Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

8 jul 2019

Isabel Pantoja abandona ‘Supervivientes’ por problemas de salud

A pocos días de la final, la tonadillera regresa a España de manera repentina obligada por los médicos del concurso.

Isabel Pantoja Supervivientes abandono  

Isabel Pantoja en 'Supervivientes'.

Era la pregunta del millón desde que se conoció que Isabel Pantoja había dicho "sí" a participar en Supervivientes:
 ¿Aguantará la diva de la copla rodeada de tahúres del reality?
 Ha habido amagos de abandono, idas y venidas en las que hasta el menos avispado de los espectadores habrá podido adivinar el hastío de las penurias propias del concurso, pero también la posibilidad de que la tonadillera haya pensado: 
"¿Pero y yo qué hago aquí?".
Al final ni los profesionales de los concursos de convivencia (por llamarlos de alguna forma), ni lo dura que es la vida en las islas hondureñas donde recalan los concursantes han acabado con su participación en el concurso y ha sido la salud la que ha motivado el abandono de Isabel Pantoja, por prescripción facultativa. 
La cantante no ha desvelado directamente qué tipo de dolencia padece, pero quien haya seguido su participación en el programa habrá podido detectar que cuando pasaban hambre y no había otra cosa que echarse a la boca, Pantoja rechazaba alimentos como la piña porque tenía demasiada azúcar. 
También se ha sabido que tomaba una medicación y que los médicos medían sus valores regularmente.
 Y que después de una lesión en las rodillas, sus heridas tardaron varias semanas en curarse.
 Este domingo, tras varios días en la enfermería, cuando Jordi González le comunicaba a la tonadillera el parte de los médicos y le anunciaba que debía volver a España, se conocían algunos detalles más de los motivos. 




"A lo largo de tu estancia has estado sometida a unas directrices para garantizar tu salud.
 Lamentablemente, la necesidad de un estricto control de la alimentación y el nuevo tratamiento hacen incompatibles tu continuidad en el concurso. 
 Siento decir que debes abandonar el concurso para ser tratada en España", le explicaba Jordi González mientras le daba las gracias de parte de la organización por su esfuerzo durante las 10 semanas que han pasado desde que se tiró al mar desde un helicóptero. 
Isabel Pantoja, al otro lado del océano, lloraba amargamente y pedía disculpas a todo el mundo: a la organización, a Telecinco, a sus seguidores, incluso a algunos de los compañeros con los que no se ha llevado demasiado bien.
 Incluso antes de recibir el veredicto médico que la enviaba de vuelta a España, la artista había expresado su estado de ánimo: "Me siento triste por las dos cosas.
 Primero por estar mal físicamente y segundo porque me da muchísima pena después de todo lo que he pasado y de los casi tres meses de concurso. 
Tengo fuerzas para volver, bien sabe Dios que lo haría por no defraudar a mi familia ni a nadie, ni a mí misma".
 La esperanza que conservaba de volver con sus compañeros de desinfló minutos después y, entonces, las palabras que acompañaron sus lágrimas fueron más contundentes:
 "Estoy preocupada y muy desolada. Lo siento con todo mi corazón...".


Así acababa la participación más sorprendente de las ediciones de Supervivientes que se anunció oficialmente a mediados de abril, justo cuando su hijo mayor Kiko Rivera, afrontaba la recta final en su propio reality: Gran Hermano Dúo, en el que quedó en segunda posición.
 Desde ese momento se ha especulado con las condiciones económicas pactadas por Isabel Pantoja –que en ningún momento se han desvelado pero se estima que baten récords dentro del programa–, con los motivos que la han llevado hasta allí más allá de su confesa admiración por el concurso– las deudas que hacen peligrar Cantora, la finca que heredó de su marido Francisco Rivera Paquirri, pero en ningún momento ha defraudado las expectativas que Telecinco puso en su presencia en el programa.
Las audiencias han confirmado que Isabel Pantoja sigue teniendo tirón y el reality se ha convertido durante su participación en el formato más visto de la cadena.
 Atrae a diario a más de 3.200.000 espectadores (una media de 30,9% de cuota de pantalla, diez puntos más que el año pasado) y en la gala estrella de los jueves que conduce Jorge Javier Vázquez supera los 3.500.000.
En lo que quizá han fallado las previsiones es en que la tonadillera se relajara lo suficiente durante el programa para hacer grandes revelaciones sobre su vida personal.
 En eso la cantante ha estado contenida y prudente, controlando dónde estaba y consciente de sus palabras.
 Solo algunos detalles sobre cómo conoció a Paquirri y cómo se ha sentido durante tantos años después de su muerte, y alguna referencia a que el encierro en la isla le provocaba ansiedad porque le recordaba su falta de libertad cuando tuvo que pasar por la cárcel. 
"Me recuerda muchísimo a donde yo no elegí estar, es como recordar el tiempo pasado allí. Mi libertad la he perdido", explicaba, haciendo referencia a la etapa que pasó en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), entre noviembre de 2014 y marzo de 2016, a causa de su implicación en una causa de blanqueo de dinero por la que fue condenada a 24 meses de prisión. "La comida era lo de menos", afirmó Isabel Pantoja. 
"Lo peor era no poder ver a mi gente. 
Estoy todo el día pensando en mi madre, mis hermanos, mis hijos y no paro de recordar el tiempo pasado allí".

El que ha pasado en Honduras se ha caracterizado porque nadie, ni organización, ni espectadores, ni sus propios compañeros han olvidado en ningún momento que Pantoja es la diva de la copla.
 La organización porque a veces le ha dorado en exceso la píldora, los espectadores porque la han apoyado incondicionalmente cuando ha estado nominada, y sus compañeros porque no la han tratado como a una más, unos por miedo a contrariarla y todos por temor a su fama y tirón mediático.
 A veces la popularidad no deja ser normal ni en una isla perdida, y en otras las estrellas no son capaces de dejar la bata de cola aparcada en Sevilla.


 

 

7 jul 2019

La elegancia hecha Mujer

Audrey Hepburn en una imagen publicitaria de 'Sabrina', 1954, fotografiada por Bud Fraker.
Solo dos veces en su vida Billy Wilder pareció ceder a la presión de Hollywood.
La primera fue con El vals del emperador, un favor que realizó a los estudios Paramount, que buscaban un argumento para Bing Crosby. 

Wilder la odiaba y se arrepintió toda su vida.
 La otra fue Sabrina, y no fue una rendición consciente, sino que sencillamente Wilder tocó el mito de la Cenicienta con una virginal Audrey Hepburn, de aire adolescente, que volvía loca a los hombres con sus sueños de una manera tan púdica que en Sabrina las conversaciones sexuales jamás rozan su personaje ("Mira esas piernas. ¿No son fantásticas?", dice el personaje de William Holden.
 Respuesta de su hermano, interpretado por Humphrey Bogart: "Las últimas piernas que te parecieron fantásticas le costaron a la familia 25.000 dólares").
 Su creador aseguraba que tenía muchos toques Lubitsch (el maestro de Wilder), que sabía insinuar de manera ligera y elegante sin caer en lo obvio.
Y eso que habla de un triángulo amoroso: el de la hija del chófer de una familia millonaria, una chica que pasa de pelusilla molesta a belleza etérea vía una educación en París, y los dos herederos: el currante Linus (Bogart) y el cigarra David (Holden).
Sabrina es clase, es gusto, es amor… pero a lo largo de su visionado hay algo que molesta, que chirría. Wilder siempre explicó que Sabrina no era perfecta, fue por su enfrentamiento con Bogart: "Hasta entonces había interpretado sobre todo a tipos duros con gabardina, que ocultaban sus sentimientos detrás de observaciones impertinentes.

 Y ahora debía engañar a una muchachita soñadora y cursi, para quedar, finalmente, a su merced. 
Por primera vez en su carrera tenía que interpretar a un hombre que llevaba pantalones de rayas, un sombrero rígido y un paraguas". Bogart respondía que nunca le dijeron "con quién iba a acabar Sabrina".
Y es que no lo sabían. Durante la filmación, Wilder hizo piña con Holden –ya habían trabajado juntos- y Hepburn, con ellos tomaba martinis… y porque en realidad el guion se escribía con solo dos días de antelación al rodaje.

 Hepburn y Holden protegieron a su director, le sirvieron como escudo para que nadie sospechara los problemas de escritura.
Así que Bogart se sentía inseguro en su personaje y apartado del grupito que todas las noches compartían copas, sin sospechar que después Wilder aún se quedaba despierto escribiendo y reescribiendo
. La leyenda habla de crisis de ansiedad del coguionista, Ernest Lehman; de enfrentamientos por el vestuario; de un alcohólico Bogart nervioso si la jornada de trabajo no acababa a las cinco (hora del trago), y de un último día de rodaje que Wilder remató mirando al cielo y gritando "¡Jódete!" a Dios.

Todo lo anterior no importa si uno mira en la pantalla a Sabrina subida a un árbol, si disfruta del sketch de las aceitunas con Martini, si se deja llevar por la evocación de un mundo lleno de gracia en el que Audrey Hepburn era la reina.

Tamara Falcó confiesa la faceta más desconocida de su madre

Es una de las personas más carismáticas del panorama social patrio. Tamara Falcó posee una personalidad arrolladora, un carácter único y divertido. 
Virtudes de las que ha vuelto a hacer gala en Mi casa es la tuya, programa en el que ha vuelto a participar. 
Y aunque Bertín Osborne pensaba que en su anterior encuentro ya había descubierto todos los secretos de la diseñadora, lo cierto es que en esta última entrevista ha seguido conociendo aspectos desconocidos de ella y de su familia, muy presente durante toda la conversación.
Tamara ha contado cómo es su madre, Isabel Preysler, en la intimidad. "Mami súper estricta. Cuando era pequeña, a mis amigas les daban paga y mi madre decía que ella me daba dinero cuando lo necesitara, pero no un dinero concreto.
 Claro, así tenía un control absoluto de dónde lo gastaba.
 Mami me decía que no a todo. ¿Puedo ir a la discoteca? Tú no, me da igual lo que hagan tus amigas…", aseguraba. 
Eso sí, confesaba que, a pesar de que discuten mucho, se lo pasa "genial" viviendo con ella en su residencia de Puerta de Hierro.
Además, la hija de Carlos Falcó ha asegurado que discute mucho con su madre, aunque las dos comparten un gran sentido del humor. "Discutimos muchísimo, pero nos reimos de las cosas. 
Me lo paso genial con ella, de hecho vivo con ella", relataba la próxima concursante de MasterChef Celebrity, que insistía en que no se puede imaginar el día que le falte.
 Además, entre risas también ha revelado que Isabel tiene muchas manías y confesaba a Bertín Osborne que cuando estuvo en ese mismo programa no dejaba de pensar en un par de persianas que estaban bajadas. 

Pero Tamara no solo ha desvelado aspectos desconocidos de la personalidad de su madre, sino que también lo ha hecho sobre su actual pareja Mario Vargas Llosa.
 Con la naturalidad y espontaneidad que le caracteriza, ha explicado que las manías no son solo patrimonio de Isabel Preysler y ha revelado una fobia del peruano: las pepitas.
 Además, ha contado que la primera vez que el premio Nobel fue a casa, su madre no dejaba de comer aceitunas provocando una tremenda incomodidad en el literato.

Los tropiezos de Máxima de Holanda

La reina aseguró en 2007 que no había encontrado la identidad holandesa, en 2016 tuvo que quitarse un abrigo con aplicaciones asociadas con esvásticas y esta semana ha saludado al polémico Bin Salmán.

Máxima de Holanda, el pasado día 2.
Máxima de Holanda, el pasado día 2. GTRES