Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

7 jul 2019

Estamos en ello ....................................Rosa Montero


En medio de la sexta extinción masiva de animales, causada en gran medida por el ser humano, ¡qué penoso parece nuestro paso por la Tierra!
ME LLAMO LUCÍA y tengo 11 años”.
 Así empieza una carta formidable que acabo de recibir. Está escrita de maravilla, y no me cabe duda de que es de su puño y letra, porque conocí a Lucía Hernández unos días antes en la Feria del Libro de Madrid.
 Se acercó a mi caseta y me habló con tanta seriedad y enjundia de lo que estaba haciendo que le pedí que me escribiera y me lo contara más extensamente. 
Y eso ha hecho: “Formo parte de un proyecto de educación medioambiental que se llama Raíces y Brotes, creado por el Instituto Jane Goodall, con el fin de crear proyectos con los cuales ayudar a mejorar el medio ambiente y la vida de los animales y de las personas”. 
En diciembre, Lucía fue con sus padres a una charla de la primatóloga Jane Goodall y se quedó tan impresionada que “desde entonces movilicé a mi cole para colaborar con este proyecto, y gracias a la directora del cole y a Marisa, la coordinadora de Raíces y Brotes, estamos en ello”
.En concreto, su proyecto consiste en construir casas-nido con materiales reciclados para ayudar a los gorriones “porque nos hemos enterado de que están en peligro de extinción en las ciudades (por ejemplo, en Londres ya se han extinguido)”. 
Y, sabiamente, añade: “Puede parecer algo pequeño, pero, como dice la doctora Goodall, solo si entendemos nos puede importar, solo si nos importa podemos ayudar, solo si ayudamos ellos se salvarán”.
 A continuación, esta tremenda Lucía me manda los enlaces del Instituto Goodall y de Raíces y Brotes, por si escribo algo que “pueda inspirar a más gente joven a hacer algo bueno”.
 Toma ya niña de 11 años poniéndonos las pilas y sacándonos los colores a los adultos. Por cierto: el proyecto Raíces y Brotes ya cuenta con más de 700.000 participantes, la mayoría jóvenes, pertenecientes a un centenar de países. 
Imposible no acordarse de Greta Thunberg, la activista sueca medioambiental de 16 años que en diciembre pasado nos echó un demoledor rapapolvo en un acto plenario de Naciones Unidas sobre la situación climática.
 “Ustedes no son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son. Incluso esa carga nos la dejan a nosotros los niños”, empezó arreando.

La verdad y el respeto .................................. Javier Marías


Ahora el hallazgo de cualquier pieza debida a una mujer adquiere el rango de “gran descubrimiento”, y el mundo está lleno de “genias” deliberadamente sepultadas.

SÉ QUE HE HABLADO de esto, pero llevo más de dieciséis años aquí, un domingo tras otro: de casi todo hace mucho tiempo y los lectores memoriosos no abundan. 
En los años noventa o quizá ochenta, llegó a mis manos el detallado programa de unos cursos de Gay Studies en una Universidad americana. 
Según sus responsables, el 90% de los personajes destacados de la historia habían sido homosexuales o bisexuales.
 No caben dudas sobre muchos, desde Miguel Ángel hasta Oscar Wilde, pasando por Proust y Gide y García Lorca
Pero las razones para incluir a todo cristo en la nómina (por supuesto a Cervantes, Dante, Rilke) eran tan peregrinas que movían a la risa.
 Recuerdo que el poeta Salinas tenía que haberlo sido por haber traducido a Proust, cosas así.
 La carcajada abierta me vino cuando vi que también los canallas (destacados al fin y al cabo) engrosaban la lista.
 Y así, Franco habría sido claramente gay “porque viajaba a Marruecos siempre sin su mujer”, y su “amante de media vida había sido Carrero Blanco”. 
Sólo imaginarme a aquellos dos individuos siniestros y más bien asexuados besándose a escondidas me produjo tanta hilaridad como estupefacción.
 Obviamente, nadie hizo caso a estas propuestas, “teorías” y deducciones.
Desde hace años hay un grupo de conspiranoicos —bien subvencionados— dispuestos a desenmascarar la maquinación mundial para ocultar los méritos de los catalanes. 
Y así, habrían sido catalanes de pura cepa Leonardo da Vinci, Colón, Santa Teresa, Cervantes (los malvados se habrían encargado de hacer desaparecer el original del Quijote en su verdadera lengua), y no sé si Galileo, Hernán Cortés, Velázquez y demás ilustres. 
Sólo los independentistas más aventados les prestan atención y se lo creen a pie juntillas, y —eso es lo inaudito— entre ellos hay altos cargos políticos.
En cambio, no produce irrisión todavía otro grupo de conspiranoicos, y de hecho este diario les ha brindado una autopista, como varias televisiones. 
No contentos —o contentas— con el reconocimiento universal de que a lo largo de siglos se ha sometido y perjudicado a las mujeres impidiéndoles estudiar, ser científicas, compositoras, pintoras, arquitectas y en menor grado escritoras motivo más que suficiente para que haya menos mujeres sobresalientes en todos los campos—, han decidido que sí las hubo, sólo que fueron víctimas de una conspiración masculina para silenciar sus logros. 
Claro que ha habido algunos casos, pero son los menos.
 Ahora el hallazgo de cualquier pieza debida a una mujer adquiere el rango de “gran descubrimiento”, y el mundo está lleno de “genias” deliberadamente sepultadas. 
Uno se asoma de vez en cuando a la enésima maravilla desenterrada, y no, sólo de tarde en tarde existe tal maravilla.
 Pero bueno, bien está rebuscar y desempolvar. 
Lo que ya es más paranoico es que, según estas estudiosas sesgadas, rara es la obra de un varón notable que en realidad no se debiera a su esposa, a su amante o a su secretaria.
 Hasta los más consagrados científicos habrían sido unos robaperas. Cualquier matrimonio habla, se consulta, se enriquece, colabora, da su parecer si se lo solicita el otro.
 (Los primeros lectores de mis novelas son siempre seis mujeres inteligentes, de cuyo criterio me fío.) 
Pero eso no convierte al cónyuge o a la cónyuge en verdaderos autores o fautores de lo que uno de ellos escribe, compone, descubre, teoriza o piensa. 
De acuerdo con esta lógica, las obras de Virginia Woolf, George Eliot, Iris Murdoch y Emilia Pardo Bazán podrían atribuirse, respectivamente, a Leonard Woolf, al interesante George Henry Lewes (amante de Eliot durante veinticuatro años), a John Bayley y acaso a Galdós (con quien Pardo Bazán tuvo una no breve aventura). 
 A nadie —desde luego a ningún hombre— se le ocurre la mezquindad de “desposeer” a esas ensayistas o novelistas magníficas, gratuita y desconsideradamente.
 En cambio hay una legión de desaprensivas dispuestas a negarles el talento —o a relativizarlo— a la mayoría de los varones célebres, en provecho de sus compañeras nunca reconocidas. 
Hace unas semanas caí en un programa televisivo de “humor” feminista a ultranza.
 Si entrecomillo la palabra es porque todas parecían malhumoradas, bordes y aquejadas de rancia chulería masculina (más bien trumpiana).
 Una actriz entrevistó a otra; le mostró la imagen de un actor extranjero y le preguntó: “¿Está realmente bueno o es un codroño?” (Creo que ese fue el término, para mí desconocido; o quizá fue “cotruño”; en todo caso despectivo, feo y deducible.)
 Exactamente como si dos hombres se hubieran preguntado de una actriz: “¿Está realmente buena o es un callo?”,  lo cual habría resultado inadmisible y en esta época selectivamente severa motivo de despido, o de suspensión del programa.
 Si el objetivo de la “cuarta ola” feminista —la actual— consiste solamente en invertir los (peores) papeles y en decir:
 “Ahora es mi turno de ser injusta y de burlarme del otro sexo, de cosificarlo, denigrarlo y despreciarlo en bloque y rebajarle sus logros”, no le acabo de ver la gracia ni las buenas intenciones ni el afán de justicia.
 Y me extraña que se los vean tantas y tantos oportunistas que hasta hace un par de años se reclamaban partidarios de la verdad y del respeto entre todos, mujeres y hombres. 
 (Veo Javier Marías que tu "misogenía va en aumento.Cierto que muchas mujeres fueron anuladas por sus parejas, y muchas se quitaron el merecido momento de ser GRANDES en muchas áreas de nuestra cultura y de nuestra civilización)

 

6 jul 2019

Constantino de Grecia, el ‘otro’ hombre de la reina Sofía

El deteriorado estado de salud del que fuera monarca griego preocupa a su hermana, que le visita asiduamente en Porto Helli, a donde regresó hace cinco años tras 46 de exilio.

Constantino de Grecia y reina sofia
La reina Sofía y su hermano Constantino de Grecia. GETTY

 

Pero hay muchos griegos que siguen sin perdonar las pasadas interferencias de palacio en la política del país —los tejemanejes de Constantino provocaron la caída de un gobierno progresista en 1965— o el apoyo dado por la Familia Real a diversas dictaduras que sufrió Grecia.
 De hecho, el periódico izquierdista Efimerida ton Syntakton denunció las memorias de Constantino publicadas en 2015 como un "simple intento de lavado de cara" de la monarquía.
Constantino y Ana Maria de Grecia en el centro junto a sus hijos, en 2015.
Constantino y Ana Maria de Grecia en el centro junto a sus hijos, en 2015. CORDON PRESS
Doña Sofía ha apoyado siempre a su hermano.
 Le acompañó en el exilio y le visita en su regreso a Grecia. Hacia él corrió cuando se supo que don Juan Carlos había sufrido un accidente en Bostuana cuando cazaba junto a su entrañable amiga Corinna.
 Una visita breve ya que tuvo que regresar forzada por las circunstancias para reforzar el papel de la Corona en un momento complicado.
 Constantino ha sido el consejero de su hermana y el mediador en ocasiones con su cuñado, papel que ahora lidera el rey Felipe. Ambos son los grandes apoyos de la reina Sofía.

Impaciencia y orgullo................................ Boris Izaguirre

Los posados de Obregón ofrecen más credibilidad que Puigdemont.

Ana Obregón, el 24 de junio en una entrega de premios en Madrid.
Ana Obregón, el 24 de junio en una entrega de premios en Madrid. GC Images

 

Afortunadamente, Ana Obregón ha vuelto a ejecutar su tradicional posado del verano, esta vez más urbano, matizado. 
Sin arena de por medio sino más bien en el refrescante interior de su casa de Mallorca.
 Me gusta ese cambio, más aún porque el año pasado no hubo posado por la delicada salud de su hijo. 
 Esta vez el posado tiene una mezcla de celebración, porque la salud ha vuelto, y de esa pequeña revancha que gusta tanto de una mujer contenta con su cuerpo, su edad y el hecho de seguir vistiendo bañadores sin complejos. 
“Ya no hay que dejar de ponerse biquini al pasar de los 40 años”, explica.
 Es justamente esa capacidad de hacer una reivindicación del biquini a cualquier edad lo que siempre gusta de Ana Obregón.
Su primer posado fue en 1985. 
Nos acostumbramos a ellos y han pasado 34 años. 
Esos posados ofrecen más credibilidad que cualquier declaración o posado que desde Waterloo hace ese performer llamado señor Puigdemont.
 Es más, han pasado dos meses y cuatro días de las últimas elecciones y estamos agotados del postureo permanente de políticos narcisistas. 
 Por eso es resistente y hasta necesaria Obregón, aparece ella y tienes algo distinto de qué hablar, algo que por fin te separa tanto de la sobredosis de bodas como del regateo en la escena política.
Deberíamos vivir con más liviandad, es un tipo de frase semiprofunda que me recuerda a las que pronuncia, cada vez más con frecuencia, Carmen Cervera
Tita dio una extraordinaria entrevista al programa Lazos de Sangre. Como moderador de su debate posterior intercambié una breve conversación telefónica con ella.
 Tita dijo que ella se levanta cada mañana con un mensaje ritual: “No permitirme no ser feliz”. 
Bravo, le respondí, visualizando su mansión Mas Mañanas y la extensísima visión del Mediterráneo desde ella, donde sí que puedes permitirte ser feliz pero quizás con las complicaciones típicas de ser rico. 
“No es fácil ser rico”, es otra de las frases que han hecho famosa a Tita en tiempos de Instagram.
 La dijo como explicación a sus problemas posturales con Hacienda, que entre otras cosas pone en duda que tanto ella como su hijo Borja mantengan residencia fiscal en Andorra.
Ágatha Ruiz de la Prada acudió al debate a defender a su manera a Tita y proclamó que le gustaría que Hacienda hiciera una excepción con Tita y no le cobre impuestos porque ella ya habría contribuido trayendo la colección de arte de su marido a España. 
Aunque como contribuyente no puedo estar de acuerdo, me entusiasmó el arrojo de Ágatha porque me dio a entender que algo bueno de ser rica, famosa y madura es que puedes decir casi todo lo que piensas apoyada en un argumento sorprendente.

Carla Bruni y Nicolas Sarkozy, en enero de 2018 en Madrid. 
Carla Bruni y Nicolas Sarkozy, en enero de 2018 en Madrid. Europa Press via Getty Images

Nos tomamos a todos y a todo demasiado en serio. 
Y puede no ser tan necesario, al menos en verano. 
La gran mayoría de las cosas que se supone que debes de tomarte en serio, como los impuestos, la defensa de los derechos humanos o el cambio climático, no parecen estar muy a tu alcance para que puedas hacer algo. 
Y muchas veces son cosas que resuelven o empeoran personas que solamente se toman demasiado en serio a sí mismos y posan entre ellos.
 Por eso me ha asombrado ver la reciente portada del expresidente Nicolas Sarkozy en la revista Paris Match junto a su esposa Carla Bruni.

En la imagen, Sarkozy consigue salir bastante más alto que su esposa, una de las celebres top models de los años noventa, cantante y también ex primera dama de la República francesa, que todos sabemos es mucho más alta que su marido y que muchos otros.
 ¿Por qué esta portada evidentemente patosa? ¿Se trata de un mal chiste? ¿Es que necesitamos ver a la mujer en un tamaño inferior para mantener una imagen casera tradicional? 
Estas preguntas se quedarán sin respuesta y olvidadas la semana que viene.
 Pero con el calor de hoy se ve como un posado ridículo y un paso atrás. 
Igual que si el año próximo el Orgullo Gay de Madrid se viera obligado, de nuevo, a cambiar su ruta y alejarse del centro.
 Si todos sabemos que el Orgullo es la fiesta de la ciudad de Madrid, que Carla Bruni es más alta que Sarkozy y que Obregón posa mejor que cualquier político, ¿por qué tenemos que aceptar que insistan en negociar que nada de esto es verdad?