Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

13 sept 2018

17 años del 11-S El 11 de septiembre del 2001 tuvieron lugar cuatro atentados terroristas de Al Qaeda contra importantes centros de poder en Estados Unidos, entre ellos el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Un repaso en imágenes de una tragedia que acabó con la vida de cerca de 3000 personas




El vuelo United Airlines 175 momentos antes de impactar contra la Torre Sur del World Trade Center, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. 
El vuelo United Airlines 175 momentos antes de impactar contra la Torre Sur del World Trade Center, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

La Torre Sur del World Trade Center estalla en llamas tras el impacto del vuelo 175 de United Airlines.  
 La Torre Sur del World Trade Center estalla en llamas tras el impacto del vuelo 175 de United Airlines.

Los bomberos rocían con agua una parte de las ruinas de las Torres Gemelas el 2 de octubre del 2001.  
Los bomberos rocían con agua una parte de las ruinas de las Torres Gemelas el 2 de octubre del 2001.
 
Un hombre contempla entre los escombros las ruinas de las Torres Gemelas tras su derrumbe.  

 Un hombre contempla entre los escombros las ruinas de las Torres Gemelas tras su derrumbe.

El humo envuelve Manhattan tras el derrumbamiento de las Torres Gemelas del World Trade Center, en la isla de Manhattan, Nueva York. El humo envuelve Manhattan tras el derrumbamiento de las Torres Gemelas del World Trade Center, en la isla de Manhattan, Nueva York.

  Imagen del documental "102 minutos que cambiaron América", que recoge las tareas de rescate de los bomberos tras el atentado terrorista contra las Torres Gemelas el 11-S. 
 Imagen del documental "102 minutos que cambiaron América", que recoge las tareas de rescate de los bomberos tras el atentado terrorista contra las Torres Gemelas el 11-S.

La destrucción afectó a 6,5 hectáreas de terreno que ocupaba el complejo del World Trade Center. Los equipos de rescate trabajaron durante las semanas sucesivas, día y noche, para buscar supervivientes y recuperar los restos de las víctimas. El fuego tardó 99 días en extinguirse. En la imagen, vista aérea de la zona cero, en lo que fue el World Trade Center de Nueva York, 15 días después del ataque terrorista contra las Torres Gemelas.  
La destrucción afectó a 6,5 hectáreas de terreno que ocupaba el complejo del World Trade Center. Los equipos de rescate trabajaron durante las semanas sucesivas, día y noche, para buscar supervivientes y recuperar los restos de las víctimas. 
El fuego tardó 99 días en extinguirse. En la imagen, vista aérea de la zona cero, en lo que fue el World Trade Center de Nueva York, 15 días después del ataque terrorista contra las Torres Gemelas. 

  • Equipos de rescate y bomberos trabajan sobre las ruinas de los edificios, tres días después de los atentados. AP
  • Un hombre se lamenta en el muro exterior del Hospital Bellevue de Nueva York (EE UU), repleto de fotografías de desaparecidos en los atentados terroristas contra las Torres Gemelas, sede del World Trade Center.

 Un hombre se lamenta en el muro exterior del Hospital Bellevue de Nueva York (EE UU), repleto de fotografías de desaparecidos en los atentados terroristas contra las Torres Gemelas, sede del World Trade Center.

La autora de ‘Cómo matar a tu marido’, acusada de matar a su marido

Detenida por el asesinato de su esposo una novelista de suspense romántico, que escribió una entrada de un blog extrañamente premonitoria.

   

Nancy Crampton-Brophy, retratada por la policía de Portland.
Nancy Crampton-Brophy, retratada por la policía de Portland.
Una pistola es ruidosa, sucia y requiere cierta habilidad. Un cuchillo exige contacto: es algo muy personal y te llenas de sangre. Contratando a un sicario te arriesgas a que te delate o te chantajee. ¿Y quién conoce a uno?
 Recurrir a un amante es una idea peor aún.
 En cuanto al veneno, lleva uno o dos meses matar a alguien, y la víctima estará enferma todo ese tiempo. 
¿Quién desea estar con un marido enfermo? El 4 de noviembre de 2011, la escritora de folletines románticos Nancy Crampton-Brophy repasaba, en una entrada en un blog titulada Cómo matar a tu marido, las posibles armas disponibles para liquidar a un esposo. Siete años después, el pasado 5 de septiembre, la novelista de 68 años era detenida por la policía de Portland, Oregón, acusada de asesinar a su propio marido.

Sus lectores saben de la debilidad de Nancy Crampton-Brophy por la muerte violenta dentro del matrimonio.
 En la ficción, se entiende. 
En El policía equivocado, la protagonista pasa “cada día de su matrimonio” fantaseando con asesinar a su esposo.
 En El marido equivocado, una mujer huye de su pareja fingiendo su propia muerte.
El pasado 2 de junio, a primera hora de la mañana, los alumnos del Instituto Culinario de Oregón hallaron al cocinero Daniel Brophy, de 63 años, tendido sobre un charco de sangre en el suelo de una cocina, con heridas de bala. 
La policía y el personal médico trataron en vano de salvar la vida del chef, muy querido en el centro, a juzgar por los mensajes in memóriam de sus compañeros, que destacan su conocimiento enciclopédico y su enfoque creativo en la enseñanza.
Al día siguiente, Nancy Crampton-Brophy comunicaba el triste suceso a sus 1.491 amistades digitales. 
“A mis amigos de Facebook y familia, tengo una noticia triste que contar”, escribió.
 “Mi marido y mejor amigo, el chef Dan Brophy, fue asesinado ayer por la mañana. 
Para aquellos de vosotros que estáis más cerca de mí y que sentís que esto merecía una llamada telefónica, tenéis razón, pero estoy esforzándome por encontrar un sentido a todo ahora mismo. 
Hay una vigilia con velas en el Instituto Culinario de Oregón, mañana lunes a las siete de la tarde.
 Aunque agradezco todas vuestras cariñosas respuestas, estoy sobrepasada.
 Por favor, ahorraos las llamadas telefónicas durante unos días hasta que yo empiece a funcionar”.
Aquel lunes por la tarde Nancy Brophy acudió a la vigilia en memoria de su marido, arropada por cientos de personas, a las puertas de la escuela de cocina en la que el finado impartió clases desde que se fundara en 2006.
El asesinato del chef resultaba tan inexplicable para la policía como para las personas que lo rodearon. 
Era un hombre entrañable, según recordaron sus colegas en la prensa local, con un gran corazón apenas disimulado tras sus inocentes excentricidades.
 Prohibía silbar en la cocina, y obligaba a aquellos alumnos que olvidaban su gorro de chef a cocinar tocados con una pieza de su extravagante colección de sombreros (mexicanos, vikingos…). Cada año, era tradición que un alumno se pusiera un disfraz de vaca para que el resto colocara sobre él con velcro los diferentes cortes de carne.
 El disfraz había sido cosido a mano por la esposa del profesor.
El chef compartía con su pareja novelista una cierta querencia por el humor negro, a juzgar por el tenor de algunos de los aforismos que creaba y repetía, famosos entre sus alumnos, que los bautizaron como brophyismos.
 “Todas las setas son se pueden comer, al menos una vez”, decía uno.
 “Puedes curar fácilmente a un pollo enfermo usando una pala”, rezaba otro.
Ella empleaba ese mismo humor negro, tan apreciado por sus lectores, para hablar sobre su propio matrimonio. 
En una entrevista en 2012, preguntada por los motivos por los que le atraía como novelista el suspense romántico, respondió: “El asesinato, el caos, la sangre parecen brotar naturalmente de mí, lo que significa que mi marido ha aprendido a dormir con un ojo abierto”.
Lo cierto es que, a pesar de todo, al menos en apariencia, los Brophy formaban una pareja bien avenida tras 27 años de matrimonio. 
 “Tenemos nuestros más y nuestros menos”, escribió en su web la novelista, “pero hay más tiempos buenos que malos”.

Finalmente, basándose en la investigación llevada a cabo durante los tres meses de verano, la policía ha llegado a la conclusión de que la escritora es sospechosa de la muerte de su marido.
 El jueves pasado ingresó en prisión sin fianza.
 La policía se limitó a decir, en un comunicado, que “los detectives creen que Nancy L. Crampton-Brophy es la sospechosa por el asesinato de Daniel C. Brophy”. 
Nada revelaron sobre el posible móvil del supuesto crimen. Cierto es que la propia autora ofreció cinco posibles motivos en su texto Cómo asesinar a tu marido: 1) El financiero; 2) Es un “bastardo mentiroso y tramposo”; 3) Te has enamorado de otra persona; 4) Es un abusador; y 5) Matar es tu profesión.
 Encuentro más fácil desear la muerte a la gente que matarla realmente”, advertía Crampton-Brophy en el mismo texto. 
“Pero lo que sé sobre el asesinato es que cada uno de nosotros lo tiene dentro de sí, cuando le empujan demasiado lejos”.





Despellejando a las Campos...................... Luz Sánchez-Mellado

Terelu y Carmen someten a juicio su nuevo aspecto tras sendas intervenciones estéticas en un programa especial de Telecinco con su madre, María Teresa Campos, como testigo de cargo.

Las Campos
Carmen Borrego y Terelu Campos lucen sus nuevos 'looks'. Mediaset

Telecinco fue anoche a la vez un circo, un quirófano y un juzgado.

 Reaparecían previa calculada ausencia y calentamiento del ambiente durante días, dos de sus mascarones de proa.

 Las hermanas Terelu y Carmen comparecían, bajo la clueca mirada de su madre, María Teresa Campos, después de someterse a sendas intervenciones estéticas, con un doble y presuntamente noble fin por delante.

 El de presentar al mundo sus nuevos rostros pagados por su productora y el de ofrecerlos al veredicto del jurado de sus compañeros de aquelarre en Sálvame y al de la audiencia soberana.

 O sea, a un doble, o triple, despellejamiento, contando con la piel que ambas se habían dejado antes en la clínica del doctor Javier de Benito, una eminencia en cirugía plástica que también acudió a la función en calidad de autor del prodigio. 

Al final, división de opiniones. Mientras los colegas de las Campos se debatían entre alabarles el gusto y sugerirles que para ese viaje no necesitaban alforjas, la audiencia respaldó la función con un 21% de share

Para gustos, los bolsos. 

El dato objetivo es que el nuevo tono de tinte capilar de ambas agotó las existencias de decolorante platino de sus respectivos peluqueros. 

Que los 50 son una edad muy mala no es ninguna novedad para ninguna mujer que haya pasado por el trance.

 La invisible caída de estrógenos suele comportar otros desplomes más evidentes.

 Se te descuelga el óvalo de la cara, se te acumula la grasa donde menos lo deseas, se te caen los párpados del sombrajo, vamos, y, muchas veces, la autoestima se hunde al mismo tiempo.

 La ilusión de elevar todos esos parámetros, lleva a muchas, muchísimas, a plantearse medidas más o menos quirúrgicas al respecto con la esperanza de quitarse lastres, ya que no años, por deseo o presiones propias o ajenas.

 Eso hicieron Carmen Borrego y Terelu Campos.

 Ambas lo deseaban.

 Ninguna se había atrevido. Pero, animadas quizá por la oferta de sus jefes de pagarles los gastos, ambas pasaron por el aro, aunque en distinto grado de acrobacia. 

Carmen, por todo el medio, quitándose la papada, remetiéndose los párpados y cambiándose los dientes, que se sepa. 

Terelu, a medias, sometiéndose a un corte de pelo de esos de impacto y a la introducción de unos hilos tensores bajo el cutis sin anestesia, dado que la recaída de su cáncer le desaconsejaba pasar por quirófano.

Carmen Borrego presenta su antes y después.
Carmen Borrego presenta su antes y después. Mediaset
Eso, la sombra del cáncer de Terelu sobrevolando el estudio, y la venerable presencia de la matriarca de la saga, una frágil María Teresa Campos que parecía reclamar su sitio en su propia casa después de meses de ausencia tras su ictus, impidió que el jurado hincara más a fondo el diente sobre las presas. 
Ya habrá tiempo en los Sálvames y en los Deluxes venideros para hacer más sangre.
 Las gigantescas fotos del antes del milagro, con unas Terelu y Carmen con esa cara de recién levantada que asusta hasta a una misma cuando se ve en el espejo, y los exdientes de Carmen reposando sanguinolentos en la bandeja del dentista fueron, quizá, lo más gore de la noche.
 En los extremos, el cantante Mario Vaquerizo, superpartidario del asunto como varón multioperado, y la abogada Paloma Zorrilla, superdetractora de la cosa. 
En medio, la discutible presencia del doctor Javier de Benito en un programa de esas características.
 Al final, como casi siempre, fue Belén Esteban, en su doble calidad de jueza y parte, la que soltó la perla más sensata de la noche señalando a sus recauchutadas compañeras de tertulia: “No sé qué van a decir todas estas de Terelu y de Carmen. Ellas, que están todas operadas”. 
Sobre lo suyo propio no entró en detalles..

 

20 años de la muerte de Diana de Gales

El accidente en el que murió Lady Di conmocionó al mundo y cambió para siempre a la monarquía británica.

El domingo 31 de agosto de 1997 era un día como otro cualquiera de un fin de semana de verano en la redacción de EL PAÍS.

 La principal noticia internacional eran las incesantes matanzas islamistas en Argelia, que habían puesto en jaque al Gobierno de ese país.

 De España, lo más destacado era que José María Aznar, que llevaba gobernando un año, tenía intención de reinstaurar el servicio militar obligatorio si el Ejército no lograba suficientes soldados voluntarios. 

Y el suplemento Domingo recogía un amplio reportaje elaborado desde Melilla sobre la vida de los menores marroquíes que eran obligados a mendigar por redes de trata.