Los medios británicos tienen otra familia ‘real’ de la que ocuparse
además de la encabezada por Isabel II.
Se trata de la formada por la
excantante y ahora diseñadora Victoria Beckham y su marido el futbolista David Beckham.
Ella decidió hace años abandonar el mundo de la música y dedicarse a la
moda, una pasión que ya daba muestras de tener futuro en su vida cuando
formaba parte del grupo musical y se ganó el sobrenombre de la Spice pija.
El momento de lanzarse a probar suerte en esta industria llegó en 2008 y
la prensa especializada reconoce el valor de sus creaciones y también
el esfuerzo que ella ha dedicado a la empresa.
Incluso el siempre parco
en halagos Karl Lagarfeld, director creativo de Chanel, no ha tenido
reparo en alabar sus creaciones.
El pasado domingo Victoria Beckham cumplió un sueño:
estar presente en la Semana de la Moda de Londres, desfilar entre los
grandes en su propia casa; y hacerlo precisamente como parte de una
cuidadosa coreografía diseñada para celebrar el décimo aniversario de la
marca.
Hasta el recinto de la elegante Galerie Thaddaeus Ropac en el
barrio de Mayfair, donde tuvo lugar el desfile de la nueva colección, se
trasladó toda su familia en pleno.
Allí estaban en primera fila, sus padres, su esposo, David Beckham, y los cuatro hijos de la pareja
para asistir al que era el gran día de su hija, esposa o madre.
Además
de la propia colección, los gestos de cariño de la diseñadora con cada
miembro de su familia fueron los protagonistas paralelos del evento
cuyos detalles más nimios fueron recogidos por la cámara de Brooklyn Beckham, el hijo aspirante a artista.
Esta exposición mediática atrae miradas hacia su imperio de moda y le
genera publicidad gratuita pero también provoca que cada poco la
situación financiera de la empresa se analice meticulosamente. Por este
motivo los medios británicos, además de dar cuenta del evento de moda,
han hecho hincapié en que la compañía pierde 4.000 libras (unos 4.500
euros) cada día. Así consta en las cuentas de la empresa que demuestran
que el camino no ha sido fácil. Las cifras implican pérdidas de casi
13,5 millones de euros en ocho años, una deuda de 11,2 millones de euros
en 2016 y créditos de casi 13,5 millones el mismo año. Todo ello a
pesar de que la firma de moda facturó más de 190 millones de euros
durante esos el mismo período de ocho años.
Victoria Beckham durante el desfile de su colección el domingo en Londres. Gtres
David Beckham y su hija Harper abandonan el desfile de Victoria Beckham en Londres.Ian WestGtresOnline
En cualquier negocio a esto se le llama estar en números rojos y, sin
dejar de ser una verdad objetiva, nadie del sector da demasiada
importancia a este hecho. The Sunday Times recoge unas
declaraciones de Naomi Braithwaite, profesora de marketing de moda y
marca en Nottingham Trent University, que afirma que este tipo de
situación financiera es habitual en este sector y no se trata de una
señal que indique que la empresa de Beckham sea menos creíble que otras. “Lleva un tiempo construir una marca”, afirma Braithwaite en sus
declaraciones, “hay que tener en cuenta que Victoria Beckham Limited
está compitiendo con otras que tienen una larga historia”.
Romeo Beckham después de haber asistido al desfile de su madre en Londres.Ian WestGtresOnline
Los portavoces de la empresa no han realizado comentarios sobre los
últimos datos financieros, pero sí han explicado que el año pasado las
pérdidas tuvieron que ver con inversiones en diseño, marketing y ventas. En noviembre de 2017 Victoria Beckham Limited consiguió una inyección externa de 30 millones de libras
(33,5 millones de euros), señal de la confianza que despierta en el
sector. El inversor no es un novato en estas lindes y sabe lo que hace. Se trata de Neo Investment Partners, la empresa del exbanquero de
Goldman Sachs David Belhassen, especializada en marcas de lujo. En el
momento de la firma del acuerdo no se dieron detalles sobre el mismo,
pero sí se afirmó que la firma de Victoria Beckham se había valorado en
más de 100 millones de euros.
"Me consta que hay más informaciones que van a salir".
Hasta ahora nunca nadie se había preocupado por la sabiduría de la clase política. Nunca vi de Partido en Partido ni que libro está leyendo ni que título tienen.
Ahora después de Cifuentes o casado todo el mundo pide un control académico.
Yo no sé que carrera ha hecho casi ningún político pero si lo que quieren es desconfianza, fijense a los que atacan a Podemos que son los únicos que de sus clases en la Universidad pasaron a ser Politicos.
Tb es importante, muy importante que sepan idiomas. y a los únicos que he visto en discursos de Lengua Inglesa es A Felipe V y a Sánchez. Los demás demuestran una sabia ignorancia que averguenza.
Además no se fien de la derecha que estudia en Universidades de pago y que traen consigo toda la Carrera, si pagan pues aprueban.
Sánchez no, una pública y a fe mia puedo decir que yo tengo Tesina y Doctorado y en las Oposiciones eliges cual quieres que puntuen , las dos no. con 0.25 puntos.
EFE
Al líder de Ciudadano, Albert Rivera, no le basta con que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya publicado su tesis doctoral. De este modo, el líder de Ciudadanos ha adelantado que saldrán más
informaciones en torno a su tesis que comprometerán al presidente del
Gobierno: "Me consta además que hay más información que van a salir, la
tienen los periodistas", ha advertido Rivera, en una entrevista del periodista Carlos Alsina en Onda Cero.Y tu que carrera has hecho y que doctorado o master has copiado?
Las palabras de Rivera han llamado poderosamente la atención de
Alsina, quien ha preguntado a Rivera si acaso "conoce las informaciones
antes de que salgan": "¿Quién las tiene?", ha preguntado el periodista. Rivera se ha mostrado tajante: "Ustedes los periodistas", ha
respondido, ante la estupefacción de Alsina, quien ha negado que él
tenga información alguna al respecto.
En cualquier caso, el líder de Ciudadanos se ha mostrado muy crítico
en todo momento con la gestión que ha hecho el presidente Sánchez de la
polémica de su tesis. Cuestión que, por otro lado, se encargó el propio
Rivera de poner en el candelero: "He leído el informe sobre la tesis de
Sánchez y se demuestra que teníamos razón sobre tres cuestiones", ha
explicado Rivera, quien ha matizado que hay dudas sobre la autoría de la
tesis, sobre los vínculos del presidente con el tribunal que le examinó
y sobre los plagios y autocitas. !!Que machango eres Riverita " con cara de ser del Opus.
En este sentido, Rivera ha considerado que la tesis de Sánchez es "un
asunto público" y que las "dudas" existentes obligan a Sánchez a
comparecer en el Congreso para dar explicaciones: "Se niega", ha
criticado Rivera. El líder de Ciudadanos a resaltado el paralelismo que, a su juicio,
existe entre los casos de la expresidenta madrileña Cristina Cifuentes,
quien tuvo que dimitir por las irregularidades en su máster en la
Universidad Rey Juan Carlos, y la tesis de Sánchez: "Esto se parece a lo
que hizo Cifuentes y pedimos la comparecencia de Cifuentes quien fue en
pleno con un papelín. Luego se demostró que mintió", ha recordado
Rivera. Preguntado sobre en qué momento comenzó a tener dudas sobre la tesis
del presidente del Gobierno, Rivera ha matizado que empezó a dudar
porque no conoce a nadie que "esconda su tesis": "Cuando uno investiga,
publica la tesis, hace un libro y la explica", ha resaltado Rivera,
quien ha dejado caer que al exministro de Industria con Zapatero Miguel
Sebastián "se le escapó que Sánchez había tenido ayuda para su tesis". "Además, el Gobierno bloquea la ley que obliga a publicar las tesis",
ha argumentado Rivera, quien cree que es sospechoso que de 23 leyes se
bloquee sólo la que obliga a hacer públicas las tesis. En referencia a las dudas surgidas en los últimos tiempos sobre el máster de Rivera en ESADE Ja Rivera y su ESADE que cuesta la cara y parte de el cuerpo y es muy cara porque con ella se gana más. No en política sino como miembro de Altas Empresas. Máster de ESADE. Soy licenciado y máster en la Escuela Superior de
Administración y Dirección de Empresas (ESADE), Rivera ha defendido que a
su familia le costó mucho pagarlo: "Eso es lo que le fastidia a mucha
gente. Yo no estaba en política como muchos y recibiendo tratos de
favor, estaba esforzándome", ha considerado.Bueno y qué?
La pareja
del cineasta e hija adoptiva de Mia Farrow concede una entrevista para
defenderle de las acusaciones de abuso sexual y tachar de cruel a su
madre.
Woody Allen y Soon-Yi Previn, en Cannes.Matt SaylesAPHay un nuevo capítulo en el culebrón de la familia Allen-Farrow. Soon-Yi Previn, la hija adoptiva de Mia Farrow y esposa de Woody Allen, ha hablado este domingo en una entrevista con la revista New York Magazine
sobre su relación con el cineasta, al que defiende de todas las
acusaciones de abuso sexual que la hija del director Dylan Farrow
–hermana adoptiva de Previn–, asegura que cometió cuando ella tenía solo
siete años. Además, la esposa de Woody Allen también ha hablado sobre
su relación con su madre, Mia Farrow, a quien reprocha haber sido cruel
con ella durante su infancia y adolescencia.Poco después de estas afirmaciones, Dylan y Ronan Farrow no
han dudado en salir en defensa de su madre. “Este es un mensaje para los
medios y aliados de Woody Allen: nadie me está presentando como una
víctima. Sigo siendo una mujer adulta y no cambio nada de mi acusación, respaldada por pruebas”, asegura Dylan, ahora de 32 años, sobre sus testimonios contra su padre, a quien acusa de haber abusado de ella durante años siendo menor. El pasado enero, Dylan Farrow relataba en su primera entrevista televisiva lo sucedido con su padre. "Siempre me tocaba", explicó entonces. Su hermano Ronan, que ganó el Premio Pulitzer por destapar el escándalo de acusaciones de abuso sexual contra Harvey Weinstein, también se ha pronunciado en contra de la pareja de su padre. “Como hermano e hijo, estoy enfadado por el hecho de que New YorkMagazine
participe en este tipo de trabajo. Como periodista, me sorprende la
falta de cuidado de los hechos, la negativa a incluir testimonios de
testigos que contradigan falsedades en esta pieza, y la imposibilidad de
imprimir las respuestas de mi hermana", asegura el único hijo biológico
de Allen y Farrow en un comunicado. "Le debo todo lo que soy a Mia
Farrow", añade.
“Amamos y apoyamos a nuestra madre, que siempre ha sido una madre
cariñosa y generosa. Ninguno de nosotros ha sido testigo de otra cosa
que no sea el trato familiar en nuestro hogar, razón por la cual los
tribunales otorgaron la custodia exclusiva a nuestra madre de todos sus
hijos”, se lee en otro comunicado conjunto que ha firmado Ronan junto a
otros hijos de la actriz. Mia Farrow tuvo cuatro hijos biológicos y
adoptó otros diez. Según relata Previn, Farrow pasaba de sus hijos y a ella la insultaba, le arrojaba cosas y le gritaba. Un relato muy similar al de su hermano Moses,
ahora de 40 años, quien aseguraba a través de una carta el pasado mes
de mayo que él también había sufrido este maltrato por parte de su madre
adoptiva. Según él, golpeaba regularmente a varios de sus hijos y no
dudaba en arrastrarlos al suelo y encerrarlos en un baño o en un
armario. En su escrito, Moses también defendía a su padre adoptivo de
las acusaciones de su hermana Dylan. Sobre su relación con Allen cuenta que tenía 10 años cuando el
cineasta llegó a su vida. "Lo odiaba porque pensaba que sería igual que
ella, una persona desagradable y mala. No pensábamos en él como un
padre, no tenía ni ropa en nuestra casa, ni siquiera un cepillo de
dientes", recuerda Previn. Se empezó a llevar bien con él a los 16 años, tras romperse el
tobillo. Él se ofreció a llevarla al instituto y empezaron a ir a
partidos de baloncesto juntos a sugerencia de Farrow. Según la
entrevista, se fueron abriendo el uno al otro, a medida que la relación
entre Allen y su madre adoptiva se estropeaba. “Amamos y apoyamos a nuestra madre, que siempre ha sido una madre
cariñosa y generosa. Ninguno de nosotros ha sido testigo de otra cosa
que no sea el trato familiar en nuestro hogar, razón por la cual los
tribunales otorgaron la custodia exclusiva a nuestra madre de todos sus
hijos”, se lee en otro comunicado conjunto que ha firmado Ronan junto a
otros hijos de la actriz. Mia Farrow tuvo cuatro hijos biológicos y
adoptó otros diez. Según relata Previn, Farrow pasaba de sus hijos y a ella la insultaba, le arrojaba cosas y le gritaba. Un relato muy similar al de su hermano Moses,
ahora de 40 años, quien aseguraba a través de una carta el pasado mes
de mayo que él también había sufrido este maltrato por parte de su madre
adoptiva. Según él, golpeaba regularmente a varios de sus hijos y no
dudaba en arrastrarlos al suelo y encerrarlos en un baño o en un
armario. En su escrito, Moses también defendía a su padre adoptivo de
las acusaciones de su hermana Dylan. Sobre su relación con Allen cuenta que tenía 10 años cuando el
cineasta llegó a su vida. "Lo odiaba porque pensaba que sería igual que
ella, una persona desagradable y mala. No pensábamos en él como un
padre, no tenía ni ropa en nuestra casa, ni siquiera un cepillo de
dientes", recuerda Previn. Se empezó a llevar bien con él a los 16 años, tras romperse el
tobillo. Él se ofreció a llevarla al instituto y empezaron a ir a
partidos de baloncesto juntos a sugerencia de Farrow. Según la
entrevista, se fueron abriendo el uno al otro, a medida que la relación
entre Allen y su madre adoptiva se estropeaba. Allen y Previn iniciaron su relación en el primer año de universidad de
ella. Aunque se desconoce bien cómo ocurrió todo, la ahora esposa de
Allen asegura que fue el cineasta quien dio el primer paso. "Por eso
nuestra relación ha funcionado: me sentí valorada. Es halagador.
Normalmente, es muy tímido y se lanzó".
Torturado y
asesinado por los golpistas chilenos, el cantautor fue sepultado de
forma casi clandestina en un modesto nicho. EL PAÍS reconstruye su
muerte con los recuerdos de los testigos.
'La muerte lenta de Víctor Jara' es un reportaje del suplemento 'Domingo' del 6 de diciembre de 2009
El cantautor chileno Víctor Jara, en una imagen sin fechar facilitada por la fundación que lleva su nombre.EFE
Cansados y con sus manos entrelazadas en la nuca, los 600 académicos,
estudiantes y funcionarios de la Universidad Técnica del Estado (UTE)
tomados prisioneros por los militares golpistas iban entrando al Estadio Chile,
un pequeño recinto deportivo techado cercano al palacio de La Moneda. Un oficial con lentes oscuras, rostro pintado, metralleta terciada,
granadas colgando en su pecho, pistola y cuchillo corvo en el cinturón,
observaba desde arriba de un cajón a los prisioneros, que habían
permanecido en la universidad para defender el Gobierno del presidente
socialista Salvador Allende. Era el 12 de septiembre de 1973, día siguiente del golpe militar, en el
alba de la dictadura de 17 años encabezada por el general Augusto Pinochet.
Con voz estentórea, el oficial repentinamente gritó al ver a un prisionero de pelo ensortijado: -¡A ese hijo de puta me lo traen para acá! -gritó a un conscripto,
recuerda el abogado Boris Navia, uno de los que caminaba en la fila de
prisioneros. "¡A ese huevón!, ¡a ése!", le gritó al soldado, que empujó con
violencia al prisionero. "¡No me lo traten como señorita, carajo!",
espetó insatisfecho el oficial. Al oír la orden, el conscripto dio un
culatazo al prisionero, que cayó a los pies del oficial. -¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista, comunista concha
de tu madre, cantor de pura mierda! -gritó el oficial. Navia rememora.
Es uno de los testigos del juez Juan Fuentes, que investiga el asesinato
del cantautor, uno de los crímenes emblemáticos de la dictadura, porque
Jara fue con su guitarra y con sus versos el trovador de la revolución
socialista del Gobierno de Allende en Chile. Por su impacto y la
impunidad en que están los culpables, el crimen de Jara es en Chile el
equivalente al asesinato de Federico García Lorca en España. "Lo golpeaba, lo golpeaba. Una y otra vez. En el cuerpo, en la cabeza,
descargando con furia las patadas. Casi le estalla un ojo. Nunca
olvidaré el ruido de esa bota en las costillas. Víctor sonreía. Él
siempre sonreía, tenía un rostro sonriente, y eso descomponía más al
facho. De repente, el oficial desenfundó la pistola. Pensé que lo iba a
matar. Siguió golpeándolo con el cañón del arma. Le rompió la cabeza y
el rostro de Víctor quedó cubierto por la sangre que bajaba desde su
frente", cuenta a este periódico el abogado Navia. Los prisioneros se habían quedado pasmados mirando la escena. Cuando
el oficial, conocido como El Príncipe y hasta hoy no identificado con
plena certeza, se cansó de golpear, ordenó a los soldados que pusieran a
Jara en un pasillo y que lo mataran si se movía. El autor de canciones
como El cigarrito y Te recuerdo Amanda, que Serrat,
Sabina, Silvio Rodríguez y Víctor Manuel han incorporado en sus
repertorios, entró así al campo de prisioneros improvisado por los
militares donde vivió sus últimas horas. Muchos recordaron a Jara con emoción esta semana, cuando su viuda e
hijas y la fundación que lleva su nombre organizaron el funeral que no
pudo tener en 1973, la despedida popular que merecía, para sepultar los
restos del cantautor, exhumados en junio por orden del juez y devueltos a
la familia después de una nueva autopsia, que confirmó las huellas de
bala y torturas.
El ensañamiento con Jara fue uno de los signos de la dictadura de
Pinochet (1973-1990), que truncó con brutalidad el Gobierno de Allende y
los sueños socialistas, dejando un reguero de más de 3.200 muertos y
desaparecidos, alrededor de 30.000 torturados y decenas de miles de
exiliados. El Chicho, como era conocido Allende, un médico socialista y
masón, había llegado a la presidencia en 1970, en su cuarto intento, con
el 36% de los votos, encabezando la Unidad Popular, la coalición que
reunía a la izquierda chilena en un arco multicolor.
Con un programa que ofrecía reforma agraria, medio litro de leche
diaria para los niños y la nacionalización del cobre, principal riqueza
de Chile, en manos de empresas norteamericanas, la victoria de Allende
en las urnas, la primera de un marxista en Occidente en plena guerra
fría, sorprendió a Estados Unidos e insufló esperanzas en muchos países,
incluidos los opositores de Franco en España. Un irritado presidente
Richard Nixon ordenó en la Casa Blanca intensificar las acciones
desestabilizadoras. Pero en Chile se vivían tiempos de efervescencia. Las movilizaciones
sociales iban en ascenso y con Allende en La Moneda, el Gobierno ganó
apoyo en las urnas en lugar de perderlo. El cerrojo norteamericano se
apretó con el embargo de las exportaciones de cobre, en réplica a una
nacionalización en la que Chile resolvió no indemnizar a las empresas
expropiadas por haber obtenido ganancias excesivas, mientras la
oposición de centro y derecha se reunió en una coalición contra Allende,
y la izquierda más radicalizada comenzó a desbordar al Gobierno
acusándolo de reformista. La lucha política se exacerbó.
Mientras estudiaba dramaturgia, comenzó a tocar y componer con el
grupo Cuncumén. Después trabajó con la pléyade del folclor chileno:
Quilapayún, Inti Illimani, Ángel e Isabel Parra, Patricio Manns, Rolando
Alarcón. Violeta Parra, la autora del universal Gracias a la vida, fue una de las que descubrió tempranamente el talento de Jara como compositor e intérprete. Militante comunista, Jara defendió a la Unidad Popular con su
guitarra, hizo canciones de protesta, pero sus obras mayores, aquellas
más sencillas e imperecederas, son las que brotan desde la tierra y de
la pobreza de las barriadas periféricas de Santiago, las fuentes de su
saber. Víctor creía que "la mejor escuela para el canto es la vida",
recuerda su viuda, Joan Turner, en Un canto trunco, las
memorias de Jara. Nombrado embajador cultural por Allende, prefería
compadrear en una peña popular a los cócteles de diplomáticos. Durante el paro de octubre de 1972, con el que la oposición quiso
poner de rodillas al Gobierno, junto con decenas de miles de personas,
Jara salió a realizar trabajos voluntarios para impedir que la economía
se detuviera. En la vorágine escribió Manifiesto, su testamento musical: "Yo no canto por cantar / ni por tener buena voz, / canto porque la guitarra / tiene sentido y razón".
Con la inflación desbocada, desabastecimiento y mercado negro, el
transporte paralizado y con el mayor partido opositor, la Democracia
Cristiana, cerrando las puertas al diálogo para encontrar una salida, a
Allende casi no le quedan opciones, y muchos creen que un golpe militar
es inminente. Resuelve que el martes 11 septiembre llamará a un
plebiscito que decidirá si sigue o no en el poder. Enterados, los
militares adelantan el golpe militar para ese martes. El escenario que había escogido Allende para pronunciar este discurso
que podría haber cambiado la historia es la sede de la UTE. Nunca
llegó. Enterado de la sublevación militar, Allende acude con sus
colaboradores más cercanos a La Moneda, a defender la democracia. Dispuestos a todo, los militares bombardean el palacio y Allende, que
sólo saldrá sin vida de ese lugar, pide a los trabajadores que
permanezcan en sus puestos, pero que no se dejen provocar, y anticipa en
su lúcido discurso final que otras generaciones superarán ese momento. En asambleas por facultad, la comunidad de la UTE resolvió permanecer
en la sede universitaria, como pidió Allende. Entre ellos, Víctor Jara,
que trabajaba en extensión en la universidad e iba a cantar en el acto
de Allende. Habla dos veces por teléfono con Joan y cree que volverá a
casa al día siguiente. Esa noche anima a los estudiantes en su último
recital, mientras en todo Santiago suenan las balas de los militares. Al día siguiente, los militares instalan un cañón frente a la
universidad y disparan a la rectoría mientras un centenar de soldados
vacía sus cargadores. No hay resistencia: estaban desarmados. Rompen
puertas y cerrojos y toman prisioneros a los 600 que permanecían ahí. El infierno está a un par de kilómetros, en el Estadio Chile,
rebautizado en democracia como Estadio Víctor Jara. Ahí el cantautor
queda tendido en el suelo . A un estudiante peruano que confunden con
cubano le cortan una oreja con un cuchillo. A un profesor de ciencias
sociales que llevaba pruebas recién corregidas de sus alumnos le piden
las dos mejores notas, las entrega y lo obligan a que se coma las hojas. Los amenazan con barrerlos con "las sierras de Hitler", ametralladoras
de gran calibre cuyas balas cortan los cuerpos. Un obrero grita: "¡Viva
Allende!", y se arroja desde las graderías, muriendo desangrado. En el
recinto caben apretadas 2.000 personas, pero hacinan a más de 5.000
prisioneros. El Príncipe tiene visitas de oficiales y quiere exhibir a Jara. Un
oficial de la Fuerza Aérea que está con un cigarrillo le pregunta a Jara
si fuma. Con la cabeza, niega. "Ahora vas a fumar", advierte, y le
arroja el cigarrillo. "¡Tómalo!", grita. Jara se estira tembloroso para
recogerlo. "¡A ver si ahora vas a tocar la guitarra, comunista de
mierda!", grita el oficial y pisotea las manos de Jara, relata Navia. "Cuando llegaron más prisioneros y los soldados fueron a recibirlos,
Víctor se quedó sin custodia. Entre varios lo arrastramos adonde
estábamos y comenzamos a limpiar sus heridas. Llevaba casi dos días sin
comida ni agua", dice Navia. Un detenido consigue que un soldado le
regale un tesoro: un huevo crudo. Se lo dan a Jara. Con un fósforo, el
cantautor perfora el huevo en ambos extremos y lo sorbe. "Nos dijo que
así aprendió en su tierra a comer los huevos", recuerda. A Jara le vuelven las energías. "Mi corazón late como campana", dice. Y habla, de Joan y sus hijas. Dos detenidos logran salir libres gracias
a contactos. Varios escriben mensajes breves para que avisen a sus
parientes de que están vivos. Víctor pide lápiz y papel. Navia le pasa
una libreta pequeña de apuntes, que hoy conserva la Fundación Jara como
pieza de museo. Escribe con dificultad sus últimos versos: "Canto que
mal que sales / Cuando tengo que cantar espanto / Espanto como el que
vivo / Espanto como el que muero".
Repentinamente, dos soldados lo toman y arrastran, y Jara alcanza a
arrojar la libreta. Navia se queda con ella. Comienza una golpiza más
brutal que las anteriores, a culatazos. Otros prisioneros lo verán con
vida horas después. Un conscripto, José Paredes, confiesa 36 años
después que jugaron a la ruleta rusa con Jara antes de acribillarlo en
los subterráneos. Es el único procesado vivo en el caso. El otro, el jefe del recinto,
el coronel Mario Manríquez, falleció. La primera autopsia, en 1973,
revela 44 disparos. La nueva, en 2009, confirma que Jara murió por
múltiples impactos. Pero Paredes se retracta de su confesión.
Al anochecer del sábado 15 de septiembre trasladan a los prisioneros
del Estadio Chile al mayor recinto del país, el Estadio Nacional. "Al
salir al foyer para irnos, vemos un espectáculo dantesco. Hay entre 30 y
40 cadáveres apilados, y dos de ellos están más cercanos. Todos están
acribillados y tienen un aspecto fantasmagórico, cubiertos de polvo
blanco, porque cerca estaban apilados unos sacos de cal para hacer
reparaciones, que cubre sus rostros y seca la sangre. Reconozco a Víctor
en primer lugar, y después al abogado y director de Prisiones Littré
Quiroga", relata Navia. A Jara le han quitado el chaquetón que otro prisionero le había
pasado porque tenía frío . Esa noche, los soldados arrojan seis de estos
cadáveres, Jara entre ellos, junto al Cementerio Metropolitano, en el
acceso sur de Santiago. Una vecina reconoce al cantautor y avisa para
que lo recojan. Cuando el cuerpo llega a la morgue, un trabajador de
este servicio, que era comunista, también reconoce a Jara y avisa a su
esposa Joan para que lo sepulte antes de que lo sepulten en una fosa
común. El cuerpo del cantautor está junto al de cientos de víctimas en un
mesón de la morgue, al final de una fila de jóvenes. Sólo tres personas
acompañan a Joan en el funeral semiclandestino que se celebró en el
Cementerio General de Santiago, donde fue inhumado en un humilde nicho .
Jara está en su cenit creativo, poco antes de cumplir 41 años, y quienes
tronchan su vida no saben que lo están haciendo más universal, a él,
pero también a ellos mismos.
'La muerte lenta de Víctor Jara' es un reportaje del suplemento 'Domingo' del 6 de diciembre de 2009
Dios cuando la crueldad se hace Hombre....¿Dónde estás tu?
El Gobierno socialista concitó una amplia adhesión de artistas e
intelectuales. En los tres años de Allende, Chile vivió un destape
cultural como nunca antes y Víctor Jara fue uno de los protagonistas.
Hijo de inquilinos campesinos, conoció de la explotación y miseria en su
infancia y juventud. Aprendió música por la intuición de su madre.
Cuando ella falleció, viajó a Santiago a estudiar teatro. Como director
teatral recibió premios de la crítica y la prensa por sus montajes e
hizo giras por dos continentes.