enrique, en mayo de 2018.
Meghan
Markle, en las gradas del US Open de tenis de Nueva York, junto a la
madre y hermana de Serena Williams y la editora de 'Vogue', Anna
Wintour. Greg AllenGTRES
Martin fue uno de los primeros en visitar a Meghan Markle en Frogmore
Cottage poco antes de dar a luz y ahora la duquesa le ha devuelto la
visita coincidiendo con su cumpleaños, motivo por el que le regaló unos
coloridos dulces que el maquillador no dudó en compartir en su Instagram, agradeciéndoselo a su amiga Meg, el apelativo con el que se dirige a la duquesa. Meghan Markle siempre ha reconocido ser una gran adepta al yoga, ejercicio que empezó a practicar gracias a su madre, Dorian Ragland, que es instructora. Según publica Page Six,
Markle iba acompañada de dos oficiales de seguridad e intentó pasar
desapercibida durante la clase. “Algunos sonrieron al reconocerla, pero
nadie la molestó”, asegura un testigo. El portal estadounidense también
informa que la duquesa se alojó en la casa de su amiga Misha Nonoo, cerca del centro de yoga, en lugar de irse a un hotel.
Esta es la segunda vez que Markle viaja sola a Nueva York este año, ya lo hizo en febrero cuando visitó The Mark Hotel, en la zona de Manhattan, para celebrar su polémicobabyshower,
muy criticado por el dinero que costó y por su vuelta a Londres en un
avión privado (concretamente el avión de George y Amal Clooney, grandes
amigos de los duques). Sin embargo, esta sí es la primera vez que viaja
sin su hijo Archie desde que este llegara al mundo el pasado 6 de mayo. Este viaje llega unas semanas después de haber estado los duques de Sussex en el centro de la polémica
por utilizar aviones privados para sus vacaciones. A su regreso a
Londres, la duquesa pondrá rumbo a África junto a su marido y su hijo,
en su primer viaje oficial tras convertirse en madre y con el que continuarán con el legado de Lady Di.
El
diseñador pone a la venta su afamada casa La Vagnola, por la que han
pasado Sofia Loren, Gwyneth Paltrow o Constantino de Grecia, por 12
millones de euros.
Vista de Villa La Vagnola, de Valentino Garavani.Christie's Real State
El diseñador italiano Valentino Garavani, de 87 años y una de las últimas leyendas de la alta costura, influencer
antes de Instagram y también en la era de las redes sociales, tan
famoso o más que sus clientas y amigas, amante de lo bello y
perfeccionista acérrimo, ha decidido desprenderse de una de sus
mansiones más lujosas, la villa La Vagnola de la Toscana, un refugio
hecho a su medida.
El mítico modista ha puesto a la venta recientemente
por 12 millones de euros este tesoro inmobiliario que compró hace 33
años y que ha sido su nido de verano durante todo este tiempo. Por allí
han pasado infinidad de celebridades, atraídas por el lujo y por la
intimidad y la sugestión de los paisajes de la Toscana.
Como Sofia Loren,
confidente íntima y musa del sastre: de tantas veces que estuvo en la
mansión, Valentino y su antiguo socio y expareja, Giancarlo Giammetti,
acabaron poniendo el nombre de la actriz a una de las 15 habitaciones de
la casa.
La imponente villa, de 1.600 metros cuadrados, está
enclavada en uno de los cerros de la pequeña localidad medieval de
Cetona, en la provincia de Siena. Su historia está vinculada desde sus
orígenes a la ostentación. La mandó levantar en el año 1750 el noble
Salustio Terrosi para celebrar su matrimonio con Maria Antonietta
Vagnoli. Un espectacular parque de algo más de 10 hectáreas, delimitado
por un cinturón de olivos envuelve a la villa y contribuye a dar
privacidad a sus inquilinos. Fuera de la casa hay un anfiteatro de
piedra con 200 puestos en las gradas, una tumba etrusca del siglo VII
a.C., una sauna, una piscina y enormes jardines a la italiana
proyectados por el arquitecto Paolo Pejrone. El interior es un fiel reflejo de la magnificencia que siempre ha caracterizado a Valentino. Los lujos se distribuyen por doquier: techos y paredes suntuosamente
decorados, reproducciones de acuarelas austriacas de inicios del siglo
XIX, suelos de mármol y terracota, vidrieras y un largo etcétera que
culmina en la espléndida sala del billar, coronada por un majestuoso
fresco en el techo. Todo el diseño lleva la firma del desaparecido Renzo
Mongiardino, un notable arquitecto y decorador de interiores muy
aclamado en Italia y en el extranjero. Estuvo nominado en dos ocasiones
al Oscar en la categoría de mejor escenografía, trabajando a las órdenes
del director Franco Zeffirelli, en 1968 por La mujer indomable y en 1974 por Hermano sol hermana luna. Valentino, el pasado julio en París.CORDON PRE
Cuando Valentino y Giammetti compraron la casa lo hicieron con la
intención de pasar en ella largos periodos de reposo en verano.
Pero la
mansión, más allá de su exclusividad, también ha sido escenario de todo
tipo de eventos que han tenido como invitados a los amigos ilustres de
la pareja.
Lo que se ha vivido dentro de los muros de la villa La
Vagnola la convierte en guardiana de un mundo en extinción.
Fiestas y
pasarelas improvisadas estaban a la orden del día cada verano.
Cuando se reunían en este rincón de la Toscana iban a comer al
restaurante Nilo, uno de los más típicos y singulares de la zona, que
era un mesón que acabó convirtiéndose en un restaurante de gran calidad. En algunas ocasiones, también llevaban la comida a la villa para
disfrutarla en sus jardines.
Una imagen de Villa La Vagnola, de Valentino Garavani.CHRISTIE'S REAL ESTATE
La fortuna de Valentino, que tiene varias casas repartidas por el
mundo, destaca por su patrimonio inmobiliario. El modisto posee un
magnífico edificio en la Plaza España de Roma, donde está una de las
tiendas más grandes de su firma, y el Palacio Mignanelli, sede del histórico Atelier del diseñador. En Francia, cerca de París, Valentino tiene el Château de Wideville,
del siglo XVII y que fue construido por un ministro de Finanzas de Luis
XIII. El modisto italiano, que compró la residencia en 1995, le dio su
toque personal con decoraciones y artesanía de inspiración asiática.
Cada mes de julio celebra una gran gala allí, en la que la mayoría de
los invitados visten sus creaciones. Este año reunió a Marie Chantal Miller
y a su hija Olympia de Grecia; Rosario Nadal y su hija la princesa
Mafalda de Bulgaria; Karine de Brabant, Zoe de Givenchy, el arquitecto
Dax Miller, la duquesa Chantal Hochuli, la productora Colleen Bell, la
aristócrata Beatrice Vicenzini, la estilista Caroline Sieber y a Naty Abascal, entre otros.
Le
llamaban el niño genio y no ha defraudado: destapó el caso Weinstein,
ganó el premio Pulitzer y ha superado los traumas a los que parecía
condenado por la historia de su familia.
Ronan
Farrow, en una entrega de premios en Nueva York en mayo. En vídeo,
Farrow habla del caso Weinstein y de su familia en una entrevista en
2017.MIKE PONT (GETTY IMAGES) / VÍDEO: CBS SUNDAY MORNING
El célebre periodista Ronan Farrow, de 31 años, ríe por no llorar. En
2012 escribió en Twitter: "Feliz día del padre. O como lo llamamos en
mi familia, feliz día del cuñado". La broma hacía referencia a la
polémica relación que su padre, Woody Allen, mantiene con su hermana adoptiva Soon-Yi, 36 años menor que el director de cine. El chiste dio un giro inesperado un par de años después cuando su madre, Mia Farrow, sostuvo que "probablemente" el progenitor de Ronan era Frank Sinatra,
con quien estuvo casada entre 1966 y 1968. El humor del joven volvió a
desplegarse en las redes sociales. "Ey, todos somos 'probablemente'
hijos de Frank Sinatra", tuiteó. Pero a pesar de los escándalos
familiares, la meteórica carrera del joven es poca broma. El Pulitzer que recibió el año pasado por su reportaje de investigación sobre los abusos del productor Harvey Weinstein son solo una muestra de ello.
Lo llamaron Satchel O'Sullivan. El nombre era un homenaje al jugador de béisbol Satchel Paige y el apellido el de su abuela, la actriz Maureen O'Sullivan (Jane en Tarzán, 1932). Ahora es Ronan y describe a ese pequeño Satchel como un niño nerd que
en los recreos se quedaba conversando en la sala con los maestros y
llevaba todos los días tofu para la hora de comer. En casa compartía la
mesa con sus 10 hermanos adoptivos,
varios de ellos rescatados de países desfavorecidos. "Crecí frente a
Moisés, que tiene parálisis cerebral, y junto a mi hermana Quincy, cuya
madre era drogadicta, y Frankie-Minh que es ciega. Vi problemas y
necesidades", explicaba Ronan en 2013 a Vanity Fair. En ese
entorno se convirtió en un niño prodigio. A los 11 años entró a estudiar
Artes a la Universidad de Bard, convirtiéndose en el alumno más joven
en conseguir un diploma. Al año siguiente entró a estudiar derecho en Yale, institución de la que graduó a los 22 años. Durante ese periodo contrajo una infección en la pierna que lo obligó a
moverse en silla de ruedas o con muleta durante cuatro años.
Ronan Farrow, en brazos de Woody Allen y junto a su madre Mia y su hermana Dylan.David McGoughGetty Images
Mientras escalaba a pasos agigantados en su vida profesional, los
tabloides más sensacionalistas detallaban descarnadamente la ruptura de
sus padres. Pero el "niño genio", como lo describió The New York Times
años atrás, no se desvió de su sólido camino al éxito. Antes incluso de
acabar su segunda carrera, Ronan, de 21 años, comenzó a trabajar en el
departamento de Estado para el veterano diplomático Richard Holbrooke,
el elegido por Barack Obama
para representar a Estados Unidos en Afganistán y Pakistán. El paso
siguiente —como siempre en su carrera, de forma acelerada— fue
convertirse en asesor de Hillary Clinton
en la Oficina de la Juventud sobre Asuntos Globales. Con la ayuda de la
prestigiosa beca Rhodes cursó relaciones internacionales en la
Universidad de Oxford en 2011.
En un punto llegó el fracaso. Motivado por las expectativas generadas
en torno a su magnética figura, Farrow aceptó conducir un programa
vespertino de lunes a viernes en la MSNBC. Solía ser un invitado
habitual en la cadena televisiva y tenía un espacio popular sobre redes
sociales. Pero obtuvo una audiencia tan baja que solo estuvo en el aire
10 meses, los suficientes para abandonar sus deseos de cimentar una
carrera televisiva frente a la pantalla. "Las dos personas que vieron el
programa lo apreciaron: los dos espectadores, la mitad de ellos mi
madre", ha dicho en varias entrevistas sobre el asunto. El joven sigue
fiel a su estilo: se ríe para no llorar. Tras la cancelación de su programa, Ronan se quedó como corresponsal
en NBC News. Trabajaba en el equipo de investigación publicando
historias sobre corrupción, injusticias laborales, agresiones en las
universidades, entre otras. Un día le propuso a su editora rascar el
musgo de Hollywood
y sacar a la luz el racismo, la pedofilia y el acoso sexual de la
industria de las estrellas. Solo le compraron el último tema, sin tener
idea que cambiaría para siempre el modo de hacer en la meca del cine. Al
mordaz periodista le olía a podrido Harvey Weinstein. Primero fue a
entrevistar a la actriz Rose McGowan
que en una ocasión había tuiteado sobre él, sin mencionarlo, pero que
invitaba a juntar las piezas. Después de ella entrevistó a 300 fuentes
más.
Ronan Farrow, en el rodaje de 'Todos dicen I love you', de Woody Allen, en octubre de 1995.Ron GalellaGetty Images
Cuando por fin tenía la historia que delataría al depredador sexual,
la NBC le negó la publicación y no le renovó el contrato. Para entonces,
se enteró de que The New York Times también estaba trabajando
en un reportaje sobre los abusos sexuales del productor. Por si fuera
poco, se había visto obligado a mudarse de su piso de Columbus Circle
debido a amenazas que le hicieron temer por su seguridad. Weinstein ya
sabía lo que tramaba y había contratado agentes para que lo acecharan. A
la revista GQ le contó el año pasado que llamó a su pareja
llorando sin saber qué hacer (a pesar de ser muy elocuente en las redes
sociales, Farrow no suele hablar de su vida privada). "No sabía si alguna vez volvería a tener un trabajo como periodista", narró entonces. Pero Ken Auletta, del The New Yorker, tenía otro plan para él.
La historia del reportaje que engendró el movimiento #MeToo
es conocida. Pero los detalles del despido de la NBC y lo que tuvo que
afrontar Ronan por desafiar a un gigante de una de las industrias más
poderosas de Estados Unidos, no. Por eso el escritor publicará este 15
de octubre su segundo libro: Atrapa y mata: mentiras, espías y una conspiración para proteger a los depredadores. El texto promete revelar en formato thriller la otra cara del reportaje del Pulitzer. El adelanto que ha realizado Amazon
es de lo más atrayente: "Esta es la historia no contada de las tácticas
exóticas de vigilancia e intimidación desplegadas por hombres ricos y
conectados para amenazar a los periodistas, evadir la responsabilidad y
silenciar a las víctimas de abuso".