
7 jul 2019
Estamos en ello ....................................Rosa Montero

La verdad y el respeto .................................. Javier Marías
Ahora el hallazgo de cualquier pieza debida a una mujer adquiere el rango de “gran descubrimiento”, y el mundo está lleno de “genias” deliberadamente sepultadas.
En los años noventa o quizá ochenta, llegó a mis manos el detallado programa de unos cursos de Gay Studies en una Universidad americana.
Según sus responsables, el 90% de los personajes destacados de la historia habían sido homosexuales o bisexuales.
No caben dudas sobre muchos, desde Miguel Ángel hasta Oscar Wilde, pasando por Proust y Gide y García Lorca.
Pero las razones para incluir a todo cristo en la nómina (por supuesto a Cervantes, Dante, Rilke) eran tan peregrinas que movían a la risa.
Recuerdo que el poeta Salinas tenía que haberlo sido por haber traducido a Proust, cosas así.
La carcajada abierta me vino cuando vi que también los canallas (destacados al fin y al cabo) engrosaban la lista.
Y así, Franco habría sido claramente gay “porque viajaba a Marruecos siempre sin su mujer”, y su “amante de media vida había sido Carrero Blanco”.
Sólo imaginarme a aquellos dos individuos siniestros y más bien asexuados besándose a escondidas me produjo tanta hilaridad como estupefacción.
Obviamente, nadie hizo caso a estas propuestas, “teorías” y deducciones.
Desde hace años hay un grupo de conspiranoicos —bien subvencionados— dispuestos a desenmascarar la maquinación mundial para ocultar los méritos de los catalanes.
Y así, habrían sido catalanes de pura cepa Leonardo da Vinci, Colón, Santa Teresa, Cervantes (los malvados se habrían encargado de hacer desaparecer el original del Quijote en su verdadera lengua), y no sé si Galileo, Hernán Cortés, Velázquez y demás ilustres.
Sólo los independentistas más aventados les prestan atención y se lo creen a pie juntillas, y —eso es lo inaudito— entre ellos hay altos cargos políticos.
En cambio, no produce irrisión todavía otro grupo de conspiranoicos, y de hecho este diario les ha brindado una autopista, como varias televisiones.
No contentos —o contentas— con el reconocimiento universal de que a lo largo de siglos se ha sometido y perjudicado a las mujeres impidiéndoles estudiar, ser científicas, compositoras, pintoras, arquitectas y en menor grado escritoras —motivo más que suficiente para que haya menos mujeres sobresalientes en todos los campos—, han decidido que sí las hubo, sólo que fueron víctimas de una conspiración masculina para silenciar sus logros.
Claro que ha habido algunos casos, pero son los menos.
Ahora el hallazgo de cualquier pieza debida a una mujer adquiere el rango de “gran descubrimiento”, y el mundo está lleno de “genias” deliberadamente sepultadas.
Uno se asoma de vez en cuando a la enésima maravilla desenterrada, y no, sólo de tarde en tarde existe tal maravilla.
Pero bueno, bien está rebuscar y desempolvar.
Lo que ya es más paranoico es que, según estas estudiosas sesgadas, rara es la obra de un varón notable que en realidad no se debiera a su esposa, a su amante o a su secretaria.
Hasta los más consagrados científicos habrían sido unos robaperas. Cualquier matrimonio habla, se consulta, se enriquece, colabora, da su parecer si se lo solicita el otro.
(Los primeros lectores de mis novelas son siempre seis mujeres inteligentes, de cuyo criterio me fío.)
Pero eso no convierte al cónyuge o a la cónyuge en verdaderos autores o fautores de lo que uno de ellos escribe, compone, descubre, teoriza o piensa.
De acuerdo con esta lógica, las obras de Virginia Woolf, George Eliot, Iris Murdoch y Emilia Pardo Bazán podrían atribuirse, respectivamente, a Leonard Woolf, al interesante George Henry Lewes (amante de Eliot durante veinticuatro años), a John Bayley y acaso a Galdós (con quien Pardo Bazán tuvo una no breve aventura).
A nadie —desde luego a ningún hombre— se le ocurre la mezquindad de “desposeer” a esas ensayistas o novelistas magníficas, gratuita y desconsideradamente.
En cambio hay una legión de desaprensivas dispuestas a negarles el talento —o a relativizarlo— a la mayoría de los varones célebres, en provecho de sus compañeras nunca reconocidas.
Hace unas semanas caí en un programa televisivo de “humor” feminista a ultranza.
Si entrecomillo la palabra es porque todas parecían malhumoradas, bordes y aquejadas de rancia chulería masculina (más bien trumpiana).
Una actriz entrevistó a otra; le mostró la imagen de un actor extranjero y le preguntó: “¿Está realmente bueno o es un codroño?” (Creo que ese fue el término, para mí desconocido; o quizá fue “cotruño”; en todo caso despectivo, feo y deducible.)
Exactamente como si dos hombres se hubieran preguntado de una actriz: “¿Está realmente buena o es un callo?”, lo cual habría resultado inadmisible y en esta época selectivamente severa motivo de despido, o de suspensión del programa.
Si el objetivo de la “cuarta ola” feminista —la actual— consiste solamente en invertir los (peores) papeles y en decir:
“Ahora es mi turno de ser injusta y de burlarme del otro sexo, de cosificarlo, denigrarlo y despreciarlo en bloque y rebajarle sus logros”, no le acabo de ver la gracia ni las buenas intenciones ni el afán de justicia.
Y me extraña que se los vean tantas y tantos oportunistas que hasta hace un par de años se reclamaban partidarios de la verdad y del respeto entre todos, mujeres y hombres.
(Veo Javier Marías que tu "misogenía va en aumento.Cierto que muchas mujeres fueron anuladas por sus parejas, y muchas se quitaron el merecido momento de ser GRANDES en muchas áreas de nuestra cultura y de nuestra civilización)
6 jul 2019
Constantino de Grecia, el ‘otro’ hombre de la reina Sofía
El deteriorado estado de salud del que fuera monarca griego preocupa a su hermana, que le visita asiduamente en Porto Helli, a donde regresó hace cinco años tras 46 de exilio.
La reina Sofía cuenta con dos puntales masculinos en su vida: su hijo, el rey Felipe, y su hermano, Constantino de Grecia.
En ambos se apoya en momentos de zozobra.
Los hijos del que fuera rey Pablo están muy unidos. Irene vive con su hermana Sofía en el palacio de La Zarzuela desde hace muchos años, lo hace discretamente como todo en ella. Constantino, de 79 años, está instalado en Porto Helli desde hace cinco años, cuando regresó de un exilio de 46 años.
Los tres hacen todo lo posible por estar juntos pero la deteriorada salud de Constantino obliga ahora a sus hermanas a desplazarse hasta su hogar griego.
Operado de una grave dolencia y con problemas de movilidad que le exigen ir en silla de ruedas, el que un día fue monarca de Grecia recibe con asiduidad la visita de sus hermanas.
En los últimos días se ha llegado a afirmar que doña Sofía, preocupada por su salud, se iba a instalar temporalmente junto a él, algo que ha sido desmentido oficialmente.
De hecho, decidió casarse en la isla de Spetses y allí estuvieron presentes representantes de todas las casas reales europeas en agosto de 2010.
Esa cita fue de alguna manera el comienzo del regreso. Nicolás se instaló tras su boda con su esposa Tatiana en Atenas, en un apartamento casualmente propiedad de Sofía Papandreu, hija del ministro socialista Giorgios Papandreu, que en 1994 expropió a la familia real griega de sus bienes y les quitó la nacionalidad.
A Nicolás le interesa la política y a ella quiere dedicarse.
Constantino de Grecia y su esposa Ana María volvieron al país del que tuvieron que exiliarse tras un breve reinado —desde 1964 a 1967— interrumpido por un golpe de Estado.
En ambos se apoya en momentos de zozobra.
Los hijos del que fuera rey Pablo están muy unidos. Irene vive con su hermana Sofía en el palacio de La Zarzuela desde hace muchos años, lo hace discretamente como todo en ella. Constantino, de 79 años, está instalado en Porto Helli desde hace cinco años, cuando regresó de un exilio de 46 años.
Los tres hacen todo lo posible por estar juntos pero la deteriorada salud de Constantino obliga ahora a sus hermanas a desplazarse hasta su hogar griego.
Operado de una grave dolencia y con problemas de movilidad que le exigen ir en silla de ruedas, el que un día fue monarca de Grecia recibe con asiduidad la visita de sus hermanas.
En los últimos días se ha llegado a afirmar que doña Sofía, preocupada por su salud, se iba a instalar temporalmente junto a él, algo que ha sido desmentido oficialmente.
De hecho, decidió casarse en la isla de Spetses y allí estuvieron presentes representantes de todas las casas reales europeas en agosto de 2010.
Esa cita fue de alguna manera el comienzo del regreso. Nicolás se instaló tras su boda con su esposa Tatiana en Atenas, en un apartamento casualmente propiedad de Sofía Papandreu, hija del ministro socialista Giorgios Papandreu, que en 1994 expropió a la familia real griega de sus bienes y les quitó la nacionalidad.
A Nicolás le interesa la política y a ella quiere dedicarse.
Constantino de Grecia y su esposa Ana María volvieron al país del que tuvieron que exiliarse tras un breve reinado —desde 1964 a 1967— interrumpido por un golpe de Estado.
El entonces Rey tenía solo 24 años y acababa de casarse con su
prima Ana María, princesa danesa y hermana de la actual reina Margarita.
La pareja se instaló primero en Roma con sus dos hijos mayores y luego
en Londres, donde nacieron los tres menores y donde han vivido hasta
ahora.
Pese a su peregrinar, Constantino nunca renunció a sus derechos
dinásticos.
El hermano de la reina Sofía vendió en 2014 su casa del
elegante barrio londinense de Hampstead por 11 millones de euros e hizo
las maletas con destino a Grecia con intención de quedarse.
Antes hubo
una maniobra de aproximación para testar el nivel de aceptación de los
griegos a su vuelta al país.
Nicolás, el tercer hijo de Constantino y
segundo de los varones, se siente muy apegado a Grecia pese a que él ya
nació en el exilio.
- d invented by Teads
Durante sus años en el exilio, Constantino ha disfrutado de una vida cómoda pero sin grandes lujos.
Constantino de Grecia, la reina Sofía e Irene de Grecia, en 2014. GETTY
La fortuna familiar le fue retirada a la vez que le quitaron la corona.
En noviembre de 2002 el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo le dio la razón al hermano de la reina Sofía, que inició una batalla legal para recuperar sus posesiones, condenando al Estado griego a indemnizarle con 12 millones de euros por los bienes confiscados.
El regreso del rey depuesto y de su familia se ha producido sin grandes alharacas pero sin esconderse, como un ciudadano más.
Aunque sí hubo algunos gestos, como la celebración por todo lo alto de sus 50 años de matrimonio y la publicación de unas memorias, Sin título, una curiosa manera de titular la historia de un rey destronado.
Pero hay muchos griegos que siguen sin perdonar las pasadas interferencias de palacio en la política del país —los tejemanejes de Constantino provocaron la caída de un gobierno progresista en 1965— o el apoyo dado por la Familia Real a diversas dictaduras que sufrió Grecia.
De hecho, el periódico izquierdista Efimerida ton Syntakton denunció las memorias de Constantino publicadas en 2015 como un "simple intento de lavado de cara" de la monarquía.
Le acompañó en el exilio y le visita en su regreso a Grecia. Hacia él corrió cuando se supo que don Juan Carlos había sufrido un accidente en Bostuana cuando cazaba junto a su entrañable amiga Corinna.
Una visita breve ya que tuvo que regresar forzada por las circunstancias para reforzar el papel de la Corona en un momento complicado.
Constantino ha sido el consejero de su hermana y el mediador en ocasiones con su cuñado, papel que ahora lidera el rey Felipe. Ambos son los grandes apoyos de la reina Sofía.
Impaciencia y orgullo................................ Boris Izaguirre
Los posados de Obregón ofrecen más credibilidad que Puigdemont.
Afortunadamente, Ana Obregón ha vuelto a ejecutar su tradicional posado del verano, esta vez más urbano, matizado.
Sin arena de por medio sino más bien en el refrescante interior de su casa de Mallorca.
Me gusta ese cambio, más aún porque el año pasado no hubo posado por la delicada salud de su hijo.
Esta vez el posado tiene una mezcla de celebración, porque la salud ha vuelto, y de esa pequeña revancha que gusta tanto de una mujer contenta con su cuerpo, su edad y el hecho de seguir vistiendo bañadores sin complejos.
“Ya no hay que dejar de ponerse biquini al pasar de los 40 años”, explica.
Es justamente esa capacidad de hacer una reivindicación del biquini a cualquier edad lo que siempre gusta de Ana Obregón.
Su primer posado fue en 1985.
Nos acostumbramos a ellos y han pasado 34 años.
Esos posados ofrecen más credibilidad que cualquier declaración o posado que desde Waterloo hace ese performer llamado señor Puigdemont.
Es más, han pasado dos meses y cuatro días de las últimas elecciones y estamos agotados del postureo permanente de políticos narcisistas.
Por eso es resistente y hasta necesaria Obregón, aparece ella y tienes algo distinto de qué hablar, algo que por fin te separa tanto de la sobredosis de bodas como del regateo en la escena política.
Deberíamos vivir con más liviandad, es un tipo de frase semiprofunda que me recuerda a las que pronuncia, cada vez más con frecuencia, Carmen Cervera.
Tita dio una extraordinaria entrevista al programa Lazos de Sangre. Como moderador de su debate posterior intercambié una breve conversación telefónica con ella.
Tita dijo que ella se levanta cada mañana con un mensaje ritual: “No permitirme no ser feliz”.
Bravo, le respondí, visualizando su mansión Mas Mañanas y la extensísima visión del Mediterráneo desde ella, donde sí que puedes permitirte ser feliz pero quizás con las complicaciones típicas de ser rico.
“No es fácil ser rico”, es otra de las frases que han hecho famosa a Tita en tiempos de Instagram.
La dijo como explicación a sus problemas posturales con Hacienda, que entre otras cosas pone en duda que tanto ella como su hijo Borja mantengan residencia fiscal en Andorra.
Ágatha Ruiz de la Prada acudió al debate a defender a su manera a Tita y proclamó que le gustaría que Hacienda hiciera una excepción con Tita y no le cobre impuestos porque ella ya habría contribuido trayendo la colección de arte de su marido a España.
Aunque como contribuyente no puedo estar de acuerdo, me entusiasmó el arrojo de Ágatha porque me dio a entender que algo bueno de ser rica, famosa y madura es que puedes decir casi todo lo que piensas apoyada en un argumento sorprendente.
Nos tomamos a todos y a todo demasiado en serio.
Y puede no ser tan necesario, al menos en verano.
La gran mayoría de las cosas que se supone que debes de tomarte en serio, como los impuestos, la defensa de los derechos humanos o el cambio climático, no parecen estar muy a tu alcance para que puedas hacer algo.
Y muchas veces son cosas que resuelven o empeoran personas que solamente se toman demasiado en serio a sí mismos y posan entre ellos.
Por eso me ha asombrado ver la reciente portada del expresidente Nicolas Sarkozy en la revista Paris Match junto a su esposa Carla Bruni.
En la imagen, Sarkozy consigue salir bastante más alto que su esposa, una de las celebres top models de los años noventa, cantante y también ex primera dama de la República francesa, que todos sabemos es mucho más alta que su marido y que muchos otros.
¿Por qué esta portada evidentemente patosa? ¿Se trata de un mal chiste? ¿Es que necesitamos ver a la mujer en un tamaño inferior para mantener una imagen casera tradicional?
Estas preguntas se quedarán sin respuesta y olvidadas la semana que viene.
Pero con el calor de hoy se ve como un posado ridículo y un paso atrás.
Igual que si el año próximo el Orgullo Gay de Madrid se viera obligado, de nuevo, a cambiar su ruta y alejarse del centro.
Si todos sabemos que el Orgullo es la fiesta de la ciudad de Madrid, que Carla Bruni es más alta que Sarkozy y que Obregón posa mejor que cualquier político, ¿por qué tenemos que aceptar que insistan en negociar que nada de esto es verdad?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)