Un Blues

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Del material conque están hechos los sueños

3 sept 2018

El misterio de Elena Ferrante llega a Venecia

La primera novela de la tetralogía napolitana, que vendió 30 millones de ejemplares, inspira una saga producida por la RAI y HBO, que se ha estrenado en la Mostra.

Las dos niñas protagonistas de las serie. En vídeo, el tráiler de la producción.

 Era solo una cuestión de tiempo. 

La saga napolitana que firmó la misteriosa Elena Ferrante tenía todos los ingredientes para convertirse en serie televisiva de éxito: dos personajes por los que una infinitud de lectores ya han demostrado su devoción, un largo arco temporal que nos transporta de la primera infancia a la edad madura, la historia contemporánea de Italia como telón de fondo y, sobre todo, más de 30 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo desde 2011 y fans del nivel de Hillary Clinton, Nicole Kidman, Jane Campion, Zadie Smith o Jonathan Safran Foer.

 La saga que parte con La amiga estupenda (Lumen) ha inspirado una serie homónima, producida por RAI y HBO.

 La Mostra de Venecia presentó en primicia este domingo los dos primeros capítulos sobre un total de ocho de esta primera entrega.

 La serie podrá verse en HBO España a partir de noviembre.

Hace dos años, Lorenzo Mieli, productor de The Young Pope, la serie de Paolo Sorrentino sobre un Papa ficticio e iconoclasta, producida por los mismos dos canales, tuvo la idea de proponer esta adaptación a HBO. 
“Acudimos a ellos con una apuesta particular, tan artesanal como los zapatos que fabrican los Cerullo en el libro. 
Y, encima, en italiano, cuando es una plataforma que nunca ha emitido nada que no sea en inglés”, explicó este domingo Mieili. Para su sorpresa, HBO no puso pegas.
 “Al revés, nos incitaron a ser lo más auténticos que fuera posible”, añadió.
 La serie introdujo también numerosos diálogos en dialecto napolitano. La vicepresidenta de HBO, Francesca Orsi, no tardó en dar luz verde al proyecto. 
“Cuando leí los libros, no lo dudé. Y aún menos cuando los leyó mi madre, nacida en Nápoles en los años 50”, señalaba en la Mostra. Es decir, en el lugar y la década donde transcurre la infancia de las dos protagonistas: Elena Greco, alias Lenù, y su mejor amiga, Raffaella Cerullo, alias Lila.

El misterio continúa

El encargo de dirigir la serie recayó en Saverio Costanzo, cineasta romano de 42 años conocido por haber llevado al cine otro best seller internacional, La soledad de los números primos, en 2010. “Mi participación es mérito de Elena Ferrante, que fue quien sugirió mi nombre”, explica el director. 
“Yo había leído la tetralogía, pero no se me hubiera ocurrido adaptarla.
 Aun así, cuando me lo propusieron, no lo dudé”. La propia Ferrante –de identidad desconocida, pese a que la prensa italiana señalara en 2016 que podría tratarse de la traductora Anita Raja– participó en la adaptación de la versión televisiva y aparece en los créditos como guionista.
 Aunque encontró la manera de participar en el proyecto sin renunciar a su preciado anonimato: se limitó a comunicarse con el equipo por correo electrónico. 
 “No sabemos quién es, pese a haber trabajado con ella durante un año”, explicaba el guionista Francesco Piccolo, que equiparó el papel de la escritora al de una “vigilante”, aunque dice que veló por una adaptación satisfactoria y no por imponer una fidelidad total a sus libros.

Una escena del rodaje de 'La amiga estupenda' con el director Saverio Costanzo en el centro. Una escena del rodaje de 'La amiga estupenda' con el director Saverio Costanzo en el centro.

Los responsables de la serie no han dulcificado ese mundo hostil y violento. No les tiembla el pulso, por ejemplo, a la hora de mostrar explícitamente el maltrato infantil. 
Si hay algún cambio, es más bien en la cronología del relato, aunque resulte casi imperceptible. “Desplazamos y reordenamos algunos acontecimientos.
 Ferrante usa la pluma y nosotros la cámara: son medios diferentes con necesidades distintas”, señala Costanzo, que espera evitar comparaciones injustas por parte de los fans de Ferrante.
 “Mi esperanza es que el lector asuma la historia de una manera tan fluida que no haya tiempo para las comparaciones, que simplemente la encuentre allá donde la dejó”, afirma.
Su serie está pensada para seducir a un público tan diverso y extenso como el de la saga literaria que la ha inspirado. 
“Un poco como el cine italiano de los 60, que gustó a un público popular como a otro más sofisticado”, apunta la productora Eleonora Andreatta, a cargo del departamento de ficción la RAI. En esa realidad que es tan local como universal, a Costanzo le da tiempo a desarrollar todos los temas de fondo de la saga: la compleja amistad entre esas dos mujeres, la cuestión de la emancipación femenina, la importancia del acceso a la educación para las clases humildes… 
“En ese sentido es una obra política.
 Demuestra que la pasión de una maestra puede cambiar la vida de esas dos niñas.
 Habla de la importancia de la educación en la formación del alma de una persona”, comentaba Costanzo.

Belén Esteban se casa

La popular colaboradora contraerá matrimonio con el enfermero que le salvó la vida hace cinco años.

Belen Esteban se casa
Belén Esteban y Miguel Marcos. GTRES

Belén Esteban, 44 años, y Miguel Marcos, de 32, se casan.
 La colaboradora de Sálvame y su pareja han decidido contraer matrimonio tras cinco años juntos.
 La noticia la anunciará con todo detalle el próximo miércoles la revista Lecturas, a quien la colaboradora concede sus exclusivas. Este es el segundo matrimonio para Esteban, que contrajo matrimonio con Fran Álvarez, una unión que acabó rápido. También mantuvo una larga relación con el torero Jesulín de Ubrique, con quien tiene una hija, Andrea, de 18 años.
La pareja se conoció un día en el que la vida de Belén corrió un serio peligro a causa de una bajada de azúcar. 
Entonces Marcos la asistió en la ambulancia en la que trabaja. Conductor profesional de transporte sanitario, fue su pericia la que le salvó la vida. 
Esto ocurrió en otoño de 2013.
Marcos jugó un papel decisivo también para que Esteban descubriera que su representante Toño Sanchís estaba gestionando de manera irregular su carrera, como quedó demostrado en los tribunales.
Fue precisamente durante la fiesta que la colaboradora dio para celebrar su victoria legal a Sanchís cuando la pareja deslizó que entre sus planes estaba casarse.
 Aunque Belén Esteban ya había dejado caer sus intenciones con anterioridad: "Cariño, no sabes lo que te puedo querer. Estoy segura de que vamos a acabar juntos, casados o no casados. Después de la persona que más quiero vas tú, cariño. Gracias por estar siempre a mi lado.
 Eres el hombre de mi vida y te voy a querer siempre. Gracias mi amor!", proclamó en televisión.
Belén Esteban lleva 18 años siendo una figura popular y 15 trabajando en televisión.
 Su peculiar forma de ser le ha granjeado un buen número de seguidores. Mediaset y La Fábrica de la Tele la tienen como una de sus estrellas.

 

La amargura y el placer de ser hija de Steve Jobs

El fundador de Apple negó la paternidad durante años y fue frío con ella, pero en su libro de memorias ella lo perdona.

Lisa Brennan Jobs
Lisa Brennan-Jobs, la portada de sus memorias, y su padre, Steve Jobs.

Que Steve Jobs fue muy duro con los que le rodeaban en Apple no es ningún secreto.

 Era el lado oscuro de una figura que despertó admiración y pasión.

 Su presencia resultaba electrizante en los escenarios cuando presentaba productos únicos que cambiaron la forma en que se vive ahora. 

Pero mientras el mundo se rendía ante la perfección de sus dispositivos electrónicos, su brillo ocultaba el trato despiadado que este icono dio a los que contribuyeron a realizar su sueño. Las memorias escritas por su hija Lisa Brennan-Jobs abren una nueva ventana que ayuda a entender el comportamiento antisocial de una persona desconcertante. 

En su libro, titulado Small Fry, relata lo cruel que llegó a ser padre con ella.

 Pero pese a la compleja relación que hubo entre ambos, la autora lo defiende y dice que lo ha perdonado. 

 Justifica incluso su comportamiento con el argumento de que pretendía ser honesto y explica que quería inculcarle sus valores. 

Brennan-Jobs, que tiene ahora 40 años, ha concedido una entrevista al The New York Times en la que expone cómo fue esa batalla entre la amargura y placer que sintió.
 Siempre evitó la publicidad de ser la hija de Jobs, de hecho, prácticamente no existen perfiles de ella.
 El libro, que sale a la venta este martes cuenta como ya moribundo le dijo que apestaba "a váter". "Me dijo la verdad", se justifica, en referencia a que el perfume que llevaba había caducado.
Steve Jobs tenía 23 años cuando nació Lisa.
 Durante años negó la paternidad a su primogénita y el sustento que necesitaba para criarse y educarse. 
Su madre, la artista Chrisann Brennan, tuvo que apañárselas con ayudas sociales. 
Y, por supuesto, nada de apoyo sentimental o afecto. Vanity Fair también publicó este verano un extracto del libro en el que refleja cómo Lisa Brennan-Jobs se sintió de niña. 
"Ahora veo que estábamos en una encrucijada", cuenta, "yo era una mancha en su espectacular ascenso, ya que nuestra historia no encajaba con la narrativa de grandeza y virtud que él quería para sí mismo".
 Brennan-Jobs entiende que su existencia arruinó la racha del emprendedor cuando comenzaba a despuntar, en un momento complejo para Apple.
 Pero para ella era lo opuesto. "Cuanto más cerca estaba de él, menos me avergonzaba. Me acercaba hacia la luz".

Jobs y Brennan se conocieron mientras estudiaban el bachillerato en Cupertino (California), donde creó Apple.
 Ella nació en una granja en Oregón.
 Uno de los primeros ordenadores que desarrolló se llamó precisamente Lisa pero no trató de relacionarlo con el nombre de su hija. 
Tampoco contribuyó a su manutención hasta que se vio forzado. Los vecinos le ayudaron a pagar sus estudios y en alguna ocasión la acogieron en sus casas preocupados por su situación.
Steve Jobs se casó con Lauren Powell Jobs 
. En las memorias recuerda como justificaban la actitud hacia ella diciendo que eran "simplemente personas frías". 
En una sesión de terapia familiar cuando vivía con ellos siendo adolescente confesó que se sentía sola y cómo esperaba a que le dieran las buenas noches. 
También describe cómo su padre la forzó a quedarse delante mientras se besaba y manoseaba gimiendo con su esposa. 
"Es importante que trates de formar parte de este momento familiar", le dijo.

Condena

Lisa Brennan-Jobs insiste que no quiere condenar a su padre y explica que con el relato busca aliviarse de la vergüenza que sintió de niña, recordando los episodios espontáneos y de júbilo como cuando apareció por sorpresa durante un viaje escolar a Japón. Jobs murió tras una batalla contra el cáncer. 
En el libro escribe que su progenitor le pidió perdón antes de fallecer por no haber pasado más tiempo con ella, por olvidarse de su cumpleaños y por no devolverle las llamadas.
El entorno familiar de Steve Jobs no ve igual esa convivencia y se limita a decir que leyeron el libro con "tristeza".
 El relato, señala su hermana Mona Simpson, "difiere dramáticamente" con los recuerdos que tenían. 
"El retrato no es el del marido y el padre que conocíamos", afirma, "la quería y se arrepintió de no haber sido el padre que debería haber sido en su infancia". 
Su viuda, Lauren Powell-Jobs también cargó contra la película dirigida por Aaron Sorkin, en la que presenta a la hija del cofundador de Apple como una heroína.
Lisa Brennan-Jobs empezó a trabajar en las memorias tras la muerte de Steve Jobs en octubre de 2011. 
Su madre defiende el contenido y el tono. 
"No está contando todo lo malo", señala en el artículo del Times. Asegura que su hija tenía exigencias muy extremas sobre qué significaba pertenecer a una familia y explica que no se sentía cómoda dejándola a solas con su padre.
 Lisa le prohibió verla durante un tiempo cuando de adolescente optó por vivir con él. "Sufrí leyéndolo", concluye.


Brennan-Jobs admite que tuvo miedo de su padre pero a la vez que sintió su amor como una descarga eléctrica. Y para darle un toque de humanidad, afirma que en realidad era un "torpe" en algunas situaciones. Observando la vida que tiene ahora con su esposo y la forma en la que este se relaciona con sus hijas, asegura que así es como le hubiera gustado ser a su padre: pendiente, sensible y vivaz.

Despidos en Sargadelos, los platos rotos de una marca que “va bien”

 

El enfrentamiento del dueño de la firma cerámica con una sindicalista abre un cisma en la plantilla y deriva en el anuncio de expulsión de 49 trabajadores e incluso el cierre.

Segismundo García, en la fábrica del Grupo Sargadelos en Cervo (Lugo).
Segismundo García, en la fábrica del Grupo Sargadelos en Cervo (Lugo).
"Sepan apreciar el arrepentimiento de un mal hombre como yo que se ha pasado toda su vida explotando y maltratando a sus empleados hasta que los sindicatos le han hecho comprender la realidad social", espetó sarcástico a su plantilla Segismundo García, dueño de Sargadelos, el pasado 17 de agosto. 
Acababa de convocar al personal a la vuelta del festivo de San Roque para anunciar, por sorpresa, "49 despidos" en los siguientes dos meses.
 Y atribuía la decisión a "amenazas" y "presiones" de una delegada sindical de UGT, que reclamaba una subida de sueldo para los contratados tras el concurso de acreedores de 2014.
 Esto era algo que, según el consejero delegado, a pesar de ir "bien", Sargadelos no podía asumir.
 "Lo correcto y lo justo sería rebajar el salario de todos los empleados en tanto las empresas no superen el convenio de acreedores.
Según el legislador y los sindicatos es mejor cerrar las compañías", criticaba irónico García ante aquel perplejo auditorio. 
Por eso, concluía el jefe, "he decidido prescindir de los nuevos empleados con efecto inmediato... Doce abandonarán hoy ya sus puestos. No queremos que nadie se sienta explotado”.
Ha pasado medio mes desde que en la factoría más productiva del emblemático sello cerámico gallego, la histórica planta del municipio de Cervo (Lugo), la tierra se partió en dos.
 De momento, en un goteo que al principio fue más rápido y ahora más lento, han caído a la brecha abierta unos 20 trabajadores, que han recibido ya su carta de despido.
Y de nada han valido las visitas al dueño por parte de responsables de la Xunta de Galicia, ni el grito en el cielo puesto por formaciones como el BNG y el PSOE, que advierten de que lo que está en juego, además del trabajo, es el "símbolo" que Sargadelos representa para la cultura gallega.
 Según UGT, en la lista de bajas no solo hay empleados nuevos, de aquellos que cobraban menos y la empresa decía que no podía equipararles el salario, sino que también se ha tenido que marchar a casa algún veterano al que se le ha ofrecido una indemnización mucho mayor.
 Pero la ley no lo permite.

 El abogado del sindicato, Pedro Blanco, asegura que está preparando estos días las demandas para impugnar esos despidos porque está "convencido" de que todos van a ser anulados.

En el epicentro de este terremoto está el enfrentamiento laboral y judicial que desde tiempos del ERE que emprendió la firma en 2010 (ahora declarado nulo por el Supremo) mantienen García, accionista mayoritario, y una trabajadora, Rogelia Mariña, que entró en la factoría en 1974, cuando solo tenía 14 años. 
La maestra decoradora fue presidenta del Comité de Empresa mientras lo hubo y es delegada de UGT en la actualidad. 
Y su sindicato entiende que el dueño de la empresa está tratando a los empleados como "rehenes", a los que "chantajea y coacciona" para lograr borrar de la fábrica a la representante de los trabajadores, contra la que muestra "una inquina personal". Mientras tanto, Segismundo García afirma a este diario que el que se siente presionado es él, pero admite que el anuncio (y ejecución) de los despidos es también un "pulso a los sindicatos y a los jueces de lo social y a la Inspección de Trabajo".
 "Algo que ya deberían haber hecho otros empresarios", apostilla, "ante la altanería, soberbia e impunidad con que actúan".
 
Un trabajador de Sargadelos, en la fábrica lucense.
Un trabajador de Sargadelos, en la fábrica lucense.
El consejero delegado, dueño también de un hotel y perfumerías en Ribadeo (Lugo), reconoce que ahora el negocio cerámico, al que rescató de la quiebra arriesgando su propio patrimonio, "va bien económicamente y en ventas".
 Pero al mismo tiempo se queja de que "solo este año" la empresa ha tenido que "pagar más de un millón de euros por demandas sindicales derivadas" de ese ERE, que en su opinión era "necesario para la pervivencia de la compañía". 
El caso es que a la semana siguiente del anuncio de despidos que dejó perplejos a todos, empezó a circular por la planta de Cervo un escrito rubricado por parte de la plantilla en el que, con frases casi calcadas a las que había esgrimido el propietario el día 17, los firmantes expresaban su rechazo a UGT y su apoyo al consejero delegado.
 "Rogelia Mariña debería dimitir de su cargo de representante sindical y repartir los 30.000 euros que consiguió por daños morales entre esos trabajadores nuevos que ella tanto quiere defender", decía el documento que, según la compañía, respaldaban más de 50 de los casi 100 trabajadores de la planta.
El párrafo se refería a otra batalla judicial, además de la del ERE, que la empleada había ganado al empresario el pasado febrero: el juzgado de lo Social número 3 de Lugo sentenciaba que su despido, tras oponerse a una ampliación de la jornada generalizada y sin remuneración, era nulo. 
La juez obligaba a Sargadelos a readmitirla en su puesto, pagarle los salarios no percibidos desde diciembre de 2016 e indemnizarla con 30.000 euros.
 De momento, según su sindicato, no ha cobrado nada de esto porque el fallo ha sido recurrido en el Superior, tanto por la empresa como por UGT, que reclama una indemnización de 70.000. 
A esto se suma una nueva demanda, esta vez de tutela de derechos fundamentales, que el abogado de UGT acaba de interponer por los hechos de los últimos días y en la que por daños y perjuicios pide 100.000 euros para el sindicato y otros tantos para la representante de los trabajadores, de los que quiere que también se haga cargo el dueño de Sargadelos con su patrimonio personal. 
En la demanda, UGT solicita también al juzgado de lo social que "paralice los despidos" de forma cautelar.