Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 sept 2019

El escándalo que persigue a Mar Flores y su nueva vida

La modelo aún recuerda el sufrimiento que le causó a ella y a su familia la publicación de unas imágenes en las que aparecía junto a Alessandro Lecquio en la cama, hace ya veinte años.

Mar Flores
Mar Flores, en Madrid, el pasado octubre.

 

El revuelo mediático que han organizado las confesiones de Cayetano Martínez de Irujo en el libro que acaba de publicar, De Cayetana a Cayetano, han devuelto a la actualidad la complicada relación amorosa que vivió con la modelo, y ahora diseñadora, Mar Flores.
 Una relación por la que el conde de Salvatierra peleó con la estricta casa de Alba, con su madre y sus hermanos, para poder oficializar y presentar al mundo a Flores como su pareja. Lo consiguió y fue de su brazo a la boda de su hermana Eugenia Martínez de Irujo con el torero Francisco Rivera Ordoñez en la catedral de Sevilla, celebrada en octubre de 1998.
 Allí estaba lo más granado de la sociedad como testigos de esa entrada triunfal, en la que ella iba impecablemente vestida con un elegante traje de chaqueta azul claro y mantilla y él con el vistoso uniforme de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
El cuento de la Cenicienta entre la modelo y el aristócrata —por muy díscolo que este fuera— acabó poco después cuando entró en liza otro conde de opereta, Alessandro Lecquio.
 Este latin lover de los años noventa, también ex de Ana García Obregón, apareció en unas fotografías en las que se le veía en la cama con Mar Flores. 
Ocurrió en enero de 1999 y la imágenes fueron portada de la revista Interviú, que rompió cifras de ventas. 
Uno de los damnificados de aquel escándalo, que ha perseguido a sus protagonistas durante años, fue el propio Martínez de Irujo, que poco después rompió con la modelo porque no supo o no quiso gestionar un triángulo amoroso que sucedió antes de su aparición en la vida de Mar Flores.
 Otro de los afectados fue Fernando Fernández Tapias, un acaudalado empresario que entonces era el presidente de la Confederación Empresarial de Madrid, y que fue el tercero en discordia en ese triángulo que él desconocía y en el que también jugaban Lecquio y Flores. 
La tercera perjudicada fue la propia modelo, que tuvo que desaparecer de escena durante meses e incluso llegó a tener que ser ingresada con un ataque de ansiedad. 

Elías Sacal y Mar Flores, ante el Palacio Real de Madrid. rn
Elías Sacal y Mar Flores, ante el Palacio Real de Madrid.
Veinte años después Cayetano Martínez de Irujo no ha olvidado el episodio y lo menciona en su reciente libro: “La modelo”, como la denomina sin llamarla por su nombre, “fue la horma de mi zapato en el peor de los sentidos.
 Yo, que pensaba que todas las mujeres estaban a mi disposición, saboreé mi propia medicina: era una mujer maquiavélica y fría, de doble personalidad”.
Ella volvió a escena en 2016 cuando se separó de Javier Merino tras 15 años ejerciendo de madre, anfitriona perfecta y esposa. Ahora Flores ha desvelado cómo se sintió en aquellos momentos convulsos de finales de los noventa en la revista ¡Hola!, acompañada de un posado que la muestra perfecta a sus recién cumplidos 50 años.
 Además de confesar que en el colegio se sentía “el patito feo porque con 14 años medía 1,82 y era la más delgada de la clase, Mar Flores recuerda, sin dar detalles escabrosos, aquel tiempo que la ha marcado para siempre:
 “Gestioné mi vida de una forma muy lógica, decente y razonable, pero se distorsionó. 
Lo sufrí, me hicieron daño, estuve muy expuesta. Fue una época dura, difícil”, afirma la modelo que ahora es también diseñadora de su propia firma, Mar Flores Madrid (MFM).

Confiesa que en ese momento no estaba preparada para afrontar el huracán que se la llevó por delante.
 “Ha sido sin duda uno de los momentos en los que me he sentido más perdida porque no podía llevar las riendas de mi propia vida. Daba igual lo que hiciera”.
 Ni ahora que afirma sentirse segura, madura y respetada puede recordar aquella época relajadamente: 
“En ese momento yo no era capaz ya de diferenciar lo que leía y se escribía de mí y lo que era la realidad. (…) Hubo un momento en el que ni yo me daba cuenta lo que era sí y lo que no, y gracias a Javier [su exmarido] que me quería y me veía desde fuera, pude salir de esa espiral”.

Ella volvió a escena en 2016 cuando se separó de Javier Merino tras 15 años ejerciendo de madre, anfitriona perfecta y esposa. Ahora Flores ha desvelado cómo se sintió en aquellos momentos convulsos de finales de los noventa en la revista ¡Hola!, acompañada de un posado que la muestra perfecta a sus recién cumplidos 50 años.
Según Flores en aquella época sufrió ella, sus padres y también sus hermanos.
 “Como yo misma no sabía cómo parar, mi cuerpo enfermó y me obligó físicamente a parar”. 
Tras su divorcio y su consciente retorno a la vida pública, madre ya de cinco hijos, la modelo y empresaria no ha podido escapar del interés que despierta su vida personal. 
Ahora se deja ver por las capitales más glamurosas del mundo de la mano de Elías Sacal, un rico empresario mexicano con quien mantiene una relación intermitente desde finales de 2016. Sobre él afirma:
 “Es la primera vez en mi vida que pienso que tengo una relación madura. 
Se da por hecho que si tienes una relación hay que planificar el futuro, pero en este caso solo pensamos en la calidad del día a día. (…) Ninguno de los dos pide más de lo que sabe que el otro puede dar. Es un buen equilibrio". 
Quizás el que lleva buscando años deslumbrada por los flashes de las cámaras de las que también precisa para continuar en la cresta de la ola.  

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Muere Camilo Sesto a los 72 años

El popular artista español, con 40 discos publicados, medio centenar de números uno en distintos países y más de 100 millones de copias vendidas, ha fallecido en la madrugada de este domingo.

El cantante Camilo Sesto durante una presentación en Madrid, en 2010.

 

El cantante Camilo Sesto ha fallecido este domingo a los 72 años, según ha comunicado su cuenta oficial en la red social Twitter y ha confirmado a EL PAÍS su representante Eduardo Guervos. "Lamentamos mucho comunicaros que nuestro gran y querido artista Camilo Sesto nos acaba de dejar. 
Descanse en paz". Camilo Sesto, nacido como Camilo Blanes en Alcoy, Alicante, en 1946, había publicado su último disco en noviembre de 2018 en el que recogía algunos de los éxitos cosechados en sus más de 40 años de carrera musical.

El cantante Camilo Sesto ha fallecido este domingo a los 72 años, según ha comunicado su cuenta oficial en la red social Twitter y ha confirmado a EL PAÍS su representante Eduardo Guervos. "Lamentamos mucho comunicaros que nuestro gran y querido artista Camilo Sesto nos acaba de dejar. Descanse en paz". 
Camilo Sesto, nacido como Camilo Blanes en Alcoy, Alicante, en 1946, había publicado su último disco en noviembre de 2018 en el que recogía algunos de los éxitos cosechados en sus más de 40 años de carrera musical.
Camilo Sesto había sido ingresado en la clínica Quirón de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón en la tarde de este sábado, por los problemas renales que padecía, según ha explicado el entorno del cantante a EL PAÍS.
 Sobre la 1.30 de la mañana ha sufrido una parada cardiorrespiratoria y los médicos han certificado su fallecimiento a las 4.30 de este domingo.

Fue una muerte inesperada. 
La delicada salud de Camilo Sesto (Alcoy, 1946) no hacía prever un desenlace inmediato.
 El anuncio del fallecimiento del autor de Vivir así es morir de amor ha provocado una oleada de pésames en las redes sociales, empezando por políticos como Pedro Sánchez o Albert Rivera. 
Un reconocimiento que al cantante le hubiera gustado tener en vida. Vivía solo (solía decir que por decisión propia) y prácticamente olvidado en su chalé de Torrelodones (Madrid).
 Únicamente en Latinoamérica seguía sonando su música a diario. Tras 50 años de carrera musical, más de 40 producciones discográficas, varios discos de platino, cientos de composiciones y más de cien millones de discos vendidos en todo el mundo, el músico decidió reinventarse por enésima vez en noviembre del año pasado. 
Publicó un nuevo álbum, Camilo Sinfónico, donde repasaba sus grandes y numerosos éxitos (las voces se tomaron de las copias originales) arropado por una orquesta sinfónica pero no hizo más promoción que una presentación simbólica en el madrileño Florida Park.
 Había perdido prácticamente su voz y se movía con dificultad.
Cantante, compositor y productor musical, sus obras han cubierto géneros como la balada, el pop y el rock. 
Su primer éxito llegó en 1971 cuando publicó el álbum Algo de mí, que se convirtió inmediatamente en número 1 y desde entonces, no paró.
 Su gran capacidad creativa se reflejó durante las décadas de los setenta y los ochenta, en las que llegó a publicar un disco al año. Esa intensidad creativa estuvo acompañada por sus innumerables giras de conciertos centradas en la totalidad de los países iberoamericanos, pero también en Estados Unidos (Nueva York, California y Florida) y Japón.
Camilo fue un adelantado a su tiempo.
 Fue precursor en España de los musicales cuando en 1975 montó y produjo, a su costa, la ópera rock Jesucristo Superstar, donde interpretaba al propio Jesucristo y contaba en el elenco con Ángela Carrasco como María Magdalena y con Teddy Bautista como Judas. 
 También ha compuesto canciones para otros artistas como Miguel Bosé —en 1976 dos canciones y produjo y compuso su primer disco—, o David Bustamante.
Su relación con las mujeres fue cuando menos extraña. Apenas se le conocieron idilios. Siempre fue un tipo solitario.
 Decía que no hubiera soportado la vida de casado.
 En 1983 nació su hijo Camilo Míchel, fruto de una relación con la mexicana Lourdes Ornellas y, tres años más tarde, escribió su autobiografía al mismo tiempo que decidió retirarse voluntariamente de los escenarios:
 "Me voy porque quiero hacerme mayor viendo hacerse mayor a mi hijo", declaró. Volvió a la música a principios de los noventa.

Dotado de voz aguda, perfecta dicción y amplia tesitura, sus canciones tratan temas de amor y de desamor, pero también de felicidad y alegría. 
Maestro de la interpretación, vivía sus composiciones intensamente con tonos desolados, pero también esperanzados, alegres y festivos. Durante su carrera se fue adaptando a los nuevos tiempos y fue pasando de las grandes orquestaciones y la utilización de coros femeninos, a unos ritmos más vivos con nuevas instrumentaciones más tecnológicas.
Poseedor de un repertorio propio abrumador, muy pocas veces ha versionado canciones ajenas.
 Se ha prodigado en duetos acompañado de artistas femeninas como Ángela Carrasco, Lani Hall, Alaska, Isabel Patton, Rocío Dúrcal o Marta Sánchez.
 En su repertorio figuran temas inolvidables pero su canción Vivir así es morir de amor ha trascendido a tres generaciones y es una de las más solicitadas en los karaokes.
Su público es mayoritariamente femenino y se ha mantenido fiel a lo largo de tres generaciones, a pesar de la variedad de géneros musicales con los que ha tenido que competir a lo largo de su extensa carrera: rock intenso, pop anglosajón, música disco, glam, punk, movida, soul, new age, grunge, o las músicas del mundo.

 

La viuda del fantasma................................................Javier Marías..

La gente de edad no suele decir tonterías. Cuenta cosas interesantes sin caer en “batallitas”, al menos los que son inteligentes.



La viuda del fantasma


Siempre me llevé bien con los ancianos, y con las ancianas en particular, a las que he dedicado algún artículo. 
Amigas de mi madre que la sobrevivieron, como María Rosa Alonso y Mariana Dorta, las dos canarias, o Pilar Osés; mi antigua profesora del colegio Carmen García del Diestro, conocida como “la señorita Cuqui”; 
Rosa Chacel y más tarde su hermana Blanca.
 Con alguna de ellas sólo mantuve relación epistolar, apenas las vi en persona. 
Entre los varones, visité durante años a Vicente Aleixandre y también cruzamos unas pocas cartas, lo mismo que con otro poeta, John Ashbery, que vivía en Nueva York. 
Con el profesor de Oxford Sir Peter Russell tuve más relación, ya que he incluido a un personaje que se le parece sobremanera en dos o tres de mis novelas.
 Con mi propio padre, Julián Marías, que murió a los 91, he ampliado el trato después, al convertirlo en ficción bajo el nombre de “Juan Deza”.
 A todos estos ancianos y ancianas los echo mucho de menos, a cada uno en sí mismo y al “conjunto”: la gente de edad no suele decir tonterías, o no tiene tiempo para ellas. 
Cuenta cosas interesantes sin caer en “batallitas”, al menos los inteligentes, y cuantos he mencionado lo eran.
Al igual que Ferlosio, no acostumbraban a darse pisto, por utilizar una expresión antigua, y además sabían escuchar las cuitas y perplejidades. 
Están Marisol Benet, hermana mayor de Juan, activa y despierta a sus 94 o 95 años, y mi divertidísima tía Tina o Gloria, que ya ha cumplido 93.
 Pocas son, en comparación con la abundancia de tiempos pasados. Por eso me alegra enormemente haber hecho nueva amistad (aún tenue y solamente epistolar) con una anciana inglesa de 91, que resulta ser la viuda de uno de mis actores predilectos, Rex Harrison. Murió en 1990, así que, dada la desmemoria del mundo, no lo conocerán las generaciones jóvenes.
 O quizá sí, gracias a su papel más famoso, el del Profesor Henry Higgins de My Fair Lady.
 Puede que algunos lo recuerden como el Julio César de Cleopatra o como el Papa guerrero Julio II de El tormento y el éxtasis, con Charlton Heston enfrente interpretando a Miguel Ángel.
 Los cinéfilos no habrán olvidado su mirada sagaz en la extraordinaria Mujeres en Venecia, de Mankiewicz.
 Pero para mí es sobre todo el Capitán Daniel Gregg de otra pe­lícula de Mankiewicz, de 1947, que su director miraba con condescendencia y que a mí me parece una obra maestra, El fantasma y la señora Muir.
Le dediqué un largo artículo hace mucho, es quizá la película por la que siento más debilidad, y cada vez que me piden listas de mis favoritas la incluyo, aunque reconozca que hay decenas de ellas objetivamente mejores. 
Así que descubrir hace poco, por la amable mediación de Joana Maria Vives, que su viuda, Lady Mercia Harrison, no sólo me leía y preguntaba por alguno de mis personajes, sino que le hacía ilusión tener dedicado un libro mío, me supuso un regalo, si no del cielo, sí del viejo fantasma que me conmueve cada vez que lo veo, el Capitán Gregg. 
No pude por menos de enviarle a Ginebra, donde Lady Mercia vive, un ejemplar en inglés del volumen que contiene aquel antiquísimo artículo sobre El fantasma y la señora Muir, junto con unas letras.
 La viuda, que fue la sexta mujer de Rex Harrison y es grandísima lectora y apasionada de la ópera, me contestó con gracia y con un instantáneo cariño que no he hecho nada para merecer.
 Me correspondió con un librito de citas varias escogidas por Rex Harrison, me quiso hacer llegar una tarta de nueces y miel, y en una de sus notas manuscritas me contó lo siguiente: una tarde, estando ella y Rex Harrison de gira teatral, Lady Mercia (que aún no era Lady, puesto que su marido no fue nombrado Sir hasta un año antes de su muerte) entró en la habitación y se encontró a “RH” —así se refiere a él— con lágrimas en los ojos ante la televisión, que emitía en aquellos momentos El fantasma y la señora Muir
Rex Harrison le dijo: “Esta no estaba mal. De hecho, estaba muy bien”. Y añadía Lady Mercia: “RH era una persona extremadamente tímida y dolorosamente autocrítica, así que para mí fue inaudito que saliera este comentario de él. 
Pero, como era ambivalente respecto a los elogios, no sé cómo habría aceptado la generosa opinión que usted tiene de su talento”.
 Rex Harrison, que había estado casado con la actriz Kay Kendall (elegante y graciosa, muerta joven de leucemia) y con la también actriz Lilli Palmer (protagonista de otra película por la que siento debilidad, Espía por mandato, con William Holden), se desposó con Mercia Tinker a los 70 años, luego hubo de ver la obra maestra de Mankiewicz en televisión con más edad.
 Quiero creer que lo que hizo que se le saltaran las lágrimas no fue verse en blanco y negro con treinta y tantos años menos y en una  
interpretación perfecta, sino que percibió, desde la distancia, cuán emotiva es en verdad esa película considerada “menor”.
 Yo soy incapaz de verla sin una permanente sonrisa en los labios y un permanente nudo en la garganta, y a medida que me hago mayor más me cuesta soportar el nudo. 
No saben cuán contento me pone tener entre mis amistades recientes a una nueva anciana, lectora, generosa, lista, afectuosa, y que además es la viuda de mi queridísimo fantasma el Capitán Daniel Gregg.
 Yo soy incapaz de verla sin una permanente sonrisa en los labios y un permanente nudo en la garganta, y a medida que me hago mayor más me cuesta soportar el nudo. No saben cuán contento me pone tener entre mis amistades recientes a una nueva anciana, lectora, generosa, lista, afectuosa, y que además es la viuda de mi queridísimo fantasma el Capitán Daniel Gregg.