Gustavo Dudamel
acostumbra a presentarse en los ensayos con unos vaqueros y se
arremanga la camisa a semejanza de un escolar travieso. Camina ligero
entre los atriles y se encarama al podio con una mueca sonriente,
entusiasta, generosa. Es
el director de la orquesta, el amo, pero le desmienten el aspecto
adolescente y la indumentaria estudiantil. Exactamente como ocurre con
los datos asombrosos de su pasaporte: Gustavo Dudamel, 38 años, natural
de Barquisimeto (Venezuela). He aquí la referencia mesiánica de la dirección contemporánea. Lo comprobaron en el Festival de Perelada (Cataluña) los melómanos convocados este 10 de agosto, aunque ya lo ungieron cautelarmente Daniel Barenboim, Claudio Abbado y Simon Rattle,
valedores de una santísima trinidad que ha arropado los pasos de
Dudamel custodiándolo con los honores y las atenciones de un heredero. La madrina, en cambio, se llama Martha Argerich. Huraña y hermética en su dimensión pública, pero entusiasta cuando se
le menciona al muchacho del pelo rizado y los hoyuelos seductores. “El
resultado musical de la Orquesta Simón Bolívar supera al de la Filarmónica de Berlín. No hablo de técnica ni de virtuosismo, sino de musicalidad. Que es más difícil”. Se refiere Argerich a la agrupación “de” Gustavo Dudamel, aunque la
reputación internacional del joven maestro le ha llevado a convertirse
en maestro titular de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. El contrato subraya la filia de Dudamel al continente americano sin
menoscabo de una agenda que convoca a las grandes agrupaciones
sinfónicas y que interpela al don de la ubicuidad. Tanto se requiere a
Dudamel por su talento como por sus cualidades de telepredicador y
proyección comercial. Se ha convertido en un icono del boom latino y en un personaje people. Lo demuestra su boda en Las Vegas con la actriz española María
Valverde. Sucedió en 2017, el mismo año que Dudamel había inaugurado en
el podio de todos los podios, o sea, el Concierto de Año Nuevo al frente de la Filarmónica de Viena. El “sello amarillo” de la Deutsche Grammophon madrugó para ficharlo
en 2005. Quizá para dar un sentido circular a las anécdotas familiares:
Gustavito se ponía a dirigir con un palito en la mano cada vez que su
padre hacía girar los vinilos de Karajan, bucle premonitorio en la
ejecutoria de quien se define a sí mismo como un cumplidor de utopías,
un hacedor de imposibles. Dudamel pone como ejemplo el coro de las Manos
Blancas. Niños sordos y mudos de Venezuela que interpretan música
“porque la llevan dentro”. Una dimensión espiritual que redunda en la
devoción de Gustavo a la Divina Pastora de Barquisimeto.
LUIS GRAÑENA
Gustavo Dudamel
acostumbra a presentarse en los ensayos con unos vaqueros y se
arremanga la camisa a semejanza de un escolar travieso. Camina ligero
entre los atriles y se encarama al podio con una mueca sonriente,
entusiasta, generosa.
Es
el director de la orquesta, el amo, pero le desmienten el aspecto
adolescente y la indumentaria estudiantil El “sello amarillo” de la Deutsche Grammophon madrugó para ficharlo
en 2005. Quizá para dar un sentido circular a las anécdotas familiares:
Gustavito se ponía a dirigir con un palito en la mano cada vez que su
padre hacía girar los vinilos de Karajan, bucle premonitorio en la
ejecutoria de quien se define a sí mismo como un cumplidor de utopías,
un hacedor de imposibles. Dudamel pone como ejemplo el coro de las Manos
Blancas. Niños sordos y mudos de Venezuela que interpretan música
“porque la llevan dentro”. Una dimensión espiritual que redunda en la
devoción de Gustavo a la Divina Pastora de Barquisimeto.
Se le requiere en todas partes por su talento, pero también por su inmensa proyección comercial
Ya se lo dijo al Papa en Roma, aunque Benedicto XVI, melómano,
pianista y militante de Mozart, no tuvo la fortuna de asistir a los
ensayos extravagantes del prodigio. No habla Dudamel en ellos de
compases ni de pormenores técnicos. Tampoco se expresa con autoridad ni
se deja llevar por las prosaicas tentaciones jerárquicas del cargo.
Prefiere dirigirse a los músicos como un narrador de cuentos. Mucho más
cuando tiene delante la partitura de Villalobos y cuando maneja con
habilidad seductora el encanto del acento caribeño. “Esta música es
nostalgia. Imagínense ustedes tomando una caipiriña en una playa de Río. Y acordándose de su novio o de su novia, que están lejos. Ese es el
estado de ánimo que se necesita para tocar Villalobos”, decía Dudamel a
los atónitos profesores de la Orquesta Filarmónica de Radio France. . Exactamente como ocurre con
los datos asombrosos de su pasaporte: Gustavo Dudamel, 38 años, natural
de Barquisimeto (Venezuela). He aquí la referencia mesiánica de la dirección contemporánea. Lo comprobaron en el Festival de Perelada (Cataluña) los melómanos convocados este 10 de agosto, aunque ya lo ungieron cautelarmente Daniel Barenboim, Claudio Abbado y Simon Rattle,
valedores de una santísima trinidad que ha arropado los pasos de
Dudamel custodiándolo con los honores y las atenciones de un heredero..
La madrina, en cambio, se llama Martha Argerich.
Huraña y hermética en su dimensión pública, pero entusiasta cuando se
le menciona al muchacho del pelo rizado y los hoyuelos seductores. “El
resultado musical de la Orquesta Simón Bolívar supera al de la Filarmónica de Berlín. No hablo de técnica ni de virtuosismo, sino de musicalidad. Que es más difícil”. Se refiere Argerich a la agrupación “de” Gustavo Dudamel, aunque la
reputación internacional del joven maestro le ha llevado a convertirse
en maestro titular de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. El contrato subraya la filia de Dudamel al continente americano sin
menoscabo de una agenda que convoca a las grandes agrupaciones
sinfónicas y que interpela al don de la ubicuidad. Tanto se requiere a
Dudamel por su talento como por sus cualidades de telepredicador y
proyección comercial. Se ha convertido en un icono del boom latino y en un personaje people. Lo demuestra su boda en Las Vegas con la actriz española María
Valverde. Sucedió en 2017, el mismo año que Dudamel había inaugurado en
el podio de todos los podios, o sea, el Concierto de Año Nuevo al frente de la Filarmónica de Viena. El “sello amarillo” de la Deutsche Grammophon madrugó para ficharlo
en 2005. Quizá para dar un sentido circular a las anécdotas familiares:
Gustavito se ponía a dirigir con un palito en la mano cada vez que su
padre hacía girar los vinilos de Karajan, bucle premonitorio en la
ejecutoria de quien se define a sí mismo como un cumplidor de utopías,
un hacedor de imposibles. Dudamel pone como ejemplo el coro de las Manos
Blancas. Niños sordos y mudos de Venezuela que interpretan música
“porque la llevan dentro”. Una dimensión espiritual que redunda en la
devoción de Gustavo a la Divina Pastora de Barquisimeto.
Se le requiere en todas partes por su talento, pero también por su inmensa proyección comercial
Ya se lo dijo al Papa en Roma, aunque Benedicto XVI, melómano,
pianista y militante de Mozart, no tuvo la fortuna de asistir a los
ensayos extravagantes del prodigio. No habla Dudamel en ellos de
compases ni de pormenores técnicos. Tampoco se expresa con autoridad ni
se deja llevar por las prosaicas tentaciones jerárquicas del cargo. Prefiere dirigirse a los músicos como un narrador de cuentos. Mucho más
cuando tiene delante la partitura de Villalobos y cuando maneja con
habilidad seductora el encanto del acento caribeño. “Esta música es
nostalgia. Imagínense ustedes tomando una caipiriña en una playa de Río.
Y acordándose de su novio o de su novia, que están lejos. Ese es el
estado de ánimo que se necesita para tocar Villalobos”, decía Dudamel a
los atónitos profesores de la Orquesta Filarmónica de Radio France. Porque el mesías de Barquisimeto proviene de una tierra
incontaminada. No mira el reloj en los ensayos ni se preocupa de las
horas que dedica al estudio: “Mi maestro me decía que para descansar ya
tendremos el descanso eterno”. Su maestro es José Antonio Abreu, sobrenombre de un demiurgo venezolano cuya misión cultural, pedagógica, redentora, consiguió aglutinar a 600.000 jóvenes en una red impresionante de orquestas, conservatorios y escuelas. Se llama el Sistema y nada tiene que ver con el obtuso academicismo de
Europa ni con la esterilidad de los conservatorios continentales. Dudamel viene del Nuevo Mundo al Viejo para resolver el problema de la
cuestión sucesoria: “Traigo pasión, ilusión, ganas. Y admito que me
sorprende donde he llegado, pero no es el fruto de casualidad ni de
suerte”. Dudamel también quería haber llegado al funeral de Abreu en 2018,
pero tuvo que renunciar por haberse enemistado con el régimen de Maduro. El presidente venezolano lo había proscrito un año antes, como
represalia a un tuit en el que criticaba la dureza del régimen
bolivariano y exigía que se escuchara la voz de sus compatriotas. Maduro le reprochó su falta de ética tanto como le podía haber
reprochado su falta de memoria, precisamente porque Dudamel condescendió
con la ferocidad del tirano durante demasiados años y transigió con que
la revolución del Sistema fuera convertida en un instrumento de
propaganda en tiempos de Chávez y de Maduro. Es la letra pequeña de un expediente impecable, el lado oscuro de un
director de orquesta cuyo carisma ha inspirado una secuela audiovisual —Mozart in the Jungle— y cuyo reino está por iniciarse. Lo decía Barenboim: la vida de un director de orquesta empieza a los 50 años.
Se le requiere en todas partes por su talento, pero también por su inmensa proyección comercial
Ya se lo dijo al Papa en Roma, aunque Benedicto XVI, melómano,
pianista y militante de Mozart, no tuvo la fortuna de asistir a los
ensayos extravagantes del prodigio. No habla Dudamel en ellos de
compases ni de pormenores técnicos. Tampoco se expresa con autoridad ni
se deja llevar por las prosaicas tentaciones jerárquicas del cargo.
Prefiere dirigirse a los músicos como un narrador de cuentos. Mucho más
cuando tiene delante la partitura de Villalobos y cuando maneja con
habilidad seductora el encanto del acento caribeño. “Esta música es
nostalgia. Imagínense ustedes tomando una caipiriña en una playa de Río.
Y acordándose de su novio o de su novia, que están lejos. Ese es el
estado de ánimo que se necesita para tocar Villalobos”, decía Dudamel a
los atónitos profesores de la Orquesta Filarmónica de Radio France.
Las
temperaturas algo más bajas previstas para hoy invitan al optimismo
después de tres días de lucha incansable contra las llamas. El calor, la
poca humedad y el viento alimentan el fuego desde el pasado sábado: a
última hora de ayer seguía sin control en algunas zonas frente a uno de
los mayores operativos de extinción desplegados en la historia del
Archipiélago. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en
funciones, Luis Planas, se desplazó a la isla y anunció que hoy se
sumarán cuatro aeronaves a las 16 que ya están trabajando en la zona,
cuatro de ellas hidroaviones procedentes de la Península.
Planas, que calificó el incendio de “gravísimo”, explicó que también
se ha enviado un dron de última generación para sobrevolar la zona
afectada durante la noche. Eso permitirá a quienes coordinan las labores
de extinción conocer la virulencia de las llamas para que la respuesta
sea “lo más eficaz posible”. En los trabajos para atajar el fuego
participan unas 600 personas durante el día y 400 durante la noche. “La
prioridad es evitar pérdidas de vidas humanas, así como minimizar los
daños materiales y humanos”, dijo el ministro, que lamentó lo abultado
de las cifras registradas hasta ahora: 6.000 hectáreas quemadas y 9.000
evacuados.
Llamas y humo del incendio vistos desde Moya (Gran Canaria).Borja SuárezREUTERS | ATLAS
El incendio en la isla de Gran Canaria,
que comenzó el sábado, continúa devorándolo todo a su paso. Con más de
6.000 hectáreas arrasadas, el fuego obligó ayer a desalojar a unas 9.000
personas. Llamas de más de 50 metros de altura se adentraron en el Parque Natural de Tamadaba, considerado el pulmón verde de Gran Canaria,
sin que los servicios de extinción pudieran hacer nada para frenar su
avance. Con algunos focos aún fuera de control, un dispositivo de más de
1.000 personas trabaja día y noche para controlar el incendio más devastador en lo que va de año en España.
as
temperaturas algo más bajas previstas para hoy invitan al optimismo
después de tres días de lucha incansable contra las llamas. El calor, la
poca humedad y el viento alimentan el fuego desde el pasado sábado: a
última hora de ayer seguía sin control en algunas zonas frente a uno de
los mayores operativos de extinción desplegados en la historia del
Archipiélago. El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en
funciones, Luis Planas, se desplazó a la isla y anunció que hoy se
sumarán cuatro aeronaves a las 16 que ya están trabajando en la zona,
cuatro de ellas hidroaviones procedentes de la Península.
Planas, que calificó el incendio de “gravísimo”, explicó que también
se ha enviado un dron de última generación para sobrevolar la zona
afectada durante la noche. Eso permitirá a quienes coordinan las labores
de extinción conocer la virulencia de las llamas para que la respuesta
sea “lo más eficaz posible”. En los trabajos para atajar el fuego
participan unas 600 personas durante el día y 400 durante la noche. “La
prioridad es evitar pérdidas de vidas humanas, así como minimizar los
daños materiales y humanos”, dijo el ministro, que lamentó lo abultado
de las cifras registradas hasta ahora: 6.000 hectáreas quemadas y 9.000
evacuados.
Las próximas 48 horas serán cruciales en la contención del fuego,
aunque el jefe de servicio técnico de Medio Ambiente del Cabildo de Gran
Canaria, Luis Fernando Arencibia, aseguró que los trabajos durarán aún
más de dos días. “Podemos estabilizar alguno de los flancos, pero con
tanta extensión va a ser muy difícil que se reduzca el comportamiento
del fuego y poder darlo por estabilizado”, señaló. Los esfuerzos de los
servicios de extinción se concentraban ayer en el flanco derecho del
perímetro, que afectaba al Parque Natural de Tamadaba.
Las llamas devoraban los bosques de pino canario que ocupan parte de
las 7.500 hectáreas de este espacio protegido. Declarado Reserva de la
Biosfera por la Unesco, considerado el pulmón verde de Gran Canaria y
hogar de decenas de especies autóctonas que podrían verse amenazadas,
según los expertos.
Una imagen de la isla de Gran Canaria desde el satélite Terra en la que se aprecia la columna de humo del incendio.EFE/EPA/NASA
Las autoridades daban por perdida buena parte de la zona debido a que
la altura de las llamas, de hasta 50 metros, y los difíciles accesos
impidieron a los efectivos trabajar por vía terrestre por el miedo a
quedar atrapados. Pese al avance sin control, las autoridades
confirmaron que algunas zonas del pinar se habían librado de las llamas,
aunque todo dependerá de cómo evolucione el viento. El presidente
canario, Ángel Víctor Torres, calificó el incendio de “drama
medioambiental” y destacó que los equipos de extinción están
concentrando sus esfuerzos en proteger las zonas habitadas.
El fuego, del que aún no se ha determinado el origen, comenzó el
pasado sábado en el municipio de Valleseco, al noroeste de la isla, y
hasta ayer había obligado a evacuar a 9.000 personas de más de 50
núcleos poblacionales de ocho municipios, de las que 546 durmieron en
alguno de los diferentes albergues habilitados a tal efecto. Los
esfuerzos se concentraban sobre todo en contener el avance hacia los
municipios de Agaete y La Aldea, el frente más complicado —donde se
encuentra el Parque Natural de Tamadaba—, así como hacia Tejeda, donde
el fuego se mantenía activo. Los focos que habían llegado a acercarse
peligrosamente a zonas habitadas lograron ser contenidos gracias al
trabajo del operativo, dijo el jefe de servicio de la Dirección General
de Seguridad del Gobierno canario, Florencio López.
Más de 37 grados
El presidente canario se mostró optimista y aseguró que hoy bajarán
las temperaturas y subirá la humedad, lo que favorecerá las labores de
extinción. Sin embargo, el Gobierno mantiene activa la alerta por calor
en la isla y la Agencia Española de Meteorología (Aemet) mantiene,
además, el aviso naranja en zonas orientadas al sur, con termómetros que
podrían marcar más de 37 grados. El delegado de la Aemet en Canarias
advirtió de que las temperaturas volverán a subir el jueves y el
viernes. Lo devastador del incendio, cuya columna de humo se ve incluso en una
imagen captada desde el espacio por el satélite Terra de la NASA, no ha
afectado de manera directa a la gran afluencia de turistas en la isla
en esta época del año. La mayor parte de la actividad hotelera se
concentra en zonas de costa, lejos del epicentro del fuego, y todas las
conexiones aéreas y marítimas funcionan con normalidad. La isla de Gran Canaria (846.717 habitantes) va camino de cerrar su
agosto más negro. En los últimos 10 días ha sufrido tres incendios. El
primero, el pasado 10 de agosto en el municipio de Artenara, en la zona
ahora afectada por el fuego que permanece activo, y entonces arrasó
1.163 hectáreas. Apenas tres días después se quemaron otras 160 en el
incendio en Cazadores (Telde).
La música
de ‘Érase una vez en... Hollywood’ revela los planteamientos estéticos
del cineasta más pop y ha generado un disco que ningún algoritmo podría
inventar.
Margot
Robbie baila en un fotograma de 'Érase una vez en... Hollywood', la
última película de Quentin Tarantino. En vídeo, tráiler de la película.
Cuenta Quentin Tarantino
que, cuando termina un guion, acude a su sala de música. Allí, rodeado
por su considerable colección de discos, escrupulosamente ordenados por
estilos, busca chispas, el elemento catalizador: las canciones, las
piezas instrumentales que acompañarán a las secuencias. Resulta
esencial, desde luego, la música del inicio, que determinará el talante,
el pulso de la película.
Acompañado por Mary Ramos, la asesora musical de sus
producciones, Quentin va detallando sus selecciones. Atención: no se
trata de sugerencias, grabaciones que se colocan de forma temporal hasta
que un compositor profesional haga su trabajo o aparezca algún tema
accesible (y barato). Tarantino quiere esos títulos y se llevará un
disgusto si no se consiguen los derechos (aunque, naturalmente, cuenta
con alternativas). Musicalmente, es omnívoro, así que no tiene
inconveniente en utilizar scores de películas ajenas, como muestra en Érase una vez en... Hollywood: una melodía de Maurice Jarre sacada de El juez de la horca, de John Huston,
o artistas identificados con otros territorios del cine: aquí recupera a
I Cantori Moderni di Alessandroni, octeto vocal que colaboró con Ennio
Morricone. En
su nueva obra, el principal hilo conductor de la música es la emisora
KHJ, muy popular en el periodo de tiempo en el que se desarrolla la
acción. La llamada “Boss Radio” pinchaba los éxitos del momento, con la
particularidad de sumar al Top 100 de Billboard discos
únicamente apreciados en la zona de Los Ángeles y algunos caprichos de
los locutores. Pensada para gente que se movía en coche, Tarantino
coloca así mucho rock con impulso: Bob Seger, los Box Tops, Mitch Ryder,
los primeros Deep Purple. El equipo de Tarantino también indagó entre círculos de fanáticos de
la Onda Media y localizó 17 horas de grabaciones de KHJ hechas entre
1968 y 1969: oyentes que registraron programas completos, con las
presentaciones de sus locutores, la publicidad, el tiempo. El director
decidió que eso también entraría en la película: recordaba el impacto
del doble elepé con las canciones de American graffiti, que incorporaba la voz del muy legendario Wolfman Jack, que incluso aparecía en aquella película de George Lucas. Animan la película bastantes éxitos de grandes figuras (Joe Cocker,
Simon & Garfunkel, los Rolling Stones, Aretha Franklin) que no han
sido repescados en el disco oficial, editado por Sony. Por el contrario,
Tarantino se deleita en destacar temas de Paul Revere & the
Raiders, grupo más identificado con el agreste sonido garajero del
Noroeste de Estados Unidos que con el refinado pop de Los Ángeles. Es un
guiño para enterados: los Raiders fueron producidos por Terry Melcher,
hijo de Doris Day, amigo de Charles Manson y anterior inquilino de la
casa de 10050 Cielo Drive donde Sharon Tate y sus amigos serían
masacrados. El secreto de Tarantino como selector musical es que domina el canon
del pop pero insiste en buscar fuera de lo comúnmente aceptado . Para la
fiesta en la Mansión Playboy, recurre a un olvidado grupo comercial, los
Buchanan Brothers, alardeando de donjuanismo en Son of a Lovin’ Man. Redime a Los Bravos de la injusta etiqueta de grupo-de-un-solo-éxito al utilizar su lúbrico Bring a Little Lovin’. Hasta referencia el marginado movimiento chicano de Los Ángeles con The Village Callers y su irresistible Héctor.
Tarantino quería ser estricto con la cronología: no suenan canciones
posteriores a 1969, aunque Lana del Rey y otras estrellas actuales
estaban dispuestas a grabar música exclusiva para la película. También
esquiva clásicas obvias: California Dreamin’, himno
inmortalizado por The Mamas & The Papas, está presente pero en la
ralentizada lectura del puertorriqueño José Feliciano. Igual ocurre con The Circle Game, seguramente el primer tema firmado por Joni Mitchell que se difundió fuera del mundillo del folk, aquí en la orquestada versión de Buffy Sainte-Marie.
Tarantino, en la tienda Amoeba, en Los Ángeles, en 2009.NOEL VASQUEZ (GETTY)
Con su prestigio y su presupuesto, podría pensarse que Tarantino
tiene acceso a toda la música que le apetezca. Y no. Tras el uso de Stuck in the Middle With You,
de Stealers Wheel, en una escena repugnante de Reservoir dogs, algunos
autores —o sus editoriales— quieren evitar esas manchas indelebles. Quentin ha reconocido que, para Érase una vez en... Hollywood, no pudo conseguir composiciones firmadas por Jimmy Webb o Laura Nyro.
Otros no tienen inconvenientes en verse asociados con momentos de
violencia.
Es el caso del grupo Vanilla Fudge, que habitualmente
torturaba canciones ajenas.
Incluso se aceptó que Tarantino hiciera un
remontaje de su You Keep Me Hangin’ On, al servicio de las necesidades cinematográficas.
Confiesa Quentin que esa fue una de las labores más gratas de la posproducción.
Junto a un grupo de amigos,
la pareja disfruta de unos días en un yate donde Isabel ha lucido
prendas informales, como vaqueros, tops blancos y un caftán.
Pero han sido sus instantáneas con un traje de baño bicolor en amarillo y naranja las que más fascinación han causado.
Y es que, si el pasado verano, la socialité demostró su buena forma física cuando fue fotografiada en bikini en Maldivas, casi doce meses después vuelve a generar la misma admiración. Con 68 años cumplidos el pasado febrero, la pregunta general es la misma: ¿cómo mantiene esa espectacular figura?
Para Isabel, la constancia es fundamental: en su última entrevista para ¡HOLA!,
publicada hace menos de un mes, explicaba que "es muy importante tener
rituales de belleza que sigamos diariamente". Aunque hablaba del caso
concreto del sol y los efectos perjudiciales que puede tener para la
piel si no se toman medidas, ser constante es una máxima que también
aplica en otras
Su entrenador, Iván Perujo, revelaba que la socialité está muy comprometida con sus dos sesiones semanales de ejercicios funcionales y electroestimulación, una rutina que completa con otros ejercicios de bajo impacto como pilates o estiramientos
También la alimentación saludable es un pilar fundamental en el estilo de vida de Isabel Preysler.
Comenzar el día con un vaso de agua templada con limón es uno de los hábitos desintoxicantes que comparte con modelos como Gisele Bündchen. Además,
es una buena forma de mantener una dieta equilibrada durante toda la
jornada ya que, según han demostrado distintos estudios, resulta más
fácil cuidar toda tu alimentación diaria si lo haces desde la primera
comida.
Isabel completa su dieta con magnesio y Omega 3, entre otros
micronutrientes importantes para mantenerse sana y joven.
Sin embargo, no parece obsesionada con
seguir una dieta restrictiva, ni mucho menos, ya que, en la mencionada
entrevista, Isabel Preysler revelaba un curioso dato: en su bolso nunca falta el chocolate.
Su predilección por este dulce es conocida, además de muy beneficiosa para la piel ya que el chocolate negro aporta antioxidantes, combatiendo así el envejecimiento, igual que hacen otros de sus otros rituales diarios como son desmaquillarse y protegerse siempre del sol.