Ali MacGraw vuelve a ser imagen de Chanel 40 años después de
que un anuncio de la fragancia Nº 5 le abriera las puertas de Hollywood.
La actriz Ali MacGraw es mundialmente conocida por su interpretación en la película Love Story pero, ¿sabías que nunca habría encarnado el papel de Jenny Cavalleri de no haber sido una de las musas más históricas de Chanel?
Por tanto, no es de extrañar que haya estado presente en el desfile de la firma francesa en el que se ha presentado la primera colección sin Karl Lagerfeld.
MacGraw ahora es además imagen de lanueva edición de su reloj J12, junto a las modelos Claudia Schiffer y Naomi Campbell, la actriz Vanessa Paradis y su hija Lily-Rose Depp. A los 80 años, la actriz repite lo que ya hizo con gran éxito en los años 70 al ser el rostro del perfume Chanel Nº 5. Algo que, de forma totalmente inesperada, le valió su entrada a Hollywood.
A finales de los años 60, Ali era una estilista de moda novata. Había realizado alguna editorial para la revista Harper's Bazaar
y trabajaba junto al fotógrafo Melvin Sokolosky cuando se pusieron en
contacto con ella desde Chanel.
La invitaban a posar como modelo en una
sesión de fotos en Puerto Rico.
Aquella sesión se convertiría en una campaña de los productos de baño Chanel Nº 5 que empapelaría Nueva York, donde un agente la vio, la contactó y el resto es historia.
La actriz,
marcada por su tormentoso matrimonio con Steve McQueen, vuelve a ser
imagen de una campaña de Chanel, la marca que la lanzó a finales de los
años sesenta.
Ali MacGraw en la presentación de la colección crucero de Chanel, el pasado viernes en París. GtresOnline
A lo largo de la historia existen personas a las que un hecho les
marca para siempre. En el caso de Ali MacGraw su vida cambió cuando
Chanel decidió que su rostro protagonizara la campaña de sus cosméticos
en 1966. Aquello desencadenó una sucesión de circunstancias que hicieron
que la joven que nació en Nueva York en el seno de una familia de
artistas bohemios se convirtiera solo cuatro años después en la protagonista de Love Story, la película en la que tuvo como compañero de reparto a Ryan O'Neal y cuyo éxito la ha perseguido hasta nuestros días.
MacGraw cumplió el pasado 1 de abril 80 años y, en una de esas
carambolas a los que nos tiene acostumbrados el devenir de los años, ha
vuelto a ser noticia por convertirse de nuevo en el rostro de Chanel,
esta vez para una campaña de relojes. Atractiva y serena en la madurez
de su avanzada edad, la actriz ha vuelto a despertar la curiosidad de
aquellos que se reencuentran con quien se convirtió en icono del amor
con mayúscula. Y también ha descubierto a los más jóvenes que
reivindicar una imagen menos sofisticada y más natural no es un invento
de esta época porque ella ya convirtió en bandera, hace varias décadas,
esa forma de presentarse. “En los últimos años de la década de los
sesenta, los códigos de vestimenta ya estaban rotos para fotos, ya
fueras rico o no, famoso o anónimo. Se apreciaba la individualidad y si
te construías un look y te sentías cómodo con él, a tu propio
rollo, a todo el mundo le parecía estupendo”, afirmó en una entrevista
en 2017. “Tener que regirse por una perfección absoluta es asfixiante, y
en los sesenta por primera vez se rompía esa idea. Para las chicas de
internado y uniforme que siempre habíamos querido ser perfectas la
elección era fácil. Aquello era mucho más divertido”, añadió.
Lo fue entonces pero durante los primeros años de su vida Ali MacGraw se
empeñó en ser perfecta para tratar de controlar el caos que existía en
su vida familiar.
Sus padres la criaron, junto a su hermano Richard, en
una reserva natural en Pound Ridge, próximo a Nueva York, donde vivían
en una casa pequeña con una pareja de ancianos.
No había mucho dinero
pero sí esa fuerza creativa que habituó a sus hijos a ser sensibles al
asombro
. La forma de ser de sus padres la empujó a estudiar Historia del
Arte en el Wellesley College de Cambridge (Massachusetts), pero ver a
su padre golpear violentamente a su hermano también generó ese afán suyo
por salir del caos.
Ali MacGraw y Ryan O'Neal, en la escena de su boda en la película 'Love Story'.
En 1960 fue asistente durante seis meses de la famosa columnista y editora de moda Diana Vreeland en la revista Harper’s Baazar. Después llegó la campaña de Chanel y de ahí su salto al cine. Su primera película conocida fue Goodbye Columbus, en 1969, y después llegó Love Story
que tuvo siete nominaciones a los Oscar y por cuya interpretación Ali
MacGraw recibió el Globo de Oro en la categoría de actriz revelación. El melodramático personaje que encarnó en el filme, un amor sublime
hasta su temprana muerte, no se repitió en su vida real. En 1961 McGraw
se había casado con Robin Hoen, un guapo estudiante de Harvard de quien
se divorció solo un año después. En 1971 volvió a pasar por el altar con
Robert Evans, un ejecutivo del estudio Paramount Pictures a quien había
conocido durante el rodaje de Love Story y que fue el padre de
su único hijo, Josh, que en la actualidad tiene 48 años y también
trabaja en el mundo del cine como guionista y actor. Poco después su
marido producía una nueva película en la que contó de nuevo con ella, La huida, y el nombre pareció profético, porque durante el rodaje se enamoró perdidamente de Steve McQueen y con él llegó a su tercer matrimonio en 1973.
El caos volvió a la vida de Ali MacGraw que durante cinco años se
convirtió en la sumisa esposa de un marido infiel, celoso y sumido en
adicciones que en la vida real le alejaban de la imagen de hombre seguro
y triunfador que tenía para los amantes del cine. “Era tremendamente
inseguro y peligroso”, confesó MacGraw en el documental I am Steve McQueen,
producido por Chad, el hijo pequeño del actor. “Cuando era bueno, era
muy bueno. Pero cuando era malo… se volvía horrible”, explicó entonces
la actriz.
Ali MacGraw y Steve Macqueen durante el rodaje de 'La huida', el filme durante el que se enamoraron.
Se separaron en 1978, pero esos años fueron su dicha y su trampa.
Ella dejó casi todo para permanecer en un segundo plano y tratar de ser
la mujer perfecta para aquel hombre que hacía furor entre las féminas de
la época y, aunque tras el divorcio volvió al cine, ninguno de sus
siguientes títulos la situaron en el lugar que había alcanzado a
principios de los setenta.
Aun así nadie ha olvidado a la protagonista de Love Story. En 1986 ingresó en la Clínica Betty Ford en California. Se presentó así: “Me llamo Ali, soy alcohólica y dependiente de los hombres”. En 1991 la revista People la proclamó “una de las bellezas más
destacadas del mundo” en su portada. En 1993 se trasladó a vivir a
Santa Fe (Nuevo México) después de que un incendio arrasara su casa de
Malibú, el único bien que poseía. Debutó en Broadway a los 67 años y
participó en la serie Dinastía. Retirada del cine desde hace
años, sigue relacionada con el mundo del arte a través de la moda, con
una marca artesanal que bautizó Ibu y, ahora, con su retorno como imagen
de Chanel. Fiel a su estilo volvió a enamorar a sus fieles el pasado
viernes en el desfile de la colección crucero de la marca, donde volvió a
demostrar con su estilismo que los excesos los dejó atrás y a la hora
de vestir es fiel seguidora del “menos es más”.
En las restauraciones de cuadros, el proceso de investigación es toda
una aventura en la que los expertos se afanan en buscar las claves a
partir de las que recomponer una obra dañada por el tiempo.
Como en una
novela policíaca, el más mínimo detalle puede ser el desencadenante de
la solución al problema.
En el arte, rigen las mismas reglas. Hace poco
más de un año que una de las tablas más imponentes realizadas por Fra
Angelico, La Anunciación (hacia mediados de la década de 1420),
fue trasladada al prestigioso taller de restauración del Museo del
Prado.
No sufría daños importantes, salvo la inevitable capa de polución que
aporta el paso del tiempo y repintes inadecuados que habían suprimido la
luz mística original y los deslumbrantes lapislázuli, rojos y verdes de
los elementos originales que ahora han retornado a la tabla tal cual
los pintó su autor.
Almudena Sánchez, la misma restauradora que descubrió la llamada Gioconda del Prado, ha sido la encargada de dirigir el rescate de la esencia deLa Anunciación,
una tabla de chopo de 1,90 metros por 1,91. Pero, antes de empezar,
hubo que buscar financiación. Dos entidades filantrópicas como la
American Friends of Prado Museum y Friends of Florence han aportado
conjuntamente 150.000 euros que se han sumado a la colaboración
económica que Iberdrola hace directamente al taller del museo. Salvado
el espinoso asunto del dinero, cuenta Sánchez que el primer paso
consistió en analizar al detalle el estado de la obra, un trabajo en el
que han colaborado todos los departamentos especializados de la
institución. Terminadas las pruebas, comprobaron que el daño producido por la
polución era superior al que se creía. Los repintes sobre el manto de la
Virgen y el arcángel aportaban confusión y en la única restauración
documentada desde el viaje de la obra a España en 1661 se habían
ensamblado incorrectamente los paneles que soportan la tabla. A
consecuencia de ello, las alas del arcángel estaban unidas de manera
confusa. En la operación de limpieza, explica la restauradora, se ha utilizado
un método tan sencillo como revolucionario: un gel de silicona que
permite trabajar sobre el temple con la ayuda de un pequeño pincel. Según se retiraba el velo gris que empañaba el cuadro, fueron emergiendo
la laca roja, el azul lapislázuli, los blancos luminosos que rodean el
contorno de cada figura, el amarillo del pelo del ángel, el fondo
arquitectónico. Y, de repente, apareció el hallazgo que daría las claves
sobre la extraña composición de las alas del arcángel Gabriel: una
partícula de oro perdida en la espalda como único resto de las alas
doradas originales. Al avanzar la limpieza, se recuperó la incisión
original que detallaba de manera exacta la curva del ala tal como la
diseñó Fra Angelico. “Recuperar el dibujo del ala original”, explica
Sánchez, “constituye uno de los momentos de mayor transcendencia de todo
el proceso de restauración por el gran protagonismo de esta figura en
la escena y la situación de este elemento en el centro de la
composición”. Gema García, experta en el tratamiento de dorados, se armó
con un punzón especial y láminas de oro para componer la secuencia del
plumaje del arcángel, un conjunto que recuerda en algunos detalles a las
espectaculares colas de los pavos reales.
En la muestra tendrá especial protagonismo Fra Angelico, como uno de
los grandes maestros renacentistas y responsable de los primeros logros
creativos alcanzados en Florencia durante este periodo junto a pintores
como Masaccio, Masolino, Uccello y Fra Filippo Lippi, los escultores
Ghiberti, Donatello y Nanni di Banco, y el arquitecto Brunelleschi. Junto a La Anunciación, colgarán otras dos pinturas de Fra Angelico recientemente incorporadas a la colección del museo: la donación de Funeral de san Antonio Abad que acompañó a la adquisición de laVirgen de la granada, ambas obras procedentes de las colecciones del duque de Alba.
En palabras de Enrique Quintana, coordinador jefe de los talleres del
Prado, “no se puede reparar nada que no se conozca a fondo, como en la
vida misma”. En aplicación de este principio, se hicieron centenares de
fotografías, reflectografías (estudios con luz infrarroja). Antes de
empezar, Sánchez estuvo en Florencia contemplando al detalle otras obras
del maestro del Quattrocento y puso especial atención en composiciones
de temática similar.
Manuela Carmena en una entrevista con EL PAÍS en 2018. CARLOS ROSILLO
Manuela Carmena ganaría las próximas elecciones municipales del próximo 26 de mayo,
con el 33,8% de apoyos, según la macroencuesta del CIS publicada este
jueves. La izquierda sumaría y podría gobernar en el Ayuntamiento, con
un 52,2% de votos. Las derechas se quedan por debajo de la mayoría
necesaria, con un 43,8% de estimación de voto. Madrid en Pie no consigue
llegar al umbral del 5% y se quedan fuera del Ayuntamiento. Vox sí
lograría superar el mínimo necesario para tener representación, pero muy
justo, con el 5,8% de votos (frente 0,6% de 2015) y entre dos y tres
concejales.
Más Madrid, la plataforma con la que Carmena se presenta para
revalidar su mandato, obtendría al menos un concejal más que en 2015,
según la encuesta, que le otorga entre 21 y 23 representantes y el 33,8%
de las papeletas, dos puntos más que en las municipales anteriores. El
PP, que ahora tiene 20, caería a 13-15 concejales y perdería 11 puntos,
de 34,85% a 23,8%.
En 2015, con Esperanza Aguirre al frente, fue el ganador de las elecciones, pero no logró sumar los apoyos necesarios para gobernar.
Ciudadanos gana casi tres puntos, de 11,41% en 2015 a 14,2% ahora, pero Begoña Villacís vería alejarse la posibilidad del sorpasso a PP. Ganaría algún concejal y pasaría de los siete que tiene a entre ocho y nueve. Las encuestas del CIS se hicieron entre el 21 de marzo y el 23 de
abril de 2019, antes de las elecciones generales, por lo que los
resultados no reflejan cómo pueden influir los resultados de esos
comicios en la intención de voto en las municipales. Las elecciones
generales del pasado 28 de abril presentaron un panorama en el que el
PSOE ganaba en la ciudad por primera vez desde 1986 y el PP perdía su
hegemonía. El bloque de derecha (PP, Ciudadanos y Vox) superaba, sin embargo, al de la izquierda: 995.995 votos frente a 809.471, 186.524 más.
El PP sacó el peor resultado de su historia en la capital, con
389.046 votos, 307.758 menos que en 2016, cuanso obtuvo 696.804. El PSOE
ganó 172.655 apoyos comprado con las elecciones anteriores y contó
502.602 votos, y Ciudadanos subió también en estos comicios, de 287.711 a
370.117, 82.406 más.