Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

15 jun 2019

Bodas, bautizos y funerales,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,Boris Izaguirre,,,

Resulta encantadora la habilidad que tienen nuestros políticos de generar parejas bellas con más facilidad que gobiernos. Malú y Albert, Begoña y Pedro son gente guapa y famosa.

 

Pilar Rubio y Sergio Ramos, el pasado septiembre en Londres
Pilar Rubio y Sergio Ramos, el pasado septiembre en Londres Getty Images

14 jun 2019

Eugenia Martínez de Irujo, Tamara Falcó, Amaia Salamanca... coinciden en el cumpleaños de Macarena Rey

© Gtresonline
Una de las mujeres más influyentes de la televisión, Macarena Rey, celebró el pasado viernes, 7 de junio, su 50 cumpleaños con una gran fiesta a la que asistieron numerosos amigos, como Eugenia Martínez de Irujo, que llegó así de feliz con su marido, Narcís Rebollo.
Mario Vaquerizo
© Gtresonline
Mario Vaquerizo, cada día más recuperado de la artrosis degenerativa que padece, no faltó a la fiesta de cumpleaños, ya que también ha sido uno de los muchos personajes conocidos que han pasado por las cocinas de 'MasterChef Celebrity'.
 Cayetana Guillén Cuervo
© Gtresonline
Cayetana Guillén Cuervo, con un precioso vestido de Santos Costura al que añadió una cazadora de cuero. 
Iba con su marido, Omar Ayyashi. La relación entre la actriz y Macarena Rey es muy estrecha, ya que la intérprete ha presentado uno de los últimos programas de la productora Shine Iberia, 'Cena con mamá'. 

Aquel infierno de Alcàsser.................................... Manuel Jabois

Netflix estrena una serie documental sobre el asesinato de Miriam, Toñi y Desiré que sacudió España en los noventa.

En vídeo, el tráiler de 'El caso Alcàsser', de Netflix.
Hay un momento en el documental El caso Alcàsser, una crónica implacable y quirúrgica sobre el gran crimen de los 90 (los asesinatos de las adolescentes Miriam García, Toñi Gómez y Desiré Hernández), que termina hundiendo al espectador en una sensación de irrealidad de la que no sale hasta el final, quizá por ello Ramón Campos y Elías León Siminiani, productor de Bambú y director del documental respectivamente, lo dejaron para el quinto y último capítulo de la serie, que se estrena el viernes en Netflix. 

Sucede cuando a Esta noche cruzamos el Missisipi, el late night de Pepe Navarro, son invitados el padre de Miriam, Fernando García, y el criminólogo Juan Ignacio Blanco.
 Blanco defiende una teoría conspirativa según la cual hombres de las altas esferas del Estado, algunos pertenecientes a mafias satánicas, están detrás del crimen. 
 Afirma que la noche de crimen tres hombres, y no dos, abusaron sexualmente de Miriam, Toñi y Desiré, y una de las pruebas que esgrime Blanco es que Antonio Anglés estaba con una de las niñas, Miguel Ricart con otra, y “no es porque esté aquí su padre delante, pero es una obviedad: Miriam es la más agraciada de las tres y con ella se quedó un tercero, que por esa razón tenía que ser el jefe”. 

Afortunadamente, para entonces la estupefacción está ya a niveles mareantes, y del mismo modo que sería injusto reducir a una escena tan perturbadora como la del criminólogo Blanco un trabajo exhaustivo, el mejor y más completo sobre Alcàsser hasta la fecha (otro más, tras el documental El caso Asunta) de Siminiani y Campos -los dos presentes en la cinta, indagando, preguntando, poniendo el espejo a un juicio que llenó horas de televisión y dejó preguntas sin responder, preguntas que ellos reformulan una y otra vez acudiendo a las puertas tras las que pueden estar las respuestas-, no es menos cierto que el crimen de Alcàsser, el crimen de un año, 1992, en el que España se exhibe al mundo como un pavo real con la Expo y los Juegos, fue atravesado de principio a fin por un tratamiento mediático inédito entonces, pura pornografía sentimental que terminó cayendo en el amarillismo de enseñar fotos de cadáveres y demás material clasificado de la investigación.
 Un sindiós.

 “No fuimos conscientes de que nos estábamos metiendo tanto en el barro. 

 Sabía que estaba pasando algo que no podía pasar, pero no sabíamos qué era”, dice a cámara la periodista Mariola Cubells, entonces reportera del diario Levante.

 “Todo era tan espectacular que ni te imaginabas que el espectáculo de verdad iba a empezar ahora”, dice la periodista británica Patricia Murray en referencia al famoso programa de Nieves Herrero en directo el día de las aparición de los cadáveres, cuando se convirtió Alcàsser en un plató con un escenario al que todos los miembros de las familias de las asesinadas querían salir (“tuvimos que pedir a gente del público que se sentase en el suelo para subir sillas para abuelos, primos, sobrinos”). 

“No me ha contestado. ¿Maltrataron a las niñas?”, insiste la periodista al teniente de la Guardia Civil delante de las familias (“estaba desbordada, superada”, dice Cubells; en ese plató, de tanto apelar a las emociones más primarias (“ojo por ojo, que le hagan lo mismo a ellos”, dice una niña tranquilamente al micrófono) se desbordaron las propias al punto de descontrolarse todo; 

 el culmen llegó cuando en medio de la emisión se anunciaron detenciones y todo el pabellón estalló en una ovación.

 

La crónica del crimen y el análisis del juicio conforman un cuadro agónico que ningún español vivo entonces puede olvidar.
 El documental reconstruye con precisión el tiempo de búsqueda de las niñas, desde la noche que desaparecen hasta los 75 días siguientes (“cuando eran las ocho de la mañana pensé, pero sin chaqueta y este frío, dónde han dormido”, dice la madre de una den ellas) y muestra exactamente cómo esa gigantesca expectación, con los primeros desmanes de los medios, iba contagiando una emoción enloquecida entre familiares de víctimas, periodistas y espectadores; un suceso convertido en causa nacional que llevaba río abajo todas las pasiones hasta que estas explotaron el día de la aparición de los cuerpos. 
El caso Alcàsser se vuelca sobre la investigación hasta desmenuzar el más mínimo detalle, deja que varios de los protagonistas viajen del dolor y la nostalgia a las propias miserias morales a menudo consustanciales a una pérdida tan tremenda y recuerda la enorme reacción social al asesinato múltiple, ocurrido porque las tres chicas hicieron autoestop para ir a una discoteca que estaba a dos kilómetros.
 Todos los padres de las chicas que iban a esa discoteca acudieron las siguientes semanas a recogerlas en persona, se aconsejó por activa y por pasiva que nadie saliese de noche a esas horas y por supuesto que nadie volviese a hacer autoestop.
 Se puso el foco, en definitiva, sobre las víctimas aun para no seguir su ejemplo, de tal forma que la pregunta era por qué tres chicas se suben al coche de unos desconocidos en lugar de hacerse la pregunta más incómoda: por qué no pueden hacerlo y qué es lo que se lo impide.


Isabel Pantoja sufre ansiedad en ‘Supervivientes’ porque le recuerda a la cárcel

Isabel Pantoja sufre ansiedad en ‘Supervivientes’ porque le recuerda a la cárcel.

"Es como recordar el tiempo pasado allí. Mi libertad la he perdido", justifica la cantante sobre sus numerosos intentos de abandono del programa.

Isabel Pantoja, en un momento de la gala del 13 de junio de 'Supervivientes'.  

 

Isabel Pantoja, en un momento de la gala del 13 de junio de 'Supervivientes'. TELECINCO


El jueves por la noche, durante la gala de Supervivientes, Isabel Pantoja volvió a convertirse en protagonista. 
En este caso no fue por el apoyo de su hijo Kiko Rivera en el plató, ni porque la pequeña de sus retoños, Isa, volara hasta Cayos Cochinos, en Honduras, para mostrarle su apoyo ("Mi niña del alma", lloraba Pantoja, emocionada). 
Lo que llamó la atención de la cantante fue cómo se abrió ante el presentador, Jorge Javier Vázquez, para contarle el agobio que le supone estar en el programa y cómo el aislamiento que vive le recuerda nada menos que a su paso por la cárcel. 
Después, la cantante contaba que se le hacía cuesta arriba estar rodeada por el mar. 
Algo que sufría especialmente de noche, que era cuando más ganas tenía de huir. "Me recuerda muchísimo a donde yo no elegí estar, es como recordar el tiempo pasado allí. Mi libertad la he perdido", explicaba, haciendo referencia a la etapa que pasó en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), entre noviembre de 2014 y marzo de 2016, cuando obtuvo la libertad condicional, a causa de su implicación en un blanqueo de dinero en Marbella por la que fue condenada a 24 meses de prisión. 
 "La comida era lo de menos", aseguraba ella. 
"Lo peor era no poder ver a mi gente.
 Estoy todo el día pensando en mi madre, mis hermanos, mis hijos y no paro de recordar el tiempo pasado allí".
El presentador supo desde el primer momento a qué se refería la cantante con ese "donde yo no elegí estar". 
Pero no dudó en preguntarle por qué nunca habla de la cárcel y de su paso por la misma. 
 "Porque no me gusta", explicó ella, de forma escueta. Aún así, Vázquez le daba las gracias por abrirse acerca de esa etapa.
 "Por fin la gente te ha entendido, la explicación psicológica que has dado es totalmente comprensible y creo que ha sido de muchísima generosidad por tu parte", le decía.
 "No debes tomarte Supervivientes como una condena".

Pantoja sufre a menudo de colapsos en la isla, tiene bajadas anímicas y ha pensado en abandonar el concurso de Telecinco. Jorge Javier Vázquez le preguntó en directo el motivo de esas dificultades, "Pues muy fácil, Jorge", replicaba ella. 
"Todo el mundo sabe que yo he venido a concursar, soy una concursante más.
 Para mí el estar aquí desde el año 2011 era el sueño de mi vida, pero todo el mundo sabe que yo lo he pasado muy mal y, aunque yo pensaba que mi mente estaba bien y que físicamente también, el estar en una isla me recuerda día a día a que no tengo el mando de mi vida nuevamente en mis manos", arrancaba la cantante.

"No quiero defraudar a nadie.

 Ni a mi familia ni a mis hijos. Ni a mis fans ni a la audiencia. Ni a la productora ni a la cadena.

 Pero especialmente a mí misma. Quiero demostrarme que sí puedo", contó la tonadillera después de explicar que lo estaba "pasando duro" después de casi dos meses en la isla.