Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

12 may 2019

‘Chica de ayer’: la historia de un plagio que Antonio Vega se llevó a la tumba

Este es el relato de una sospecha dolorosa: la posible copia de la canción que todos pensamos que era nuestra y pura.

antonio vega
Ñete (batería), Antonio Vega (guitarra y voz), Nacho García Vega (guitarra y voz) y Carlos Brooking (bajo). Nacha Pop al principio de su carrera. 'Chica de ayer' se incluyó en el primer disco de la banda madrileña, editado en 1980.

 "Un día cualquiera no sabes qué hora es/ Te acuestas a mi lado sin saber por qué…".

 Pocos son los que no conocen Chica de ayer, de Nacha Pop, himno oficioso de la Movida madrileña y clásico moderno del pop español.

 En una encuesta realizada por el editor José Luis Gallero entre críticos y artistas para elegir las canciones favoritas de la Movida, publicada en el libro Solo se vive una vez (1991), Chica de ayer ganó con amplitud.

 Y en 2012, cuando la revista Rolling Stone escogió las 200 mejores canciones de la historia del pop español, Chica de ayer quedó en el segundo puesto, solo por debajo del Mediterráneo de Serrat. 

 Además, la canción ha sido versionada por artistas tan dispares como Enrique Iglesias, Gigolo Aunts, Germán Coppini, El Canto del Loco o Antonio Carmona.

 Pero más allá del visto bueno de los profesionales de la música, está el amor del público.

 Y en esto, Chica de ayer es realmente imbatible: lleva cuatro décadas sonando sin parar.

Su éxito no fue, en ningún caso, instantáneo, quizá debido a una letra demasiado críptica, marcada por esa sensación de resaca perpetua y deriva existencial inherente a la juventud posmoderna. Además, Antonio Vega (el compositor de la pieza) nunca reveló el nombre la chica de "cabellos dorados" que inspiró la canción.
 Eso sí, en el documental Tu voz entre otras mil (Paloma Concejero, 2014) se apunta a la diseñadora de moda Maite Echanojaúregui. Sea como sea, la canción tardó ocho años en cuajar: no fue número uno hasta 1988, cuando se lanzó el disco de despedida de Nacha Pop, titulado 80-88
Pero, eso sí, cuando llegó al trono, ahí se quedó.
Sin embargo, el reinado de Chica de ayer se ha tambaleado en los últimos tiempos debido a su innegable semejanza con otra canción, publicada en 1976 por el cantautor argentino Piero: La caza del bisonte, versión en castellano de un tema escrito por el italiano Ivano Fossati. 
 Y lo peor es que tardamos casi 30 años en descubrir esta semejanza, que puso en duda la pureza del talento de Vega y la autenticidad del himno no de una, sino de varias generaciones.
El 4 de septiembre de 2009, el tendero y crítico y coleccionista de discos Vicente Fabuel escuchó el tema La caza del bisonte, de Piero, y detectó sospechosas coincidencias melódicas con la celebérrima canción de Nacha Pop.
 Acto seguido, envió el MP3 por correo electrónico a su amigo, el periodista Juan Puchades, subrayando su relación con Chica de ayer. "No estoy hablando de un plagio ni nada similar, sino de un parecido razonable", aclaró. 
A su vez, Puchades le hizo llegar el MP3 al crítico musical de EL PAÍS Diego A. Manrique sin comentario alguno.
 No hizo falta: Manrique captó el parecido en el acto.
 Aunque Manrique siempre defendió a Nacha Pop, y consideraba Chica de ayer "una crónica de incomunicación amorosa editada justo cuando Madrid empezaba a vivir su década de derroche", tuvo que reconocer que, en efecto, su sonido recordaba poderosamente a La caza del bisonte.
Atónito, Manrique reenvió el correo de marras a DJ Floro, locutor del programa de Radio 3 Sonideros, cuya sección Sospechosos musicales se dedica a desenmascarar plagios. 
Él fue quien radió por vez primera las dos canciones juntas, una detrás de otra, Chica de ayer y La caza del bisonte, el 6 de septiembre a las siete y media de la tarde, y poco después sentenció:
 "Desde luego, la letra no la han copiado, pero la música sí que tiene un aire o, más que un aire, un huracán".
Ya no había vuelta atrás: la bola de nieve había salido del restringido círculo de la crítica musical y rodaba cuesta abajo hacia el público.
 Pocas horas más tarde, en el blog Strambotic, vinculado al diario Público, el periodista Iñaki Berazaluce redactaba una pieza titulada “¿Es la Chica de ayer un plagio?”, donde, en tono un tanto burlón, decía que "la canción original, cantada por un argentino llamado Piero, es un extraño cántico cavernícola –la letra es casi tan ininteligible como la de Nacha Pop– que recuerda entre bastante y mucho a Chica de ayer".
Al día siguiente, la pelota volvió a Juan Puchades, que remató la jugada escribiendo un artículo para la revista Efe Eme donde confesaba la peripecia del MP3 e incidía en el parecido entre ambas canciones: 
"¿Por qué tanto revuelo entre periodistas musicales? Porque todos somos conscientes que Chica de ayer no es una canción cualquiera, es un tema de los que conforman la memoria musical de nuestro país".
 Pero… ¿y La caza del bisonte? ¿Qué era y de dónde había salido La caza del bisonte?
Punteos de guitarra y determinados fragmentos son tremendamente similares al tema de Antonio Vega; es más, una de las frases de 'La caza del bisonte' reza "la luz de la fogata nos alumbrará", y en 'Chica de ayer' Vega canta "la luz de la mañana entra en la habitación"

En 1975, el actor y cantante italiano Gianni Morandi grabó la canción, La caccia al bisonte, un tema de los compositores Ivano Fossati y Oscar Prudente.
 Años atrás, Morandi había alcanzado el éxito con la canción Linda Belinda, pero La caccia al bisonte no fue precisamente un hit, aunque abrió su álbum Il mondo di frutta candita y rellenó la cara B de un single.

Aunque está íntegramente cantada en italiano, La caccia al bisonte ya tiene un discreto pero evidente parecido melódico con Chica de ayer.
 Basta con buscarla en YouTube y leer los comentarios que acompañan al vídeo, para comprobar que muchos hacen referencia a Chica de ayer: unos tachan la canción de "plagio total" y a Vega de "mito caído"; otros, como un tal Eduardo Acevedo, sostienen salomónicos que "para considerarse plagio debe tener una serie de notas idénticas.
al vídeo, para comprobar que muchos hacen referencia a Chica de ayer: unos tachan la canción de "plagio total" y a Vega de "mito caído"; otros, como un tal Eduardo Acevedo, sostienen salomónicos que "para considerarse plagio debe tener una serie de notas idénticas. 
En este caso las hay, pero no son suficientes".
Otro cantar es la versión de La caccia al bisonte que hizo el bardo italo-argentino Piero en 1976.
 Célebre en su país por su activismo humanitario y sus tonadas de alto voltaje social, Piero adaptó al castellano el tema de Morandi, titulándolo La caza del bisonte
 Y aquí sí, los arreglos, ciertos punteos de guitarra y determinados fragmentos son tremendamente similares al tema de Vega;
 es más, una de las frases de La caza del bisonte reza "la luz de la fogata nos alumbrará", y en Chica de ayer Vega canta "la luz de la mañana entra en la habitación" de una forma muy parecida. Sin embargo, como dijo Enrique Bunbury cuando lo acusaron de copiar al poeta Pedro Casariego, "dos frases no hacen un plagio".

Según confesó Antonio Vega en una entrevista, compuso Chica de ayer en 1977, en la valenciana playa de la Malvarrosa, mientras disfrutaba de un permiso del servicio militar. 
Y el disco de Piero que incluye La caza del bisonte, titulado Y mi gente dónde va, se editó en 1976, pero no llegó a España hasta 1980. 
Ese mismo año, la canción también salió como cara B del single En un mundo de fruta encendida.
 Aunque disco y single pasaron sin pena ni gloria, cierto es que en primavera de 1980 Vega entró en el estudio para grabar el primer disco de Nacha Pop, que incluye Chica de ayer.
Antonio Vega afirmó que escribió 'Chica de ayer' en 1977 en la valenciana playa de la Malvarrosa mientras disfrutaba de un permiso del servicio militar. En la imagen, el músico durante un concierto de Nacha Pop en Madrid en 1988.
Antonio Vega afirmó que escribió 'Chica de ayer' en 1977 en la valenciana playa de la Malvarrosa mientras disfrutaba de un permiso del servicio militar. En la imagen, el músico durante un concierto de Nacha Pop en Madrid en 1988. Foto: Getty

¿Escuchó Antonio Vega la canción de Piero antes de componer Chica de ayer? Lo cierto es que Vega no tenía demasiada cultura musical en esa época y Chica de ayer fue parte de sus primeros pasitos como compositor: 
"Cogí la guitarra y me fui en dirección a la playa. Me dio por coger un lápiz y un papel, e imaginar una letra y ponerle una música sencilla.
 Cuando volví por la noche, me recuerdo andando por la avenida del puerto totalmente emocionado con la canción.
 Fue la primera canción que escribí y como tal me produce una ilusión enorme".
Fue, a juzgar por sus palabras, un rapto de visceral inspiración, donde es difícil que se colaran algunos sonidos que no fueran los que le dictaron las musas o los que estaban de moda en aquellos días de vino y mili. 
Y es que, como bien dice Puchades, "entonces Antonio Vega escuchaba esencialmente música anglosajona y dudo enormemente que conociera la versión de Piero o el original de Fossati. 
Así que, probablemente, no se trata más que de una mera coincidencia".
Si está descartada la implicación de Antonio Vega en el presunto plagio, nos queda sondear al productor de Chica de ayer, Teddy Bautista, que tenía una cultura musical mucho más vasta que la del jovencito Vega.
 Como apunta Álex Fernandez de Castro en su libro Nacha Pop. Magia y precisión (Editorial Milenio, 2002), Teddy Bautista no solo produjo Chica de ayer, sino que además hizo los arreglos de la canción y tocó el piano a instancias de Antonio; puestos a especular, hubiera sido más fácil que fuera Bautista quien, consciente o inconscientemente, absorbiera parte del sonido de La caza del bisonte y lo regurgitara en Chica de ayer.
Vega falleció en mayo de 2009, cuatro meses antes de que el espeleólogo discográfico Vicente Fabuel descubriera el parecido de 'Chica de ayer' con 'La caza del bisonte'. Nadie pudo preguntarle, pues, por el asunto
Pero cuando le pregunto por el parecido entre ambas canciones, Bautista responde con una rotunda negativa: "Ante todo, ni Antonio Vega ni yo conocíamos al tal Piero.
 Y desde luego ni idea de la canción que referencias". Ya que estamos, buceamos en las verdaderas influencias de Chica de ayer, que fueron muy otras: "Ni Antonio ni yo escuchábamos música del estilo de Piero, aunque sí que estábamos influenciados por el pop británico.
 Recuerdo que comentaba con Antonio mis preferencias por Nick Lowe, Dave Edmuns o Elvis Costello. De ahí a Piero hay una distancia que solo un periodista puede achicar, nunca un músico. 
Ni la melodía ni las armonías ni el arreglo de Chica de ayer son de inspiración latina".

Es más, cuando Antonio Vega le enseñó la canción Chica de ayer, Bautista recordó el tema Do you believe in magic?, del grupo de pop estadounidense The Lovin’ Spoonful, a cuya grabación asistió en 1965: "En cierta manera, me inspiré en él para los arreglos del tema de Nacha Pop", reconoce.
 De esta forma, Bautista sugirió al grupo que aceleraran la velocidad de la canción, que en principio era una lenta balada, logrando así el tempo y el sonido definitivos.
Pese a todo, una década después de su descubrimiento, el razonable parecido sigue flotando en la memoria colectiva, y no deja de colear, tanto en foros y webs como en reportajes, programas de radio y televisión e incluso en libros.
 Ahí está, sin ir más lejos, Espectros de la Movida. Por qué odiar los años 80 (Ediciones Akal, 2018), donde el crítico musical Víctor Lenore pone Chica de ayer como símbolo del gran timo de la Movida: "Ni siquiera la obra cumbre de la época supuso un derroche de originalidad".
El documental 'Tu voz entre otras mil' apunta a que la diseñadora de moda Maite Echanojaúregui (en la imagen junto a Antonio Vega) es la chica de
El documental 'Tu voz entre otras mil' apunta a que la diseñadora de moda Maite Echanojaúregui (en la imagen junto a Antonio Vega) es la chica de "cabellos dorados" que inspiró la canción del artista. Foto: Poparte




 

Esa chica de ayer que nos gusta tanto................. Antonio Jiménez Barca

Una canción de amor intimista que Antonio Vega escribió en la mili se convirtió, con los años, por esos azares de la vida y del pop, en todo un símbolo de una época.

Concierto del grupo Nacha Pop en Madrid, en 1988. Antonio Vega es el primero por la izquierda.
Concierto del grupo Nacha Pop en Madrid, en 1988. Antonio Vega es el primero por la izquierda.
1991, Chica de ayer fue elegida la mejor canción de la década de los ochenta por un grupo de productores, músicos, críticos y vendedores de discos en una encuesta reproducida en el libro Solo se vive una vez: esplendor y ruina de la movida madrileña, de José Luis Gallero Masnou. 
Es uno de los incontables reconocimientos de esta canción, considerada, desde entonces, una suerte de himno de una época.
 La he escuchado millones de veces y no sé por qué me gusta tanto.
El tema lo compuso Antonio Vega cuando estaba haciendo la mili en Valencia, con 20 años, en la playa de la Malvarrosa, adonde se fue cabreado con la guitarra una tarde después de recibir la bronca de un sargento en el cuartel y de que se le estropeara la moto. Fue la primera canción que escribió en su vida.
  • 1991, Chica de ayer fue elegida la mejor canción de la década de los ochenta por un grupo de productores, músicos, críticos y vendedores de discos en una encuesta reproducida en el libro Solo se vive una vez: esplendor y ruina de la movida madrileña, de José Luis Gallero Masnou.
  •  Es uno de los incontables reconocimientos de esta canción, considerada, desde entonces, una suerte de himno de una época. 

 
Relata la relación desasida (“Te acuestas a mi lado sin saber por qué”) de una chica rubia algo triste (“las calles mojadas te han visto crecer”) con un tipo que por un lado la rechaza (“vete a tu casa, no podemos jugar”) y por otro se obsesiona con ella (“mi cabeza da vueltas persiguiéndote”).
Años después, se supo que la chica que inspiró el tema se llamaba Matildela, que había nacido en Bilbao, que tenía 17 años cuando conoció a Antonio en una fiesta y que había trabajado de diseñadora de moda hasta que murió, a los 54 años.
 Todo demostrado. Pero no verdadero. Porque la Chica de ayer es otra, claro: una mujer sin biografía real que sigue jugando con las flores de un jardín.
El título es muy bueno. De eso no hay duda. Pero un título bueno no basta.
Destila una tristeza adolescente sin motivo, una melancolía que viene de alguna parte sin localizar.
 Pero esto no deja de ser también palabrería de articulista doblado en crítico literario de urgencia.
En su versión más canónica, la canción arranca con un bajo que camina solo durante dos compases hasta que se le suma un arpegio de acústica que da paso después al riff eléctrico y a la batería.
 Un esquema clásico de pop.
 Todo esto tampoco dice mucho, me parece. La produjo Teddy Bautista, que la calificó de “perfecta” en el libro 201 discos para engancharse al pop-rock español, de Fernando Neira y Tito Lesende. Es perfecta, sí, pero ¿por qué?
Es mejor rendirse.
 O hacerlo al revés: no explicar la canción, sino explicarnos a nosotros a través de ella.
 No sabemos por qué nos gusta, pero es revelador que una generación haya elegido como marca de toda una época una canción de amor que cuenta una historia sin final entre un tipo confundido que no sabe muy bien qué hacer y una chica rubia y triste que tampoco.

 

 

Antonio Vega en el corazón 10 años después

El 12 de mayo de 2009 moría el autor de ‘Chica de ayer’ en Madrid.

 Siete músicos y grupos españoles interpretan sus imborrables canciones para recordarle en este especial de EL PAÍS.

 

Antonio Vega, en el barrio de Malasaña de Madrid en 2003.
Antonio Vega, en el barrio de Malasaña de Madrid en 2003.
"Antonio es un mito. Es una referencia absoluta porque ha hecho obras de una belleza y profundidad absolutamente increíbles".
 

Entre el dolor y el placer..................................Daria Bignardi

Para bien o para mal acabamos siendo víctimas de nuestro carácter. La autora heredó de su madre un ansia obsesiva que arruinó y salvó su vida.
QUERIDA MADRE: Si escribo, es gracias a ti, porque con tu ansia obsesiva me arruinaste y salvaste la vida al mismo tiempo.
Y precisamente por eso odié el ansia durante muchos años —no a ti: a ti te idolatraba—, hasta el punto de negarla, eliminarla y avergonzarme de ella.
 No entendía que la energía que me guiaba o me paralizaba, que me obligaba a someterme a las pruebas más difíciles y agotadoras aunque nada tuvieran que ver conmigo, que me empujaba a estrechar lazos con personas que me hacían sentir incómoda, que no me abandonaba ni siquiera cuando dormía, que me despertaba de madrugada con la mente rebosante de cosas que debía hacer, decir, o escribir… no era más que una forma de aquella ansia. Siempre intenté protegerte del dolor, a ti y a todos los que a mi entender sufrían.
 A todos menos a mí misma.


Puede que ese sea el motivo por el que yo siempre haya intentado rodearme de personas muy distintas a mí: constantes, autónomas, sólidas, pacientes y nada ansiosas.
 Pero, a veces, esa clase de personas no son las más sensibles y les cuesta entender y aceptar el tormento de quienes sufren de ansia.
El ansia puede ser peligrosa porque no nos permite notar el cansancio, nos deja desnudas, expuestas, frágiles, vulnerables y exhaustas. 
En los peores momentos, incluso puede condicionar nuestra vida, paralizarnos y consumirnos: porque nos hace obsesionarnos con lo negativo y perder de vista todo lo demás, excepto para desesperarnos cuando las cosas hermosas de la vida, que damos por supuestas, desaparecen.

El ansia, sin embargo, también puede convertirse en una gran energía creativa, una marea que nos conduce hasta donde nunca nos hubiéramos creído capaces de llegar.

Creo que todo lo que he hecho —desde abandonar a los 20 años la pequeña ciudad de provincias para marcharme a Londres en busca de trabajo sin saber apenas inglés; instalarme a los 23 en Milán sin conocer a nadie; encontrar trabajo en la prensa y en la televisión; escribir libros—, lo he hecho siguiendo una necesidad urgente primero de libertad y luego de poder expresarme, de crear algo que compartir con los demás para aplacar así la inquietud que desde siempre me empuja, me aguijonea y me atormenta.
 Fue el ansia lo que me impulsó a cultivar mi vocación por la escritura y la lectura.
 De niña, leía y escribía de forma compulsiva: primero cuentos, luego libros juveniles y después todos los libros que encontraba en casa. 
Y cuando ya los había leído todos dos o tres veces, iba a comprar libros usados a la librería, al quiosco, a los mercadillos, o los cogía en préstamo de la biblioteca. 
Y cuando no tenía libros, leía los periódicos y las revistas, y cuando se me acababan, leía la etiqueta del agua mineral, los prospectos de los medicamentos, las normas del ascensor, las vallas publicitarias… 
No podía evitarlo, tenía que leer y escribir. 
“Te vas a estropear la vista”, me decías, con los ojos puestos sobre las páginas de un libro.
Creo que dicha necesidad imperiosa era un efecto de tu herencia que me ha encaminado hacia el ansia, sí, pero también hacia la vida, hacia mi destino y hacia mi necesidad de compartir: que ha hecho de mí, para bien o para mal, lo que soy.