Un Blues

Un Blues
Del material conque están hechos los sueños

24 sept 2018

Isabel Pantoja a su hija Isa: “Estoy aquí siempre, soy la que se muere por ti”

La cantante sorprendió a la audiencia llamando en directo a su hija para apoyarla durante el ‘Debate de Gran Hermano VIP’.

Isa Pantoja llora durante la llamada de su madre, Isabel Pantoja, a el 'Debate de Gran Hermano VIP'. Europa Press

Isabel Pantoja  

 

Los espectadores que han seguido las diversas ediciones de Gran Hermano saben que es habitual que los concursantes reciban llamadas de apoyo de algún familiar en momentos especialmente significativos del programa. 
 Sin embargo la sorpresa fue rotunda este domingo cuando Isa Pantoja, nominada para ser expulsada de la casa de Gran Hermano VIP, recibió en directo la llamada de su madre, la cantante Isabel Pantoja.
“Te llamo porque te amo, porque te quiero, porque eres mi vida junto con tu hermano y te vengo a dar fuerza con todo el amor del mundo”, así de emotiva se mostró Isabel Pantoja con su hija Isabel durante la llamada que hizo para apoyarla.
 Unas palabras que llegaban después de una semana de intensa polémica mediática desde que el pasado viernes 14 entrara por teléfono, en directo y por sorpresa, en el programa Sálvame para explayarse durante más de una hora y explicar los motivos por los que estaba distanciada de su hija y cómo ésta no se había despedido de ella antes de entrar a concursar el el reality de Telecinco.

Este domingo la sorprendida y emocionada fue su propia hija, que estalló en lágrimas con las palabras de su madre que decía: “¡No me esperaba esto de ti para nada”.
 La cantante quiso dejar claro que su hija le importa pese a quien pese y que ese empeño en establecer diferencias entre su hijo natural, Kiko Rivera, y su hija adoptiva, Isa Pantoja, es ajeno a ella.

Durante la llamada a su hija, Isabel Pantoja le dijo: “Te apoyamos todos a muerte, queremos que te quedes, estamos contigo”.

 Palabras ante las que Isa contestó sin poder contener las lágrimas: “¡Te echo de menos, me quiero ir contigo!”. La tonadillera no bajo la guardia y actuó como una madre que sabe que su hija necesita madurar y echarle arrestos a sus decisiones: 

“Sé que es un concurso y que tenéis que ir todos saliendo poco a poco. Pero es demasiado pronto para que tú salgas, Isabel. Acuerdate del otro programa que hiciste, el que casi ganas —dijo refiriéndose a la pasada edición de Supervivientes—. “Escúchame, vida mía”, continuó Isabel Pantoja, conmigo vas a estar siempre y yo voy a estar contigo”.

 

Y una y otra vez le recomendaba la cantante a su hija que se mostrara como era: 
“Ábrete a todos tus compañeros, abre tu mente, tu corazón. No con uno, con todos. 
Te van a ayudar y tú ayuda en todo lo que puedas porque sabes hacer las cosas muy bien. El día que tengas que salir, saldrás. Pero, por favor, sé cómo tú eres de verdad porque quien sabe cómo tú eres de verdad soy yo, tu madre, la que más te quiere del mundo”.
Isa Pantoja casi no podía articular palabra y no paraba de llorar mientras su madre insistía una y otra vez en lo mucho que la quería: “Estoy aquí siempre, porque tu madre es la que te va a esperar, es la que se muere por ti”.
Palabras rotundas que estaban dirigidas a su hija pero también a todo el que quisiera escucharla, porque su papel como madre lleva tiempo cuestionado pero lo ha estado especialmente durante esta semana, en la que Dulce Lapiedra se ha paseado por todos los platós que la hayan querido recibir insinuando tramas familiares, no desveladas del todo, en contra de Isa Pantoja, a quien ella llama “mi niña”. 
Conviene recordar que Dulce Lapiedra fue empleada durante años de Isabel Pantoja y, entre otras funciones, se encargaba de ejercer de niñera de su hija cuando la cantante tenía compromisos profesionales.
Aunque hace tiempo que ya no trabaja para la tonadillera, Dulce sigue unida a Isa Pantoja, cuida de su hijo de cuatro años y muestra una animadversión declarada en revistas y programas de televisión a Isabel Pantoja, quien la acusa de mal aconsejar a su hija y de ser, en parte, la causa del distanciamiento entre ambas. 

 

Ortega Cano, la vida sin Rocío Jurado segunda parte

El torero se ha sobrepuesto a distintas crisis personales y profesionales desde la muerte de Rocío Jurado, hace 12 años.

 El día 30 inicia una nueva vida, se casa.

 



El torero José Ortega Cano.
El torero José Ortega Cano. GTRES

Dicen los aficionados a la tauromaquia que pocos toreros cogen el capote con el arte con que lo hacía el maestro José Ortega Cano (Cartagena, 1953).
 Tras el fallecimiento de su mujer, Rocío Jurado, en 2006 esa mano a punto estuvo de perder la templanza, pero en estos 12 años, ha sabido mantenerse firme para lidiar con las embestidas personales, familiares y profesionales que han cercado al diestro. 
Ahora espera poder bajar la guardia por fin junto a su actual compañera Ana María Aldón, con quien se casará la semana que viene en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
Con la muerte de la cantante, el torero, que hasta entonces había vivido parapetado tras su aura mediática, se vio expuesto al brillo de los flashes que ya no podían enfocar a La más grande.
 Allí empezó el particular viacrucis del torero
 Ortega asistía como un convidado de piedra al desmoronamiento de su núcleo familiar más íntimo, con el alejamiento de Rocío Carrasco de sus hermanos e hijos del matador, José Fernando y Gloria Camila, primero, y a su propio desencuentro con el resto de los Mohedano, los hermanos de su mujer, después.
Ortega abandonó el chalet de La Moraleja -que le correspondió a Carrasco en la herencia- y en las Navidades de 2006 se mudó a la finca Yerbabuena. 
En enero de 2007 se le vio acompañando a José Fernando y Gloria Camila, que entonces tenían 13 y 10 años, respectivamente, al Colegio Internacional Europa, un centro bilingüe a las afueras de Sevilla.
 El torero se mostraba esperanzado con que los críos pudieran adaptarse al cambio de vida.
 “Les encanta Andalucía”, explicaba.
 El diestro aseguraba que quería retomar la normalidad, pero ese mismo año, fallecía su madre doña Juana, un contratiempo más que aceleraba un proceso de decadencia personal que culminó el 28 de mayo de 2011 en una carretera sevillana. 
Esa noche el coche del torero, que conducía con una tasa de alcohol tres veces superior a la permitida, chocaba contra el de Carlos Parra, terminando con su vida.
 Ortega fue condenado a dos años y seis meses de prisión y acabó cumpliendo 14 meses en la cárcel de Zuera (Zaragoza).

Yerbabuena:punto y aparte

El tratamiento contra el cáncer al que se sometió Rocío Jurado en Houston (EE UU), que llevó al diestro a rehipotecar Yerbabuena, entre otras propiedades, para hacer frente a los gastos, y, más tarde, la indemnización de 158.00 euros a la familia de Parra, obligaron a Ortega en 2013 a desprenderse de los terrenos, la vivienda y la ganadería de la finca sevillana. 
La venta por 5,8 millones de euros, no era solo una transacción para ganar liquidez, sino un simbólico punto y a parte a una etapa de la vida del torero marcada por la impetuosa personalidad de la cantante.

En esa estación de penitencia de su particular calvario, Ortega se encontró en 2012 con Ana María Aldón, una sanluqueña con la que el diestro empezó a rehacer su vida. 
En febrero de 2013 nacía su hijo José María, el primero natural del diestro.
 Ese mismo año, el torero regresó a Sevilla para instalarse con su nueva familia. 
La pareja alquiló un ático de unos 200 metros cuadrados cerca de la estación de Santa Justa, que alternaba con la casa en Sanlúcar de Aldón.
 Poco después, se hacía con el cortijo La Moheda en Navalvillar de Pela (Cáceres) por casi dos millones de euros.
 Una finca de 300 hectáreas con cuadras, criadero de cerdos y ganado vacuno, conejos, perdices. 
No pudo estrenarla porque debió entrar en prisión.
 Dos años después, también se desprendía de ella.
La cárcel, como en los cuentos moralizantes, cambió a Ortega, según él mismo ha reconocido en varias entrevistas, pero no calmó los sobresaltos familiares.
 Su entrada en prisión coincidió con uno de los peores momentos en la vida de su hijo José Fernando.
 Su adolescencia errática, jalonada por episodios de droga, violencia, estancias intermitentes en prisión y centros de desintoxicación, y con una tormentosa relación sentimental con hija de fondo, todo puntualmente retransmitido por los medios, se ha convertido en el principal lastre con el que debe cargar Ortega en su senda para retomar la normalidad.
Si José Fernando es la cruz, Gloria Camila, aparentemente es la cara.
 La joven se matriculó junto a la futura mujer de su padre en la Escuela de Diseño IADE, en un curso de más de 5.000 euros que ha ayudado a sufragar el propio Ortega. 
La hija del diestro invirtió parte de la herencia que recibió de su madre en la compra de un ático con piscina en Sevilla, una ciudad a la que está muy apegada. 
En pleno centro de la capital andaluza y emulando las inquietudes emprendedoras de su padre que también le ayudó económicamente, abrió en 2015 una tienda de moda, Santa Marta, en la que un retrato de Rocío Jurado era uno de los principales reclamos.
 Un año después trataba de reflotar el negocio cambiando el nombre de la tienda y, con él, el estilo y los precios de la ropa.
 Tampoco hubo suerte y a principios de 2017 echaba el cierre.
 El último día, hasta el mismo torero ejerció de dependiente.
 La natural timidez de Ortega tiene que enfrentarse ahora con la constante presencia mediática de su hija, que ha entrado en la espiral de realities en la que parecen haber caído muchos de los clanes familiares de este país.

San Sebastián de los Reyes, donde todo confluye

Aunque Yerbabuena goza del aura y el misticismo asociado a la familia Jurado, lo cierto es que tanto la vida personal, como la profesional de Ortega están mucho más vinculadas con la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes, donde el torero debutó, se cortó la coleta por enésima vez con 63 años y donde tiene basadas buena parte de sus empresas.
 Allí posee una vivienda y allí abrió hace casi un cuarto de siglo El rincón de Ortega Cano, un restaurante de corte taurino, que cuenta con otra sucursal en la misma localidad. 
Es cierto que su mano ha demostrado ser más hábil con el capote que con los negocios, pero, a lo largo de su vida, el torero ha sabido diversificar sus inversiones no solo en el sector de la restauración, sino en el ganadero, el automovilístico y hasta el canino, a través de distintas sociedades.
En 2016, adquirió una finca rústica de 12.000 metros cuadrados, también en San Sebastián de los Reyes que el diestro quiere destinar a una granja escuela para niños y en la que le gustaría acabar viviendo con su hijo pequeño para que pueda criarse en el campo, como sus otros hijos lo hicieron en Yerbabuena.
 Mientras todo queda listo para la mudanza, Ortega vive con Aldón y el pequeño José María en Sanlúcar.

Como en su vida personal, en la profesional también ha tenido sinsabores.
 Sus aventuras como apoderado nunca terminaron de cuajar y la de empresario taurino también parece errática.
 Aunque como administrador sigue tratando de reflotar las plazas de toros de Benidorm y Plasencia, en 2017 tuvo que renunciar a la de Cieza y un año antes a la del Puerto de Santamaría, donde se recuerda su paso con cariño.
Antes que Ortega, otros toreros han querido mantener su querencia por los ruedos prolongando su carrera detrás de los burladeros y, como él, muchos también han pinchado en hueso.
 La diferencia es que la vida del diestro está expuesta a los paparazzi y los objetivos distorsionan, agrandan, empequeñecen o velan los éxitos y los fracasos. 
 El matador se siente cómodo cerca del albero –en la plaza o en homenajes a compañeros de profesión–. 
Los brillos que le gustan son los del traje de luces. 
El día 30, sin embargo, serán otras, la de los flashes de los fotógrafos, las que iluminarán su boda con Aldón, un nuevo capote al que el torero pueda aferrarse de nuevo.



 

23 sept 2018

Malú: “Por fin me he domado”............................ Luz Sánchez-Mellado

La diva del pop vuelve con un disco llamado 'Oxígeno' tras dos años de silencio en los que confiesa que se ahogaba en su hiperperfeccionismo.

 

Malú, fotografiada en Madrid.
Acaba de ofrecer un recital ante un pequeño auditorio de fans en el sótano del Hard Rock Café de Madrid y se ha dejado, además de cuerdas, bastantes pelos en la gatera. 
Tanto, que la están repeinando para la entrevista mientras un enjambre de asistentes se desvive para atenderla.
 De cerca, aún no sé, pero de lejos se ve que Malú impone lo suyo. Por fin, recibe, se quita la chupa de cuero negro, se baja de los taconazos de suela roja y se presenta: “Hola, soy Malú”, como si hiciera falta. 
 Ojazos, pelazo, pielaza, todo parece superlativo hasta que empieza a hablar y se le notan las carencias en la mirada. 
Al pedirle respuestas cortas, replica, cómplice: “Eso no sé yo. Ya me cortas tú si me paso: es que a veces me pongo muy intensa”

¿Malú, intensa? No me diga. 
A ver, sí, soy muy intensa y la gran mayoría de mis canciones los son.
 Hay otra parte mía fresca y divertida, pero sí, vivo la vida con mucha intensidad y así me gusta cantarla y contarla.
¿Tras la subida viene la bajona?
Sí. Arriba soy la fuerte, la que tira del carro, la que levanta el tinglado.
 Y la que se baja es la que ves, la que se hace pequeña, la que se hunde si alguien a quien quiere le hace daño, la que lo vive todo intensamente, y es horrible.

¿Tras la subida viene la bajona?
Sí. Arriba soy la fuerte, la que tira del carro, la que levanta el tinglado. 
Y la que se baja es la que ves, la que se hace pequeña, la que se hunde si alguien a quien quiere le hace daño, la que lo vive todo intensamente, y es horrible.
¿Cuánto se quiere a sí misma?

Contradictoria

Diva sobre el escenario, “Pequeñita” abajo, María Lucía Sánchez Benítez (Madrid, 1982), Malú para el mundo, es pura contradiccón, según escribe en una de las canciones de 'Oxígeno', el disco con el que regresa tras haber temido “ahogarse” en su propio perfeccionismo.

No me quiero nada. Esa es la lucha que tengo conmigo misma, y ese es un gran problema, créeme.
¿Nada de nada?
Nada, cuido muchísimo los discos, los shows
Soy tan exigente que a veces se me va la salud. Y he visto que ni me cuido ni me quiero ni me doy tiempo para mí.
¿Desde cuándo estamos así?
Siempre he tenido esa tendencia. Pero de repente mi cuerpo me pidió parar.
 He vuelto loca a la discográfica tardando tanto en sacar este disco, pero después de 20 años de dejarme llevar por la marea sabiendo que el cuerpo me pedía ir para otro lado, decidí hacerme caso.
¿Qué le pedía el cuerpo?
Componer tranquilamente, masticar las canciones, contar lo que llevo dentro, lo que soy. 
Me he sentido esclava de mí misma mucho tiempo. De mí y de mi exceso de exigencia, y eso es muy difícil de llevar.
Así no habrá quien la sufra.
Lo peor de todo es que lo sufres tú. Toda esa esclavitud que te marcas y te metes a ti misma, no se lo come nadie más que tú.
¿Y a qué sabe eso?
 A ansiedad, miedo, inseguridad.
¿Miedo a qué?
Miedo a todo.
 A no dar lo que sabes que puedes dar, lo que sientes que se espera de ti, a estar dos años sin disco y que cuando vuelvas se hayan olvidado.

Elegante, clásica, urbana o práctica… Los cuatro modelos de la colección Victoria Insignia de Carolina Herrera están inspirados en mujeres fuertes e influyentes que han definido la firma.



Carolina Herrera reivindica el papel de las mujeres en la historia con su colección Victoria Insignia, una creación inspirada en la reina de Inglaterra y el primer sello de la historia que se emitió con su perfil. Cuatro bolsos artesanales pensados para cuatro mujeres distintas. En la foto, el satchel mediano en tono ciel.

  • Carolina Herrera reivindica el papel de las mujeres en la historia con su colección Victoria Insignia, una creación inspirada en la reina de Inglaterra y el primer sello de la historia que se emitió con su perfil. Cuatro bolsos artesanales pensados para cuatro mujeres distintas. En la foto, el satchel mediano en tono ciel.
  • Resistente, espacioso y cómodo. Confeccionado minuciosamente en piel, este bolso satchel está pensado para mujeres todoterreno que no renuncian a la elegancia. Un clásico de Carolina Herrera.
  • Dime cómo eres y te diré qué bolso necesitas
 Cada bolso de la colección lleva incorporado las iniciales Insignia. Un detalle sutil, en relieve, que evoca el brazalete con el que Carolina Herrera inauguró esta colección para celebrar sus 35 años de trayectoria (y elegancia). En la imagen, el satchel mediano.

Dime cómo eres y te diré qué bolso necesitas
La colección Victoria Insignia reivindica el papel femenino así como el valor de la artesanía y los materiales de calidad. Sus bolsos están confeccionados minuciosamente con las mejores pieles, como la napa Ylang y la piel Sabina, procedentes de tenerías españolas.
 Esta minibandolera, que también puede utilizarse como clutch, es un imprescindible.