Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

4 jul 2019

Nos escuchan................................... Luz Sánchez-Mellado..

Lo sospechaba, pero esa fue la prueba definitiva. Mi móvil me escucha y luego va y se lo casca a quien pueda interesarle para venderme cosas.

Una mujer utiliza un teléfono movil.
Una mujer utiliza un teléfono movil.
Ayer estuve en el ginecólogo. 
Bueno, era ginecóloga, pero lo he escrito como lo pienso: así, en masculino, por esa inercia de siglos por la que seguimos diciendo que vamos al médico, o al notario, o al abogado aunque las mujeres sean mayoría en esos gremios.
 Al grano, que me disperso: fui a la ginecóloga, e iba, como siempre, en guardia.
 No solo porque allí ejerce un vecino obstetra que me atendió en un parto y del que huyo despavorida desde ese embarazosísimo episodio, sino porque, por mucho que una la adopte en la vida, no se acostumbra nunca a la postura del potro ginecológico.
 El caso es que hubo suerte y no me tocó el tocólogo, sino una colega más o menos de mi quinta con la que estuve departiendo de lo mío.
 Nada serio, gracias. 
Asuntos propios de personas de mi edad y mi sexo. 
Pues bien, al salir de la consulta, el móvil empezó a brasearme con anuncios de píldoras de soja, lubricantes vaginales, anticonceptivos de último minuto y, lo juro, páginas de citas para mayores de 50 años muy exigentes.
 Lo sospechaba, pero esa fue la prueba definitiva.
 Mi móvil me escucha y luego va y se lo casca a quien pueda interesarle para venderme cosas.
 Me sentí tan invadida que lo pregoné en Twitter y fueron los tuiteros quienes me pusieron en mi sitio
. Que no soy la única. Que a buenas horas, mi santa ira. Que eso lo saben hasta los párvulos.
 Que desactive el micro, la ubicación y el historial de búsquedas si quiero evitarlo.
 Lo intenté, palabra, pero no desactivé todo, porque si lo haces se te queda el móvil en nada.
 Sí, soy adicta, de acuerdo, pero por culpa de los camellos. Primero te dan la droga y luego te la cobran a precio de uranio.
 Intimidad por aplicaciones, el chantaje perfecto.
 Yo preocupada por si tenía que contarle mi vida de cintura para abajo a un vecino que me ha visto el útero y resulta que llevo al espía en la mano y todo Google sabe de qué ovario cojeo. ¿Merezco lo que me pase?

 

3 jul 2019

Isabel II, atrapada en el divorcio de la princesa Haya y el emir de Dubái

La esposa más joven de Mohamed Bin Rashid se ha entrevistado con la reina, según la prensa británica, pero el Reino Unido tiene al emirato como aliado en el golfo Pérsico. La pareja ha contratado abogadas estrella para el divorcio.

Isabel II
Isabel II saluda al emir de Dubái y a su mujer, la princesa Haya, en Ascot en 2016. GETTY

 

La misteriosa huida de una princesa amazona, sofisticada y multimillonaria se ha convertido en la historia de un romance fracasado, la cruda exposición de la situación de las mujeres —hasta las más poderosas— en el Golfo Pérsico, un potencial conflicto diplomático que implicaría a la reina de Inglaterra y una batalla legal entre las dos abogadas de familia británicas más prestigiosas: Helen Ward, “la gran dama de los divorcios”, y Fiona Shackleton, “magnolia de acero”.
Haya Bint Al Husein, de 45 años, hija del anglófilo Husein I de Jordania (fallecido en 1999), y la más joven de las esposas del emir de Dubái, Mohamed Bin Rashid Al-Maktoum, de 69 años, desapareció de su país el pasado 20 de mayo, la última ocasión en la que fue vista en público. 
Nadie es capaz de asegurar con certeza su paradero, pero los medios británicos aseguran que se halla en Londres, en la residencia de más de 90 millones de euros que posee cerca del palacio de Kensington.
 Su marido, según el diario The Daily Mail, ha interpuesto ya una demanda de divorcio contra la princesa en la sección de familia del Alto Tribunal de Londres, que ha ordenado una vista previa para el próximo 30 de julio.
La princesa y el emir comparten su pasión por los caballos. Asiduos de las competiciones del Reino Unido, no pasó desapercibida la ausencia de Haya en las carreras de Ascot, a principios de junio, donde sí pudo verse su sonriente marido.
 Ahora se ha sabido que, días antes, Isabel II recibió en el palacio de Windsor e invitó al té a la hija del que fuera su amigo y aliado Husein I.
 La princesa pasó gran parte de su infancia y juventud en el Reino Unido, donde asistió a colegios privados de élite y se graduó en Políticas, Filosofía y Económicas en la Universidad de Oxford. Algunos medios británicos aseguran que la reina podría haber dado cobijo en uno de sus palacios a Haya, aunque Buckingham se mantiene oficialmente apartado de este asunto y no ha confirmado los rumores.
 En cualquier caso, la amistad de la monarca con ambos cónyuges puede acabar involucrándola en un conflicto marital de enormes dimensiones económicas, políticas y humanitarias y colocar en una situación incómoda a la casa real británica.
El emir Mohamed ha contratado los servicios de Helen Ward, quien llevó los divorcios de Madonna y Guy Ritchie, o del magnate de la fórmula uno, Bernie Ecclestone, de su segunda mujer, Slavica.
 La princesa Haya se ha puesto en las manos de Fiona Shackleton, que gestionó la ruptura matrimonial del príncipe Carlos de Inglaterra y Diana Spencer y la del príncipe Andrés con la duquesa de York, Sarah Ferguson.
 Ward presume de jornadas laborales de 17 y 18 horas, y se ha ganado una reputación de agudeza jurídica e intelectual en los tribunales londinenses.
 Shackleton no hace ascos cuando se le recuerda el notorio episodio en el que Heather Mills le arrojó a la cara un vaso de agua durante su divorcio del exbeatle Paul McCartney.
 La abogada logró rebajar a 26 millones de euros los casi 140 que reclamaba Mills.
Algunos abogados de derechos humanos han cuestionado que la justicia británica permita al emir aprovecharse de unas garantías jurídicas que no existen en Dubái. Rodney Dixon representó al académico del Reino Unido Matthew Hedges que fue retenido seis meses en el emirato por unas confusas acusaciones de espionaje. “Resulta totalmente inapropiado que el emir pueda usar nuestro sistema judicial, conocido por su imparcialidad, porque resulta más beneficioso para sus intereses personales, cuando el sistema de su país es tan injusto y cruel con los ciudadanos británicos”, ha dicho Dixon al The Daily Mail.
La princesa Haya habría huido acompañada de sus hijos Jalila, de 11 años, y Zayed, de siete, y se ha llevado consigo una fortuna personal de más de 34 millones de euros.
 No se conocen públicamente los motivos detrás de su decisión, pero los medios enlazan lo ocurrido con el episodio de la princesa Latifa, hija del emir.
 A finales de 2018, Latifa fue capturada en aguas internacionales cercanas a la costa de India cuando huía de Dubái, con la ayuda de un exespía y hombre de negocios francés y una instructora finlandesa de capoeira, un arte marcial de origen brasileño.
 Las autoridades del emirato aseguraron entonces que todo lo relatado por Latifa era pura ficción y que había sido secuestrada con la intención de explotarla.
 La propia Haya se involucró entonces en la defensa de la reputación de Dubái e incluso utilizó para ese propósito a su amiga Mary Robinson, expresidenta de Irlanda. 
Al parecer, asegura la prensa británica, Haya habría escuchado recientemente una nueva versión de aquel episodio que la convenció para emprender ella misma la huida, cada vez más acosada por la presión y hostilidad de los miembros de la extensa familia de su marido.

La Guardia Civil investiga huesos humanos hallados junto a la fosa de las niñas de Alcàsser

Una pareja que había visto la serie sobre el caso en Netflix los halló escarbando junto al lugar del crimen.

Niñas Alcasser
Cartel con el que se buscó a Desirée, Miriam y Toñi en 1992.

 

Hace una semana, tras ver en Netflix la serie El caso Alcácer, una pareja condujo desde su casa, en la zona de Gandia, hasta el barranco de La Romana, en Tous, el lugar donde Míriam, Toñi y Desirée fueron violadas, asesinadas y enterradas en 1992.
 Al llegar allí, según ha indicado este miércoles una portavoz de la Guardia Civil, la pareja "se puso a escarbar" cerca de la fosa donde fueron sepultadas y encontró unos pequeños huesos.
 Los envolvieron en papel de plata, condujeron 80 kilómetros de vuelta a casa y los entregaron en el Cuartel de la Guardia Civil de Oliva.


La policía judicial investiga ahora su procedencia, tal y como ha adelantado Las Provincias. Una portavoz de la Guardia Civil ha explicado que aunque los investigadores pensaron inicialmente que se trataba de huesos de animal, ha quedado determinado que son humanos. 
Los restos óseos están siendo analizados por el Instituto de Medicina Legal de Valencia, aunque probablemente tendrán que ser enviados a Madrid para intentar extraer de ellos ADN y compararlo con el de las tres adolescentes asesinadas tras ser interceptadas cuando iban desde Alcàsser a la discoteca Coolor de Picassent por el coche en el que iban Miguel Ricart y Antoni Anglés.
En caso de que los huesos correspondan a una de las niñas de Alcàsser, serán remitidos como prueba al juzgado de Alzira que instruyó el caso, si bien no parece que puedan tener relevancia para la investigación.

Mujer, artista y pionera: difícil tarea

La pintora senegalesa Bassine Sall y su hermano Mamadou exponen en Madrid cuadros 'suwer' de pintura sobre vidrio.

Bassine Sall en la Galería de Mamah Africa.
Bassine Sall en la Galería de Mamah Africa.

La artista afirma que crea mano a mano con su hermano Mamadou: 

 “Trabajamos juntos. 

Él es mi maestro, sigo su línea”. Sin embargo, la realidad es que si se observa la obra de uno y de otro se descubren diferencias importantes.

 En ella destacan los detalles de los atuendos y los colores más relajados.

 Además, ella fue la primera artista que tuvo la idea de añadir tela a sus composiciones para darles movimiento y textura.

 Una técnica que ha tenido mucho éxito. “Pero ya sabes como es África”, interrumpe el hermano. 

“Allí se copia todo y ya se ven artistas que imitan lo que hace mi hermana”. Ella sonríe y no dice mucho más, deja que el pequeño sea el que la promocione. 

Mamadou y Bassine Sall.
Mamadou y Bassine Sall.
Romper con una tradición de hombres no ha sido fácil. Le ha costado más que a su hermano abrirse camino.
 Él, Mamadou Sall, es en la actualidad uno de los artistas más cotizados del arte suwer, especialmente en Francia donde este estilo es muy apreciado y existen muchos coleccionistas.
 De hecho, tras su paso por Madrid viajará a Paris donde también expondrá su obra.
 A su hermana le gustaría acompañarle, pero a ella solo le han concedido un visado por un mes, así que tras la exposición en la capital española se verá obligada a regresar a Senegal.
El viaje a España lo han podido realizar gracias al apoyo de la Fundación Hispano Africana para el Intercambio Artístico y Cultural (HAIAC), con sede en el municipio segoviano de Torrecaballeros.
 Su presidente, Javier Giráldez, viajó hasta Rufisque en 2009 en busca de Ibrahima Sall y al llegar se enteró de que acababa de fallecer.
 Fue, entonces, encaminado hacia sus hijos, se conocieron y aquello fue el inicio de una fructífera colaboración que dura hasta hoy.
Bassine sueña con construir su propia galería de arte
Bassine sueña con construir su propia galería de arte donde exponer su obra en un terreno que le dejó su marido en Rufisque.
 Junto a su hermano también planea dar clases a los escolares de la ciudad para que aprendan la técnica suwer y así "a lo mejor descubrimos a algún artista verdadero que quiera continuar con este estilo".
Durante el mes que los dos hermanos estarán en Madrid, van a continuar su trabajo y producir nueva obra.
 Por lo que también atenderán a demandas personalizadas. Igualmente, el 25 de julio tendrán un encuentro en la sede de la Galería de Mamah Africa con todo el público que quiera asistir en el que enseñarán como se realiza esta técnica. 
Una oportunidad única para conocer más de cerca este arte tan peculiar.

Bienvenidos a Rufisque

Con trazo firme y decidido la plumilla deja su reguero de tinta china sobre el cristal. 
Forma los bustos de una pareja vestidas con ropas muy elaboradas. Ella con turbante, él con el típico gorro que portan muchos senegaleses.
 Luego las siluetas se llenan de colores que salen de pequeñas latas de pintura al aceite y se aplican con finos pinceles. 
Primero el blanco de los ojos, luego el dorado de las joyas; por cierto, este color proviene de un aerosol rociado sobre el propio tapón del envase desde donde el pincel lo recoge.
 La pigmentación se sobrepone en capas de intensa tonalidad que, poco a poco, hacen aparecer los pequeños detalles que configuran el cuadro cuando se le da la vuelta al vidrio.
 Una obra única, brillante, colorida y con un toque naif que la hace admirable y deseable en el mismo momento que el artista la crea.