El humorista, de 64 años, ha sufrido "una reacción epiléptica", según ha informado su representante.
Millán Salcedo en el espectáculo teatral 'En mis trece 2.0'.Millan Salcedo
El humorista Millán Salcedo, excomponente de Martes y Trece,
se encuentra ingresado en el hospital Sagrado Corazón de Sevilla, según
ha confirmado a Efe fuentes del Grupo Quiron, al que pertenece este
centro sanitario.
El cómico, de 64 años, fue trasladado al hospital este
martes debido a "una reacción epiléptica", según han indicado a Europa
Press desde su agencia de representación.
El humorista y escritor se
encuentra bien y si la evolución sigue siendo positiva está previsto que
reciba el alta hospitalaria en los próximos días.
Salcedo, la mitad de Martes y Trece, hasta que el dúo que formaba con Josema Yuste
se separó en 1997, después de éxitos en televisión del calibre de su
imitación de las trillizas de Julio Iglesias y el célebre número de las
empanadillas de Encarna que interpretaron en la Nochevieja de 1985.
Martes y Trece conseguía que sus apariciones en la pequeña pantalla
tuvieran repercusión durante semanas.
Tras la disolución de Martes y Trece, que había iniciado su andadura como trío a finales de los años 70 con Fernando Conde, Millán dirigió su carrera profesional hacia el teatro. "Uno de los motivos por los que yo dejé Martes y 13 era porque lo nuestro se había pasado de madre", ha contado Salcedo en una entrevista en Icon. "¡Actuábamos en campos de fútbol y en plazas de toros! Yo quiero ver a
la gente, no puedo soportar mirar al vacío. ¿Qué comunico si no veo los
ojos y la sonrisa del público? Pero el empresario solo piensa en
negocio, ¡en el de la empanadilla! No, el de las empanadillas se fue
hace un montón de tiempo, Martes y Trece nos separamos hace 20 años".
El
excuñado aventurero de la infanta Elena dice que hubo muchos que no
supieron comportarse humanamente con su hermano cuando sufrió un ictus
en 2001.
Jaime de Marichalar en París, el pasado marzo. GTRESLos fantasmas familiares siempre vuelven y así lo corroboran las declaraciones que Álvaro de Marichalar, el hermano aventurero de la exfamilia política de la infanta Elena, ha realizado a la revista ¡Hola! este
miércoles sobre su hermano Jaime. "Cuando mi hermano Jaime", afirma el
deportista, "sufrió un ictus, se le calumnió intentando fusilar su
honorabilidad. Lejos de conseguirlo, él se llenó de fuerza, combatió
heroicamente su enfermedad y venció a todo y a todos dándonos un ejemplo
imbatible y poniendo en triste evidencia a todos aquellos que no
supieron comportarse humanamente, educadamente, dignamente y
noblemente", manifiesta a la publicación. Estas palabras se refieren a los rumores y ríos de tinta que corrieron sobre las posibles causas que provocaron la esquemia cerebral que sufrió Jaime de Marichalar
el 22 de diciembre de 2001. El que era todavía marido de la infanta
Elena tenía en aquel momento 38 años y el accidente vascular sucedió
mientras se encontraba haciendo deporte en el gimnasio madrileño al que
acudía puntualmente. Se trata de una afección que normalmente afecta a
personas de mayor edad y que a él, una vez salió del hospital le provocó
dificultades para hablar y andar, de las que se ha ido recuperando
progresivamente.
Durante la entrevista también le preguntan si considera que
la prensa ha sido injusta con su hermano y su respuesta deja entrever un
sí rotundo: "Alguna prensa –demasiada en mi opinión– es injusta y
agresiva con las personas que no nos sometemos a la dictadura de lo
políticamente correcto. Jaime representa, como toda nuestra familia,
unos principios y actitudes que molestan a quienes no los pueden ejercer
por carecer del compromiso y valor necesarios".
Jaime de Marichalar y la Infanta Elena en Segovia en 2004.GTRESÁlvaro de Marichalar también defiende que a su hermano –situado en el
foco mediático desde que contrajo matrimonio con la infanta Elena el 18
de marzo de 1995 en la catedral de Sevilla– se le ridiculizó en algunas
ocasiones por ser un adelantado a su tiempo: "Ha sido pionero",
explica. "Cuando iba en patinete, algunos se reían. Ahora todos van en
patinete por Barcelona o Madrid. Cuando hablaba por teléfono con manos
libres, todos le miraban. Ahora todos hablan con manos libres. Tiene una
sensibilidad estética que admiran y copian muchas personas, pero
siempre hay quien lo intenta denigrar desde la cobarde difamación". Marichalar opina que estas agresiones verbales también afectan a su sobrino Felipe, el nieto mayor de los reyes eméritos,
don Juan Carlos y doña Sofía: "Es muy buena persona. Está forjando
principios sólidos y convicciones fuertes. Creciendo rápido y
manifestando libremente su impresionante personalidad. Como nosotros y
tantas otras personas, sufre las injustas y cobardes agresiones de
algunos medios de comunicación que manipulan su realidad inventando lo
que les conviene en cada momento", dice de él su tío.
Victoria, la hija menor
de la infanta Elena y Jaime de Marichalar, también pasa por la lupa del
tío más mediático de su familia paterna: "Es muy original, muy
elegante, muy en su sitio y con mucha responsabilidad. La veo idéntica a
mi madre", afirma en referencia a María Concepción Sáenz de Tejada,
condesa de Ripalda. Tiene su mismo porte, su elegancia, su cuello, su
ademán y sus gestos de buena persona. En mi opinión no hay nada más
elegante que ser buena persona y Victoria es muy elegante".
Álvaro de Marichalar en Barcelona en junio del pasado año.GTRES
Todas estas declaraciones las realiza Álvaro de Marichalar en un
reportaje realizado en su ático del barrio de Salamanca de Madrid con
motivo del inicio de su próxima aventura en la que realizará la misma
travesía en barco que hace 500 años hizo la expedición organizada por
Carlos I. Un viaje que supuso la primera circunnavegación del planeta y
que ayudó a demostrar que el mundo es redondo. Un recorrido que
Marichalar aprovechará para mostrar cómo están los océanos 500 años
después de aquel viaje y los problemas que les afectan a causa de las
actividades humanas.
Tras más
de 20 años investigando, el periodista Tom O’Neill publica un libro que
desmonta varios puntos y lugares comunes sobre los asesinatos que
conmovieron a EE UU en 1969.
Charles Manson es escoltado al juzgado, en 1969. En vídeo, siete respuestas que definen a Charles Manson.AP / VÍDEO: EPV
La noche del sábado 9 de agosto de 1969 algo cambió para
siempre en la sociedad estadounidense.
Los asesinatos perpetrados por
los secuaces de Charles Manson en el 10050 de Cielo Drive (Los Ángeles)
que acabaron de manera salvaje con la vida Sharon Tate y el bebé que
llevaba en su vientre, Abigail Ann Folger, Wojciech Frykowski, Steven
Earl Parent y Jay Sebring —completados la noche siguiente con la macabra
muerte de Leno y Rosemary Labianca— perduran en la memoria colectiva y
siguen creando teorías y motivando cientos de publicaciones.
Ahora que
se acerca el 50 aniversario llega este 18 de julio a España Manson. La historia real
(Tom O'Neill, Roca) un libro que parte con la misión suicida de rebatir
la tesis oficial, establecida en el juicio por el fiscal Vincent
Bugliosi y después remachada en el true crime más famoso y vendido de la historia, Helter Skelter (Contra), elaborado por el propio fiscal y el escritor Curt Gentry.
Si estos crímenes nos siguen fascinando, como bien decía el escritor Kiko Amat,
no es porque sean los más brutales, ni los que más víctimas causaron,
que no lo fueron, sino porque son raros, muy raros, y algunas de las
explicaciones son insuficientes.
Fruto de 20 años de investigación, el
libro de Tom O'Neill no entra en teorías conspiranoicas y, como le pasa a
cualquiera que se haya visto inmerso en este relato de horror, es
incapaz de llegar a conclusiones definitivas.
No esperen sorpresas ni
teorías de la conspiración.
Sí un detallado inventario de
manipulaciones, contradicciones y fallos de la investigación y el
posterior proceso contra la Familia.
O'Neill cree que hay un problema esencial con la narración monumental que es y no deja de ser Helter Skelter:
obvia personajes, líneas de investigación, testigos… Lo que sigue es
una recapitulación de los mayores agujeros detectados por el autor de Manson. La historia real.
¿Quién era Terry Melcher y por qué no fue interrogado?
Melcher era un famoso productor de música, hijo de
Doris Day, que tuvo una relación amistosa con Manson -el grado depende
de quién lo cuente- al que promete un contrato para producir un disco y
luego pasa de él.
Manson conoció a Melcher a través de Dennis Wilson,
batería de The Beach Boys y adepto de la Familia, que llegó a dejar
vivir en su mansión a Susan Atkins, Tex Watson,
Patricia Krenwinkel, Linda Kasabian y Leslie Van Houten y compañía.
Hasta ahí, la historia conocida.
Ahora bien, desde el entorno del grupo
californiano se alertó a la policía poco después de los crímenes de la
presunta implicación de Manson y los suyos y el productor, John Sparksy,
y el jefe de gira, Steve Despar, corroboran en sendas entrevistas con
O’Neill que ,tras los asesinatos, Wilson se convirtió en un paria en el
mundo de la música por su relación con Manson.
Entonces ¿Por qué no se
investigó desde el principio esta línea? ¿Por qué no se los detuvo hasta
meses después? Melcher nunca fue llamado a testificar y no es uno de
los personajes de Helter Skelter. Cuando O’Neill contacta con
él para entrevistarlo, este suelta:
“Se supone que Vince [Bugliosi]
tenía que ocuparse de esto y ahora resurge todo”.
O’Neill habla con Bugliosi varias veces a lo largo de la elaboración del
libro.
En esas conversaciones este lo amenaza y trata de amedrentarlo.
El fiscal, fallecido en 2015, era conocido por su carácter altanero, su
beligerancia y su inmenso ego. O’Neill tiene, además, tres testigos que
sitúan a Melcher en el rancho de Spahn, un lugar abandonado donde vivía
la Familia, al menos tres veces tras los asesinatos, algo que la versión
oficial niega.
¿Por qué se prescindió del testimonio de alguien tan
cercano a Manson?
Por qué se obvió la relación con otros crímenes?
La teoría de Bugliosi era muy clara: Charles Manson controlaba al
resto de miembros de la Familia y los manipulaba mediante el uso masivo
de drogas, especialmente LSD, muy en boga en la época. Para poder
condenarlo por conspiración para asesinar, el fiscal necesitaba que esto
quedara claro y que la sociedad viera a un hippy manipulador y
violento -enloquecido con la idea de desatar una guerra racial haciendo
creer que las muertes eran obra de los Panteras Negras- que ordena
matar sin piedad. Los asesinatos de Labianca del día siguiente tenían
explicación en el contexto de esta locura generalizada y peligrosa. Si
había habido antes otros, estos tenían que quedar fuera del marco.
Y ahí es donde entra en juego Gary Allen Hinmann, un profesor de UCLA y
gurú budista al que Manson y los suyos frecuentaban.
Un grupo de
miembros de la Familia lo torturó con el objetivo de que les dijera
dónde estaban los 21.000 dólares que en teoría había recibido como
herencia.
Al final, fue asesinado tras cortarle una oreja con una
espada.
En las paredes pintaron con su sangre dos palabras “Political
Piggy”. ¿Les suena? Es casi lo mismo que pintaron en Cielo Drive unos
días después ("Pig").
El acusado formal por el asesinato, Bobby Beausoleil,
hizo una llamada al rancho de la Familia en la que sugería que tenían
que ayudarlo a salir.
Es arriesgado afirmar que la masacre de la casa
Roman Polanski (que estaba de viaje) fue solo una maniobra para
demostrar que Beausoleil no era responsable de la muerte de Hinmann
pero, entonces.
¿Por qué la investigación oficial obvió la sugerencia de
Charlie Guenther -uno de los mejores agentes del Departamento del
Sheriff de Los Ángeles, que resolvió entre otros el caso Cotton Club-
de establecer una relación entre ambos asesinatos?
Además, Stephen Kay,
de la oficina del fiscal en aquella época, reconoce ante la grabadora
de O’Neill que recibió órdenes durante el juicio de no relacionar un
caso con otro.
Charles Manson es escoltado al juzgado, en 1969. En vídeo, siete respuestas que definen a Charles Manson.AP / VÍDEO: EPV
¿Estuvo Manson en Cielo Drive?
De izquierda a derecha, Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten, durante el juicio por asesinato en marzo de 1971.AP
Aquí no se trata de que Manson diga que sí, no era para
nada fiable, sino de que haya pruebas de que la escena del crimen no se
conservó bien, que hubo alteraciones. ¿Imprudencia policial en un
escenario convertido en circo? Puede ser.
Pero entonces hay que explicar
por qué el cadáver de Tate tenía síntomas de haber sido movido y había
en la alfombra manchas de sangre de la actriz- en las cantidades que se
dan cuando un cuerpo yace tras ser acuchillado- muy lejos de donde
encontraron el cadáver.
¿Alguién los movió? La fiscalía negó esa
posibilidad.
Más todavía.
Hay unas gafas que Manson asegura que dejó para despistar a
la policía cuando fue a ver que habían hecho “sus niños”.
En otra
muestra de su afán por probar cada teoría con un testimonio, O’ Neill
consigue la confirmación del agente del SIS, una unidad especial de la
policía, que las encontró y las presentó como prueba al comprobar que no
eran de ninguna de las víctimas. ¿Por qué nunca fueron tenidas en
cuenta?
Otra pregunta que queda en el aire.
¿Era Manson un confidente? o ¿por qué no fue detenido tras violar repetidamente la condicional?
En este caso se evidencia mejor que en ningún otro la locura que
encierra todo este asunto. La idea de que pudiera ser un infiltrado de
la policía en grupos izquierdistas dentro de la estrategia de las
fuerzas de seguridad para destruirlos tiene tantos detractores como
gente a favor. Pero vayamos a los hechos. Dice O’Neill: “Manson forma la
Familia ante las mismas narices de sus supervisores federales. A partir
de entonces, tanto el Gobierno federal como las fuerzas policiales
fueron alejándose cada vez más del grupo mientras sus miembros
infringían la ley de la manera más descarada”. Manson, que a los 30 años
había pasado casi media vida en instituciones federales, violó la
libertad condicional decenas de veces. Su agente de la condicional,
Roger Smith, no solo le permitía abandonar el Estado, sino que además
enviaba informes al juez sobre la buena actitud del sujeto. Informes que
O’Neill consigue.
Susan Atkins, detenida en 1969.ASSOCIATED PRESS
Lo que sigue hay que leerlo varias veces para dar crédito.
Pocos días después de los asesinatos, el 16 de agosto, la oficina del
Sheriff de Los Ángeles -un monstruo con miles de agentes y una
jurisdicción enorme- organizó una operación especial de gran magnitud
para entrar en el rancho de la Familia, donde fueron detenidos 27
adultos acusados de diversos crímenes (nada que ver con los asesinatos
que ya habían cometido algunos de ellos).
Manson tenía en su poder cuatro tarjetas robadas, coches
que no eran suyos, un arsenal, grandes cantidades de estupefacientes y
varias menores fugadas de sus hogares.
Tanto él como sus seguidores
fueron liberados poco después. Según el fiscal Bugliosi, por un defecto
de forma en la orden de registro dado que la fecha estaba mal (se
consignó un 13).
Sin embargo, O’Neill prueba, con el aval de varios
expertos, que las órdenes tienen una validez de 10 días, con lo que era
perfectamente legal.
El 24 de agosto fue detenido de nuevo por incitar a
delinquir a una menor con la que se acababa de acostar y junto a la que
consumió drogas.
Fue liberado.
El 26 de agosto se dictó otra orden de
registro por haber sido sorprendido de nuevo con drogas y una menor.
Los
agentes no llegaron ni a ponerla en marcha.
Ninguno de los policías
entrevistados por O’Neill se explica por qué.
No hay tampoco una línea
dedicada a esto en Helter Skelter.
Puede que Manson no fuera alguien que estuviera trabajando
para la amplia gama de agencias de las fuerzas de seguridad de EE UU,
pero entonces se cometieron con él enormes negligencias que costaron
vidas.
¿Jugó algún papel la CIA en todo esto?
O’ Neill reconoce en Manson. La historia real, que
cuando encontró conexiones entre este tema y el espionaje
estadounidense, la emoción y el miedo le abrumaron por igual.
Miedo no
por la CIA, sino por dónde le estaba llevando este camino, un proceso
que le obligó a aplazar varias veces la entrega del manuscrito y a
incumplir su contrato con Penguin.
Así que merece la pena echar un
vistazo. En su versión original, el libro se llama Chaos, como
el programa implantado por la CIA en 1967 para socavar y destruir los
movimientos de izquierdas mediante la infiltración de agentes en el
movimiento contracultural o los Panteras Negras.
Por sus principios
fundacionales, la CIA no puede actuar en territorio estadounidense,
salvo en condiciones muy especiales, pero durante la Guerra Fría todo
valía.
Una de las obsesiones de la Agencia era encontrar la manera
de manipular el cerebro de la gente mediante el uso de drogas.
Y ahí el
precursor, el genio, era Jolly West, creador del proyecto Mkultra.
West
frecuentaba la Clínica Gratuita Haight Ashbury, un programa alternativo
montado por un médico de izquierdas para atender a gente sin recursos y
por donde Manson y su gente estuvieron pasando un año (sobre todo
porque había LSD en cantidad). Vinculados con la clínica estaban David
Smith y Roger Smith (sí, el agente de la condicional de Manson) que
publicaron sendos artículos en Life sobre el control mental gracias al LSD y otras drogas.
En Helter Skelter
Bugliosi entrecomilla fragmentos de estos artículos que hace pasar por
declaraciones que nunca se produjeron, puesto que ni los entrevistó para
el libro ni los subió al estrado.
¿Por qué no quiso que hablaran ante el juez dos de los
expertos que sustentaban la tesis oficial, es decir, que Manson
controlaba la mente de sus seguidores mediante las drogas?
Dice el
fiscal: “La cuestión más desconcertante de todas era cómo Manson había
transformado sus dóciles adeptos en asesinos impenitentes.
Además del
LSD, el sexo, el aislamiento, la privación del sueño o el abandono
social, tenía que haber alguna cualidad intangible... tal vez, algo que
aprendió de otros”.
“Algo que aprendió de otros” viene a ser como el
“solo o en compañía de otros” de la sentencia contra Rafael Escobedo en
el caso de los marqueses de Urquijo.
Dudas y zonas oscuras, en definitiva, en una reconstrucción
que pone los pelos de punta y que va la raíz incomprensible de lo
oscuro. Dice O’Neill: “La plena dimensión del mal no está en lo que
sabemos de Manson. Está en lo que no sabemos".