Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

16 jun 2019

Ciudadano Ortega...................................... Miguel Ángel Noceda..

El propietario de Inditex ha destinado más de 550 millones a tareas filantrópicas, fundamentalmente contra el cáncer y educativas.

Amancio Ortega y su hija Marta Ortega en julio de 2018 durante una competición hípica.
Amancio Ortega y su hija Marta Ortega en julio de 2018 durante una competición hípica. Getty Images
Seguramente, si fuera americano, algún productor habría propuesto hacer una película sobre su vida e, incluso, él mismo la habría financiado: Ciudadano Ortega
Pero Amancio Ortega Gaona, hijo de un ferroviario vallisoletano, es de Busdongo (León), se crio en Tolosa (Guipúzcoa) y se hizo hombre en Galicia, donde se afincó definitivamente y creó Inditex, el imperio textil que domina el sector en todo el planeta, y con el que se ha convertido en una de las tres personas más ricas del mundo, con un patrimonio de más de 75.000 millones de euros, según Forbes, y que le han permitido desarrollar una labor filantrópica por toda España.
 Un poderío suficiente para emular de sobra al Citizen Kane de Orson Welles.
 Pero todo indica que el autohalago ni ha pasado por la cabeza.

En efecto, Amancio Ortega, cuando materializó parte de su riqueza virtual con la salida a Bolsa de Inditex (se quedó con el 60%), diversificó sus negocios a otros dominios como Pontegadea, patrimonial a través de la que aglutina sus negocios inmobiliarios y de inversión, y la Fundación Amancio Ortega (FAO), desde la que ha destinado más de 550 millones de euros (ejecutados o comprometidos), fundamentalmente a acciones contra el cáncer en hospitales públicos y la concesión de becas de estudio y escuelas infantiles desde su creación en 2001.

 Todo sin olvidar la evolución de Inditex, que al fin y al cabo es la que le aporta los dividendos que le han permitido crear una multinacional inmobiliaria y dedicarse a la filantropía. 

Una tarea que, al parecer, no convence a algunos políticos de su país, a juzgar por los furibundos ataque de Unidas Podemos durante la campaña electoral, se supone que buscando votos y empezando por su líder, Pablo Iglesias, que calificó de “limosna” las donaciones de Ortega. 
También llegó a sugerir que lo hacía para compensar fraudes fiscales que, al menos que se sepan, no existen.
 Lo que se sabe es que con sus actividades han aportado al fisco 1.200 millones de euros y da trabajo a más de 174.000 personas en todo el mundo.

Amancio Ortega y su hija Marta Ortega en julio de 2018 durante una competición hípica.
Amancio Ortega y su hija Marta Ortega en julio de 2018 durante una competición hípica. Getty Images
Seguramente, si fuera americano, algún productor habría propuesto hacer una película sobre su vida e, incluso, él mismo la habría financiado: Ciudadano Ortega.
 Pero Amancio Ortega Gaona, hijo de un ferroviario vallisoletano, es de Busdongo (León), se crio en Tolosa (Guipúzcoa) y se hizo hombre en Galicia, donde se afincó definitivamente y creó Inditex, el imperio textil que domina el sector en todo el planeta, y con el que se ha convertido en una de las tres personas más ricas del mundo, con un patrimonio de más de 75.000 millones de euros, según Forbes, y que le han permitido desarrollar una labor filantrópica por toda España.
 Un poderío suficiente para emular de sobra al Citizen Kane de Orson Welles. Pero todo indica que el autohalago ni ha pasado por la cabeza.
Rápida reacción de la ministra Ribera. Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, no perdió ni un segundo en reaccionar ante la noticia de que Noruega, a través de su fondo soberano, va a desinvertir de las compañías que explotan combustibles fósiles para volcarse en las energías renovables.
 Reafirma su apuesta por el cambio climático y le da confianza en el plan diseñado para potenciar esta industria en España.
 Por eso, salió a manifestar que tiene muchas esperanzas de que el citado fondo (el mayor fondo soberano del mundo) destine parte de los 17.000 millones de euros que prevé invertir a proyectos en España. Por pedir que no quede.
Las eléctricas tradicionales se reivindican. Tras 75 años de historia, la patronal eléctrica Aelec, denominación que sustituyó a la antigua Unesa hace solo dos años, ha celebrado su primer congreso.
 El tema fue las redes, imprescindibles para la necesaria electrificación con el aumento de las renovables; pero fue una forma por parte de la asociación que preside Marina Serrano de reivindicar la presencia de las eléctricas tradicionales en un momento en el que el sector eléctrico ha experimentado un cambio radical y existen otros actores (muchos) que tienen mucho que decir.
El Tribunal de Cuentas vigila la vida de las nucleares. 
 El tribunal de Cuentas, que preside María José de la Fuente, se ha fijado en las centrales nucleares y ha concluido en un informe que alargar la vida de las instalaciones no basta y advierte que faltarán fondos para financiar el desmantelamiento, aunque el aumento de su vida útil permita reducir el déficit, que la empresa pública Enresa (encargada de gestionar los residuos) cuantifica en 2.350 millones de euros.
 Hace cuatro años sugería revisar anualmente su financiación. Ahora plantea revisar las tasas que gravan la tarifa eléctrica.
En efecto, Amancio Ortega, cuando materializó parte de su riqueza virtual con la salida a Bolsa de Inditex (se quedó con el 60%), diversificó sus negocios a otros dominios como Pontegadea, patrimonial a través de la que aglutina sus negocios inmobiliarios y de inversión, y la Fundación Amancio Ortega (FAO), desde la que ha destinado más de 550 millones de euros (ejecutados o comprometidos), fundamentalmente a acciones contra el cáncer en hospitales públicos y la concesión de becas de estudio y escuelas infantiles desde su creación en 2001.
 Todo sin olvidar la evolución de Inditex, que al fin y al cabo es la que le aporta los dividendos que le han permitido crear una multinacional inmobiliaria y dedicarse a la filantropía.
Después todo ha sido crecer y crecer. Zara se extendió por toda España.
 Engordó. Se salía de las costuras. Acumuló riqueza. Así que en 1985 se lanzó con Inditex (Industria del Diseño Textil), que sirvió de catapulta para salir al exterior y aglutinar nuevas marcas (unas adquiridas y otras de nuevo cuño: Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Pull and Bear, Uterqüe…).
Lo más probable (y desde luego deseable) es que las acometidas no afecten a Ortega y que continue con su labor.
 La mayoría piensa, dentro de la órbita política, que ojalá hubiera muchas limosnas como las de Ortega, que siempre son bienvenidas porque complementan lo que puede asumir el Gobierno. 
También opinan así fuentes empresariales, que subrayan que hay que incorporar el componente social a la actividad de las empresas, como ya lo hicieran las cajas de ahorros con su obra social, que ahora normalmente hacen las fundaciones que crearon.
 Es la tendencia mundial que también está haciéndose hueco en España a través de los códigos de buen gobierno corporativo.
La expansión de Ortega ha sido objeto de admiración y de envidias. Causa estas de que surgieran acusaciones de explotación en el tercer mundo, algo que resultó ser malintencionado pero que cundió en algunos círculos contra este visionario del negocio textil, que descubrió que el secreto estaba en fabricar y vender lo que producía.
Había comenzado a trabajar a los 14 años (nació en marzo de 1936) en una tienda de ropa de A Coruña. A los 27 años creó Confecciones GOA (sus iniciales en sentido contrario) y comenzó con batas y albornoces que vendía por todas las ltidudes que podía, incluido Francia.
 Le salió bien y, con esa política, fundó Zara, en 1975. 
Abrió la primera tienda en el centro de A Coruña y montó una planta en el vecino pueblo de Arteixo, donde ahora está el cuartel general delgrupo.

Lo más probable (y desde luego deseable) es que las acometidas no afecten a Ortega y que continue con su labor. 
La mayoría piensa, dentro de la órbita política, que ojalá hubiera muchas limosnas como las de Ortega, que siempre son bienvenidas porque complementan lo que puede asumir el Gobierno.
 También opinan así fuentes empresariales, que subrayan que hay que incorporar el componente social a la actividad de las empresas, como ya lo hicieran las cajas de ahorros con su obra social, que ahora normalmente hacen las fundaciones que crearon. 
Es la tendencia mundial que también está haciéndose hueco en España a través de los códigos de buen gobierno corporativo.

Fatiga de la compasión.................................... Elvira Lindo

El relato mítico del triunfo y el fracaso ha contaminado nuestra manera de ver a los excluidos; ahora, los juzgamos.

Una protesta contra la pobreza energética en julio de 2018 en Barcelona.
Una protesta contra la pobreza energética en julio de 2018 en Barcelona.
Los pobres ya no son lo que eran. 
Los pobres que veíamos los que no somos pobres estaban en la puerta de las iglesias con la mano tendida.
 Eran los mendigos galdosianos que formaban parte de la comedia humana.
 Eran personajes y actuaban como tales. En algunos casos, hasta respondían a un nombre propio.
 Ocurre que cuando Cáritas hace público su informe sobre la pobreza no podemos dar crédito a las cifras que nos presentan: más de ocho millones de personas en España están en peligro de exclusión o viven en ella de manera persistente desde hace años. Un 18% de la población.
 Pero no reparamos en ellos porque no responden al estereotipo imaginario del pobre. 
A nosotros nos gusta que los pobres vistan como tales. Son tan invisibles a nuestros ojos que debiendo haber sido esta la noticia de la semana nos hemos dedicado casi exclusivamente a informar sobre el mamoneo de los pactos.
No me sale otra palabra, lo siento: mamoneo.
 Cuando los 120 expertos que han elaborado el Informe FOESSA nos advierten de que el ascensor social se ha roto en nuestro país, de que el que nace pobre morirá pobre, de que España es un buen lugar para vivir, pero no lo es para procrear, trabajar, ni para que se tenga en cuenta a los desamparados en las decisiones políticas; cuando se reitera que el problema que más preocupa a los trabajadores precarios es la vivienda y que perderla significa sumergirse de lleno en la exclusión; cuando el problema es perder un techo, y sin embargo solo se debate en estos fatigosos días sobre la repartición de sillones, presagias que algún día pagaremos por este olvido vergonzoso.
Contaba en la radio Guillermo Fernández, coordinador del informe sobre exclusión, que cada mañana, cuando sale de su casa en el barrio popular de Manoteras (Madrid), distingue a esos vecinos que perdieron su trabajo hace tiempo, los observa bastante deteriorados. Salen a la calle temprano, como si fueran a un trabajo, andan buscando algo, recuperar vínculos, establecer nuevas relaciones.
 Él sabe que son pobres. Los reconoce.
 Y entonces entiende su desgana a la hora de ir a votar. Están cabreados.
 Se sienten excluidos de la agenda política. 
Su indignación puede en algún momento encontrar un desahogo reivindicativo o convertirse en esa ira de la que se sirven los líderes tramposos.
 Luego están los pobres que trabajan, aquellos que se descabalgaron del mileurismo y llevan a casa 500 o 600 euros al mes.
 No pueden tener proyectos vitales. ¿Qué le supone a un ser humano no poder hacer planes, ni imaginar una perspectiva mejor para sus hijos?
 El discurso dominante, ese relato mítico del triunfo y el fracaso ha contaminado nuestra manera de ver a los excluidos; ahora, los juzgamos: en alguna medida se les considera responsables de su fracaso, y más aún si no votan aquello que deberían. 
Se merecen su futuro de mierda. 

Una parte de la sociedad, aquella que cree tener anticuerpos contra la enfermedad de la pobreza porque han nacido en el privilegio, se olvida de los pobres.
 Hay también un cansancio, una fatiga de la compasión.
 Tal vez por eso el debate se centra en el tira y afloja de lo territorial, que encubre lo urgente. 
Pero ellos están ahí, salen cada mañana de casa, esperan un milagro, trabajan por una miseria, temen perder el techo.
 Y de momento no han perturbado nuestro bienestar. 
No nos han castigado por tan humillante olvido.

 

El original regalo de boda

Pilar Rubio y Sergio Ramos posando en un selfie. Foto Instagram @pilarrubio_oficial
Foto Instagram @pilarrubio_oficial

El futbolista y la presentadora se casan este sábado 15 de junio en Sevilla y este es el último detalle que ha salido a la luz.

Sergio Ramos (33) y Pilar Rubio (41) están a poco más de 48 horas de convertirse en marido y mujer en la que será sin lugar a dudas una de las bodas más destacadas del año. 
 El futbolista y la presentadora se darán el 'sí quiero' este sábado 15 de junio en la Catedral de Sevilla, la ciudad natal del novio, y posteriormente celebrarán su compromiso con su selecta lista de más de 400 invitados en la finca 'La alegría SR4' que posee el capitán del Real Madrid en Bollullos de la Mitación, a unos 20 minutos de la capital andaluza.
Como es lógico, el evento genera un enorme interés mediático y poco a poco se están conociendo detalles que manifiestan que la pareja se ha esforzado al máximo en prepararla y en garantizar que sea una velada inolvidable para ellos y para todos los asistentes.
 Ya se sabe que será una fiesta totalmente privada, y que de hecho han proporcionado un tatuaje adhesivo de una estrella a sus invitados para poder acceder y han prohibido el uso de teléfonos móviles y de cámaras de fotos. 
También que no está permitido el acceso a menores, que han transformado su finca en un parque temático y que va a contar con varias actuaciones musicales entre las que destaca la que va a ofrecer la mítica banda de rock duro AC/DC, grupo favorito de la novia, a cambio de un millón de euros. 
Y ahora, 'Jaleos' de 'El Español' ha revelado un nuevo y preciado detalle: el regalo de boda que Sergio Ramos y Pilar Rubio van a entregar a sus más de 400 invitados.

El regalo de boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio a sus invitados

Sergio Ramos y Pilar Rubio han vuelto a demostrar su originalidad en este aspecto y han optado por obsequiar a sus invitados con uno de los baluartes de la gastronomía española: unas pequeñas botellas del "mejor aceite del mundo" que llevarán una etiqueta en la que aparece un unicornio rojo y tres estrellas, presumiblemente en referencia a sus tres hijos, Sergio Jr. (4), Marco (3) y Alejandro (1), quienes serán los encargados de llevar las arras hasta el altar.
"Se trata de un gesto que los novios quieren tener con sus invitados, no solo con los nacionales sino también con los rostros más internacionales que se sentarán ante su mesa nupcial.
 Es una forma de consagrar el producto de la tierra delante de un variopinto y poderoso grupo de personas que recibirán una de las cosechas agrícolas más relevantes de la marca España", explica el citado medio.
Los Beckham, Gerard Piqué y Shakira, Ronaldo Nazario, Marc Anthony, Vicente del Bosque, Pablo Motos, Florentino Pérez y toda la plantilla del Real Madrid son solo algunos de los invitados de Sergio Ramos y Pilar Rubio a su boda que recibirán este regalo tan curioso como delicioso con esta etiqueta que ya les sonará. 
Y es que la ilustración es la misma que el de la tarjeta negra que les enviaron a modo de invitación junto con el tatuaje adhesivo de la estrella para que tengan acceso y un libro con las exigencias e instrucciones para acudir y todos los detalles de lo que va a ocurrir en el enlace.

Han declinado regalos y han propuesto a sus invitados hacer donaciones

Sergio Ramos y Pilar Rubio han invertido mucho tiempo y dinero en que su boda sea perfecta y otro detalle que se ha conocido es que han declinado expresamente aceptar regalos y han propuesto a los invitados que lo deseen realizar donaciones a dos organizaciones benéficas con las que están muy implicados. 
Se lo han transmitido precisamente a través de su libro de instrucciones dedicando un punto que dice que dice lo siguiente:
"Los novios no aceptarán regalos de boda, más allá de las donaciones a dos organizaciones solidarias, UNICEF, de la que el futbolista es embajador, y Piel de Mariposa, que se dedica a concienciar sobre esta particular enfermedad cutánea. 
 Ramos y Rubio han puesto a disposición de sus invitados el número de una cuenta bancaria que lleva el nombre 'Boda Unicornios' para aquellos que quieran realizar un ingreso, que se destinará en exclusiva a estas asociaciones"

 

Los directores de ‘El caso Alcàsser’: “Allí vimos que el mal está entre nosotros”

En la serie documental de Netflix, Ramón Campos y Elías León Siminiani abren la caja de los truenos de la televisión española.

Miguel Ricart, en una foto de archivo. En vídeo, tráiler de la serie documental de Netflix
En El caso Alcàsser, la serie documental que Netflix estrenó el viernes, los directores Ramón Campos y Elías León Siminani vuelven a las tres historias más estudiadas de la criminología española: el asesinato, en 1992, de Miriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández, tres jóvenes de Valencia; la obsesión nacional por la investigación y cómo nuestra entonces joven televisión privada engordó jaleando las peores pasiones del proceso.
 Para ellos no cabe duda de que reabrir esta caja de los truenos de la memoria española era, hoy, esencial.
P. ¿Qué historia quedaba por contar de Alcàsser?
Elías León Siminani: Nuestro trabajo es una crónica, desde noviembre de 1992 cuando desaparecen las niñas, hasta básicamente hoy.
 La sentencia del juicio se emitió en 1997 pero su herencia social llega a nuestros días.
Ramón Campos: Arrojar luz puede curar heridas y las del caso son hondas. 
Los medios entraron sin pensar lo que estaban haciendo en aquel pueblo y llegaron a lo más profundo.
 En Valencia, las sociedades musicales son muy importantes, el corazón del pueblo.
 La de Alcàsser está al lado del ayuntamiento.
 Pues el fatídico programa de Nieves Herrero, en el que se entrevistaba a las familias mientras se hacían las autopsias, se hizo allí. 
Para mí es una metáfora de lo profundo que se entró y lo hondas que están las heridas.

P. ¿Por qué seguimos atraídos por una historia tan contada?
R. C.: Ocurrió en 1992: España estaba en apogeo, los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Expo, aún no había crisis, el PSOE aún no se había desplomado.
 Entonces desaparecen tres niñas y esa burbuja explota, llega una bofetada de realidad y de repente vemos que el mal está entre nosotros.
 Fue un homicidio triple, de una violencia espantosa, y las televisiones privadas que acababan de nacer demostraron hasta qué punto iban a luchar por la audiencia.
E. L. S.: Es un muestrario de cosas para entender la sociedad en la que vivimos hoy.
R. C.: Y luego la fuga de Antonio Anglés, el principal sospechoso. Si en un crimen no está el protagonista, el interés se multiplica.
P. Una de las principales tramas de la serie es el descenso a los infiernos de Fernando García, el padre de una de las víctimas, que cae en una espiral de negar la investigación oficial y volver y volver al caso en programas de prime time con teorías cada vez más estrafalarias. ¿Cómo se lo encontraron hoy?
R. C: Ha rehecho su vida. 
Tiene una hija de la edad de Miriam. En el primer capítulo, un psicólogo ya alerta:
 “Cuando a una víctima la haces sentir protagonista por ser víctima, le provocas algo que es peligroso. 
Va a querer seguir siendo víctima”. Es jodido que los medios desaparezcan de tu lado, te sientes huérfano.
P. El descenso empieza cuando conoce al criminólogo Juan Ignacio Blanco, un personaje tirando a turbio.
E. L. S: Para mí el caso tiene dos tiempos.
 El primero son los 75 días entre noviembre de 1992 y enero de 1993, entre la desaparición de las niñas y el hallazgo de los cuerpos, que tiene su clímax con los programas especiales que se emitieron aquella noche. 
Y luego está 1997.
 España es otro país, en otro momento político, socioeconómico y televisivo.
Blanco aparece en ese segundo acto. Fernando García está recogiendo firmas por toda España para cambiar la ley y que asesinos y violadores cumplan sus penas. Entonces llega Blanco y le ofrece volver al foco de los medios. P. ¿Cómo está Blanco hoy?
R. C: Alcàsser ha supuesto una carga de por vida para todos los implicados. 
Blanco está denostado, apartado del mundo del periodismo. Ha pagado por lo que hizo.
P. La gran exclusiva del programa es el vídeo del juicio. ¿Estaba escondido?
E. L. S.: Jesús Carrascosa, director de lo que era entonces Canal 9, pensó que si en Estados Unidos el juicio de O. J. Simpson se televisó por su alto interés social, este caso, con la cantidad de teorías conspiratorias que había provocado, debería ser el primer juicio filmado de nuestra historia.
 No logró que se retransmitiese, pero sí que se filmase y se archivase en Canal 9 para que lo consultaran estudiantes de periodismo y en los juzgados los estudiantes de Derecho.
 R. C: Nadie sabía exactamente dónde estaba. 
Teníamos que haber entregado el documental el año pasado, pero entonces, tras un año de negociaciones, apareció. 700 cintas betacams, 400 horas de metraje.
P. En la serie presentan muchas ideas que luego resultan ser teorías conspiratorias.
R. C.: Eso fue lo que ocurrió en España. 
 Desaparecieron las niñas, se investigó el crimen, nacieron las teorías y se retransmitieron en el prime time de Esta noche cruzamos el Missisissippi.
P. ¿Ahora sería distinto?
R. C: Hemos ganado en transparencia. Cuando Alcàsser, la Guardia Civil no tenía ni gabinete de prensa, no entendía que le hiciera falta, lo cual fue pasto para que se montasen teorías alternativas en otros medios.
 Compara esa situación con la de Diana Quer, donde los agentes dieron una rueda de prensa desglosando el caso minuciosamente, para que nadie pudiera ponerlo en duda.
P. ¿Y los medios qué hemos aprendido desde entonces?
R. C: Yo sigo viendo imágenes como las que se vieron entonces y que te revolvían el estómago.
 E. L. S: La demanda para crear contenidos, para sobrevivir al yugo de la inmediatez informativa, sigue hoy igual.