Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

14 jun 2019

Aquel infierno de Alcàsser.................................... Manuel Jabois

Netflix estrena una serie documental sobre el asesinato de Miriam, Toñi y Desiré que sacudió España en los noventa.

En vídeo, el tráiler de 'El caso Alcàsser', de Netflix.
Hay un momento en el documental El caso Alcàsser, una crónica implacable y quirúrgica sobre el gran crimen de los 90 (los asesinatos de las adolescentes Miriam García, Toñi Gómez y Desiré Hernández), que termina hundiendo al espectador en una sensación de irrealidad de la que no sale hasta el final, quizá por ello Ramón Campos y Elías León Siminiani, productor de Bambú y director del documental respectivamente, lo dejaron para el quinto y último capítulo de la serie, que se estrena el viernes en Netflix. 

Sucede cuando a Esta noche cruzamos el Missisipi, el late night de Pepe Navarro, son invitados el padre de Miriam, Fernando García, y el criminólogo Juan Ignacio Blanco.
 Blanco defiende una teoría conspirativa según la cual hombres de las altas esferas del Estado, algunos pertenecientes a mafias satánicas, están detrás del crimen. 
 Afirma que la noche de crimen tres hombres, y no dos, abusaron sexualmente de Miriam, Toñi y Desiré, y una de las pruebas que esgrime Blanco es que Antonio Anglés estaba con una de las niñas, Miguel Ricart con otra, y “no es porque esté aquí su padre delante, pero es una obviedad: Miriam es la más agraciada de las tres y con ella se quedó un tercero, que por esa razón tenía que ser el jefe”. 

Afortunadamente, para entonces la estupefacción está ya a niveles mareantes, y del mismo modo que sería injusto reducir a una escena tan perturbadora como la del criminólogo Blanco un trabajo exhaustivo, el mejor y más completo sobre Alcàsser hasta la fecha (otro más, tras el documental El caso Asunta) de Siminiani y Campos -los dos presentes en la cinta, indagando, preguntando, poniendo el espejo a un juicio que llenó horas de televisión y dejó preguntas sin responder, preguntas que ellos reformulan una y otra vez acudiendo a las puertas tras las que pueden estar las respuestas-, no es menos cierto que el crimen de Alcàsser, el crimen de un año, 1992, en el que España se exhibe al mundo como un pavo real con la Expo y los Juegos, fue atravesado de principio a fin por un tratamiento mediático inédito entonces, pura pornografía sentimental que terminó cayendo en el amarillismo de enseñar fotos de cadáveres y demás material clasificado de la investigación.
 Un sindiós.

 “No fuimos conscientes de que nos estábamos metiendo tanto en el barro. 

 Sabía que estaba pasando algo que no podía pasar, pero no sabíamos qué era”, dice a cámara la periodista Mariola Cubells, entonces reportera del diario Levante.

 “Todo era tan espectacular que ni te imaginabas que el espectáculo de verdad iba a empezar ahora”, dice la periodista británica Patricia Murray en referencia al famoso programa de Nieves Herrero en directo el día de las aparición de los cadáveres, cuando se convirtió Alcàsser en un plató con un escenario al que todos los miembros de las familias de las asesinadas querían salir (“tuvimos que pedir a gente del público que se sentase en el suelo para subir sillas para abuelos, primos, sobrinos”). 

“No me ha contestado. ¿Maltrataron a las niñas?”, insiste la periodista al teniente de la Guardia Civil delante de las familias (“estaba desbordada, superada”, dice Cubells; en ese plató, de tanto apelar a las emociones más primarias (“ojo por ojo, que le hagan lo mismo a ellos”, dice una niña tranquilamente al micrófono) se desbordaron las propias al punto de descontrolarse todo; 

 el culmen llegó cuando en medio de la emisión se anunciaron detenciones y todo el pabellón estalló en una ovación.

 

La crónica del crimen y el análisis del juicio conforman un cuadro agónico que ningún español vivo entonces puede olvidar.
 El documental reconstruye con precisión el tiempo de búsqueda de las niñas, desde la noche que desaparecen hasta los 75 días siguientes (“cuando eran las ocho de la mañana pensé, pero sin chaqueta y este frío, dónde han dormido”, dice la madre de una den ellas) y muestra exactamente cómo esa gigantesca expectación, con los primeros desmanes de los medios, iba contagiando una emoción enloquecida entre familiares de víctimas, periodistas y espectadores; un suceso convertido en causa nacional que llevaba río abajo todas las pasiones hasta que estas explotaron el día de la aparición de los cuerpos. 
El caso Alcàsser se vuelca sobre la investigación hasta desmenuzar el más mínimo detalle, deja que varios de los protagonistas viajen del dolor y la nostalgia a las propias miserias morales a menudo consustanciales a una pérdida tan tremenda y recuerda la enorme reacción social al asesinato múltiple, ocurrido porque las tres chicas hicieron autoestop para ir a una discoteca que estaba a dos kilómetros.
 Todos los padres de las chicas que iban a esa discoteca acudieron las siguientes semanas a recogerlas en persona, se aconsejó por activa y por pasiva que nadie saliese de noche a esas horas y por supuesto que nadie volviese a hacer autoestop.
 Se puso el foco, en definitiva, sobre las víctimas aun para no seguir su ejemplo, de tal forma que la pregunta era por qué tres chicas se suben al coche de unos desconocidos en lugar de hacerse la pregunta más incómoda: por qué no pueden hacerlo y qué es lo que se lo impide.


Isabel Pantoja sufre ansiedad en ‘Supervivientes’ porque le recuerda a la cárcel

Isabel Pantoja sufre ansiedad en ‘Supervivientes’ porque le recuerda a la cárcel.

"Es como recordar el tiempo pasado allí. Mi libertad la he perdido", justifica la cantante sobre sus numerosos intentos de abandono del programa.

Isabel Pantoja, en un momento de la gala del 13 de junio de 'Supervivientes'.  

 

Isabel Pantoja, en un momento de la gala del 13 de junio de 'Supervivientes'. TELECINCO


El jueves por la noche, durante la gala de Supervivientes, Isabel Pantoja volvió a convertirse en protagonista. 
En este caso no fue por el apoyo de su hijo Kiko Rivera en el plató, ni porque la pequeña de sus retoños, Isa, volara hasta Cayos Cochinos, en Honduras, para mostrarle su apoyo ("Mi niña del alma", lloraba Pantoja, emocionada). 
Lo que llamó la atención de la cantante fue cómo se abrió ante el presentador, Jorge Javier Vázquez, para contarle el agobio que le supone estar en el programa y cómo el aislamiento que vive le recuerda nada menos que a su paso por la cárcel. 
Después, la cantante contaba que se le hacía cuesta arriba estar rodeada por el mar. 
Algo que sufría especialmente de noche, que era cuando más ganas tenía de huir. "Me recuerda muchísimo a donde yo no elegí estar, es como recordar el tiempo pasado allí. Mi libertad la he perdido", explicaba, haciendo referencia a la etapa que pasó en la cárcel de mujeres de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), entre noviembre de 2014 y marzo de 2016, cuando obtuvo la libertad condicional, a causa de su implicación en un blanqueo de dinero en Marbella por la que fue condenada a 24 meses de prisión. 
 "La comida era lo de menos", aseguraba ella. 
"Lo peor era no poder ver a mi gente.
 Estoy todo el día pensando en mi madre, mis hermanos, mis hijos y no paro de recordar el tiempo pasado allí".
El presentador supo desde el primer momento a qué se refería la cantante con ese "donde yo no elegí estar". 
Pero no dudó en preguntarle por qué nunca habla de la cárcel y de su paso por la misma. 
 "Porque no me gusta", explicó ella, de forma escueta. Aún así, Vázquez le daba las gracias por abrirse acerca de esa etapa.
 "Por fin la gente te ha entendido, la explicación psicológica que has dado es totalmente comprensible y creo que ha sido de muchísima generosidad por tu parte", le decía.
 "No debes tomarte Supervivientes como una condena".

Pantoja sufre a menudo de colapsos en la isla, tiene bajadas anímicas y ha pensado en abandonar el concurso de Telecinco. Jorge Javier Vázquez le preguntó en directo el motivo de esas dificultades, "Pues muy fácil, Jorge", replicaba ella. 
"Todo el mundo sabe que yo he venido a concursar, soy una concursante más.
 Para mí el estar aquí desde el año 2011 era el sueño de mi vida, pero todo el mundo sabe que yo lo he pasado muy mal y, aunque yo pensaba que mi mente estaba bien y que físicamente también, el estar en una isla me recuerda día a día a que no tengo el mando de mi vida nuevamente en mis manos", arrancaba la cantante.

"No quiero defraudar a nadie.

 Ni a mi familia ni a mis hijos. Ni a mis fans ni a la audiencia. Ni a la productora ni a la cadena.

 Pero especialmente a mí misma. Quiero demostrarme que sí puedo", contó la tonadillera después de explicar que lo estaba "pasando duro" después de casi dos meses en la isla. 

Prohibido sacar a Sorolla de España

La denuncia de Eduardo Lorente-Sorolla tropieza en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que confirma la prohibición de la venta de 'Fin de jornada' (1900) en el mercado internacional.

'Fin de jornada' (1900), el óleo pintado en Jávea por Joaquín Sorolla que la familia desea vender y que se expone en la National Gallery.
'Fin de jornada' (1900), el óleo pintado en Jávea por Joaquín Sorolla que la familia desea vender y que se expone en la National Gallery.

Fin de jornada no puede salir de España.
 La denuncia planteada por Eduardo Lorente-Sorolla, heredero del pintor Joaquín Sorolla, ha sido rechazada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). 
No podrá vender el lienzo en el extranjero.
 La sentencia admite recurso, pero es favorable a las razones que alega el Ministerio de Cultura para declararlo inexportable, por tratarse de “una obra de particular importancia para el patrimonio histórico español”.

El informe redactado por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español señala que Fin de jornada es una de las mejores pinturas realizadas por el artista durante su estancia en Jávea, en el verano de 1900. 
Apenas hay obras relevantes de ese momento en las colecciones públicas españolas, apunta el organismo del Ministerio de Cultura, que da a entender el interés que la pieza tiene para ingresar en alguno de los museos nacionales.
 Sin embargo, la familia duda de que el Estado cubra su precio deseado: cinco millones de euros.


El cuadro convive con la familia Sorolla desde que Joaquín lo pintó hace casi 119 años, tal como adelantó EL PAÍS.
 En España no encuentran comprador dispuesto a desembolsar la cantidad deseada; el precio más alto alcanzado en el país por un Sorolla es de 1,5 millones de euros, en 1990.
 La pintura forma parte de la exposición que la National Gallery de Londres está dedicando al pintor valenciano y en ella estaba interesada la institución que dirige Gabriele Finaldi.
La obra en litigio recibió el permiso de exportación en 2007, pero los familiares finalmente renunciaron a su venta.
 En 2016 volvieron a reclamarlo —dadas las necesidades económicas por las que atravesaban sus dueños y, sin embargo, la misma obra no obtuvo luz verde para su venta en el extranjero. La familia alegó que entre 2012 y 2017 la junta autorizó 91 exportaciones definitivas o temporales con posibilidad de venta de obras de Sorolla.
 Y que de la década de 1900 a 1911 hay 468 pinturas en las colecciones públicas españolas del pintor.
 Pero los magistrados contestan que de ese periodo de tiempo se ha denegado la salida a dos pinturas “porque son las que se ha considerado que revisten una particular importancia para el patrimonio histórico español”. 
Esto confirmaría el “uso cauteloso de la facultad restrictiva”.
El juicio ha destapado una situación anómala, en la que los abogados del Estado han defendido la importancia de la pintura (aportando informes oficiales) y los abogados de la familia (con informes privados) todo lo contrario, la falta de excepcionalidad de la obra para dejarla marchar. 
Y a pesar de ello, reclaman un valor de seis millones de euros en el mercado.

La generosidad de los Sorolla

El tribunal no duda de la generosidad que la viuda y el hijo del pintor tuvieron con el Estado al legar parte de la herencia, pero le recuerda a la familia demandante que esta virtud es recíproca, “por los recursos que ha dedicado la Administración a que se conozca y aprecie la obra de Sorolla”. 
La sentencia incide en esa generosidad: “No debe interpretarse como una especie de carta blanca para que los descendientes del pintor puedan libremente sacar del país el patrimonio histórico que es de su propiedad”.
Para los magistrados, la Abogacía del Estado ha defendido los hechos, contra los declarados por la familia, “de forma razonada, documentada e incluso brillante”.
 A saber: que existen hasta cinco informes que apoyan la denegación del permiso solicitado; que no hay ningún óleo de Sorolla pintado en Jávea en 1900 de temática similar; que una perito señala que es la primera gran obra del pintor, en la que se retrata el tema marinero de forma moderna, con los trabajadores de espaldas, el llamativo uso del escorzo, las diagonales, la pincelada, el color… 
El tribunal desestima los dos informes privados que la familia ha presentado, porque “por más énfasis que haga en ellos” el demandante, no son imparciales.
Además, los abogados del Estado estiman la venta de Fin de jornada en 3,5 millones de euros.
 En cuanto a la posible adquisición de la obra por el Estado, los jueces del TSJM aclaran que la normativa no obliga a tal caso. 
Pero señalan que en las declaraciones prestadas en autos se refleja la existencia de contactos entre ambas partes para proceder a la compra.

 

El Festival de Venecia concede el León de Honor a Almodóvar por su carrera

El director recibirá el galardón en la próxima edición del certamen, que se celebrará del 28 de agosto al 7 de septiembre.

 

Almodóvar, el pasado mes de mayo en la presentación en Cannes de 'Dolor y gloria'.

Almodóvar, el pasado mes de mayo en la presentación en Cannes de 'Dolor y gloria'. AFP
El cineasta español Pedro Almodóvar (Calzada de Calatrava, 69 años) recibirá el León de Oro de Honor de la 76ª edición del festival de cine de Venecia. 
Almodóvar ha sido galardonado con este premio como reconocimiento a su carrera profesional, según han anunciado este viernes los organizadores del certamen, que se celebrará entre el 28 de agosto y el 7 de septiembre. 
La Bienal asegura en un comunicado que el director manchego es "el más grande e influyente" cineasta español desde Luis Buñuel. Almodóvar, por su parte, en otro mensaje, ha reconocido sentirse "muy emocionado" por el reconocimiento que le ha realizado el festival en el que debutó internacionalmente.


El León de Honor se concede cada año a distintas personalidades del mundo del cine, no necesariamente a directores, como reconocimiento a su laureada trayectoria artística.
 En los últimos años, ha recaído en contadas ocasiones en realizadores.
 En 2017, el premio lo ganaron los actores estadounidenses Jane Fonda y Robert Redford, que ese año protagonizaron Nosotros en la noche, del director indio Ritesh Batra.
 Y un año antes, el galardón lo obtuvo el intérprete francés Jean-Paul Belmondo.
Almodóvar, cuya carrera como director arrancó a finales de los setenta, ha recordado que su debut internacional tuvo lugar precisamente en Venecia.
 "Me siento muy ilusionado y muy honrado con el regalo de este León de Oro. Guardo muy buenos recuerdos del Festival de Venecia. 
 Debuté internacionalmente en 1983 con Entre tinieblas en este mismo certamen. Era la primera vez que una película mía salía fuera de España, Venecia supuso mi bautismo internacional y fue una experiencia maravillosa, igual que mi vuelta en 1988 con Mujeres al borde de un ataque de nervios.
  Este León se convertirá en mi mascota, junto a los dos gatos con los que ya vivo.
 Gracias de todo corazón al festival, por otorgarme este premio", ha asegurado el doble ganador del Oscar.
Almodóvar concursó el mes pasado en el Festival de Cannes con Dolor y Gloria, una especie de crónica de su memoria sentimental en la que el personaje del cineasta es interpretado por Antonio Banderas. 
El director manchego estuvo entre los favoritos a la Palma de Oro, pero finalmente fue el coreano Bong Joon-ho, con su filme Parásitos, quien obtuvo el gran premio. Banderas fue distinguido como mejor actor por ese Salvador Mallo alter ego de Almodóvar. Dolor y gloria lleva en España 920.000 entradas vendidas. 
En Italia, donde se estrenó hace cuatro semanas, ya ha tenido 450.000 espectadores.