Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

15 jul 2019

Lo que queda de Marbella y sus míticas fiestas de la ‘jet set’

La etapa de Jesús Gil marcó un punto de inflexión en la ciudad malagueña que fue centro del glamur internacional en los años ochenta y ahora trata de recuperar su brillo.

De izquierda a derecha: Margit Ohlson, George Hamilton, Elizabeth Taylor, Adnan Khashoggi y Jaime de Mora y Aragón.
De izquierda a derecha: Margit Ohlson, George Hamilton, Elizabeth Taylor, Adnan Khashoggi y Jaime de Mora y Aragón.

 

La actriz Brigitte Bardot y su esposo Gunther Sachs, con Alfonso De Hohenlohe, ahijado de Alfonso XIII, en Marbella, en 1968. 
La actriz Brigitte Bardot y su esposo Gunther Sachs, con Alfonso De Hohenlohe, ahijado de Alfonso XIII, en Marbella, en 1968.
En los 80 el glamur inundó por completo una Marbella que ya superaba los 100.000 habitantes, solo el 20 por ciento nacidos allí. En 1985 Olivia Valère, reina de la noche, abrió su primera discoteca en Puerto Banús.
 Aquel año Khashoggi dio una fiesta de cumpleaños que aún se recuerda.
 La foto de su esposa Lamia acompañada de Brooke Shields ilustró la portada de la revista ¡Hola! del 10 de agosto.
 Marbella era un filón.
 “Aquellos famosos eran accesibles.
 Y vinieron tantos que dieron un brillo especial a la ciudad”, afirma Andrés Lanza, que ha fotografiado la vida social marbellí desde los años setenta hasta el pasado mayo, cuando se jubiló.
“Marbella nunca fue el pueblo de pescadores que se mitificó. Pero sí una ciudad atractiva y agradable”, cuenta José Luis Rodríguez, alcalde entre 1983 y 1987.
 En su mandato multó a Gil con 81 millones de pesetas por una construcción ilegal. Sin quererlo ni saberlo, animó al constructor a entrar en política
Gil entendió que levantar pisos era más fácil (y el negocio, mayor) si llegaba a la alcaldía.
 Como refleja la serie de HBO El Pionero, lo hizo en 1991.
 Todo cambió. La jet set empezó a irse. 
“No les gustaba aquel personaje”, subraya András Lanza.
 Aun así, la inercia del mito siguió unos años:
 Cynthia Lennon adquirió una casa, Prince otra y Khashoggi seguía apareciendo en las fotos, ahora con Gil.

Julián Muñoz e Isabel Pantoja, por las calles de Marbella, en 2003. 
Julián Muñoz e Isabel Pantoja, por las calles de Marbella, en 2003.
Uno de los síntomas de la caída de la vieja Marbella fue la marcha de Sean Connery y su mujer, hartos del urbanismo omnipresente. Su casa fue demolida y convertida en apartamentos en una operación que a punto estuvo de llevar al actor ante los tribunales en el caso Goldfinger.
 Las estancias del rey Fahd en el palacio Mar Mar se distanciaron en el tiempo y, sin él, adiós al maná de los petrodólares. 
El Martinete —de Antonio el Bailarín—, Villa Sagitario —de Gunilla von Bismarck— y Los Gitanillos —de Lola Flores— han sido vendidas o sacadas a subasta en los últimos años.
 Las huellas de una etapa irrepetible fueron borradas por el barro de los escándalos. 
Gil fue tres veces a prisión. Luego llegaron Julián Muñoz, Isabel Pantoja y Juan Antonio Roca.
 El caso Malaya fue el estoque final.

Olivia Valère y Gianluca Vacchi, en Marbella, en 2017. 
Olivia Valère y Gianluca Vacchi, en Marbella, en 2017.
El rastro de la jet set se perdió durante el gilismo y sus descendientes tomaron nuevo rumbo.
 Apenas el Conde Rudi, Gunilla y Luis Ortiz siguen hoy dando guerra.
 “La nueva Marbella es de los dj”, anunciaba Olivia Valère hace cuatro veranos al celebrar el 30 aniversario de su primer local. Ahora las caras conocidas se esconden en fiestas privadas y suben sus propias fotos a Instagram. 
Ha vuelto el turismo americano, también suecos y suizos ligados a la banca o a las tecnologías, pero no se les ve. 
Incluso los oligarcas rusos prefieren –en general– la intimidad. 
 Algunos acuden al restaurante de Dani García. Otros, al festival Starlite, cuya cena benéfica siempre está a reventar.
 Allí son fijos Antonio Banderas y Eva Longoria, que esta misma semana llegaba la ciudad junto a su bebé.
Antonio Banderas, Sandra Garcia San Juan y David Bisbal, en el festival Starlite, el pasado agosto. 
Antonio Banderas, Sandra Garcia San Juan y David Bisbal, en el festival Starlite, el pasado agosto.
En la programación musical del Starlite de 2019 caben Maluma, Sting, Bertín Osborne y Taburete. Un espejismo de aquella Marbella. 
Sigue contando con el puerto más lujoso de Europa y el Marbella Club tiene por delante ocho fiestas temáticas en El Patio, espacio diseñado por Hubertus de Hohenlohe, hijo de Alfonso.
 También miles de turistas siguen apostando por la ciudad para sus veranos. 
Pero las estrellas ya solo se ven en las fotos que los restaurantes con tradición cuelgan en sus paredes.
 Testimonios de una época que se fue para no volver.

Isabel Pantoja desvela que Juan Gabriel le pidió matrimonio

La cantante recupera la imagen de estrella en su última aparición televisiva y habla de su relación con el artista mexicano y de cómo es su vida tras volver de 'Supervivientes'.

isabel pantoja juan gabriel 

Isabel Pantoja este domingo durante su intervención en 'Supervivientes'. Cordon Press
 
¡Se acabó!, que diría la canción de otra conocida folclórica, Isabel Pantoja ha vuelto y parece que lo hace dispuesta a recuperar su imagen perdida.
 Este domingo volvió a ser la estrella del programa que Telecinco dedica ese día a su reality estrella, Supervivientes, y lo hizo como la diva de la canción que no se mostraba así desde que tuvo que ingresar en la cárcel el 21 de noviembre de 2014 por blanqueo de capitales.
Tras acabar sus días de prisión, a principios de marzo de 2016, una vez cumplidas las dos terceras partes de su condena a dos años y serle concedida la libertad condicional, Isabel Pantoja estaba libre pero parece que mentalmente no tanto.
 Desde entonces ha actuado en algunos conciertos pero mentalmente ha estado encerrada en Cantora, la finca situada cerca de Sevilla que heredó de su marido, el torero Francisco Rivera Paquirrí, que murió en 1984 a causa de una cogida en la plaza de Pozoblanco. 
Su participación como concursante en Supervivientes parece haberla liberado de lastres y si Telecinco ha decidido convertirla en su estrella, la cantante parece dispuesta a recoger el testigo y volver a lo grande.
 El primer símbolo de que este parece un nuevo estreno para la cantante sevillana es que apareció en el programa vestida de amarillo: "Siempre he debutado de amarillo y he tenido los éxitos más grandes, por eso he escogido este color", comentó tras su entrada triunfal. 
Después se sometió a la entrevista de Jordi González y volvió a dejar constancia de que ha decidido cambiar el chip. 
Pantoja está hablando públicamente en pocos días más de lo que lo ha hecho casi en la última década y su última revelación ha tenido al cantante mexicano Juan Gabriel como protagonista.
Las especulaciones sobre su relación sentimental siempre han estado en el aire y la tonadillera decidió despejarlas de una vez por todas:
 "Nunca he hablado de él, para mí siempre ha sido y será mi compadre, mi hermano mayor, mi confidente, el ser, junto a mi familia, que más he querido en mi vida", afirmó. 
"Es cierto que me pidió matrimonio, cuando mi hijo tenía cuatro años", desveló por primera vez.
 "Quería que fuera su esposa, conociéndonos los dos, respetándonos los dos.
  Le dije que no, cantando.
 Él lo entendió perfectamente.
 A pesar de ese Atlántico que nos separaba, me sentí muy orgullosa de lo que teníamos".
Pantoja siguió recordando a Juan Gabriel y afirmó que se había arrepentido muchas veces de haber rechazado su proposición: "Después de mi marido sé que jamás habría encontrado a una persona que me comprendiera tan sumamente bien. 
Yo lo aceptaba como era, sencillamente como era, un genio para la eternidad".
La cantante también habló de su madre, doña Ana, quien fue su eterna acompañante en sus comienzos en el mundo artístico y ahora vive con ella pero tiene un delicado estado de salud:
 "Cuando salí", dijo en referencia al momento en el que tuvo que abandonar el concurso por prescripción médica. "para mí lo más importante era ver a mi madre. 
Cuando la dejé estaba bastante malita y cuando he vuelto he visto que me ha reconocido perfectamente.
 Para ella estaba cantando en América y cuando le dije que ya no me iba más me abrazó y para mí eso es mejor que haber ganado". Isabel Pantoja no olvidó resaltar la importancia de su madre en su carrera:
 "Soy artista gracias a mi madre. Le hice caso absolutamente en todo.
 Gracias a ella, que lo vio cuando tenía siete años y a toda la gente que me sigue, soy lo que soy. 
Estoy orgullosa de los que soy, como artista y como persona".
Como otros concursantes que han regresado de una prolongada estancia en situaciones límite en el concurso de Telecinco, Isabel Pantoja contó que aún se está adaptando a la vida normal y que su estancia en Honduras todavía se nota en sus costumbres cotidianas: "El hambre se me ha quitado por completo, se me habrá quedado el estómago pequeño.
 Me levanto a las cuatro de la mañana y me acuesto a las seis de la tarde y estoy todo el día en la piscina". 
Una afirmación que relacionó con el modo de vida que ha llevado durante las 10 semanas que ha pasado en la isla y con la que incluso llegó a bromear: "Le he dicho a mi cuñado que me eche tres o cuatro sardinas en la piscina".

 

La azotea de un mítico edificio de Le Corbusier se transforma en 'batcueva' este verano

El artista californiano Alex Israel celebra así el 80 cumpleaños del hombre murciélago en La Cité Radieuse de Marsella, y los 30 de la película 'Batman' de Tim Burton.


batman marsella le corbusier
La obra 'Bat señal, 1989' de Alex Israel iluminará la ciudad de Marsella hasta agosto desde lo alto de La Cité Radieuse. |

 

Hasta finales de agosto, quien visite Marsella en una noche despejada se encontrará con algo extraño en el cielo: una "batseñal" en el edificio proyectado por Le Corbusier, La Cité Radieuse.
 El gesto, que celebra este año el 80 cumpleaños del personaje de Batman, convertirá así la ciudad portuaria en una especie de Gotham provenzal en los meses estivales. 
La instalación que acoge la azotea del famoso edificio comunal de Le Corbusier y creada por el artista californiano Alex Israel, también festeja los 30 años desde el estreno de la película de Tim Barton, basada en el personaje de DC Comics.
Además de la batseñal en el cielo, en una de las salas del ático del edificio, un espacio muy apropiadamente similar a una (bat) cueva, se expone uno de los coches que se utilizó en la película, un auténtico Batmóvil de 1989 que se exhibe en la penumbra y rodeado de humo como de discoteca.

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'Bat Señal 1989', Alex Israel, 2019. |
La idea de proyectar la batseñal surgió casi como una broma. Ito Morabito, el diseñador francés multidisciplinar es también el propietario y principal impulsor del MAMO, el espacio expositivo en la azotea de Le Corbusier. 
Llevaba tiempo empeñado en tener a Alex Israel, uno de los artistas más buscados por marcas como Louis Vuitton o Rimowa (que patrocina la muestra) para encargarle una intervención en el espacio como invitado este verano. Israel primero dijo que no. 
“Pero puedes hacer lo que quieras”, insistió Morabito, que también responde al nombre de su marca, Ora Ïto. 
“Puedes poner el símbolo de Batman sobre Marsella si te da la gana”, le dijo.
 Y con eso se lo ganó.

Cemento, leyendas y un crisol de arte contemporáneo

Israel había visto fotos del edificio de Le Corbusier, señalando que “con todo ese cemento”, le había parecido muy Gotham. 
“Yo conocía, como todo el mundo, esa leyenda de Marsella como ciudad muy dura.
 Me dijeron que en los 60 todos los días moría alguien en las calles”.
 Al alcalde de Marsella, que le entregó la Medalla de Oro de la ciudad el día de la inauguración, no le haría mucha gracia escuchar eso. 
Esa imagen, que perpetúa también la serie Marseille de Netflix, ya no se corresponde del todo con la realidad de una ciudad, la segunda más grande de Francia, problemática pero inmersa en un largo proceso de regeneración que se apoya entre otras cosas en el arte y la arquitectura. 
batman marsella le corbusier
Ora Ito y Alex Israel, los precursores de la 'batransformación' de Marsella.
Para Morabito, restaurar la azotea de la Cité Radieuse y utilizarla como espacio para exposiciones y actos culturales fue algo distinto. Marsellés de nacimiento, tuvo desde niño cierta fascinación por el edificio, que se levanta rodeado de pinos en una zona alejada del centro. 
“Recuerdo que venía a dibujarlo cuando estaba en la escuela”.
 Hace diez años, el diseñador que ha firmado proyectos tan diversos como los interiores de las oficinas de LVMH o el metro de Niza, se enteró de que la terraza, que incluye una sala y el solario con ducha que Le Corbusier creó para promover la vida urbana al aire libre, estaba en venta.
 Lo compró y dedicó tres años a restaurarlo de la mano de la fundación que vigila el legado del arquitecto, que se aseguró de que se empleaban materiales y técnicas como los que se usaron cuando se levantó el bloque entre 1947 y 1952.
“Descubrí que Le Corbusier había organizado aquí un festival de arte de vanguardia, que mezclaba música, danza y escultura. Pasó por ahí todo el mundo. Yves Klein, Dubuffet, Jean Tinguely… y quise hacer algo parecido”.
 Rebautizó el espacio como MAMO, por “Marsella” y “Modulor”, la unidad que inventó el arquitecto suizo para concebir sus obras de talla humana.
 “Yo no soy nada místico –explica Morabito– , pero la manera en la que escojo a los artistas para el MAMO sí es un poco mística.
 Hasta que me obsesiono con alguien no hago una exposición. Tiene que ser algo que tome mi mente y con lo que no pueda vivir. Daniel Buren no lo quería hacer y yo me puse a dormir delante de su casa hasta que me dijo que sí”.
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La instalación 'mondrianesca' que realizó Daniel Buren en 2014. |
Finalmente, el artista conceptual francés sí instaló en 2014 una serie de paneles multicolor y varios elementos geométricos que respondían a los famosos colores del edificio, que Le Corbusier tomó prestados de Mondrian. 
 El artista Olivier Mosset también ha creado obras específicas para el MAMO, llevando a la azotea de la Cité Radieuse una de sus Harley Davidson. 
Si Dan Graham se encargó de instalar unos pabellones transparentes que alteraban la espectacular vista de Marsella que hay desde la terraza; Felice Varini, se atrevió a pintar el gris del cemento con rojos y amarillos que generaban ilusiones ópticas.

Hace dos años, Jean Pierre Raynaud colocó en la terraza una enorme flecha señalando al interior, donde se exponían algunas de sus obras más famosas. “La flecha dice ‘aquí está pasando’ pero también ‘éste soy yo yo’, es uan forma aceptable de vanidad, no de pretensión”, se explicó señalando que, de no activar esa forma de ego, el edificio es tan potente que se come a la obra.
batman marsella le corbusier
'ICI' de Jean Pierre Raynaud, aglutinó las mejores obras del artista en 2017. |
“Todos los artistas que han expuesto en el MAMO hasta ahora eran mayores, veteranos. Alex es el primer joven.
  Lo puede hacer porque tiene una identidad muy fuerte, un universo propio”, dijo Morabito sobre Israel, que se dio a conocer con su serie de vídeos titulados As It Lays, en los que entrevista a personalidades de Los Ángeles haciéndoles preguntas aparentemente absurdas.
 En las sillas del programa de Oprah que Israel consiguió en una subasta y que utiliza para su falso talk show se han sentado personalidades desde Gwyneth Paltrow a Kris Jenner.
Durante el resto del verano, convivirán con el Batmóvil los cientos de vecinos que todavía residen en lo que Le Corbusier definió como “una máquina para vivir”.
 Si quieren, pueden pasar semanas sin salir del edificio.
 Dentro hay una guardería, una pequeña piscina, un café-restaurante, una sala para dibujo, una biblioteca y varias tiendas, muchas de ellas propiedad de fanáticos del diseño y la arquitectura que también viven entre sus anchos pasillos.
 Hay incluso un hotel, llamado, cómo no, Le Corbusier, en el que cualquiera puede alojarse para vivir una inmersión total en el Movimiento Moderno.
 



14 jul 2019

Sin máscaras, sin subterfugios, sin retórica..............Juan José Millás.....

Sin máscaras, sin subterfugios, sin retórica