Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

30 sept 2018

Un ataque de melancolía.............................Juan José Millás

Un ataque de melancolía Juan José Millás 
He aquí un animal. 
He aquí su lengua, su pico, su nariz, su ojo, su plumaje. 
He aquí un ejemplo de la diversidad biológica. Sin parecerse en nada a usted o a mí, ¿cómo no reconocerse un poco en este pájaro? Me tropecé con él (con su fotografía para ser exactos) en la mesa de una cafetería de Madrid en la que alguien había abandonado un ejemplar de El País Semanal.
 Lo abrí al azar, mientras enfriaba el té verde, y caí en esta página como el que se cae dentro de una novela absorbente desde el título. He aquí un animal, me dije.
 Y el simple hecho de decírmelo actuó como un acelerador químico.
 Mi vida entera se relativizó, mis problemas perdieron importancia. Estaba haciendo tiempo para llevar a cabo una gestión en el Ministerio de Hacienda, pero pensé: que le den a Hacienda.
 No puede uno meterse en un pasillo con ventanillas a los lados cuando es consciente de la existencia de las águilas.
Después de todo, ¿cuánto me duraría esa conciencia? ¿Una hora? ¿Dos? ¿Cuándo los afanes del día borrarían el impacto que este rostro había ejercido en mi estado de ánimo? Veinticuatro horas como mucho. 
Tal es el tiempo máximo que logro retener un sueño. Y esta ave parecía un sueño. 

Arranqué disimuladamente la hoja, me bebí el té y pagué porque dispongo de esas habilidades (la de arrancar hojas, la de tomar té y pagar) que, comparadas con las del pájaro, me parecieron tristes. Así que mientras me dirigía al metro tuve un ataque de melancolía que, ya en las entrañas de la ciudad, se tradujo en una obsesión administrativa víctima de la cual puse rumbo al Ministerio de Hacienda. 

Viendo pasar cadáveres.................................Rosa Montero.

En efecto, hemos salido supuestamente de la crisis, el dinero corre, los restaurantes están de nuevo a reventar y la alegría impera. Pero ¿a qué coste?.
EL RECIENTE aniversario de la caída de Lehman Brothers, que fue el chupinazo de la crisis económica, me ha dejado rumiando pensamientos oscuros.
 En primer lugar, por el simple vértigo del tiempo: pero cómo, ¿ya ha pasado una década?
 Recuerdo el miedo y el desconsuelo de los primeros momentos, cuando la Gran Recesión nos iba devorando a dentelladas, cuando el desempleo se disparaba, los negocios del barrio iban cerrando uno tras otro y los desahucios eran un drama continuo.
 Y recuerdo también que los expertos auguraban que tardaríamos de seis a ocho años en salir y que no levantaríamos cabeza hasta 2016. 
Qué lejos me parecía entonces 2016. 
Y qué penoso el camino. 
Pero ya hemos rebasado esa fecha, ya forma parte de un pasado que se aleja rápidamente a nuestras espaldas.
 El tiempo es un río atronador y tumultuoso que todo lo arrastra.
Y en este caso, además, es un río especialmente turbio, lleno de detritus y de lodo y en el que flotan cadáveres hinchados.
 Porque sí, en efecto, hemos salido supuestamente de la crisis, el dinero corre, los restaurantes están de nuevo a reventar y la alegría impera.
 Pero ¿a qué coste? España es el segundo país entre los 34 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con más personas en edad de trabajar en riesgo de pobreza: un 15,9%. 
Sólo nos supera Grecia y por muy poco: un 16%. Según una encuesta del Instituto Nacional de Estadística, uno de cada cinco españoles (21,6%) gana menos de 8.500 euros anuales y está en el filo de la miseria. 
Yo lo que sé es que, en lo más álgido de la crisis, conocí muchos hogares en los que se vivía en condiciones extremas, sin empleo y ya sin paro, sufriendo cortes de gas, de luz o de agua por no poder pagar las facturas. 
Pues bien, hoy sé de muchas personas con una situación igual de penosa, pero teniendo trabajo.
 Es decir, ocupan infraempleos con los que ganan quizá 400 o como mucho 600 euros al mes, un salario de explotación que no evita que les sigan cortando la luz. 
¿Se acuerdan de cuando los mileuristas se quejaban? Hoy parece un sueldo principesco. 

A veces me asalta la loca y envenenada sospecha de que esta crisis, la mayor de los últimos 80 años, puede haber sido una herramienta del capital para abaratar los costes laborales y aumentar las ganancias. 
 Desde luego les ha servido para eso: el 1% de la población mundial detenta hoy el 46% de la riqueza, 10 puntos más que en 2010.
 En concreto en España, los salarios del 10% de empleados que menos cobran han bajado sustancialmente, mientras que el 10% de los salarios más altos han subido aún más (datos de un interesante reportaje de Nuño Rodrigo Palacios en Cinco Días/EL PAÍS).
 Por no hablar del temor a que la recesión pueda repetirse en cualquier momento. 
Sí, al parecer los bancos están algo más controlados, pero los mismos canallas que nos hundieron continúan ocupando las mismas poltronas, desde las que siguen mandando y enriqueciéndose.
 La crisis nos ha dejado una sensación de abuso y de impunidad.
 Y esto es lo peor, esto es lo más grave. 
¿Qué ha sucedido en estos 10 años desde la caída de Lehman Brothers? El auge de las demagogias ultraderechistas, de los neofascismos y neonazismos, el creciente incendio antidemocrático.
 Verán, el partido de Hitler se presentó por primera vez a las elecciones en Alemania en mayo de 1924 y sacó un 6,5% de los votos.
 A partir de ahí no hizo más que bajar en los sucesivos comicios, hasta llegar a un exiguo 2,6% en las legislativas de 1928.
 Sin embargo, en las elecciones de septiembre de 1930, los nazis obtuvieron un alucinante 18,3% de los votos y se convirtieron en el segundo partido del país.
 ¿Qué había ocurrido entre ambas votaciones? La crisis de 1929, el crash, la Gran Depresión, una inflación brutal que arrasó Alemania y que les obligó a pagar los salarios todos los días a media jornada, para poder comprar comida antes de que la moneda se devaluase (lo cuenta maravillosamente Solmssen en su novela Una princesa en Berlín). 
Ocurrió, en fin, que la sociedad se sintió estafada. La historia nos avisa, pero no escuchamos. 
 Ya digo que el río de este tiempo arrastra cadáveres.

De Salvini y de Saviano.........................................Javier Marías

Tras las amenazas del político italiano al autor de Gomorra, es llamativo que el “colectivo” de intelectuales y escritores apenas haya dicho palabra.

OPORTUNAMENTE, la revista Claves nos ha recordado algunas citas de uno de los mejores ensayistas del XIX, el inglés William Hazlitt:
 “El principio de la idolatría es siempre idéntico: necesidad de encontrar algo venerable, sin saber qué es o por qué se lo admira… Cuanto más innoble sea el objeto de culto, más esplendorosos serán sus atributos.
 Cuanto mayor sea la mentira, mayor entusiasmo habrá al creer en ella y mayor codicia al tragársela”.
 O he aquí esta otra: “Hay países que adoran a las bestias más destructivas… 
Tal parece que las cosas más repulsivas a la razón y al sentido común son las más veneradas por la pasión y la fantasía”.
Da la impresión de que Hazlitt esté hablando de los éxitos electorales de Trump, Putin, Erdogan, Orbán, Kaczynski, Maduro, Duterte, Puigdemont y el brutal e inminente Bolsonaro (si en el Brasil no lo remedian). 
También del Vicepresidente y Ministro del Interior italiano Matteo Salvini, entronizado por el “izquierdista” Movimiento 5 Estrellas. Este individuo es abiertamente racista, zafio, chulesco, matón, despreciativo, ignorante hasta el paroxismo, con muchos visos de ser también deshonesto.
 La justicia de su país ha hallado a su partido, La Lega separatista, culpable de un fraude de 49 millones de euros que, procedentes de subvenciones electorales, el maestro y mentor de Salvini, Bossi, utilizó para reformar una casa, adquirir coches de lujo e incluso comprar una licenciatura en Albania (?) para su torpe hijo. 
Salvini procura abandonar a la muerte a los inmigrantes “esclavos” o ilegales, en la medida de sus notables posibilidades.
 Ha propuesto un censo de gitanos con vistas a expulsarlos (incluidos, quizá, los que son tan italianos como él o más); es decir, por fortuna aún está bastantes pasos por detrás de Hitler, que los gaseó junto con judíos y homosexuales. 

. Como además es asnal, quiere prohibir las vacunas obligatorias, ya que, según él, nada menos que “diez de las catorce preceptivas son inútiles y en muchos casos peligrosas, si no dañinas”. 
Pues bien, este sujeto amigo de Bannon enfervoriza a buena parte de sus compatriotas (ya avisaron con Berlusconi), haciendo deprimentemente actual la segunda cita de Hazlitt, nacido en 1778 y muerto en 1830.
 Sorprendentemente (porque los “intelectuales” nos apuntamos a cualquier causa que dé lustre), en torno a él se ha hecho el silencio internacional. Incluso tras amenazar, grave y mezquinamente, al escritor Roberto Saviano, uno de los pocos (que yo sepa, junto con Massimo Cacciari) que ha alertado sobre su peligrosidad e idiotez profundas. 
Saviano lleva doce años en el punto de mira de la Camorra por haberla ofendido y expuesto en su célebre libro Gomorra.
 Desde entonces vive escondido y protegido por cinco carabinieri. Como a Salvini no le gustan sus críticas, ya ha anunciado que “las instituciones competentes valorarán si Saviano corre algún peligro, porque me parece que pasa mucho tiempo en el extranjero. 
Valoraremos cómo se gasta el dinero de los italianos. 
Le mando un beso”. 
 Un beso de Judas de manual, porque el Ministro del Interior de un país de la UE, que debería combatir a las mafias y proteger a sus ciudadanos, tiene que revisar si un escritor condenado a muerte por una de ellas “corre algún peligro”; e ignora, en su incompetencia, que los sicarios viajan a todas partes, incluido “el extranjero”. Amenaza a Saviano con retirarle la protección porque “se gasta el dinero de los italianos”: la propia Lega podría sufragar los escoltas con sus 49 millones defraudados.
 Es decir, este Vicepresidente y Ministro está dispuesto a facilitarles a unos criminales su tarea vengativa, y nadie lo ha destituido tras semejantes declaraciones.
 Es como si un homólogo español suyo, cuando Savater era blanco de ETA y se movía con guardaespaldas, le hubiera advertido que se lo quitaría si se le ocurría criticar sus políticas. 
No habría durado diez minutos más en el puesto, y eso que nuestro país no se distingue por su decencia. 

Es llamativo que el “colectivo” de intelectuales y escritores (es el otro al que me referí el domingo pasado) apenas haya dicho palabra. 
 Quizá recuerden cómo mis colegas se movilizan ante cualquier abuso o injusticia: que si los saharauis, y los palestinos, y el Subcomandante Marcos (hubo procesiones a visitarlo, con cámaras), y la fetua contra ­Rushdie, y los ataques a Pamuk, y Saramago privado de su nacionalidad, y “Je suis Charlie”, y Assange y Snowden y cuanto esté en su memoria.
 Pocos han elevado la voz ante esta intimidación-mordaza a Saviano, y desde luego no he visto protestas ni manifiestos firmados en tropel por sus colegas y míos. 
Tal vez es que Salvini, como los autoritarios acomplejados que no aguantan ni una crítica, individualiza a los discrepantes y toma represalias.
 La mínima o nula reacción de este “colectivo” me tienta a concluir con otra cita de Hazlitt, que aún no suscribo del todo: “La vanidad del hombre de letras es descomunal, mientras que su apego a la verdad es francamente remoto… 
Sólo admitiría que algo está bien o mal en el mundo si ha sido él quien lo detectó. 
Incluso…, por hacerse el interesante (sobre todo si recibe un buen pago), está dispuesto a probar que las mejores cosas del planeta son las peores, y las más detestables ideales”.
 

29 sept 2018

Fernando Fitz-James Stuart, un heredero de catálogo para la Casa de Alba

El actual duque de Huéscar, de 28 años, se casa el sábado con Sofía Palazuelo y se prepara para mantener el ingente legado familiar

 

Fernando Fitz James Stuart y su novia Sofía Palazuelo. GETTY

Como su abuela, Cayetana de Alba, él también ha elegido el mes de octubre para casarse. Fernando Fitz-James Stuart, heredero de la Casa de Alba, contraerá matrimonio el próximo sábado con Sofía Palazuelo, la única novia que se le ha conocido. 

Lo hará un día después de que la duquesa hubiese celebrado su séptimo aniversario de boda con Alfonso Díez. Pero a diferencia de la aristócrata, que eligió Sevilla y un formato familiar para su tercer matrimonio, él abrirá los salones del Palacio de Liria de Madrid para celebrar la que está llamada a ser la gran boda del año en España. 

El evento reúne todos los requisitos ya que a él están convocados los más altos representantes de la vida social española. Será el primer acto como protagonista del futuro duque de Alba, papel que no le agrada. 

Lo suyo es vivir discretamente, tanto, que para muchos es un gran desconocido. 

Muchas fotos en las revistas y ni una sola declaración.

Fernando Fitz-James Stuart y Solís no tuvo una infancia fácil. Sus padres se separaron siendo todavía un niño.

 Su madre, Matilde Solís, sufrió una gran depresión que como ella misma ha desvelado le llevó a intentar suicidarse. 

Luego, durante el posterior tratamiento psicológico al que se sometió, asegura que sufrió abusos por parte de su psiquiatra, Javier Criado. 

Durante mucho tiempo fueron él y su hermano Carlos quienes cuidaron de ella y del menor de la familia Borja, nacido de un segundo y breve matrimonio de su madre con el empresario sevillano Borja Moreno.

 Pero la proximidad con su madre no impidió al actual duque de Huéscar, título que heredó cuando su padre se convirtió en jefe de la Casa de Alba, estar también muy unido a su progenitor.

 A sus 28 años, Fernando parece un heredero diseñado para el papel que le va a tocar desempeñar: discreto, amante de la familia, buen gestor y experto en arte. 

Estudió como muchos niños bien en el colegio Nuestra Señora de los Rosales.
 Luego se decidió por el Derecho y el Márketing, materias que complementó con dos másteres. 
Mientras cursaba uno de ellos, en el College for International Studies (CIS), conoció a la que va a ser su esposa, Sofía Palazuelo. Pero además de esta sólida formación, el joven duque es un gran amante del arte, un valor necesario para algún día poder gestionar el valioso patrimonio de los Alba.
Quizá por ello el regalo de boda que ha recibido de su padre ha sido la donación de los derechos correspondientes al Busto de mujer con sombrero de cerezas, un lienzo de Renoir que su abuela Cayetana compró en Londres en 1973. 
Es habitual ver a Fernando en exposiciones de grandes museos y en aquellas en las que su familia cede alguna pieza. Suele hacerlo sin llamar la atención, como a él le gusta.
El duque de Alba, con sus hijos Carlos y Fernando.
El duque de Alba, con sus hijos Carlos y Fernando. GTRESONLINE
Su afición por el arte fue una de las cosas que le unió a Sofía Palazuelo, quien tras licenciarse en Márketing y Comunicación en el Emerson College y cursar parte de la carrera en Estados Unidos se dedica a este mundo de manera profesional trabajando con su madre en Around Art.

Fernando Fitz James Stuart y su novia Sofía Palazuelo.