Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

6 jun 2019

¿Qué ocurre durante la muerte cerebral?................ Susana P. Gaytán

En nuestros cerebros tenemos un sistema de regulación de cuya actividad dependen todas las constantes vitales.

Imagen tomada en la Unidad de Cuidados Intensivos de Trauma del Hospital Doce de Octubre de Madrid.
Imagen tomada en la Unidad de Cuidados Intensivos de Trauma del Hospital Doce de Octubre de Madrid.
¿De qué hablamos cuando hablamos de muerte cerebral?
 Es una dramática pregunta a la que, diariamente, nos enfrentamos en las unidades de emergencias o los hospitales. 
Además, desde los años setenta del siglo pasado, el problema se ha agudizado con la generalización de técnicas como la respiración asistida. 
Hasta entonces, se consideraba que alguien había muerto cuando dejaba tener pulso y de respirar pero, con esos sistemas, algunas personas pueden mantener sus constantes básicas por bastante tiempo. 
Así que hubo que buscar una definición de muerte que, obviando la ayuda mecánica, se centrara en la actividad de sus cerebros. 
 Se necesitaba asociar esa actividad con la capacidad para aunar la percepción que cada uno tenemos de nosotros mismos y los diferentes estímulos sensoriales que nos llegan.
 En definitiva con la consciencia y, por tanto, relacionar estar vivo con conservar la función cerebral.

Imagen tomada en la Unidad de Cuidados Intensivos de Trauma del Hospital Doce de Octubre de Madrid.
Imagen tomada en la Unidad de Cuidados Intensivos de Trauma del Hospital Doce de Octubre de Madrid.

Este es el punto clave: no se produce la muerte de la persona porque se le quiten todas las medidas terapéuticas, como la respiración asistida, sino que se suspenden los procedimientos de reanimación o soporte vital porque, al parar su cerebro, ya ha muerto.
 Así que la definición de muerte cerebral, o encefálica que es el término correcto en español, viene de entonces y se trata de un coma arreactivo que tiene completa ausencia de reflejos troncoencefálicos; es decir, que la persona, no respira, ya no es capaz de responder a ningún estímulo, no controla su temperatura, ni queda ninguna posibilidad de reconexión de las estructuras de control básico para la vida.
En nuestros cerebros tenemos un sistema de regulación de cuya actividad dependen todas las constantes vitales, que hace que lata el corazón, despertemos por la mañana, sudemos o funcione el tubo digestivo.
 Del control de ese sistema se encargan las neuronas que están en el tronco del encéfalo que proyectan directamente sobre otras estructuras superiores como la corteza. 
Es el sistema de activación reticular ascendente, y ya el nombre da una pista de lo que hace: es una red, un conjunto de conexiones, que movilizan todos los sistemas cerebrales y que, en su nivel más alto, nos permite ser conscientes de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Una persona está en estado vegetativo cuando se desconecta la corteza de este sistema.
 Dado que las neuronas producen señales de tipo eléctrico, la forma más frecuente de identificar este proceso son los datos obtenidos del electroencefalograma, pero existen otros sistemas, como el empleo de los potenciales evocados y, por supuesto, la información que suelen aportar técnicas como TACs o resonancias magnéticas.
Según se van haciendo menores las señales que se recogen, va descendiendo el nivel de consciencia de la persona.
 Cuando el sistema entra en fracaso es cuando el médico tiene que comunicar a las familias que se ha producido la muerte cerebral y hay que parar el sistema de reanimación, es decir se ha producido el cese total e irreversible de la actividad cerebral. 

Así que la respuesta a qué le pasa al cerebro cuando se produce la muerte cerebral es, básicamente, que el cerebro se ha parado, ha dejado de funcionar, ya no hay señales en las neuronas, ni conexiones entre ellas.
 Hoy por hoy, se considera un momento crítico para la vida de las neuronas, que la presión intracraneal supere la presión arterial sistólica (que es la que viene del corazón) lo que dará lugar a la parada circulatoria cerebral, porque lo que permite que se mueva la sangre es la diferencia de presión.
 Si no circula la sangre, las neuronas se deterioran muy deprisa, no pueden seguir activas ni mantener las conexiones entre ellas, es decir, el cerebro deja de funcionar. Se muere.
Así que el descubrimiento de cualquier mecanismo que consiguiera frenar o, incluso, reparar el daño celular de las neuronas y ponerlas a funcionar de nuevo, al menos en teoría, lograría resucitar el cerebro. 
De ahí la importancia del hallazgo hecho en cerdos que estaría en la vía de detener el deterioro cerebral que conlleva la muerte.
 Otras líneas de estudio están explorando el empleo con mensajeros protectores, o el control de la inflamación asociada a los procesos de daño cerebral.
 Todo ello encaminado a preservar la integridad anatómica de las neuronas y que, de esa manera, puedan recuperar su funcionalidad. 
Pero no parece que sea algo que vayamos a conseguir en un futuro muy cercano.

Susana P. Gaytán es fisióloga e investigadora del grupo de Neurobiología de Vertebrados de la Universidad de Sevilla.

Hasta ahora este proceso se ha considerado irreversible. Sin embargo, muy recientemente un grupo de la universidad estadounidense de Yale ha conseguido preservar algunas funciones celulares básicas en los cerebros de cerdos muertos abriendo con ello una nueva frontera a la investigación sobre los límites de la vida.
 Bien es cierto que a pesar del éxito conseguido, no se ha podido encontrar actividad eléctrica que indicase que los cerebros volvían a funcionar. 
Este trabajo reabre el debate sobre la resucitación cerebral pero la realidad es que la investigación sobre este asunto no es nueva. Siempre ha resultado fascinante explorar remedios para el daño neuronal.
 Lo que ocurre con las neuronas es que, salvo unos pequeños grupos de ellas que están en zonas muy localizadas del cerebro, tienen capacidad cero de reproducirse.

 

5 jun 2019

“El día del incendio en Notre Dame, yo morí”.

El arquitecto de la restauración de la catedral se confiesa en ‘Le Figaro’

Philippe Villeneuve asegura que las polémicas no son lo suyo y que trabaja 12 horas diarias en ‘su’ catedral. Ahora, habla “con las entrañas”: “A veces, estoy a punto de llorar”


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El arquitecto Philippe Villeneuve, responsable de la restauración de Notre Dame, sostiene la escultura de un gallo que coronaba la aguja de la catedral, el pasado 17 de abril.

 

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Un comisario declara que robó documentos a Bárcenas para el ‘número dos’ de Interior

García Castaño, 'El Gordo', detalla al juez que entregó al entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, un pendrive con datos sustraídos al extesorero.

El comisario Enrique García Castaño, alias 'El Gordo', en la Audiencia Nacional.
El comisario Enrique García Castaño, alias 'El Gordo', en la Audiencia Nacional.

El comisario Enrique García Castaño, El Gordo, aseguró este martes al juez que Francisco Martínez, secretario de Estado de Seguridad cuando el popular Jorge Fernández Díaz era ministro del Interior, estaba al tanto de la Operación Kitchen, montada en 2013 por la policía patriótica para espiar a Luis Bárcenas tras estallar el escándalo de la contabilidad paralela del PP.
 García Castaño declaró que entregó a Martínez un pendrive con información extraída de los móviles del extesorero popular gracias a su chófer, confidente policial. 
El comisario detalló la identidad de agentes que participaron en la operación.

Fuentes jurídicas señalan que García Castaño —a quien la investigación sitúa dentro de una “organización criminal” por su colaboración con Villarejo— detalló ayer varias de las actuaciones de agentes de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía, que él mismo dirigía. 
El Gordo ya había admitido que encargó a sus subordinados controlar a personas del entorno del extesorero del PP por orden del entonces número dos de la Policía Nacional, el comisario Eugenio Pino, el supuesto muñidor de la llamada brigada patriótica.
Sin embargo, en esta última declaración fue más allá y explicó que una de esas actuaciones fue obtener el contenido de varios dispositivos móviles que utilizaba el extesorero. 
Para ello, aseguró que se valió de la presunta colaboración Sergio Ríos, entonces chófer de Bárcenas y a quien Interior pagaba mensualmente 2.000 euros de los fondos reservados. García Castaño no solo detalló cuándo y dónde —en una cafetería— le entregó esa información, sino que explicó que a aquella cita acudió con dos de sus subordinados en la UCAO, cuyas identidades facilitó para que el juez pueda llamarlos a corroborar su versión.
No es la primera vez que Martínez se ve salpicado por la Operación Kitchen.
 En una declaración anterior, el propio García Castaño ya aseguró que el número dos de Interior estaba informado de la puesta en marcha del operativo, del que nunca se informó ni al juez que en aquel momento instruía el caso Gürtel, Pablo Ruz, ni a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), encargada de investigarlo.

Imputado en varias de las 10 piezas en las que se divide el sumario en el que se están investigando las actividades presuntamente irregulares del comisario jubilado José Manuel Villarejo, García Castaño había pedido el 30 de abril declarar de nuevo en la llamada pieza Kitchen, después de que en su anterior comparecencia ante el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, realizada el 26 de marzo, pidiese tiempo para “recabar nombres y circunstancias, que por el paso de los años no disponía en ese momento”, sobre el espionaje a Bárcenas.
Además, la firma de Martínez ha aparecido en documentos confidenciales recientemente desclasificados por el Gobierno en los que autorizaba los pagos con fondos reservados a los confidentes que colaboraban en el espionaje a Bárcenas, entre ellos el chófer. Aforado en su condición de diputado del PP hasta la disolución de las Cortes por el adelanto electoral, el ex secretario de Estado fue excluido de las listas populares al igual que los otros dos integrantes de la cúpula de Interior salpicados por el escándalo, Ignacio Cosidó y Fernández Díaz.
 Martínez siempre ha negado cualquier implicación en irregularidades.
Kitchen es una de las 10 piezas abiertas que se conocen hasta ahora de la instrucción del caso Villarejo, que permanece secreta parcialmente. En ella, además de García Castaño y Villarejo están imputados el comisario Pino y otros cuatro policías a los que se vincula con la brigada patriótica: los comisarios Andrés Gómez Gordo y Marcelino Martín Blas, y los inspectores jefe José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díez Sevillano. 
En esta pieza también es investigado Sergio Ríos, el entonces chófer de Barcenas y hoy agente de la Policía Nacional.