9 sept 2018
Carmena se presentará de nuevo a la alcaldía de Madrid
La actual regidora competirá por un segundo mandato al frente de una agrupación de electores y no de un partido ni de una coalición.
Manuela Carmena, actual alcaldesa de Madrid, de 74 años, se presentará a la reelección en los próximos comicios municipales, que se celebrarán en mayo. Carmena no liderará ningún partido político ni coalición, sino una Agrupación de Electores. A esta lista podrán sumarse, eso sí, personas pertenecientes a distintas formaciones políticas. El paso adelante de Carmena despeja la principal duda electoral para las elecciones en Madrid y su confirmación hará que el resto de los partidos políticos reordenen desde ya sus estrategias. Hasta ahora, ni PSOE, ni el PP habían designado candidato para el Ayuntamiento de la capital, a la espera, precisamente, de saber si la actual alcaldesa se presentaba a la reelección.
Carmena comunicará de forma inminente su decisión a Pablo Iglesias, líder de Podemos, formación que facilitó su llegada a la alcaldía hace cuatro años al frente de Ahora Madrid.
Fuentes del entorno de Carmena no quisieron este sábado ni confirmar ni desmentir la información.
Descansen en paz.......................................Juan José Millás.

HABLAMOS, EN EFECTO, del puente Morandi, de Génova, o de lo que queda de él tras perder ese tramo que paradójicamente, sin estar, salta a la vista.
La imagen nos trajo a la memoria el espacio vacío existente entre las neuronas, de cuya cobertura se encargan los neurotransmisores. Gracias a esas sustancias químicas, las ideas viajan de una neurona a otra.
Cuando los neurotransmisores fallan, las ideas se despeñan como se despeñaron los automóviles por esa grieta el 14 de agosto último.
Observen la distancia sináptica sobrevenida entre los dos tramos que permanecen en pie y fíjense en el vehículo verde que se ha detenido al borde del abismo al fallarle el transmisor de hormigón encargado de facilitar el tránsito entre el pilar de la izquierda y el de la derecha.
He ahí un problema de mantenimiento.
A las neuronas y a los puentes conviene vigilarlos todo el día. No sabe uno por dónde empieza la corrosión, la úlcera, el desgaste.
A veces, por el vocabulario.
O por su ausencia. La ausencia crea en la masa gris túneles por los que primero desaparece la sintaxis y después la arquitectura.
Aquí asistimos a un problema de arquitectura que provocó decenas de muertos, además de un sinfín de viviendas destruidas con su secuela de gente desplazada.
Pero esa catástrofe que apreciamos fuera comenzó dentro, seguramente con los recortes mentales provocados por lo que hemos venido llamando crisis y que ya vemos que era otra cosa, quizá un modelo nuevo de relación con la gramática y con la ingeniería financiera, entre otras.
Descansen en paz los muertos y las ideas con ellos abatidas.
La persecución contra la sargento Gloria Moreno Rosa Montero
Las islas pueden ser un paraíso para los caciques.
En Lanzarote, una agente del Seprona ha sido expedientada en cinco ocasiones por hacer su trabajo.
HOY NO PUEDO permitirme florituras literarias.
Es un asunto demasiado grave y necesito todo el breve espacio del que dispongo para enunciar siquiera el tema, que es muy largo. Porque larga es la persecución que está sufriendo Gloria Moreno, sargento jefe del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) en Lanzarote.
Por otro lado, no es una novedad.
Seguramente ya han oído esta historia, y eso es bueno.
Debería convertirse en un clamor.
Las islas, y más aún si son pequeñas y lejanas, pueden ser un paraíso para los caciques.
Y una prisión para quienes disienten.
Al parecer, todo el mundo sabía que en Lanzarote se cazaba habitualmente de manera ilegal la pardela, un ave en riesgo de extinción, y que era un deporte practicado por las élites del lugar con aparente impunidad.
Al fin, en 2015, una gran operación policial detuvo a 19 personas cazando o asando pardelas: grandes empresarios, propietarios de gasolineras e incluso un agente de la Policía Nacional. Gente de poder.
En la detención tuvo mucho que ver la segoviana Gloria Moreno, que llegó a la isla en 2014.
No sólo hizo eso Gloria; además se convirtió, por vez primera según las organizaciones animalistas, en alguien fiable para gestionar las denuncias por maltrato animal.
Gracias a ella, los crueles dueños de un perro llamado King pueden ser los primeros en entrar en la cárcel en España por un delito así. Es una genia.
Y bien, ¿le hacen la ola sus jefes por su trabajo impecable? Nada de eso.
En nueve meses, Gloria ha sido expedientada en cinco ocasiones por sus superiores.
Primera sanción (leve), por la queja del director del Centro Isla de La Graciosa “por entender que la sargento no le había tratado con la consideración debida” al preguntarle por el destino de unos gatos. Segunda (leve), por “incentivar a una ciudadana a poner queja” por unas denuncias de maltrato no cursadas.
Tercera (grave), porque, al regresar al trabajo tras la baja maternal, dio respuesta a las protectoras de animales cuyas denuncias no habían sido registradas (no comprendo que la sancionaran a ella en vez de a quienes no tramitaron esas denuncias).
Cuarta (grave), por solicitar copia de las declaraciones de testigos en otros expedientes.
Y quinta (muy grave), por una queja del veterinario de la perrera de Arrecife cuando la sargento investigaba denuncias contra él .
Por cierto que hace poco se archivó un proceso penal contra Gloria iniciado por una queja de ese mismo veterinario, al constatarse que la denuncia carecía de fundamento.
Aun así, y pese a la poca credibilidad de las alegaciones de este hombre, la sanción muy grave sigue su curso.
Si la ratificaran, se la inhabilitaría durante seis meses y la separarían dos años del Seprona.
Pero un momento, que aún falta la traca. En agosto, la Fiscalía ha pedido cuatro años de cárcel para ella y tres de inhabilitación por supuesta falsedad en documento oficial.
Y eso tiene que ver otra vez con la pardela: cuando llegó a la isla, Gloria recibió una información sobre un guardia civil que supuestamente podía estar avisando a los pardeleros de los movimientos del Seprona, información que comunicó, como es natural, a sus superiores.
Y esos superiores, que son los mismos que la están cosiendo a expedientes, no dieron importancia al asunto y cerraron el caso.
De esa fallida investigación viene la petición de la Fiscalía.
Hoy día (ya saben que escribo este artículo dos semanas antes de que se publique), de las cinco sanciones, Gloria ha sido absuelta de dos, la tercera ha caducado y están a la espera del recurso de la cuarta y de que se termine de tramitar la quinta.
Más el hachazo pendiente de la Fiscalía.
Me temo que el hecho de que sea mujer tampoco ayuda.
Hay dos estupendos reportajes que explican con amplitud esta historia increíble. El suplicio de la agente que plantó cara a los cazadores de aves protegidas, de Elena Sevillano, en El País, y ¿Quién investiga en Canarias los delitos contra los animales?, de Laura Ruiz, en eldiario.es. Léetelos: te quedarás tan horrorizado como yo, y con la inquietante sensación de que la hermosa y acogedora Lanzarote a lo peor es como Sicilia.
No hay nada peor que una goda hablando de Canarias y sus habtantes.
Antes de que usted escribiera todo este lio, los Conejeros sabían de lo que pasaba y aquí como en todas partes hay caciques y matan conejos con los coches ¿Lo sabía Usted?
En Lanzarote, una agente del Seprona ha sido expedientada en cinco ocasiones por hacer su trabajo.
Es un asunto demasiado grave y necesito todo el breve espacio del que dispongo para enunciar siquiera el tema, que es muy largo. Porque larga es la persecución que está sufriendo Gloria Moreno, sargento jefe del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) en Lanzarote.
Por otro lado, no es una novedad.
Seguramente ya han oído esta historia, y eso es bueno.
Debería convertirse en un clamor.
Las islas, y más aún si son pequeñas y lejanas, pueden ser un paraíso para los caciques.
Y una prisión para quienes disienten.
Al parecer, todo el mundo sabía que en Lanzarote se cazaba habitualmente de manera ilegal la pardela, un ave en riesgo de extinción, y que era un deporte practicado por las élites del lugar con aparente impunidad.
Al fin, en 2015, una gran operación policial detuvo a 19 personas cazando o asando pardelas: grandes empresarios, propietarios de gasolineras e incluso un agente de la Policía Nacional. Gente de poder.
En la detención tuvo mucho que ver la segoviana Gloria Moreno, que llegó a la isla en 2014.
No sólo hizo eso Gloria; además se convirtió, por vez primera según las organizaciones animalistas, en alguien fiable para gestionar las denuncias por maltrato animal.
Gracias a ella, los crueles dueños de un perro llamado King pueden ser los primeros en entrar en la cárcel en España por un delito así. Es una genia.
Y bien, ¿le hacen la ola sus jefes por su trabajo impecable? Nada de eso.
En nueve meses, Gloria ha sido expedientada en cinco ocasiones por sus superiores.
Primera sanción (leve), por la queja del director del Centro Isla de La Graciosa “por entender que la sargento no le había tratado con la consideración debida” al preguntarle por el destino de unos gatos. Segunda (leve), por “incentivar a una ciudadana a poner queja” por unas denuncias de maltrato no cursadas.
Tercera (grave), porque, al regresar al trabajo tras la baja maternal, dio respuesta a las protectoras de animales cuyas denuncias no habían sido registradas (no comprendo que la sancionaran a ella en vez de a quienes no tramitaron esas denuncias).
Cuarta (grave), por solicitar copia de las declaraciones de testigos en otros expedientes.
Y quinta (muy grave), por una queja del veterinario de la perrera de Arrecife cuando la sargento investigaba denuncias contra él .
Por cierto que hace poco se archivó un proceso penal contra Gloria iniciado por una queja de ese mismo veterinario, al constatarse que la denuncia carecía de fundamento.
Aun así, y pese a la poca credibilidad de las alegaciones de este hombre, la sanción muy grave sigue su curso.
Si la ratificaran, se la inhabilitaría durante seis meses y la separarían dos años del Seprona.
Pero un momento, que aún falta la traca. En agosto, la Fiscalía ha pedido cuatro años de cárcel para ella y tres de inhabilitación por supuesta falsedad en documento oficial.
Y eso tiene que ver otra vez con la pardela: cuando llegó a la isla, Gloria recibió una información sobre un guardia civil que supuestamente podía estar avisando a los pardeleros de los movimientos del Seprona, información que comunicó, como es natural, a sus superiores.
Y esos superiores, que son los mismos que la están cosiendo a expedientes, no dieron importancia al asunto y cerraron el caso.
De esa fallida investigación viene la petición de la Fiscalía.
Hoy día (ya saben que escribo este artículo dos semanas antes de que se publique), de las cinco sanciones, Gloria ha sido absuelta de dos, la tercera ha caducado y están a la espera del recurso de la cuarta y de que se termine de tramitar la quinta.
Más el hachazo pendiente de la Fiscalía.
Me temo que el hecho de que sea mujer tampoco ayuda.
Hay dos estupendos reportajes que explican con amplitud esta historia increíble. El suplicio de la agente que plantó cara a los cazadores de aves protegidas, de Elena Sevillano, en El País, y ¿Quién investiga en Canarias los delitos contra los animales?, de Laura Ruiz, en eldiario.es. Léetelos: te quedarás tan horrorizado como yo, y con la inquietante sensación de que la hermosa y acogedora Lanzarote a lo peor es como Sicilia.
No hay nada peor que una goda hablando de Canarias y sus habtantes.
Antes de que usted escribiera todo este lio, los Conejeros sabían de lo que pasaba y aquí como en todas partes hay caciques y matan conejos con los coches ¿Lo sabía Usted?
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