Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

23 feb 2019

La invisibilidad buscada de Marisol........................ Nacho Sánchez....

Recién cumplidos los 71 años, Pepa Flores pasa inadvertida en Málaga, donde todavía recibe ofertas de trabajo.

marisol

 

Pepa Flores, por las calles de Málaga. GTRES
 
El centro cultural malagueño La Térmica organizó en 2015 una exposición con 50 fotografías de Marisol tomadas por el fotógrafo César Lucas.
 La muestra realizaba un recorrido fascinante por su brillante irrupción en el cine y la música.
 Fue vista por más de 12.000 personas, pero ella, Pepa Flores, no apareció. 
Agradeció por mensaje la iniciativa y confió en el buen criterio del artista y la comisaria, Sylvie Imbert, para bendecir la muestra. 
Mantuvo así la que ha sido su decisión más personal y respetable: su desaparición de la vida pública.
 Recién cumplidos los 71 años, pasa prácticamente desapercibida en su Málaga natal. 
Justo lo que perseguía, como antes Greta Garbo.
“A lo único que aspiro es a ser una persona normal”, le comentó hace unos años al escritor y cineasta Luis Alegre, durante una divertida noche donde Pepa Flores se arrancó a cantar tras un concierto de su amiga Aurora Guirado.
 La frase es un mantra para la malagueña.
 Lo demuestra con sus escasísimas apariciones públicas. No acudió a la exposición, pero tampoco a recoger el título de Hija Predilecta de Málaga que recibió el pasado año o la Medalla de Honor que le otorgó el Círculo de Escritores Cinematográficos a comienzos de 2016.
 A finales de ese año, sin embargo, dio la sorpresa al subirse a las tablas del Teatro Cervantes para cantar Tómbola junto a Celia Flores. 
La menor de sus hijas presentaba entonces su disco 20 años de Marisol a Pepa Flores y su madre se lo agradeció sobre el escenario ante la enorme sorpresa del público.
Marisol pasó a ser Pepa Flores en 1985.
 Aquel año protagonizó su última película, Caso cerrado, título premonitorio donde compartía reparto con otro malagueño que empezaba a despuntar, Antonio Banderas. “El ego, el poder y el dinero son tres factores por los que una persona se puede ir a pique”, decía en EL PAÍS 15 años más tarde.
 Hoy apenas quedan ecos de la niña prodigio que fue. 
Pepa Flores se diluye entre quienes residen en el vecindario donde se refugió tras su separación de Antonio Gades. Vive junto a su pareja, Massimo Stecchini, en el barrio de La Malagueta, con vistas al Mediterráneo. 
Son habituales sus caminatas por el paseo marítimo tras unas oscuras gafas de sol.
 Dedica el tiempo a disfrutar de su nieto y sus tres hijas: Tamara, María y Celia.
 También se pierde en la comarca de La Axarquía, al este de la provincia de Málaga, donde desconecta de la ciudad. Se hace invisible siempre que puede.
“Vive una vida plácida con sus cosas y su gente. Cumpliendo el sueño de ser una persona normal”, describen fuentes cercanas.
 Le siguen llegando ofertas de trabajo para televisión y otros proyectos, “que rechaza sistemáticamente”, añaden desde un entorno que prefiere guardar silencio. 
Amistades y familiares se disculpan educadamente ante las preguntas.
 “La queremos demasiado como para no respetar su decisión”, cuenta un buen amigo, que relata cómo el objetivo de vivir en el anonimato se ve distorsionado cuando sus películas vuelven a verse en televisión o cuando algún programa revuelve el pasado que quiere olvidar.
“Su desconexión de la vida pública es un valor casi inédito en estos días en los que todo el mundo se muere por un like o salir en televisión”, añade el periodista y gestor cultural Héctor Márquez, que prologó el libro Marisol - Pepa Flores: Corazón rebelde (Milenio). Publicado en 2018, es una reivindicación musical de la artista malagueña.
 “Tenía unas posibilidades infinitas”, explica el autor de la obra, Luis García Gil, que la sitúa a la estela de figuras como Françoise Hardy. 
En los dos años de investigación que necesitó para su libro, el escritor nunca contactó con la protagonista de sus páginas. 
“Sabíamos desde el principio que no podríamos hablar con ella porque prefiere estar al margen. Pero este era un trabajo necesario para destacar su gran papel en la música española”, afirma Gil. 
“El fenómeno de Marisol fue como el actual de Rosalía, pero multiplicado por cien”, relata Luis Alegre. Por eso, aunque hayan pasado 60 años, sigue vivo. 
Se comprobó en la penúltima edición de Operación Triunfo. 
Amaia Romero contó entonces ser "una friki" de Marisol. “Era mi ídolo de pequeña”, decía a sus compañeros mientras preparaba la canción Me conformo, que la malagueña llegó a versionar en japonés.
 El tema se estrenó en 1964, 35 años antes del nacimiento de la finalmente ganadora del concurso televisivo.
 Ha influido no solo en quienes la vieron crecer de niña prodigio a mujer en el cine y la prensa: también en las siguientes generaciones, que la respetan y admiran. 
El mito continúa. 

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Los primeros años de Pepa Flores como Marisol.
Los primeros años de Pepa Flores como Marisol.
Pepa Flores se alejó para siempre de Marisol. De la infancia singular que la marcó de por vida.
 Del personaje que otros crearon para ella y explotaron hasta la saciedad.
 “Es una pena que no pueda recordar con felicidad aquella época”, afirma el fotógrafo César Lucas, que conoció a la actriz y cantante en el año 1960 mientras trabajaba en el diario Pueblo. 
 Tras una primera sesión de fotos con motivo de la primera película de la actriz, Un rayo de luz, establecieron una amistad que derivó en muchos trabajos posteriores y que duró hasta 1974.
 Fue el autor de numerosas imágenes emblemáticas como la que Interviú llevó en su portada en 1976. 
 Las que pudieron verse en La Térmica aún siguen girando por espacios culturales de la provincia de Málaga —actualmente, en Nerja—. Las imágenes de Marisol perseguirán para siempre a Pepa Flores, que diseñó su destino para obtener una libertad que, a su pesar, jamás será total.
Resultado de imagen de Fotos de Pepa Flores

 

Las luces y sombras de Lady Di se convierten en un musical

La obra, estrenada en California, ahonda en la controvertida convivencia entre Diana de Gales y el príncipe Carlos.

Ya se puede ver a Lady Di sobre los escenarios.
 Desde el pasado martes 19 de febrero y hasta el próximo 7 de abril, el teatro La Jolla Playhouse de San Diego, California, acoge el musical centrado en la princesa Diana y su vida después de su boda con Carlos de Inglaterra, en 1981. 
Y lo hace reflejando todas sus luces y sombras. 
Tras el enlace de cuento de hadas, una tímida Diana Spencer, que había trabajado como asistente de maestra de jardín de infancia y solo tenía 21 años, se da de bruces con la realidad y tiene que lidiar con un marido distante, con una monarquía inamovible, con el hecho de ser mundialmente conocida y con el constante escrutinio mediático que ello conlleva.
Quien encarna a la princesa Diana es la actriz Jeanna de Waal, y asegura que asumir este papel ha sido una verdadera responsabilidad pero a la vez “un gran privilegio”.
 La obra no rehuye ninguno de los desafíos a los que se enfrentó Diana: desde las complicadas relaciones con la familia real o con la propia Camilla Parker Bowles, hasta su separación de Carlos de Inglaterra a principios de los noventa –aunque fue en 1996 cuando se hizo oficial el divorcio–, entre otros.
 “Realmente no conocía ninguno de los detalles ni entresijos de la historia.
 Es complicado porque hay momentos divertidos pero también momentos oscuros, y es un gran sueño para los actores explorar la vida de alguien de esta manera tan intensa”, cuenta la intérprete en una entrevista con el portal Broadway World.
La princesa Diana y Carlos de Inglaterra el día de su boda en Londres el 29 de julio de 1981. 
La princesa Diana y Carlos de Inglaterra el día de su boda en Londres el 29 de julio de 1981.
La actriz admite, además, que ha sido la faceta más personal de Lady Di la que más le ha marcado para crear al personaje. 
“Me siento un poco intimidada por las reacciones pero espero que la gente que no la conocía o que no fuese consciente de su vida, se vaya del teatro con una idea de lo que ella hizo por el mundo. Consiguió que todo el mundo se sintiese especial, desde la persona con más clase a la que menos”, explica.
De Waal, de 31 años, era apenas una niña cuando se celebró la boda real entre la princesa Diana y el príncipe Carlos el 29 de julio de 1981, pero lo que sí recuerda con más detalle fue la muerte prematura de Lady Di.
 “Creo que su fallecimiento fue el primer gran momento que se imprimió en mi memoria, simplemente porque fue un gran problema para mi madre y mi abuela.
 Soy británica, así que solo recuerdo que nuestra familia estaba muy dolida aquel día”, dice sobre el accidente que acabó con la vida de la princesa de Gales la madrugada del 31 de agosto de 1997.
La obra está escrita por Joe DiPietro con música de David Bryan (teclista de Bon Jovi) y dirigida por Christopher Ashley, ganador del premio Tony 2017 a la mejor dirección de un musical por Come from away, el sorprendente musical canadiense sobre el 11-S.
 Era de sobra conocido el gusto por la moda de la princesa, por lo que el vestuario también tiene un papel importante en la obra y está a cargo del prestigioso diseñador de vestuario famoso en Broadway, William Ivey Long.


 

Luna de nieve.......................................... Boris Izaguirre

Un candidato recién enamorado tiene más vigor que otro casado.

Carolina de Mónaco, con Karl Lagerfeld.
Carolina de Mónaco, con Karl Lagerfeld. CORDON PRESS
Al llegar a Barcelona nos recibe una luna de nieve o superluna
 Un curioso fenómeno en el que el satélite se ve mucho más brillante al coincidir su proximidad a la tierra con un eclipse total de luna.
 No sé por qué siento que cada vez estamos más lunáticos. 
Y todo nos afecta. 
A mí, en especial, la muerte de Karl Lagerfeld
Y a España, probablemente le afecte el romance entre Albert Rivera y la cantante Malú, desvelado por la revista Semana.
Para mí, Lagerfeld era lo más parecido a un superhéroe.
 Y además de los que no llevan capa, que como bien lo aseguraba la estilista Edna Marie en la película Los Increíbles, los superhéroes se dividen entre los que llevan capa y los que no. 
 Lagerfeld estaba en los segundos, defendiendo algo indefendible en su industria: hacerse mayor.
 Cuanto más longevo se hacía, más poder y dominio tenía sobre la moda.
 Fue esencial para ese negocio crear un personaje tan identificable como el símbolo de la Mercedes Benz o la doble c de Chanel, la casa que se convirtió en el motor de la industria de la moda.
 Todo eso lo hacía remoto y al mismo tiempo, increíblemente próximo, como las superlunas.
 Le conocí en el almuerzo posterior al Baile de la Rosa dedicado a La Movida, una idea que muchos creíamos había sido suya.
 Estaba junto a Pedro Almodóvar hablando animadamente en el lenguaje de los superhéroes.

Lagerfeld estaba preocupado esos días por una biografía no autorizada sobre él. 
Y la posibilidad en que se transformara en un filme. 
Al parecer le preguntó a Almodóvar quién podría sugerir para que le interpretase.
 El director se lo dijo al oído y Lagerfeld dio por zanjada la conversación.
 Durante el resto del almuerzo hice lo imposible por averiguarlo, pero él prefirió hablar de otras cosas. De su madre y de la estancia de sus padres en Venezuela
“Muy al principio del siglo pasado”, me dijo, y yo, grave error, le interrogué: “¿Fue usted con ellos?”. “¿Tan viejo me ve?”, soltó, con una amplia sonrisa que me desencajó.
Altibajos y sorpresas como la noticia de que Albert Rivera y Malú son pareja.
 En muchos chats aparecieron las palabras primera dama, algo con lo que en España tienes que ser más cuidadoso porque hay una reina.
 Es probable que Malú se fije más en Letizia de lo que hasta ahora habíamos pensado.
 Ambas gustan de esas pestañas cargadísimas y miradas superintensas. Son líderes de la comunicación que no se cortan un pelo.
 Profesionales y competitivas. 
No sabemos si Albert Rivera llegará a presidente tras estas elecciones, pero si Malú acompaña y resiste esta convocatoria, Albert tendrá ganas de más y, en efecto, ella podría ser primera dama pop del gobierno.
 E, iluminados por la superluna, podríamos imaginar ese retrato de los Reyes junto a Albert y Malú como síntesis de una nueva España.
Lagerfeld no es insustituible, porque siempre estará. 
Como afirmó Claudia Schiffer, es el Warhol de la moda.
 Aunque él mismo reconocía que la moda no puede considerarse arte. “No es arquitectura, sino sentido común. Un traje tiene que tener un cuello y extremidades. 
Es muy sencillo”.
 Una de sus frases, ahora que se recuerdan tantas de él, que más me gustaba.
 Igual que su amistad con Carolina de Mónaco, que algunos dicen que es para los nostálgicos.
 En un documental sobre su vida, en el que Lagerfeld aparecía en su apartamento de Montecarlo mientras un guardia de seguridad lo encerraba bajo siete llaves, comparó la amistad con “un péndulo, a veces arriba, otras abajo, pero siempre en movimiento”. 
Carolina, que tantas pérdidas ha tenido en su vida, suma otra más.
Malú, en un concierto en Madrid, el pasado diciembre. 
Malú, en un concierto en Madrid, el pasado diciembre.
Ahora se lleva más la esposa o novia mediática que antes. Recordemos, sin entrar en comparaciones, la etapa Sarkozy-Bruni en el Elíseo. 
O la pareja de Peña Nieto y La Gaviota, los expresidentes de México que, lamentablemente, anunciaron su divorcio apenas dejaron de serlo.
 Lo que funciona en el extranjero puede funcionar aquí, un candidato con novia vinculada al espectáculo. Aunque precisamente la idea original la hayan aportado Letizia, que fue presentadora del telediario, y el rey Felipe.
 Lo importante es que la noticia es conveniente para la campaña electoral.
 Un candidato recién enamorado tiene más vigor que otro casado. La popularidad de Malú da Oxígeno a un aspirante como Albert. Más todo eso que la fama favorece: brillo, proximidad, votos. 
Y, quizás, una luna de miel.


 

 

Malú y la pandilla de amigos músicos de Albert Rivera

El líder de Ciudadanos frecuenta un grupo de artistas al que pertenecen, además de la cantante, Pablo Alborán, Pablo López, Alejandro Sanz, Orozco y Bustamante.

La cantante Malú y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.
La cantante Malú y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.